Las náuseas y los vómitos son dos de los efectos secundarios más comunes y temidos de la quimioterapia. La frecuencia y la intensidad con las que los experimente dependen de los medicamentos que esté recibiendo y de cómo les estén afectando.
Generalmente las náuseas y los vómitos empiezan unas horas después del tratamiento y duran poco tiempo. Es poco frecuente que las náuseas y los vómitos graves duren unos días. Asegúrese de avisarle a su médico si siente muchas náuseas, ha vomitado durante más de un día o si las náuseas son tan intensas que no puede retener ni líquidos.
Ambos síntomas casi siempre pueden ser disminuidos con un cambio en la alimentación y con medicamentos, llamados antieméticos, que ayudan a aliviar las náuseas y los vómitos. No todos estos medicamentos funcionan igual para todas las personas; tal vez sea necesario probar más de un medicamento para obtener alivio. Trabaje con su médico y enfermera hasta encontrar lo que funciona mejor para usted.
Cerca de la mitad de los pacientes con quimioterapia sienten náusea aun antes de que empiece la primera sesión de tratamiento. A esto se le llama “náusea anticipada” y es real. La mejor manera de manejar la náusea anticipada es a través de antieméticos eficaces para prevenir los vómitos y con técnicas de relajación.
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