Transplantes de progenitores hematopoyéticos (conocido comúnmente como trasplante de médula ósea)
Esta técnica es usada en linfomas de crecimiento acelerado y en algunos casos, de presentación lenta. Existe la posibilidad de aplicar un tratamiento intensivo con quimioterapia y posteriormente realizar un transplante de células de la médula ósea o sangre periférica, las cuáles se extraen del mismo paciente con máquinas especializadas; a este proceso se le llama autotransplante, y a diferencia de otros tratamientos, el paciente pasa aproximadamente un mes en el hospital debido a que los pasos a seguir deben realizarse y vigilarse de manera puntual y detallada con el equipo adecuado para ello.

Actualmente algunas unidades médicas pueden implementar un programa de trasplante ambulatorio, donde el paciente pasa un tiempo en el hospital y otro en su casa, ya sin la necesidad de quedarse 30 días en el hospital. Este procedimiento depende de muchos factores y el médico decidirá si es factible o no.

Otro mecanismo es el transplante de células madre de un hermano o de un donante no familiar compatible. En este caso el donador será un familiar del paciente o un donador voluntario y el objetivo será erradicar completamente la enfermedad del órgano afectado. Sólo se emplea cuando ya se ha pasado por un proceso de quimioterapia y ésta no ha dado resultados satisfactorios o ha regresado la enfermedad.

El requisito más importante para realizar el transplante de células madre es que el donador sea compatible, situación que se descubre después de una serie de pruebas que se aplican tanto al paciente como al donador.

Por último, es muy importante destacar que el paciente debe de conocer los riesgos de este tratamiento, a través de su especialista.