Dolor en los huesos: el dolor puede ir y venir al principio, empeorar en la noche y aliviarse con el movimiento. Más adelante, se vuelve constante y puede empeorar con la actividad.

Huesos rotos (fracturas): los huesos se pueden quebrar, lo que causa dolor intenso y limita la movilidad. Los huesos que más se fracturan son los huesos largos de los brazos y las piernas y los huesos de la espina dorsal. El dolor repentino en el medio de la espalda es a veces un signo de que un hueso se está fracturando.

Presión en la médula espinal: el cáncer en la columna vertebral puede hacer presión sobre la médula espinal. Esto es un problema grave. No sólo causa dolor, sino que la presión puede dañar la médula espinal de manera tal que las piernas se adormezcan o hasta se paralicen. Algunas veces el primer síntoma de este problema es la dificultad para orinar porque los nervios de la médula espinal controlan la vejiga.

Niveles altos de calcio en la sangre: la liberación del calcio de los huesos causa los altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia). Esto puede ocasionar pérdida de apetito, náuseas, sed y cansancio. Si no se trata, puede resultar en coma.

Es importante informar de inmediato al doctor o enfermera de cualquier síntoma nuevo relacionado con los huesos o cualquier cambio en los síntomas viejos. El detectar y tratar estos síntomas tempranamente puede ayudar a reducir las probabilidades de problemas futuros.

Algunas veces la metástasis en los huesos se detecta antes de que tenga la oportunidad de causar algún síntoma. En estos casos, las pruebas de laboratorio, las radiografías o las gammagrafías óseas pueden identificar los puntos de la metástasis en los huesos.