El tejido óseo forma la mayor parte del esqueleto, el armazón que soporta nuestro cuerpo y protege nuestros órganos y permite nuestros movimientos. Es un tejido dinámico, continuamente en fase de remodelación.

El hueso no es totalmente sólido sino que tiene pequeños espacios entre sus componentes, formando pequeños canales por donde circulan los vasos sanguíneos, encargados del intercambio de nutrientes. En función del tamaño de estos espacios, el hueso se clasifica en tejido compacto (la parte exterior y dura de la mayoría de los huesos) ó tejido esponjoso (contiene la médula ósea, la cual produce las células de la sangre), tejido subcondral (tejido óseo liso de las articulaciones).

TUMORES ÓSEOS.

Los tumores en los huesos pueden ser de dos tipos: Benignos (no cancerosos) ó malignos (cancerosos). Resultan más comunes los tumores benignos que los malignos. Cualquiera de estos tumores pueden crecer y comprimir al tejido óseo sano y absorberlo o reemplazarlo con tejido anormal. Los tumores benignos no se diseminan y rara vez ponen la vida en peligro.

El Cáncer óseo primario es aquel que se origina en el hueso, y no es muy común. El Cáncer óseo Secundario es el que se disemina al hueso desde otra parte del cuerpo, debido a la localización de otro tipo de Cáncer que sucede primero, a lo que se llama metástasis.