A menudo, las células cancerosas producen sustancias que causan daño a los huesos. Normalmente estas sustancias pueden causar que los huesos se desgasten y debiliten (disolución de los huesos). Esto puede resultar en fracturas de los huesos y que grandes cantidades de calcio se liberen en la sangre. A veces, el cáncer causa que los huesos se hagan más rígidos (duros). Esto se conoce como esclerosis. Ambos tipos de metástasis en los huesos pueden causar dolor. Cuando el cáncer disuelve el hueso, éste puede quebrarse (fracturarse). Las fracturas ocurren con mucha menos frecuencia cuando la metástasis en los huesos ocasiona esclerosis en lugar de disolución.