• Coma pequeñas cantidades de alimento, pero más seguido.
  • Evite los alimentos con un alto contenido de fibra, los cuales pueden producir diarrea y cólico. Entre los alimentos con un alto contenido de fibra se encuentran los panes y cereales de grano entero, los vegetales crudos, los frijoles, las nueces, las semillas, las palomitas de maíz y las frutas frescas o secas.
  • Coma alimentos bajos en fibra, tales como pan blanco, arroz blanco o fideos, cereales cremosos, plátanos maduros, frutas cocidas o enlatadas sin cáscara, requesón (queso fresco), yogur, huevos, puré de papas o papa al horno sin cáscara, puré de verduras, pollo o pavo sin piel y pescado.
  • Evite el café, el té, el alcohol y los dulces.
  • No coma alimentos fritos, grasosos o condimentados.
  • Evite la leche y los productos lácteos si éstos empeoran su diarrea.
  • A menos que su médico indique lo contrario, coma más alimentos ricos en potasio, tales como bananos (plátanos), naranjas, papas y néctar de durazno (melocotón) y chabacano (albaricoque).
  • Tome muchos líquidos para reemplazar los que ha perdido con la diarrea; lo mejor son los líquidos claros, como el jugo de manzana, el agua, las infusiones, los caldos claros o el refresco de jengibre (ginger ale).
  • Tome los líquidos despacio y asegúrese de que los líquidos están a temperatura ambiente. Si son bebidas gaseosas, deje que pierdan el gas antes de tomarlas.

Si su diarrea es intensa (siete a ocho veces en 24 horas), avise enseguida a su médico. Pregunte si debe probar una dieta de líquidos claros para dejar descansar el intestino. Conforme se vaya sintiendo mejor, coma gradualmente alimentos con poca fibra. Una dieta de líquidos claros no proporciona todos los elementos nutritivos que usted necesita, así que no la siga por más de tres o cuatro días. Si su diarrea continúa, es posible que necesite líquidos por vía intravenosa para reemplazar el agua y los elementos nutritivos que ha perdido.