Los tres principales tipos de tratamiento del cáncer de colon y recto son: cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Dependiendo de la etapa de la enfermedad, se pueden combinar dos o hasta tres de estos tratamientos, o es posible que se proporcionen de manera consecutiva

Cirugía de colon

La operación más común se denomina resección segmentaria o mejor conocida como hemicolectomía. El cirujano hará una incisión en el abdomen, extirpará el cáncer y una sección del colon normal, así como los ganglios linfáticos vecinos. Por lo general, se extirpa un cuarto o una tercera parte del colon, pero la porción de tejido que se extirpe dependerá de la ubicación y el tamaño del tumor. Finalmente se reconectan las secciones restantes del colon.

Si el tumor es grande y ha bloqueado al órgano o si lo ha perforado de manera que el excremento se escapa, será necesario hacer una colostomía temporal, que consiste en llevar el extremo del colon a una abertura en la parte externa del abdomen para eliminar los residuos fecales del cuerpo. Si es imposible extirpar el tumor, la colostomía podría ser permanente.

Algunas veces es posible extraer segmentos del colon y los ganglios linfáticos contiguos a través de un laparoscopio (telescopio pequeñísimo conectado a una videocámara). Usando una cánula (pequeño tubo perforado en la parte media), el cirujano la ingresa al abdomen para insertar el laparoscopio a través de ésta, el especialista tiene una vista amplificada de los órganos internos en el monitor de televisión. Se insertan varias cánulas para que pueda trabajar dentro del cuerpo y extirpar parte del colon. Estas incisiones suelen ser pequeñas y cicatrizan rápidamente.

Cirugía rectal

Se utilizan varios métodos quirúrgicos para extirpar o destruir los tumores del recto. La polipectomía (cirugía para extraer un pólipo) y la escisión local se pueden usar para quitar aquellos que son superficiales o los pólipos que se encuentran localizadas como masas de aspecto tumoral comúnmente en órganos como el recto y el colon, entre otros. La resección transanal local consiste en el corte a través de todas las capas del recto para eliminar aquellos que son invasivos, así como algo del tejido rectal normal circundante.

Estos se hacen con instrumentos que se introducen a través del ano, sin hacer incisión quirúrgica en el abdomen.

Si el cáncer se encuentra en la parte extrema del recto (la parte más cercana al ano), y si está creciendo hacia el músculo del esfínter (el músculo que mantiene el ano cerrado y previene el escape de heces fecales), podría ser necesario extirpar el ano y el músculo del esfínter. Esta operación se llama resección abdomino perineal (AP), el cirujano no sólo hace una incisión en el abdomen, sino que también tiene que hacer una incisión en el área perineal, la cual se encuentra alrededor del ano. Someterse a esta operación también significa que será necesario hacer una colostomía permanente para eliminar el excremento.

Si el cáncer rectal se está expandiendo hacia los órganos contiguos, una exenteración pélvica pudiera ser recomendada. Esta cirugía es muy compleja y el cirujano no sólo extirpará el recto, sino también los órganos colindantes en los que el cáncer se haya propagado, como la vejiga, próstata o útero.

Después será necesario realizar una colostomía, y si se extirpa la vejiga le hará una urostomía (abertura para la salida de la orina en la parte frontal del abdomen).

    Tratamiento quirúrgico de las metástasis del cáncer de colon y recto

    Algunas veces el tratamiento del cáncer puede ayudarle a mejorar en gran medida su calidad de vida e incluso a curarse. Si la metástasis presente en hígado, pulmones u ovarios no es extensa, se podría extirpar mediante cirugía.

    Si es pequeña la metástasis en el hígado, su extirpación completa junto con el tumor colorrectal podría lograr un alto grado de mejoría y en algunos casos, la curación. La metástasis en el hígado se puede destruir mediante congelación (criocirugía); calentamiento con microondas; por inyección de un material en los vasos sanguíneos grandes que alimentan el tumor con la intención de bloquear el flujo sanguíneo (embolización). Otra opción puede ser mediante la inyección de alcohol concentrado en el tumor. Estos métodos no requieren una intervención quirúrgica, los instrumentos requeridos se introducen a través de la piel y se guían hacia el tumor mediante tomografía computarizada o mediante imágenes de ecografía.

    Radioterapia

    La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Después de la cirugía, la radiación puede eliminar pequeños depósitos del tumor que no se hayan observado durante la operación. Además, sirve como paliativo si se padece cáncer avanzado que cause bloqueo intestinal, sangrado o dolor.

    Este método se usa principalmente cuando el cáncer de colon está conectado a un órgano interno o a la membrana que recubre el abdomen y el cirujano no está seguro de que se haya extirpado la enfermedad por completo. En el caso del tumor en el recto, por lo general, se usa la radiación para evitar que regrese a la pelvis, donde comenzó el tumor.

    La radioterapia externa concentra la radiación en el cáncer desde una máquina que se llama acelerador lineal. Este es el tipo de radioterapia que se recomienda con más frecuencia para las personas que padecen cáncer de colon. Los tratamientos se proporcionan 5 días a la semana.

    La exposición real a la radiación es muy rápida y se procura colocar con precisión al paciente, para que los rayos sean dirigidos exactamente al tumor.

    La radioterapia endocavitaria se genera de una fuente de radiación ubicada en el exterior del cuerpo. Es a base de un dispositivo, operado en forma manual, que se coloca en el ano y emite radiación de alta intensidad por varios minutos.

    En la braquiterapia (terapia de radiación interna) se emplean pequeñas pastillas de material radiactivo, colocadas junto o directamente en el cáncer. En algunas ocasiones se usa para tratar a las personas con cáncer de recto, sobre todo personas enfermas o ancianas que no tolerarían la cirugía.

    Quimioterapia

    La quimioterapia consiste en la administración de medicamentos para destruir las células tumorales. Esta puede ser:

    • Adyuvante:
      se administra después de la cirugía, cuando no hay evidencia de cáncer pero existe la probabilidad de que regrese. Se usa en cáncer en etapas tempranas.
    • La paliativa:
      ayuda a encoger tumores y aliviar síntomas de un cáncer avanzado.
    • Sistémica:
      emplea medicamentos contra el cáncer que se administran por vía intravenosa u oral. Estos medicamentos ingresan al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, haciendo que el tratamiento sea efectivo contra los tumores que se han propagado más allá del órgano en el cual se originaron.

    Terapias dirigidas

    Son aquellas terapias que atacan específicamente alguna parte de las células cancerosas y causan menos efectos secundarios que los medicamentos quimioterapéuticos.