Algunas personas se sienten más cerca que nunca de sus parejas y aumentan el deseo y actividad sexual. Otras no experimentan ningún cambio, o muy poco, en lo que respecta al deseo sexual y nivel de energía. Sin embargo, puede sentir que su interés en las relaciones sexuales disminuye debido al estrés físico y emocional de tener cáncer y recibir tratamiento con quimioterapia. Las tensiones pueden incluir:
- Preocupación acerca de los cambios en la apariencia física
- Ansiedad por la salud, la familia o las finanzas
- Efectos secundarios, incluidos el cansancio y los cambios hormonales
- Las preocupaciones o temores de uno de los miembros de la pareja puede afectar también las relaciones sexuales. A algunos puede preocuparles que la intimidad física pueda hacerle daño a la persona con cáncer; otros pueden temer "contagiarse" de cáncer o que les afecten los medicamentos.
Usted y su pareja pueden aclarar muchos de estos malos entendidos hablando con su médico, enfermera u otro consejero que pueda proporcionarles la información y tranquilidad que necesita sobre sus preocupaciones sexuales.
Usted y su pareja también deberán de tratar de compartir sus sentimientos mutuamente. Si es difícil para ustedes hablar de sexo, cáncer, o ambos, pueden hablar con un consejero que pueda ayudarles a comunicarse de una manera más abierta.
Si usted se sentía a gusto y disfrutaba de sus relaciones sexuales antes de empezar el tratamiento, existen posibilidades de que seguirá sintiendo placer en sus relaciones sexuales durante el tiempo que dure su tratamiento. Sin embargo, puede ser que descubra que la intimidad toma un nuevo significado y características. Abrazarse, tocarse y acariciarse puede convertirse en algo más importante que el acto sexual en sí.
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