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El encéfalo y la médula espinal contienen muchas clases de tejidos y células, lo que puede resultar en diferentes tipos de tumores. Las personas con estos tumores pueden tener pronósticos diferentes y pueden ser tratados de forma distinta.

Neuronas (células nerviosas): Las neuronas son las células más importantes en el encéfalo, ya que transmiten señales químicas y eléctricas que determinan las funciones de los pensamientos, la memoria, las emociones, el habla y el movimiento muscular, y casi todo lo demás que hace el encéfalo y la médula espinal. Las neuronas envían estas señales a través de sus fibras nerviosas (axones). Los axones en el encéfalo tienden a ser cortos, mientras que los que están en la médula espinal pueden llegar a medir varios centímetros.

A diferencia de muchos otros tipos de células que pueden crecer y dividirse para reparar los daños causados por lesiones o enfermedades, las neuronas en el encéfalo y la médula espinal en gran medida dejan de dividirse alrededor de un año después del nacimiento (con muy raras excepciones). Por lo general, las neuronas no forman tumores, pero a menudo son dañadas por tumores que se originan en la cercanía.

Células gliales: Las células gliales son las células de apoyo del encéfalo. La mayoría de los tumores de encéfalo y de la médula espinal se originan a partir de las células gliales. A estos tumores a veces se les conoce como gliomas.

Existen tres tipos de células gliales: Los astrocitos, los oligodendrocitos y las células ependimales. Un cuarto tipo, las células microgliales, es parte del sistema inmunológico y en realidad no es una célula glial.

  • Los astrocitos ayudan a sostener y a nutrir a las neuronas. Cuando el encéfalo sufre una lesión, los astrocitos forman un tejido cicatricial que ayuda a reparar el daño. A los tumores principales que se originan en estas células se les llama astrocitomas o glioblastomas.
  • Los oligodendrocitos producen mielina, una sustancia grasa que rodea y aísla los axones de células nerviosas y de la médula espinal. Esto ayuda a las neuronas a enviar las señales eléctricas a través de los axones. A los tumores que se originan en estas células se les llama oligodendrogliomas.
  • Las células ependimales recubren los ventrículos (áreas llenas de líquido) dentro de la parte central del encéfalo y forman parte de la vía a través de la cual fluye el líquido cefalorraquídeo. A los tumores que se originan en estas células se les llama ependimomas.
  • Las células microgliales son las células inmunitarias (que combaten infecciones) del sistema nervioso central.

Células neuroectodermales: Éstas son formas muy tempranas de células del sistema nervioso que probablemente están involucradas en el desarrollo de células encefálicas. Se encuentran por todo el encéfalo, aunque no son vistas con frecuencia en el sistema nervioso central de los adultos. Los tumores más comunes que se originan de estas células se desarrollan en el cerebelo y se les llaman meduloblastomas.

Meninges: Éstas son capas de tejido que recubren y protegen el encéfalo y la médula espinal. El líquido cefalorraquídeo pasa a través de los espacios formados por las meninges. Los tumores más comunes que comienzan en estos tejidos son llamados meningiomas.

Plexo coroideo: El plexo coroideo es el área del encéfalo dentro de los ventrículos que produce el Líquido Cefalorraquídeo que nutre y protege al encéfalo.

Glándula pituitaria e hipotálamo: La pituitaria es una glándula pequeña en la base del encéfalo. Está conectada a una parte del encéfalo llamada hipotálamo. Ambos ayudan a regular la actividad de varias otras glándulas. Por ejemplo, controlan la cantidad de hormona tiroidea producida por la glándula de tiroides, la producción y liberación de leche por los senos, y la cantidad de hormonas masculinas o femeninas producidas por los testículos o los ovarios. Además, producen hormonas de crecimiento, las cuales estimulan el crecimiento del cuerpo, y vasopresina, la cual regula el balance de agua que pasa por los riñones.

El crecimiento de tumores en o cerca de la glándula pituitaria o el hipotálamo, así como la cirugía y/o radioterapia en esta área, puede interferir con estas funciones. Como resultado, una persona puede tener bajos niveles de una o más hormonas después del tratamiento y puede necesitar hormonas para corregir cualquier deficiencia.

Glándula pineal: La glándula pineal no es estrictamente una parte del encéfalo. De hecho, es una glándula endocrina pequeña que está situada entre los hemisferios cerebrales. Esta glándula produce melatonina, una hormona que regula el sueño, en respuesta a cambios de iluminación.

Barrera hematoencefálica: El revestimiento interno de los pequeños vasos sanguíneos (capilares) en el encéfalo y la médula espinal crea una barrera muy selectiva entre la sangre y los tejidos del sistema nervioso central. Normalmente, esta barrera ayuda a mantener el balance metabólico del encéfalo y evita que las toxinas nocivas entren al encéfalo. Lamentablemente, la barrera tampoco deja que pase la mayoría de los medicamentos de quimioterapia que se emplean para destruir las células cancerosas, lo que en algunos casos limita el uso de este tratamiento.

Tipos de tumores de encéfalo y de la médula espinal en adultos

Los tumores que se originan en el encéfalo (tumores encefálicos primarios) no son los mismos que los tumores que comienzan en otros órgano s, como los pulmones o los senos, y luego se propagan al encéfalo (tumores metastásico o tumores encefálicos secundarios). En los adultos, los tumores metastásicos del encéfalo son en realidad más comunes que los primarios. Estos tumores no se tratan de la misma manera. Por ejemplo, los cánceres de seno o el pulmón que se propagan al encéfalo son tratados de forma diferente a los tumores que comienzan en el encéfalo.

Contrario a cánceres que se originan en otras partes del cuerpo, los tumores que comienzan en el encéfalo o la médula espinal rara vez se propagan a órgano s distantes. A pesar de esto, los tumores de encéfalo o de la médula espinal rara vez se consideran benignos (no cancerosos). Estos aún pueden causar daño al crecer y propagarse a áreas adyacentes, donde pueden destruir el tejido normal del encéfalo. A menos que sean completamente extirpados o destruidos, la mayoría de los tumores de encéfalo o de la médula espinal, seguirán creciendo y eventualmente constituirán una amenaza a la vida.

Los tumores de encéfalo primarios pueden comenzar en casi cualquiera tipo de tejido o célula dentro del encéfalo o la médula espinal. Algunos tumores tienen una combinación de tipos celulares. Los tumores en diferentes áreas del sistema nervioso central pueden ser tratados de distintas formas y tener un pronóstico (perspectiva de supervivencia) diferente.

Gliomas

Los gliomas no son un tipo específico de tumor encefálico. Glioma es un término general para un grupo de tumores que comienzan en las células gliales. Varios tumores pueden ser considerados gliomas, incluyendo el glioblastoma (también conocidos como glioblastoma multiforme), los astrocitomas, los oligodendrogliomas y los ependimomas. Alrededor de tres de 10 de todos los tumores encefálicos son gliomas. Los gliomas son los tumores encefálicos que crecen con mayor rapidez.

Astrocitomas

Los astrocitomas son tumores que se originan en células gliales llamadas astrocitos. Alrededor de dos de cada 10 tumores encefálicos son astrocitomas.

La mayoría de los astrocitomas se puede propagar ampliamente por el encéfalo y se puede mezclar con el tejido encefálico normal, lo que puede hacer muy difícil extirparlos mediante cirugía. En ocasiones, los astrocitomas se propagan a lo largo de las vías del líquido cefalorraquídeo. En muy raras ocasiones, se propagan fuera del encéfalo o de la médula espinal.

A menudo, los astrocitomas se clasifican como de bajo grado, grado intermedio o alto grado, según la apariencia de las células bajo el microscopio.

  • Los astrocitomas de bajo grado suelen ser de crecimiento lento.
  • Los astrocitomas de grado intermedio, o astrocitomas anaplásicos, crecen con rapidez moderada.
  • El astrocitoma que tiene el grado más alto, conocido como glioblastoma (o glioblastoma multiforme) es el que crece con mayor rapidez. Estos tumores representan alrededor de dos terceras partes de los astrocitomas y son los tumores malignos del encéfalo más comunes en los adultos.

Algunos tipos de astrocitomas de bajo grado, llamados astrocitomas no infiltrantes, usualmente no crecen hacia los tejidos adyacentes y suelen tener un pronóstico favorable. Éstos incluyen astrocitomas pilocíticos juveniles y tumores neuroepiteliales disembrioplásicos. Estos tipos de cáncer son más comunes en los niños que en los adultos.

Oligodendrogliomas

Estos tumores se originan en las células cerebrales llamadas oligodendrocitos. Al igual que los astrocitomas, la mayoría de éstos pueden invadir (infiltran) el tejido encefálico adyacente y no se pueden extirpar completamente mediante cirugía. Algunas veces, los oligodendrogliomas pueden propagarse a lo largo de las vías del líquido cefalorraquídeo, pero en contadas ocasiones se propagan fuera del encéfalo o de la médula espinal. Las formas muy agresivas de estos tumores se conocen como oligodendrogliomas anaplásicos. Sólo alrededor del 2% de los tumores encefálicos son oligodendrogliomas.

Ependimomas

Estos tumores se originan en las células ependimales que recubren los ventrículos. Pueden variar desde tumores con grados bastante bajos (menos agresivos) hasta tumores de grados más altos, a los cuales se les llama ependimomas anaplásicos. Alrededor del 2% de los tumores encefálicos son ependimomas.

Son más propensos a propagarse a lo largo de las vías del líquido cefalorraquídeo en comparación con otros gliomas, pero no se propagan fuera del encéfalo o de la médula espinal. Los ependimomas pueden obstaculizar la salida del líquido cefalorraquídeo de los ventrículos, dando lugar al agrandamiento del ventrículo, una afección llamada hidrocefalia.

A diferencia de los astrocitomas y de los oligodendrogliomas, los ependimomas usualmente no invaden (infiltran) el tejido normal del encéfalo. Como resultado, algunos (no todos) ependimomas pueden ser extirpados por completo y curados mediante cirugía. Sin embargo, el tratamiento de ellos puede a veces ser difícil, ya que se pueden propagar por las superficies ependimales y las vías del líquido cefalorraquídeo. Los ependimomas de la médula espinal tienen las mayores probabilidades de curarse mediante cirugía, pero el tratamiento puede causar efectos secundarios asociados con daño a los nervios.

Meningiomas

Los meningiomas se originan a partir de las meninges (las capas de tejido que rodean la parte exterior del encéfalo y de la médula espinal). Aproximadamente uno de cada tres tumores encefálicos primarios y de la médula espinal son meningiomas. Éstos son los tumores encefálicos más comunes en los adultos (aunque hablando con propiedad, en realidad no son tumores encefálicos).

El riesgo de estos tumores aumenta con la edad. Se presentan casi el doble en las mujeres. En algunos casos, estos tumores tienden a presentarse en familias, especialmente en aquellas con neurofibromatosis, un síndrome en el cual las personas desarrollan muchos tumores benignos de tejido nervioso.

Con frecuencia, a los meningiomas se les asigna un grado, según la apariencia de las células bajo el microscopio.

  • Los tumores de grado I (benignos) contienen las células más parecidas a las células normales. Éstos son responsables de aproximadamente 80% de los meningiomas. La mayoría de éstos se pueden curar mediante cirugía, pero algunos crecen muy cerca de estructuras vitales en el encéfalo o los nervios craneales y no se pueden curar sólo mediante cirugía.
  • Los meningiomas de grado II (atípicos) contienen células que lucen un poco más anormales. Aproximadamente del 15% al 20% de los meningiomas son grado II. Estos son más propensos a regresar (recurrir) después de la cirugía.
  • Los meningiomas de grado III (anaplásicos) contienen las células que lucen más anormales. Representan sólo alrededor de 1% a 3% de los meningiomas. Estos tumores suelen crecer rápidamente y son los que tienen la mayor probabilidad de regresar después del tratamiento. Algunos incluso se pueden propagar a otras partes del cuerpo.

Meduloblastomas

Los meduloblastomas se originan a partir de células neuroectodermales (células nerviosas primitivas) en el cerebelo. Estos tumores son de rápido crecimiento y a menudo se propagan a lo largo de las vías del líquido cefalorraquídeo, aunque se pueden tratar mediante cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Los meduloblastomas son mucho más comunes en los niños que en los adultos. Son parte de una clase de tumores llamados tumores neuroectodermales primitivos que también se pueden originar en otras partes del sistema nervioso central.

Gangliogliomas

Los gangliogliomas contienen tanto neuronas como células gliales. Éstos son poco comunes en los adultos y, por lo general, se pueden curar mediante cirugía solamente o cirugía combinada con radioterapia.

Schwannomas (neurilemomas)

Los schwannomas se originan en las células de Schwann, la cuales rodean y aíslan los pares craneales y otros nervios. Éstos representan alrededor de 9% de todos los tumores del sistema nervioso central.

Los schwannomas son tumores benignos que se pueden originar a partir de cualquier par craneal. Cuando se originan en el par craneal responsable de la audición y el balance cercano al cerebelo, se les llama schwannomas vestibulares o neuromas acústicos. También se originan en los nervios espinales después del punto donde han dejado la médula espinal. Cuando esto ocurre, pueden comprimir la médula espinal, lo que causa debilidad, pérdida sensorial y problemas con los intestinos y la vejiga.

Craneofaringiomas

Estos tumores de crecimiento lento comienzan en la parte superior de la glándula pituitaria, pero debajo del encéfalo en sí. Pueden causar presión sobre la glándula pituitaria y el hipotálamo, causando problemas hormonales. Debido a que se originan muy cerca de los nervios ópticos, también pueden causar problemas con la visión. Su tendencia de adherirse a estas estructuras importantes puede hacer difícil su extirpación total sin causar daño a la visión o al balance hormonal. Los craneofaringiomas son más comunes en niños, aunque a veces se presentan en adultos.

Otros tumores que pueden comenzar en o cerca del encéfalo

Cordomas

Estos tumores poco comunes se originan en el hueso situado en la base del cráneo o en el extremo inferior de la espina dorsal. Los cordomas no se originan en el sistema nervioso central, pero pueden causar lesión al encéfalo adyacente o la médula espinal al comprimirlos. Si es posible, estos tumores son tratados mediante cirugía. A menudo, le sigue radioterapia, aunque suelen regresar en la misma área después del tratamiento, lo que causa más daño. No suelen propagarse a otros órgano s.

Linfoma s no Hodgkin

Los linfomas son cánceres que se originan en los linfocitos (uno de los tipos principales de célula del sistema inmunológico). Los linfomas usualmente se forman en los ganglios linfáticos, los cuales son grupos de linfocitos, tienen el tamaño de un guisante y están esparcidos por el cuerpo. La mayoría de los linfomas se originan en otras partes del cuerpo, pero algunos pueden comenzar en el sistema nervioso central. Estos linfomas son más comunes en personas con problemas del sistema inmunológico, como aquellas infectadas con VIH, el virus que causa el sida o AIDS. Debido a los tratamientos nuevos contra el sida, los linfomas del sistema nervioso central se han vuelto menos comunes en los últimos años.

A menudo, estos linfomas crecen rápidamente y pueden ser difíciles de tratar. No obstante, los avances recientes en la quimioterapia han mejorado el pronóstico de las personas que padecen estos cánceres.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/tumoresdeencefalo/guiadetallada/tumores-de-encefalo-y-de-medula-espinal-en-adultos-what-is-types-of-brain-tumors

Fecha de actualización: 27/Junio/2013


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Testimonio

María del Carmen Vargas
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