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Estructura del órgano

Estructura del órgano

El sistema linfático

Para entender el linfoma no Hodgkin, resulta útil aprender sobre el sistema linfático del organismo.

El sistema linfático está principalmente compuesto de tejido linfático, vasos linfáticos, y un líquido claro llamado linfa. Este tejido comprende los ganglios linfáticos y los órgano s relacionados, tales como el bazo y la médula ósea que forman parte del sistema inmunológico así como del sistema productor de sangre del cuerpo.

Linfocitos

El tejido linfático está compuesto de diversos tipos de células del sistema inmunológico que ayudan al organismo a combatir infecciones. La mayoría de las células que se encuentran en el tejido linfático son linfocitos, un tipo de glóbulo blanco. Existen dos tipos principales de linfocitos, denominados linfocitos B (células B) y linfocitos T (células T). Las células B y T normales realizan diferentes funciones en el sistema inmunológico.

Los linfocitos B: Las células B ayudan normalmente a proteger al cuerpo contra los gérmenes (bacterias o virus) porque producen proteínas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos se adhieren a los gérmenes, y los marcan para que otras partes del sistema inmunológico los destruyan.

Los linfocitos T: Existen varios tipos de células T, cada una de ellas con una función especializada. Algunas células T destruyen directamente células infectadas por virus, hongos, o ciertas clases de bacterias. Otros tipos de células T desempeñan una función al reforzar o desacelerar las actividades de otras células del sistema inmunológico.

Ambos tipos de linfocitos pueden convertirse en células de linfoma, pero en los Estados Unidos los linfomas de células B son mucho más frecuentes que los linfomas de células T. Los diferentes tipos de linfoma se pueden originar de cada tipo de linfocito, basándose en cuán maduras son las células cuando se transforman en cancerosas y en otros factores.

El tratamiento para cada linfoma depende del tipo que sea. Por lo tanto, es importante saber el tipo exacto de linfoma.

Órganos que tienen tejido linfático

Debido a que el tejido linfático se encuentra en muchas partes del cuerpo, los linfomas pueden originarse en casi todas las partes del cuerpo. Las principales localizaciones de tejido linfático son:

Ganglios linfáticos : Los ganglios linfáticos son grupos de células del sistema inmunológico en forma de fríjol que se encuentran en todo el cuerpo. Algunas veces se pueden palpar debajo de la piel en el cuello, debajo de los brazos y en la ingle. Los ganglios linfáticos se componen principalmente de linfocitos.

Los ganglios linfáticos están conectados entre sí por un sistema de vasos linfáticos. Estos vasos son parecidos a las venas, excepto que en lugar de transportar sangre, llevan linfa y células del sistema inmunológico que viajan entre los ganglios linfáticos y otros tejidos.

Los ganglios linfáticos se agrandan cuando combaten infecciones. Los ganglios linfáticos que crecen como reacción a una infección son denominados nódulos reactivos o nódulos hiperplásicos y son, con frecuencia, dolorosos al tacto. El agrandamiento de los ganglios linfáticos en un niño generalmente no es un signo de un problema grave. A menudo se detecta un agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello cuando un niño tiene la garganta irritada o tiene resfriado (catarro). Sin embargo, un ganglio linfático grande es también el signo más frecuente de un linfoma.

Bazo: El bazo es un órgano que se encuentra en la parte inferior de las costillas en el lado izquierdo del cuerpo. El bazo produce linfocitos y otras células del sistema inmunológico para ayudar a combatir las infecciones. También almacena células sanas de la sangre y sirve como un filtro para eliminar células dañadas de la sangre, bacterias y desechos celulares.

Timo: El timo es un órgano pequeño que se encuentra detrás de la parte superior del esternón y frente al corazón. Antes del nacimiento, el timo desempeña un papel clave en la producción de los linfocitos T. El tamaño del timo se reduce y se vuelve menos importante en los primeros 20 años de vida. A pesar de esto, el timo continúa desempeñando una función en el sistema inmunológico.

Adenoides y amígdalas: Éstas son conglomerados de tejido linfático en la parte posterior de la garganta. Ambas ayudan a producir anticuerpos contra los gérmenes que son inhalados o tragados. Son fáciles de ver cuando aumentan de tamaño durante una infección, lo que a menudo ocurre en niños, o si se origina un linfoma.

Tracto digestivo: El estómago y los intestinos, así como muchos otros órgano s, también contienen tejido linfático.

Médula ósea : La médula ósea (la parte interna blanda de ciertos huesos) produce glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos de la sangre. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno de los pulmones al resto del organismo. Las plaquetas ayudan a controlar el sangrado al sellar los pequeños orificios en los vasos sanguíneos. Los glóbulos blancos combaten las infecciones. Los dos tipos principales de células sanguíneas blancas son los granulocitos y los linfocitos. Los linfocitos de la médula ósea son principalmente células B. Algunas veces, los linfomas se originan en los linfocitos de la médula ósea.

Fuente: Sociedad Americana del cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-what-is-non-hodgkin-lymphomain-children

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Linfoma No Hodgkin

Linfoma No Hodgkin

Tipos de linfoma no Hodgkin en niños

Con más frecuencia, los linfomas son clasificados de acuerdo a cómo lucen las células cancerosas en el microscopio. Las características clave incluyen el tamaño y la forma de las células y cómo están agrupadas (su patrón de crecimiento).

  • El tamaño se describe como grande o pequeño.
  • La forma se describe como hendida (que muestra pliegues o hendiduras) o no hendida.
  • El patrón de crecimiento puede ser difuso (células cancerosas dispersas) o folicular (dispuesto en grupos de células).

No todos los linfomas se describen utilizando las tres características (tamaño, forma y patrón de crecimiento). Por lo general se necesitan pruebas de laboratorio especiales para clasificar con precisión los linfomas.

Casi todos los linfomas no Hodgkin en niños pertenecen a uno de los tres tipos principales:

  • Linfoma linfoblástico.
  • Linfoma de Burkitt (linfoma de células pequeñas no hendidas).
  • Linfoma de células grandes.

Los tres tipos son de alto grado (lo que significa que crecen rápidamente) y difusos, aunque es importante hacer una distinción entre ellos porque su tratamiento es diferente.

Existen muchos otros tipos de linfoma no Hodgkin. Éstos se presentan con mucha más frecuencia en adultos y son poco comunes en niños.

Linfoma linfoblástico

El linfoma linfoblástico es el responsable de aproximadamente 25% al 30% de los linfomas en niños. Este linfoma es más común en los adolescentes y la frecuencia en los niños es aproximadamente el doble que en las niñas.

Las células cancerosas de este linfoma son linfocitos muy jóvenes llamados linfoblastos. Son las mismas células que las vistas en la leucemia linfoblástica aguda en los niños. De hecho, si más del 25% de la médula ósea está compuesta de linfoblastos, la enfermedad se clasifica y trata como Leucemia Linfoblástica Aguda en lugar de linfoma.

La mayoría de los linfomas linfoblásticos se desarrolla de células T y se les llama linfoma linfoblástico de células T precursoras. A menudo, estos linfomas se originan en el timo y forman una masa en el área detrás del esternón, lo que puede causar problemas con la respiración. La dificultad para respirar puede ser el primer síntoma de linfoma linfoblástico.

Con menor frecuencia, este cáncer parece originarse en las amígdalas, los ganglios linfáticos del cuello o en otros ganglios linfáticos. Tiende a propagarse muy rápidamente a la médula ósea, otros ganglios linfáticos, la superficie del cerebro y/o las membranas que rodean a los pulmones y al corazón.

Una pequeña fracción de los linfomas linfoblásticos se origina de las células B (linfomas linfoblásticos de células B precursoras). Estos linfomas comienzan con mayor frecuencia en los ganglios linfáticos fuera del tórax, particularmente en el cuello. También pueden afectar la piel y los huesos.

El linfoma linfoblástico puede crecer muy rápidamente y puede a menudo interferir con la respiración, de modo que necesita ser diagnosticado y tratado rápidamente.

Linfoma de Burkitt

El linfoma Burkitt, también conocido como linfoma de células pequeñas no hendidas, es el responsable de aproximadamente 40% de los casos de linfoma no Hodgkin infantil en los Estados Unidos. Se presenta con más frecuencia en varones, por lo general, en las edades de 5 a 10 años.

Un subtipo de linfoma de Burkitt, algunas veces conocido como linfoma parecido al de Burkitt o linfoma no Burkitt, comparte algunas características con el linfoma difuso de células B grandes cuando se observa con un microscopio. Sin embargo, los niños con este subtipo reciben el mismo tratamiento.

El linfoma de Burkitt recibió su nombre en honor al médico que primero lo describió en niños africanos. En algunas partes de África, el linfoma de Burkitt es el responsable de casi todos los casos de linfoma no Hodgkin infantil y de más de la mitad de todos los cánceres infantiles. Por razones desconocidas, los niños africanos generalmente desarrollan este linfoma en la mandíbula o en otros huesos faciales.

En otras partes del mundo, incluyendo a los Estados Unidos, los linfomas de Burkitt se originan casi siempre en el abdomen. Por lo general, un niño desarrollará un tumor grande en su abdomen que puede algunas veces bloquear sus intestinos. Esto puede causar dolor abdominal, náusea y vómito. Algunas veces, este linfoma también puede originarse en el cuello, en las amígdalas, o pocas veces en otras partes del cuerpo.

Este linfoma se origina en los linfocitos B y es uno de los cánceres que crece con mayor rapidez. Se puede propagar a otros órgano s, incluyendo la superficie del cerebro o dentro del cerebro. Debido a esto, tiene que ser diagnosticado y tratado rápidamente.

Linfoma s de células grandes

Estos linfomas se originan de formas más maduras de células T o células B y pueden crecer casi en cualquier parte del cuerpo. No es común que se propague a la médula ósea ni al cerebro. Tampoco crece tan rápidamente como otros linfomas en niños. Estos linfomas tienden a ocurrir con más frecuencia en niños de más edad y adolescentes. Hay dos subtipos principales de linfoma de células grandes.

Linfoma anaplásico de células grandes: Este linfoma representa alrededor del 10% de todos los linfomas no Hodgkin en niños. Por lo general, se origina de células T maduras. Puede comenzar en los ganglios linfáticos del cuello o en otras áreas, y se puede encontrar en la piel, los pulmones, los huesos, el tracto digestivo u otros órgano s.

Linfoma difuso de células B grandes: Este linfoma representa alrededor del 15% de los linfomas en niños. Se origina en las células B, como lo implica el nombre. Estos linfomas a menudo crecen como masas grandes en el mediastino (el espacio entre los pulmones), y en este caso nos referidos a ellos como linfomas primarios mediastínicos de células B. Algunas veces también se encuentran en otras áreas, como en el tejido linfático del cuello, del abdomen, o en los huesos.

El tratamiento es el mismo para los diferentes tipos de linfomas de células grandes, aunque la tasa de curación tiende a ser un poco más baja para el tipo anaplásico.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-what-is-non-hodgkin-lymphomain-children

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Factores de riesgo

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier cosa que pudiera afectar las probabilidades de que una persona padezca cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen distintos factores de riesgo. Algunos factores de riesgo del cáncer pueden controlarse.

Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno, o incluso muchos de los factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad puede que tengan pocos o ninguno de los factores de riesgo conocidos. Aun cuando una persona tiene un factor de riesgo y desarrolla cáncer, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Los factores de riesgo asociados con el estilo de vida, tal como el peso corporal, la actividad física, la alimentación, y el uso de tabaco desempeñan un papel importante en muchos cánceres de adultos. Sin embargo, usualmente pasan muchos años para que estos factores influyan en el riesgo de cáncer, y no se cree que tengan mucho efecto en el riesgo de los cánceres en niños, incluyendo linfomas no Hodgkin.

La mayoría de los niños con linfoma no Hodgkin no tienen ningún factor de riesgo conocido para esta enfermedad que pueda ser cambiado. No obstante, los investigadores han encontrado algunos factores que pudieran colocar a los niños en un riesgo aumentado.

Edad, sexo y raza

En general, el linfoma no Hodgkin se presenta en pocas ocasiones en niños, pero es más común en niños de mayor edad que en los más pequeños. Además, es más común en niños que en niñas y en niños blancos que en los de raza negra.

Sistema inmunológico debilitado

Algunos tipos de problemas con el sistema inmunológico se han vinculado a un riesgo mayor de linfoma no Hodgkin en niños.

Síndrome s de deficiencia inmunitaria congénitos (presentes al momento del nacimiento)

Algunos síndromes genéticos (hereditarios) pueden causar que los niños nazcan con un sistema inmunológico deficiente. Junto con un riesgo aumentado de infecciones graves, estos niños también tienen un mayor riesgo de padecer linfoma no Hodgkin (y algunas veces otros cánceres también). Estos síndromes incluyen:

  • Síndrome de Wiskott-Aldrich.
  • Síndrome de inmunodeficiencia combinada severa (SCID).
  • Ataxia -telangiectasia.
  • Inmunodeficiencia variable común.
  • Síndrome de Bloom.
  • Síndrome linfoproliferativo ligado al cromosoma X.

Trasplante de órgano

Los niños que han recibido trasplantes de órgano s son tratados con medicamentos que debilitan sus sistemas inmunológicos para prevenir que ataquen los nuevos órgano s. Estos niños tienen un riesgo aumentado de desarrollar linfoma no Hodgkin que casi siempre es causado por infección con el virus Epstein-Barr. El riesgo depende de los medicamentos y las dosis que se utilicen.

VIH/Sida

La infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), también conocido como el virus del sida, es una causa de insuficiencia del sistema inmunológico en niños y adultos. Por lo general, los niños con VIH contraen la infección a través del contacto con la sangre de sus madres, usualmente antes o durante el nacimiento. La infección con el VIH es un factor de riesgo para el linfoma no Hodgkin. Por lo tanto, los médicos pueden recomendar que los niños con linfoma no Hodgkin se hagan la prueba de VIH.

Exposición a la radiación

La exposición a la radiación puede ser un factor de riesgo menor en el linfoma no Hodgkin en niños.

Los sobrevivientes de las bombas atómicas y de los accidentes de reactores nucleares tienen un riesgo aumentado de padecer algunos tipos de cáncer. La leucemia y los cánceres de tiroides son los más comunes, pero también existe un riesgo ligeramente aumentado de linfoma no Hodgkin.

Los pacientes que hayan recibido radioterapia contra otros cánceres tienen un riesgo ligeramente aumentado de padecer un linfoma no Hodgkin en etapas posteriores de sus vidas. Sin embargo, toma usualmente muchos años para que esto ocurra, por lo que estos casos secundarios de linfoma no Hodgkin son más comunes en adultos que en niños.

Infección con virus de Epstein-Barr

En partes de África donde el linfoma de Burkitt es común, la infección crónica tanto con la malaria como con el virus de Epstein-Barr es un factor de riesgo importante. El virus de Epstein-Barr ha sido vinculado al 90% de los linfomas Burkitt en África. En los Estados Unidos, el virus de Epstein-Barr ha sido asociado con alrededor de 15% de los linfomas Burkitt.

La infección con virus de Epstein-Barr es de por vida, aunque en la mayoría de las personas que la padecen no causa problemas graves. En los estadounidenses que primero fueron infectados con el virus de Epstein-Barr cuando eran adolescentes o adultos jóvenes, puede causar mononucleosis infecciosa, algunas veces conocida simplemente como mono. La mayoría de los estadounidenses han sido infectados con el virus de Epstein-Barr al llegar a la adultez, pero la infección parece ocurrir más tarde en la vida de los estadounidenses en comparación con los africanos, lo que puede ayudar a explicar la razón por la cual es menos probable que causen linfomas en este país. Otro factor pudiera ser que en ciertas partes de África, los sistemas inmunológicos de los niños también tienen que lidiar con otras infecciones, tal como malaria, lo que junto a la infección con el virus de Epstein-Barr, puede provocar que el cuerpo produzca más linfocitos.

No se entiende por completo cómo el virus de Epstein-Barr está exactamente asociado con el linfoma Burkitt, pero parece que tiene que ver con la capacidad del virus de infectar y alterar los linfocitos B.

Es importante recordar que la mayoría de los niños con linfoma no Hodgkin no tiene factores de riesgo conocidos que puedan cambiarse. No hay nada que estos niños o sus padres hayan podido hacer para prevenir este cáncer.

Otros posibles factores de riesgo

Algunos investigadores han sugerido que un antecedente familiar de linfoma no Hodgkin (en un hermano, hermana, madre o padre) podría aumentar el riesgo de linfoma.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-causes-risk-factors

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Signos y síntomas

Signos y síntomas

Señales y síntomas

El linfoma no Hodgkin en niños puede causar muchas señales y síntomas diferentes dependiendo del lugar donde se originó. En algunos casos, puede que no cause ningún síntoma sino hasta que crecen bastante.

Ganglios linfáticos cercanos a la piel

El linfoma no Hodgkin puede crecer en los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo (a los lados del cuello, en las áreas de las axilas, encima de la clavícula, o en el área de la ingle). Esto ocasiona que el tamaño de los ganglios aumente, lo que a menudo se ve o se palpa como protuberancias debajo de la piel. A menudo, el niño, uno de sus padres o el médico notan estas protuberancias. Los ganglios linfáticos agrandados se presentan con más frecuencia debido a infecciones que por linfoma no Hodgkin.

Abdomen

Si el linfoma crece en el abdomen, éste se puede tornar inflamado o causar dolor. También puede presentarse una acumulación de líquidos, lo que causa incluso más inflamación. El linfoma puede a veces causar que el bazo se torne agrandado y ocasione presión al estómago. Esto puede causar que un niño tenga sensación de llenura después de comer sólo una pequeña cantidad de comida.

Cuando el linfoma causa inflamación cerca de los intestinos, puede bloquearse el paso del excremento, lo que pudiera causar dolor abdominal. La presión o el bloqueo pueden también causar náusea o vómito.

El linfoma también puede impedir que la orina salga del riñón. Esto puede causar problemas renales, lo que puede ocasionar disminución en la emisión de orina, cansancio, pérdida de apetito, náusea, o inflamación de las manos y los pies.

Tórax

Cuando el linfoma se origina en el timo o en los ganglios linfáticos del pecho, puede comprimir el área cercana a la tráquea. Esto puede ocasionar tos, falta de respiración y dificultad para respirar.

La vena cava superior es una vena grande que lleva sangre desde la cabeza y brazos de vuelta al corazón. Esta vena pasa cerca del timo y de los ganglios linfáticos dentro del tórax. Los linfomas en esta área pueden hacer presión en la vena cava superior, lo que puede causar que la sangre se retenga en las venas. Esto puede causar inflamación en el rostro, cuello, brazos y la parte superior del tórax (algunas veces con una coloración roja azulada de la piel). También puede causar dificultad para respirar, así como dolores de cabeza, mareos y, si afecta el cerebro, un cambio en el conocimiento. Esta afección, conocida como síndrome vena cava superior puede ser potencialmente mortal y requiere tratamiento inmediato.

Cerebro y médula espinal

Algunos tipos de linfoma pueden propagarse al área que rodea el cerebro y la médula espinal. Esto puede causar problemas como dolor de cabeza, cambios en la visión, adormecimiento facial y dificultad para hablar.

Piel

Algunos linfomas pueden afectar la piel en sí, ya que pueden causar protuberancias (masas) de color rojizas a púrpura debajo de la piel que causan picor.

Médula ósea

Los linfomas a veces se propagan a la médula ósea, la parte suave del interior de ciertos huesos en donde se forman las nuevas células de la sangre. Si las células del linfoma desplazan a las células normales que producen sangre, esto puede causar escasez de algunos tipos de células sanguíneas. Algunos de los síntomas que esto puede causar son: moretones o sangrado que ocurre fácilmente (debido a falta de plaquetas), infecciones frecuentes (debido a la falta de glóbulos blancos) o cansancio y piel pálida (debido a la falta de glóbulos rojos).

Síntomas generales

Además de causar síntomas y señales en la parte de cuerpo donde se originó, el linfoma no Hodgkin puede causar síntomas generalizados, tales como:

  • Fiebre y escalofríos.
  • Sudoración (particularmente durante la noche).
  • Pérdida de peso inexplicable.

Cuando hablan sobre el linfoma, los médicos a veces se refieren a éstos como síntomas B. La presencia de síntomas B a menudo se observan en linfomas de crecimiento más rápido.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-early-diagnosis

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Detección y diagnostico

Detección y diagnostico

Antecedentes médicos y examen físico

Si cualquier signo y síntoma sugiere la posibilidad de linfoma, el médico querrá hacer un historial médico, incluyendo por cuánto tiempo se han estado presentando los síntomas. Puede que el médico también pregunte si hay algún antecedente de posibles factores de riesgo, tal como problemas con el sistema inmunológico.

Durante el examen físico, el médico probablemente se concentrará en cualquier ganglio linfático agrandado u otras áreas que causen preocupación. Por ejemplo, se palpará el abdomen para detectar signos de un bazo o hígado agrandado. Debido a que las infecciones son la causa más común de los ganglios linfáticos agrandados, el médico determinará si hay infección en la parte del cuerpo cercana a cualquier ganglio linfático inflamado.

El diagnóstico del linfoma en un niño se puede dificultar y podrían demorarse, ya que el agrandamiento de los ganglios linfáticos es comúnmente causado en los niños por una infección. Normalmente hay poca preocupación en niños con ganglios linfáticos que estén agrandados a menos que sean demasiado grandes (más de una pulgada de ancho).

Incluso en estos casos, usualmente se le administra al niño un tratamiento de antibióticos primero para ver si el tamaño de los ganglios se reducirá. Si el tamaño no se reduce, se realizan pruebas adicionales, usualmente mediante la extracción de una pequeña porción del ganglio linfático, o posiblemente todo el ganglio, para realizar una biopsia. No obstante, puede que se necesite realizar una biopsia de inmediato si parece que los ganglios linfáticos están creciendo rápidamente o si la salud del niño está empeorando.

Biopsia

Muchos de los síntomas del linfoma no Hodgkin no son lo suficientemente específicos como para decir con certeza si un niño tiene linfoma. Otros problemas no relacionados con el cáncer, como las infecciones, causan con más frecuencia, la mayoría de estos síntomas. Sin embargo, también podrían ser a causa de otros tipos de cáncer. Los principales tipos de linfoma no Hodgkin en niños pueden causar muchos de los mismos síntomas, pero requieren de tratamientos ligeramente diferentes, por lo que es importante diferenciarlos.

Por estas razones, se necesita un diagnóstico preciso, y la única manera de hacerlo es mediante la extracción de una parte o todo el ganglio linfático anormal para examinarlo con un microscopio y hacer otras pruebas de laboratorio. Esto se conoce como biopsia.

Tipos de biopsias utilizadas en el diagnóstico del linfoma no Hodgkin

Existen varios tipos de biopsias. Los médicos deciden cuál utilizar según los aspectos de cada situación. El objetivo es obtener una muestra suficientemente grande como para hacer un diagnóstico preciso lo más pronto posible, con los menos efectos secundarios posibles.

Biopsia por aspiración con aguja fina o biopsia por punción con aguja gruesa: En la biopsia por aspiración con aguja fina, el médico utiliza una aguja hueca muy fina adherida a una jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de un ganglio linfático agrandado o de una masa tumoral. Para la biopsia por punción se usa una aguja más gruesa para extraer un fragmento de tejido ligeramente más grande.

Para un ganglio agrandado que está cerca de la superficie del cuerpo, el médico puede dirigir la aguja mientras palpa el ganglio. Si el área agrandada se encuentra profunda dentro del cuerpo (como en el timo o los ganglios del abdomen), el médico puede guiar la aguja mientras la ve en una tomografía computarizada o ecografía.

La principal ventaja de la aspiración con aguja fina es que no requiere cirugía. En los adultos, estos tipos de biopsia a menudo pueden llevarse a cabo solo con anestesia local para adormecer el área. En los niños, puede que se requiera sedación o incluso anestesia general (el paciente está en un sueño profundo).

La desventaja principal de las biopsias con aguja consiste en que en algunos casos la aguja puede que no extraiga suficiente cantidad de muestra para hacer un diagnóstico definido. La mayoría de los médicos no hacen biopsias con agujas si tienen una fuerte sospecha de que existe un linfoma. Pero si el médico sospecha que la inflamación de los ganglios linfáticos se debe a una infección (incluso después de recibir antibióticos), la biopsia con aguja puede ser el primer tipo de biopsia que se haga. Es posible que se requiera de una biopsia escisional para diagnosticar y clasificar el linfoma, aun después de hacer una biopsia con aguja.

Una vez que se diagnostica el linfoma, a veces se utilizan biopsias con agujas para examinar áreas en otras partes del cuerpo que pudieran indicar una propagación del linfoma o que éste haya regresado después del tratamiento.

Biopsia por escisión o incisión: Si se sospecha un linfoma, éstos son los tipos de biopsias que se realizan comúnmente. En estos procedimientos, un cirujano corta a través de la piel para extirpar el ganglio entero (biopsia por escisión) o una pequeña parte de un tumor grande (biopsia por incisión).

Si el ganglio se encuentra cerca de la superficie de la piel, ésta es una operación sencilla que se puede hacer con anestesia local (medicina que se usa para adormecer sólo el sitio de la biopsia) y sedación o anestesia general (en la que el niño duerme profundamente). Si el ganglio se encuentra dentro del tórax o del abdomen, entonces se utiliza anestesia general.

Este método casi siempre proporciona una muestra suficiente para hacer un diagnóstico y determinar el tipo exacto de linfoma no Hodgkin.

Otros tipos de biopsias

Estos tipos de biopsias no se hacen normalmente para diagnosticar linfoma, pero puede que se hagan para ayudar a determinar la extensión de la propagación si un linfoma ha sido diagnosticado.

Aspiración y biopsia de la médula ósea: Estas pruebas ayudan a determinar si el linfoma ha alcanzado la médula ósea. Las dos pruebas usualmente se hacen al mismo tiempo. Gen eralmente las muestras de biopsia se toman de la parte posterior de los huesos de la pelvis (cadera), aunque en algunos casos se pueden tomar de la parte delantera de los huesos de la cadera o de otros huesos.

En la aspiración de médula ósea, la piel que recubre la cadera y la superficie del hueso se adormece con un anestésico local para que el procedimiento cause menos molestias. En la mayoría de los casos, a los niños se les administrará otros medicamentos para adormecerlos o algo de anestesia general de manera que estén dormidos durante la biopsia. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida.

Gen eralmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula con una aguja ligeramente más grande que se coloca en el hueso. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a detener cualquier sangrado.

Punción lumbar: Esta prueba se usa para detectar células de linfoma en el líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que baña el cerebro y la médula espinal.

Para esta prueba, el médico primero adormece un área en la parte más baja de la espalda cerca de la columna vertebral. Por lo general, el médico también le administra al niño medicinas para que duerma durante el procedimiento. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos de la médula espinal para extraer algo de líquido.

En niños que han sido diagnosticados con linfoma, una punción lumbar también se puede usar para administrar medicamentos de quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo a fin de evitar o tratar la propagación del linfoma a la médula espinal y al cerebro.

Muestras del líquido pleural o peritoneal: La propagación del linfoma a las membranas finas que recubre el interior del tórax y el abdomen puede causar acumulación de líquido. El líquido pleural (dentro del tórax) o líquido peritoneal (dentro del abdomen) puede extraerse colocando una aguja hueca a través de la piel en el tórax o en el abdomen.

Antes del procedimiento, el médico usa un anestésico local para adormecer la piel y puede que le administre otros medicamentos al niño para que esté somnoliento o dormido durante el procedimiento. Luego, se extrae el líquido y se examina con un microscopio para determinar si hay células de linfoma.

Al procedimiento que se usa para remover el líquido del tórax se le llama toracocentesis. Cuando se usa para extraer el líquido que se encuentra en el interior del abdomen, se le llama paracentesis.

Pruebas de laboratorio en muestras de biopsia para diagnosticar y clasificar el linfoma

Un patólogo, quien es un médico con entrenamiento especial en el reconocimiento de células cancerosas, examina todas las muestras de biopsia y líquidos con el microscopio. El médico examina el tamaño y la forma de las células, así como la forma en que están agrupadas. Esto puede revelar no sólo si un niño tiene un linfoma, sino también qué tipo de linfoma tiene. Debido a que puede ser complicado diagnosticar el linfoma, resulta útil que el patólogo se especialice en enfermedades de la sangre.

Algunas veces, los patólogos pueden indicar la clase de linfoma que tiene un niño al observar las células, aunque usualmente se necesitan hacer otros tipos de pruebas de laboratorio en las muestras para confirmar el diagnóstico.

Inmunohistoquímica

En esta prueba, una parte de la muestra de biopsia se trata con anticuerpos especiales (versiones de proteínas artificiales del sistema inmunológico) que se adhieren a moléculas específicas en la superficie celular. Estos anticuerpos causan cambios de color que pueden observarse bajo un microscopio. La prueba puede ser útil para identificar los diferentes tipos de linfoma no Hodgkin y para distinguirlos entre sí y de otras enfermedades.

Citometría de flujo

Al igual que la inmunohistoquímica, esta prueba analiza ciertas sustancias en la superficie exterior de las células, lo cual ayuda a identificar el tipo de células. Esta prueba puede identificar muchas más células que la inmunohistoquímica.

Para esta prueba, una muestra de las células se trata con anticuerpos especiales que se pegan a las células sólo si estas sustancias están presentes en sus superficies. Las células son luego pasadas por delante de un rayo láser. Si se han adherido anticuerpos a las células, el rayo láser causa que reflejen luz, y esto se puede medir y analizar por medio de una computadora. Los grupos de células se pueden separar y contar mediante estos métodos.

Esta prueba se usa con más frecuencia para inmunofenotipos, (clasificación de las células del linfoma según las sustancias [antígenos] sobre sus superficies). Los diferentes tipos de linfocitos tienen diferentes antígenos en su superficie. Estos antígenos también pueden cambiar conforme cada célula madura.

La citometría de flujo puede ayudar a determinar si la inflamación de un ganglio linfático se debe a un linfoma, a algún otro tipo de cáncer o a una enfermedad no cancerosa. También puede ayudar a los médicos a determinar el tipo exacto de linfoma para así poder seleccionar el mejor tratamiento.

Citogenética

Esta técnica permite a los médicos evaluar los cromosomas (hebras largas de ADN) en las células del linfoma. Ellos examinan las células con un microscopio para ver si los cromosomas tienen alguna translocación (donde parte de un cromosoma se ha desprendido y ahora está unida a otro cromosoma), como sucede en ciertos tipos de linfomas. Algunas células de linfoma también pueden tener demasiados cromosomas, muy pocos cromosomas, u otras anomalías cromosómicas. Estos cambios se pueden utilizar para ayudar a identificar el tipo de linfoma.

Las pruebas citogenéticas normalmente tardan de dos a tres semanas, esto se debe a que las células del linfoma tienen que crecer en cajas de Pet ri durante un par de semanas antes de que sus cromosomas puedan verse bajo el microscopio.

Pruebas genéticas moleculares

Estas pruebas estudian más detenidamente el ADN de las células del linfoma. Pueden detectar la mayoría de los cambios que son visibles en un microscopio en las pruebas citogenéticas, así como otros que no se pueden observar.

Hibridización fluorescente in situ (fluorescent in situ hybridization, FISH): Es un procedimiento similar a la prueba citogenética. Utiliza tintes fluorescentes especiales que sólo se adhieren a ciertas partes de los cromosomas. La prueba FISH puede encontrar la mayoría de los cambios cromosómicos (como translocaciones) que son visibles bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas convencionales, así como algunos cambios que son demasiado pequeños para verlos con la prueba citogenética usual.

La prueba FISH se puede usar para detectar cambios específicos en los cromosomas. Se puede usar en muestras regulares de sangre y médula ósea. Es muy precisa y generalmente se obtienen los resultados en un par de días, razón por la cual esta prueba se usa ahora en muchos centros médicos.

Reacción en cadena de la polimerasa: Ésta es una prueba de ADN de alta sensibilidad que también puede encontrar algunos cambios cromosómicos tan pequeños que no se pueden ver con el microscopio, incluso si hay muy pocas células leucémicas en una muestra.

Estas pruebas también pueden detectar ciertos genes que han sido "activados" y que están contribuyendo al crecimiento anormal de las células del linfoma. Conforme los investigadores aprendan más sobre los linfomas, estas pruebas se tornarán aún más importantes.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre miden las cantidades de ciertos tipos de células y químicos en la sangre. Aunque no se usan para diagnosticar linfoma, a veces pueden ayudar a determinar cuán avanzado es el linfoma.

El recuento sanguíneo completo es una prueba que mide los niveles de las diferentes células en la sangre, tal como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. El recuento sanguíneo completo frecuentemente se hace con un recuento diferencial, el cual cuenta el número de los diferentes tipos de glóbulos blancos. En niños que se sabe tienen linfoma, los bajos recuentos de células sanguíneas podrían indicar que el linfoma está creciendo en la médula ósea y está afectando la producción de nuevas células sanguíneas.

Los niveles de un químico llamado LDH en la sangre, a menudo estarán anormalmente altos en los pacientes con linfomas de crecimiento rápido.

Las pruebas de química sanguínea pueden ayudar a detectar problemas del hígado o de los riñones causados por la propagación de las células del linfoma o por ciertos medicamentos de quimioterapia. Los análisis de sangre también pueden ayudar a determinar si se necesita un tratamiento para corregir los niveles bajos o altos de ciertos minerales en sangre. Las pruebas también se pueden hacer para asegurarse de que el proceso de coagulación de la sangre sea normal.

Para algunos tipos de linfoma, su médico también puede ordenar otros análisis de sangre para determinar si el niño se ha infectado con ciertos virus, tal como el virus de Epstein-Barr (EBV), el virus de hepatitis B (HBV), o el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Las infecciones con algunos de estos virus pueden afectar el tratamiento de su hijo.

Estudios por imágenes para el diagnóstico y clasificación por etapa del linfoma no Hodgkin

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, ondas sonoras, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer o ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz. A los niños con linfoma no Hodgkin usualmente se les hace algunos (pero no todos) de los siguientes estudios por imágenes.

Rad iografía de tórax

Una radiografía del tórax se puede hacer para detectar ganglios linfáticos agrandados dentro del tórax.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. Contrario a una radiografía regular, la tomografía computarizada puede mostrar el detalle en tejidos blandos (tal como órgano s internos). Esta prueba ayudar a indicar si cualquiera de los ganglios linfáticos u órgano s en el cuerpo están agrandados. La tomografía computarizada se puede usar para identificar ganglios linfáticos agrandados u otras masas en el tórax, abdomen, pelvis, cabeza y cuello.

En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira alrededor del niño. Luego una computadora combina éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Antes del estudio, puede que le pidan a su hijo que tome una solución de contraste y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo. Su hijo pudiera necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si su hijo tiene alguna alergia o si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.

Su hijo necesitará acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el examen. Puede que a algunos niños más pequeños se les administre un medicamento que ayude a mantenerlos calmados o que los ponga a dormir durante el examen. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Actualmente, muchos centros médicos usan la tomografía computarizada espiral (también conocida como tomografía computarizada helicoidal), la cual finaliza el estudio con más rapidez (usando menos radiación) y también provee imágenes más detalladas.

Las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una aguja de biopsia en un área en la que se sospecha hay un tumor o en un ganglio linfático agrandado. Para este procedimiento, llamado biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, el niño permanece dormido en la mesa de la tomografía computarizada, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, se obtiene una muestra de biopsia y se examina con el microscopio.

Ecografía

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órgano s internos o masas. Para esta prueba, se coloca sobre la piel un pequeño instrumento que parece un micrófono y que se llama transductor (que primero se lubrica con gel). Este instrumento emite ondas de sonido y recoge los ecos conforme rebotan en los órgano s. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

Por lo general, esta prueba es fácil de realizar y en ella no se utiliza radiación. Simplemente su hijo se acuesta sobre una camilla, y el técnico pasa el transductor sobre el área del cuerpo que se está examinando.

Se puede usar para observar los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo o para observar ganglios linfáticos agrandados dentro de su abdomen u órgano s como el hígado y el bazo. (No se puede usar para observar órgano s o ganglios linfáticos en el tórax debido a que las costillas bloquean las ondas sonoras). Algunas veces se usa para ayudar a guiar una aguja de biopsia hacia un ganglio linfático agrandado. También puede usarse para detectar si los riñones han crecido en tamaño debido a que el flujo de la orina ha sido bloqueado por ganglios linfáticos agrandados.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía computarizada, las imágenes por resonancia magnética proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo.

A menudo se inyecta un material de contraste, llamado gadolinio, en una vena para mostrar mejor los detalles. El material de contraste usualmente no causa reacciones alérgicas.

Este estudio no se usa con tanta frecuencia como la tomografía computarizada para linfomas, pero las imágenes por resonancia magnética son muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal si un niño tiene síntomas que podrían ser causados por problemas en el sistema nervioso.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Es posible que su hijo necesite acostarse en el interior de un tubo estrecho, que es confinante y puede ser angustioso, por lo cual algunas veces es necesario sedar al niño.

Pruebas de medicina nuclear

Para estas pruebas, se inyecta una solución ligeramente radioactiva en la sangre que viaja por todo el cuerpo y, dependiendo de la sustancia utilizada, se acumula en un área específica. Luego se usa un tipo especial de cámara para obtener una fotografía de las áreas activas. A menudo, estas pruebas pueden ofrecer información sobre cuán activos están los tumores, en lugar de crear sólo una imagen de sus estructuras.

Tomografía por emisión de positrones: La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar. Después de aproximadamente una hora, su hijo será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La imagen no es tan detallada como una tomografía o las imágenes por resonancia magnética, pero proporciona información útil sobre todo el cuerpo.

La PET puede ayudar a determinar si un ganglio linfático agrandado contiene linfoma o si es benigno. Además, puede ayudar a localizar áreas pequeñas que pudieran ser linfoma, incluso si el área parece normal en una tomografía computarizada.

Además se puede usar para indicar si un linfoma está respondiendo al tratamiento. Algunos médicos repetirán la PET después de una o dos sesiones de quimioterapia. Si la quimioterapia surte efecto, los ganglios linfáticos ya no adquieren tanta azúcar radioactiva. La PET también se utiliza después del tratamiento para ayudar a decidir si los ganglios linfáticos agrandados todavía contienen linfoma o si simplemente se trata de tejido cicatricial.

Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una tomografía computarizada al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la tomografía computarizada.

Gammagrafía con galio: Para este estudio, se inyecta una solución que contiene una dosis pequeña de galio radioactivo en una vena, y el tejido linfático del cuerpo la atrae. Varios días más tarde, se usa una cámara especial para detectar la radioactividad y mostrar la ubicación del galio. Estos estudios pueden encontrar tumores de linfoma en los huesos y en otros órgano s.

Este estudio no se usa tanto como en el pasado, pues muchos médicos optan por hacer la PET. Algunas veces, sigue siendo útil para localizar áreas de linfoma que la PET pudiera pasar por alto. También puede ayudar a distinguir una infección de un linfoma cuando el diagnóstico es incierto.

Gammagrafía ósea: Para este estudio se utiliza una sustancia radioactiva distinta (tecnecio). Después de que se inyecta en una vena, viaja a las áreas del hueso afectadas. El linfoma en los huesos a menudo causa daño y una gammagrafía ósea lo podrá detectar. Sin embargo, la gammagrafía ósea también detecta problemas que no estén relacionados con el cáncer, tales como la artritis y las fracturas.

Por lo general, este estudio no se hace a menos que el niño esté presentando dolor de huesos o los resultados de una prueba de laboratorio sugieran que el linfoma pudo haber alcanzado los huesos.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-early-diagnosis

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Clasificación por etapas

Clasificación por etapas

Una vez que se diagnostica el linfoma no Hodgkin, se practican diversas pruebas para determinar la etapa (estadio) de la enfermedad (cuánto se ha propagado). El tratamiento y pronóstico (las expectativas) de un niño dependen, en gran medida, de la etapa en que se encuentre el linfoma.

La clasificación por etapas o estadificación se basa en los resultados del examen físico, las biopsias y los estudios por imágenes (tomografía computarizada, PET, etc.).

Un sistema de estadificación es una manera estándar que los especialistas en el tratamiento del cáncer utilizan para resumir cuán lejos se ha propagado un cáncer. El sistema de clasificación por etapas más frecuentemente utilizado para describir la propagación de un linfoma no Hodgkin en niños se denomina sistema de clasificación por etapas St. Jude. Este sistema es diferente al que se utiliza para clasificar por etapas los linfomas en adultos (sistema Ann Arbor de clasificación por etapas).

Sistema de clasificación por etapas St. Jude

El sistema St. Jude divide el linfoma no Hodgkin que afecta a niños en cuatro etapas. En general, los linfomas en etapa I y II se consideran enfermedad en etapa limitada y se tratan de la misma manera. Por otro lado, se cree que los linfomas en etapa III y IV usualmente son enfermedad en etapa avanzada y se tratan de manera similar.

Etapa I

El linfoma no Hodgkin se encuentra solamente en un lugar, ya sea como un sólo tumor sin estar en los ganglios linfáticos o en los ganglios linfáticos en una parte del cuerpo (el cuello, ingle, axila, etc.). Ni el tórax ni el abdomen están afectados por el linfoma.

Etapa II

Los linfomas en etapa II no están en el tórax, y uno de los siguientes aplica:

  • El linfoma es un sólo tumor y también se encuentra en los ganglios linfáticos cercanos de sólo una parte del cuerpo (cuello, ingle, axila, etc.).
  • El linfoma consiste en más de un tumor y/o en más de un grupo de ganglios linfáticos, todos ubicados sobre o debajo del diafragma (el músculo de la respiración que separa el tórax y el abdomen). Por ejemplo, esto podría significar que los ganglios en la axila y el área del cuello están afectados, pero no la combinación de los ganglios de la axila y de la ingle.
  • El linfoma se originó en el tracto digestivo (usualmente al final del intestino delgado), y se puede extirpar mediante cirugía. Puede que los ganglios linfáticos cercanos estén o no afectados.

Etapa III

Para los linfomas en etapa III, uno de los siguientes aplica:

  • El linfoma se originó en el tórax (usualmente en el timo o los ganglios linfáticos en el centro del tórax o el revestimiento del pulmón).
  • El linfoma se originó en el abdomen y se ha propagado extensamente dentro del abdomen. Por tal razón, no se puede extirpar completamente mediante cirugía.
  • El linfoma está localizado próximo a la columna vertebral (y también puede estar en cualquier otro lugar).
  • El linfoma consiste en más de un tumor o en más de un grupo de ganglios linfáticos que están sobre o debajo del diafragma. Por ejemplo, el linfoma puede estar en los ganglios linfáticos de las axilas y en los ganglios linfáticos de la ingle.

Etapa IV

El linfoma se encuentra en el sistema nervioso central (cerebro o médula espinal) o en la médula ósea cuando se descubrió originalmente. (Si más del 25% de la médula ósea contiene células cancerosas, el cáncer se clasifica como leucemia linfoblástica aguda en lugar de linfoma).

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-early-staging

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Tratamiento

Tratamiento

Es posible que su médico tenga motivos para sugerir un plan de tratamiento distinto de estas opciones generales que se presentan. No dude en hacer preguntas a su médico sobre sus opciones de tratamiento.

Información general sobre tratamientos

Una vez que se haya diagnosticado el linfoma y se hayan hecho las pruebas para determinar su etapa, el equipo de profesionales que atiende el cáncer de su hijo discutirá con usted las opciones de tratamiento. Los factores más importantes en la selección de un tratamiento incluyen el tipo y la etapa del cáncer, aunque otros factores también pueden desempeñar un papel.

La quimioterapia es el tratamiento principal para todos los niños con linfoma no Hodgkin, ya que puede alcanzar todas las partes del cuerpo y destruir las células del linfoma donde quiera que pudieran estar. Incluso si el linfoma parece estar limitado a un solo ganglio linfático inflamado, el linfoma no Hodgkin en un niño a menudo se ha propagado para el momento del diagnóstico. Las células del linfoma probablemente están en otros órgano s, pero son demasiado pequeñas para ser palpadas por el médico o vistas en los estudios por imágenes.

Puede que el tratamiento intensivo para el linfoma infantil cause efectos secundarios graves. Antes de que comience el tratamiento, es buena idea preguntarle al equipo de profesionales de pediatría cuáles efectos secundarios podría presentar su hijo. Ellos le pueden hablar de los efectos secundarios comunes, cuánto tiempo podrían durar y qué tan graves podrían ser.

Otros tipos de tratamiento, como la cirugía y la radiación, desempeñan un papel mucho menor en el tratamiento del linfoma infantil.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-treating-general-info

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Tratamiento: Cirugía

Tratamiento: Cirugía

Cirugía para el linfoma no Hodgkin en niños

La cirugía a menudo tiene un papel limitado en el tratamiento del linfoma no Hodgkin, ya que es poco probable que lo cure y los órgano s normales podrían resultar dañados en el proceso. A veces se usa la cirugía como tratamiento inicial para el linfoma de Burkitt en etapa temprana que solo se encuentra en un área (tal como parte del intestino) para tratar de extraer tanto tumor como sea posible antes de administrar quimioterapia. Si el linfoma se puede removerse completamente, es posible que los médicos puedan administrar un régimen de quimioterapia menos intensivo.

Los otros usos de la cirugía incluyen:

  • Para obtener muestras de biopsia con el fin de hacer pruebas de laboratorio y determinar el tipo exacto del linfoma no Hodgkin si los procedimientos no quirúrgicos (biopsia con aguja, biopsia de médula ósea, etc.) no pudieran obtener suficiente tejido.
  • Para introducir un pequeño tubo de plástico, llamado catéter venoso central o dispositivo de acceso venoso en un vaso sanguíneo grande cerca del corazón. El extremo del tubo se encuentra inmediatamente debajo de la piel o sale ligeramente del área del pecho o de la sección superior del brazo. El catéter venoso central o dispositivo de acceso venoso se deja en el área durante el tratamiento para administrar medicamentos intravenosos (IV) como los medicamentos de la quimioterapia y tomar muestras de sangre. Esto reduce el número de pinchazos de aguja necesarios durante el tratamiento.
  • Para aliviar algunas situaciones de urgencia, tal como si un linfoma bloquea los intestinos de un niño.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la cirugía

Las posibles complicaciones de la cirugía dependen de la localización y extensión de la operación y la condición de salud que haya tenido con anterioridad el niño. Las complicaciones graves, aunque se presentan en raras ocasiones, pueden incluir problemas con la anestesia, sangrado excesivo, infección de la herida y neumonía. La mayoría de los niños presentarán al menos algo de dolor por un tiempo después de la operación, aunque esto usualmente puede ser aliviado con medicamentos en el caso de ser necesario.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-treating-surgery

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Tratamiento: Radioterapia

Tratamiento: Radioterapia

Rad ioterapia para el linfoma no Hodgkin en niños

La terapia de radiación usa rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas. En el pasado, la radioterapia era un tratamiento muy común para los niños con linfoma no Hodgkin. Sin embargo, los médicos han desarrollado tratamientos de quimioterapia más eficaces que han hecho que el uso de la radioterapia sea mucho más limitado.

La radiación que utiliza una fuente de energía externa al cuerpo se denomina radioterapia externa. Este es el tipo de radioterapia que más se utiliza como tratamiento del linfoma no Hodgkin. El tratamiento es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente toma medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocar a su hijo en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más. El procedimiento en sí no es doloroso, aunque puede que sea necesario sedar a algunos niños de menor edad para asegurarse de que no se muevan durante el tratamiento. Con más frecuencia, los tratamientos de radiación se administran 5 días a la semana por varias semanas.

Existen pocos casos en los que la radioterapia se puede usar.

  • Algunas veces se usa junto con la quimioterapia.
  • En pacientes cuyos linfomas han alcanzado el cerebro o la médula espinal.
  • Se puede emplear como una forma de tratamiento urgente en niños con síntomas causados por tumores grandes en el tórax.
  • La radioterapia se puede usar como parte del tratamiento de niños que reciben un trasplante de médula ósea o de células madre de sangre.
  • Se puede emplear para aliviar síntomas causados por el linfoma en los órgano s internos, como cuando está causando dolor debido a que presiona los nervios.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios a corto plazo de la radioterapia pueden incluir problemas en la piel parecidos a quemaduras de sol o pérdida de pelo en el área tratada. La radioterapia que incluye muchas partes del cuerpo puede causar cansancio. Además, la radiación al abdomen puede causar náusea, vómito o diarrea. Con frecuencia estos efectos desaparecen después de un período corto de tiempo.

Por otro lado, los posibles efectos secundarios a largo plazo de la radioterapia en niños pueden ser más graves, y pueden presentarse después de muchos años.

  • La radioterapia dirigida al tórax puede dañar los pulmones o el corazón, lo que podría aumentar el riesgo de problemas pulmonares o cardiacos posteriormente. A la larga, la radiación dirigida al tórax también puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón (especialmente en fumadores) y de cáncer de seno.
  • Los efectos secundarios de la radioterapia al cerebro usualmente se tornan más graves de uno o dos años después del tratamiento y pueden incluir dolores de cabeza y problemas, tal como pérdida de memoria, cambios en la personalidad y problemas de aprendizaje en la escuela.
  • La radiación a otras partes del cuerpo puede reducir su crecimiento o aumentar los riesgos de otros cánceres, tal como los que afectan los músculos o los huesos (llamados sarcomas) o cánceres del tracto digestivo.

Debido a estos posibles efectos secundarios a largo plazo, los médicos tratan de evitar el uso de la radioterapia en niños o limitar las dosis usadas siempre que sea posible.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-treating-radiation-therapy

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Tratamiento: Quimioterapia

Tratamiento: Quimioterapia

Quimioterapia para el linfoma no Hodgkin en niños

La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer que usualmente se administran en una vena o de manera oral (por la boca). Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea muy útil contra cánceres que tienden a propagarse ampliamente, como los linfomas. En algunos casos donde el linfoma pudiera haber alcanzado el cerebro o la médula espinal, también se puede administrar quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo.

El tratamiento para los niños con linfoma no Hodgkin es una combinación de varios medicamentos de quimioterapia que se administran durante un período de tiempo determinado. El número de medicamentos, sus dosis y la duración del tratamiento depende del tipo y la etapa del linfoma. Algunos de los medicamentos comúnmente usados para tratar el linfoma en niños incluyen:

  • Ciclo fosfamida (Citosan).
  • Vincristina (Oncovin).
  • Doxorrubicina (Adriamicina).
  • Prednisona.
  • Citarabina, también conocida como ara-C (Cytosar).
  • Metotrexato.
  • L-asparaginasa (Elspar), PEG-L-asparaginasa (pegaspargasa, Oncaspar).
  • Etopósido (VePesid, otros).
  • 6-mercaptopurina (Purinetol).
  • Ifosfamida (Ifex).

Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con un período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. Por lo general, cada ciclo de quimioterapia dura varias semanas. La mayoría de los tratamientos de quimioterapia son ambulatorios (se administran en el consultorio del médico, una clínica o departamento de servicios ambulatorios de un hospital), pero algunos, especialmente al inicio del tratamiento, pueden requerir que el niño sea hospitalizado.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la quimioterapia

Los medicamentos de quimioterapia atacan a las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. Estas células también son susceptibles a ser afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y de la dosis de los medicamentos suministrados y del tiempo que se tomen. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Falta de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Diarrea .
  • Un aumento en el riesgo de contraer infecciones (debido a un recuento bajo de glóbulos blancos).
  • Fácil formación de hematomas o hemorragias (debido a un recuento bajo de plaquetas).
  • Cansancio (debido a un bajo recuento de glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios suelen ser a corto plazo y desaparecen después de finalizado el tratamiento. Si ocurren efectos secundarios graves, la quimioterapia puede ser reducida o retrasada. Existen métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, medicamentos que se pueden administrar para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

Las infecciones pueden ser muy graves en las personas que reciben quimioterapia. Los medicamentos conocidos como factores de crecimiento pueden administrarse para mantener más elevados los niveles de células sanguíneas. Asegúrese de preguntar al médico o enfermera de su hijo sobre los medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios. También avísele cuando el niño presente efectos secundarios para que puedan ser tratados eficazmente.

El síndrome de lisis tumoral es un posible efecto secundario de la quimioterapia en niños que tienen un gran número de células de linfoma en el cuerpo antes del tratamiento. Con más frecuencia, este síndrome ocurre durante el primer ciclo de quimioterapia. Cuando la quimioterapia destruye estas células, éstas se abren y liberan sus contenidos al torrente sanguíneo. Esto puede afectar a los riñones, los cuales no pueden eliminar todas estas sustancias al mismo tiempo. Las cantidades excesivas de ciertos minerales también pueden afectar el corazón y el sistema nervioso. Este problema se puede evitar asegurándose de que el niño tome muchos líquidos durante el tratamiento y administrando medicamentos como bicarbonato, alopurinol y rasburicasa, que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias.

Algunos efectos secundarios sólo ocurren con ciertos medicamentos. Por ejemplo, medicamentos como la doxorrubicina pueden causar daños al corazón. El médico de su hijo puede ordenar pruebas de la función cardiaca (como una MUGA o un ecocardiograma) si su hijo recibe uno de estos medicamentos. Asegúrese de preguntar al médico o enfermera de su hijo sobre cualquier efecto secundario específico al que usted debe estar atento y sobre lo que puede hacer para ayudar a reducir estos efectos secundarios.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-treating-chemotherapy

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Tratamiento: Anticuerpos monoclonales

Tratamiento: Anticuerpos monoclonales

Anticuerpo s monoclonales para el linfoma no Hodgkin en niños

Los anticuerpos son proteínas que normalmente el sistema inmunológico del cuerpo produce para ayudar a combatir las infecciones. Las versiones artificiales, llamadas anticuerpos monoclonales, pueden ser diseñadas para atacar a un blanco específico, tal como una sustancia en la superficie de las células del linfoma.

Actualmente se están usando varios anticuerpos monoclonales para tratar el linfoma en los adultos. Algunos de estos anticuerpos monoclonales también se están estudiando para usarse en niños.

El rituximab (Rituxan) es un anticuerpo que se adhiere a una sustancia llamada CD20 encontrada en la superficie de algunos tipos de células de linfoma, lo cual parece causar la muerte de dichas células. El rituximab se ha estado estudiando para usarse junto con la quimioterapia. Los tratamientos se administran como infusiones intravenosas en el consultorio del médico o clínica. Los efectos secundarios frecuentes por lo general son leves, pero pudieran incluir escalofríos, fiebre, náusea, erupciones en la piel, cansancio y dolores de cabeza durante o después de la infusión. Aun cuando ocurran estos síntomas con la primera infusión de rituximab, resulta inusual que recurran con dosis siguientes. El rituximab también puede aumentar el riesgo de una persona de contraer infecciones.

Otros anticuerpos monoclonales, como el ibritumomab (Zevalin) y el tositumomab (Bexxar) son similares al rituximab, pero con moléculas radioactivas adheridas a ellos. Los anticuerpos administran directamente radiación a las células de linfoma, lo que puede ayudarlos a funcionar mejor. Estos medicamentos son un poco más difíciles de administrar por los médicos debido a la dosis de radiación que conllevan. Algunas veces, se usan para tratar a adultos con ciertos linfomas, pero su utilidad en niños se está comenzando a estudiar.

El brentuximab vedotin (Adcetris) es un anticuerpo anti-CD30 que está adherido a un medicamento de quimioterapia. Algunas células de linfoma tienen la molécula CD30 en la superficie. El anticuerpo actúa como una señal buscadora de blancos, llevando el medicamento de quimioterapia a las células del linfoma para penetrar las células y causar que éstas mueran cuando traten de dividirse en nuevas células. El brentuximab se puede usar para tratar el linfoma anaplásico de células grandes que ha regresado después de otros tratamientos. Hasta el momento se había utilizado principalmente en adultos, aunque actualmente su uso también se estudia en niños. Se administra como una infusión en una vena (IV) cada 3 semanas. Los efectos secundarios comunes incluyen daño a los nervios (neuropatía), bajos recuentos sanguíneos, cansancio, fiebre, náusea y vómito, infecciones, diarrea y tos.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-treating-monoclonal-antibodies

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

Tratamiento: Altas dosis de quimioterapia y trasplante de células madre

Tratamiento: Altas dosis de quimioterapia y trasplante de células madre

Altas dosis de quimioterapia y trasplante de células madre para el linfoma No Hodgkin en niños.

El trasplante de células madre permite a los médicos usar dosis de quimioterapia más altas que el cuerpo normalmente toleraría. Los trasplantes de células madre no se usan como tratamiento inicial para el linfoma no Hodgkin en niños, aunque un trasplante podría ser una opción si el tratamiento inicial no surte efecto o si el linfoma regresa después del tratamiento.

Administrar dosis más altas de quimioterapia aumenta la probabilidad de destruir todas las células de linfoma, pero los médicos no pueden hacer esto rutinariamente porque se destruye la médula ósea, lugar donde se producen las nuevas células sanguíneas. Esto podría causar infecciones potencialmente fatales, sangrado, y otros problemas graves debido a las cuentas bajas de células sanguíneas. Un trasplante de células madre permite que los médicos usen dosis más altas de quimioterapia, y algunas veces radioterapia. Después de terminar la quimioterapia, el niño recibe un trasplante de células madre productoras de sangre para restablecer la médula ósea. Estas células madre pueden tomarse del niño antes del tratamiento (trasplante autólogo de células madre) o pueden ser donadas por otra persona (alotrasplante de células madre).

Autotrasplante de células madre (trasplante autólogo)

En un trasplante autólogo de médula ósea o un trasplante de células madre de sangre periférica, las células madre productoras de sangre son extraídas de la médula ósea o de la sangre del niño varias ocasiones durante las semanas previas al tratamiento. Las células madre se congelan y se almacenan cuidadosamente.

Su hijo entonces recibe altas dosis de quimioterapia y, algunas veces, radiación para destruir las células de linfoma, lo que también destruye las células en la médula ósea. Después del tratamiento, las células madre congeladas se descongelan y se regresan al cuerpo del niño en forma de transfusión sanguínea.

Para el linfoma no Hodgkin en niños, este tipo de trasplante se hace con más frecuencia que un trasplante alogénico (a menos que el linfoma ya haya alcanzado la médula ósea).

Alotrasplante de células madre (trasplante alogénico)

En un trasplante alogénico de células madre, las células madre provienen de otra persona. Este tipo de trasplante se puede usar si se detectan células de linfoma en la propia médula ósea del niño para evitar que las células cancerosas regresen al niño después del tratamiento.

El tipo de tejido del donante (también conocido como el tipo HLA) necesita asemejarse al tipo de tejido del paciente tanto como sea posible para ayudar a evitar el riesgo de que surjan problemas importantes con el trasplante. Usualmente este donante es el hermano o la hermana, si tiene el mismo tipo de tejido que el paciente. Si el padre o la madre es compatible con el niño, algunas veces se pueden usar sus células. Si no hay familiares compatibles, las células pueden provenir de un donante no relacionado que tiene un tipo HLA compatible (un extraño que voluntariamente dona sus células), si puede ser encontrado.

Las células madre para un trasplante alogénico de células madre por lo general se obtienen de la médula ósea de un donante o de la sangre periférica (que está circulando) en varias ocasiones. En algunos casos, la fuente de las células madre puede ser sangre obtenida del cordón umbilical adherido a la placenta después del nacimiento de un bebé (esta sangre es rica en células madre). Independientemente de la fuente, las células madre entonces se congelan y se almacenan hasta que se necesiten para el trasplante.

Cómo se trasplantan las células madre

Por lo general, el niño será admitido a la unidad de trasplante de células madre del hospital el día antes de que comience el tratamiento con altas dosis de quimioterapia. Por lo general, el niño permanecerá en el hospital hasta después de administrar la quimioterapia y las células madre, hasta que las células madre hayan comenzado otra vez a producir nuevas células sanguíneas.

El niño recibe altas dosis de quimioterapia y algunas veces tratamiento con radiación. Esto destruye cualquier célula cancerosa remanente, así como las células normales en la médula ósea. Después del tratamiento, las células madre congeladas se descongelan y se administran como una transfusión sanguínea. Las células madre entonces viajan a la médula ósea del niño, donde comenzarán a crecer y a producir nuevas células sanguíneas.

Usualmente en un lapso de varias semanas después de la infusión de las células madre, éstas comienzan a producir nuevos glóbulos blancos. A esto le sigue luego la producción de plaquetas nuevas y la producción de glóbulos rojos nuevos. Mientras tanto, el niño corre un alto riesgo de sufrir infecciones graves debido a la cuenta baja de glóbulos blancos, y de sangrado debido a la cuenta baja de plaquetas. Durante este tiempo, frecuentemente se usan transfusiones de sangre y de plaquetas y tratamiento con antibióticos por vía IV a fin de ayudar a prevenir o tratar infecciones y problemas de sangrado.

Debido al alto riesgo de infecciones graves inmediatamente después del tratamiento, los pacientes se mantienen en el hospital en una habitación especial aislados para su protección (donde la exposición a gérmenes se mantiene en lo mínimo) hasta que parte de sus glóbulos blancos (conocido como nivel absoluto de neutrófilos o ANC) aumente a más de 500. Gen eralmente los pacientes pueden abandonar el hospital cuando su ANC se aproxima a 1,000.

Luego al niño se le examina casi diariamente por varias semanas en una clínica para pacientes ambulatorios. Como la cuenta de plaquetas a menudo tarda más tiempo para llegar hasta un nivel seguro, el niño puede recibir transfusiones de plaquetas en un entorno ambulatorio. Puede que los pacientes realicen visitas regularmente a la clínica ambulatoria por alrededor de 6 meses, continuando después sus cuidados con su médico regular.

Posibles efectos secundarios

Los posibles efectos secundarios de un trasplante de células madre generalmente se dividen en efectos tempranos y efectos a largo plazo.

Efectos secundarios tempranos o a corto plazo

Las complicaciones y efectos secundarios tempranos son básicamente los mismos que causa la quimioterapia en altas dosis y pueden ser graves. Son causados por daños a la médula ósea y a otros tejidos de reproducción rápida del cuerpo, y pueden incluir:

  • Bajos niveles de células sanguíneas (con cansancio y mayores riesgos de infección y sangrado).
  • Náusea y vómito.
  • Falta de apetito.
  • Llagas en la boca.
  • Diarrea .
  • Caída del cabello.

Uno de los efectos secundarios a corto plazo más común y grave es el aumento del riesgo de infecciones graves. Frecuentemente se administran antibióticos para prevenir infecciones. Otros efectos secundarios, como cuentas bajas de glóbulos rojos y plaquetas, pueden requerir la transfusión de productos sanguíneos u otros tratamientos.

Efectos secundarios a largo plazo

Algunas complicaciones y efectos secundarios pueden persistir durante un tiempo prolongado o es posible que no ocurran hasta años después del trasplante. Éstas pueden incluir:

  • Enfermedad injerto contra huésped (Graft-versus-host disease, GVHD), que puede ocurrir en los alotrasplantes (de un donante). Esto sucede cuando las células del sistema inmunológico del donante atacan los tejidos de la piel, hígado y tracto digestivo del paciente. Los síntomas pueden incluir erupciones graves en la piel, diarrea, debilidad, cansancio, llagas en la boca, náuseas, coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) y dolores musculares. La GVHD también puede causar daño a los pulmones, lo que causa problemas para respirar. En casos graves, la GVHD puede poner en riesgo la vida. Frecuentemente la GVHD se describe como aguda o crónica, dependiendo de qué tan pronto comience después del trasplante. Con frecuencia se administran medicamentos que debilitan el sistema inmunológico para tratar de mantener el control de la GVHD, aunque éstos pueden causar sus propios efectos secundarios.
  • Daños a los pulmones o el corazón por la radiación.
  • Problemas con la tiroides o con otras glándulas productoras de hormonas.
  • Problemas de fertilidad.
  • Daño a los huesos o problemas con el crecimiento óseo.
  • Desarrollo de otro cáncer (incluyendo leucemia) años después.

Asegúrese de hablar con el médico de su hijo antes del trasplante para informarse sobre los posibles efectos a largo plazo que su hijo pueda experimentar.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/linfomanohodgkinenninos/guiadetallada/linfoma-no-hodgkin-en-ninos-treating-bone-marrow-stem-cell-transplant

Fecha de actualización: 28/Febrero/2014

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