Más información > Cáncer en niños y jóvenes > Leucemia

Estructura del órgano

Estructura del órgano

Leucemia en niños

Médula ósea , sangre y tejido linfático normales

Médula ósea

La médula ósea es la parte blanda del interior de los huesos. Es el lugar donde se producen nuevas células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). En los niños, la médula ósea activa se encuentra en casi todos los huesos del cuerpo, pero durante la adolescencia, se encuentra fundamentalmente en los huesos planos (el cráneo, los omóplatos, las costillas y la pelvis) y en las vértebras (los huesos que forman la columna vertebral).

La médula ósea consiste en un pequeño número de células madre sanguíneas, células más maduras productoras de sangre, células adiposas y tejidos de apoyo que ayudan al crecimiento celular. Las células madre sanguíneas experimentan una serie de cambios para producir nuevas células sanguíneas. Durante este proceso, las células se desarrollan en uno de los tres principales tipos de células sanguíneas:

  • Glóbulos rojos
  • Plaquetas
  • Glóbulos blancos (Incluye linfocitos, granulocitos y monocitos).

Glóbulos rojos

Los glóbulos rojos transportan oxígeno desde los pulmones hasta todos los demás tejidos del cuerpo, y llevan el dióxido de carbono hasta los pulmones para su eliminación.

Plaquetas

Las plaquetas son en realidad fragmentos celulares producidos por un tipo de célula de la médula ósea llamada megacariocito. Se liberan en la sangre, en donde su función principal es detener el sangrado al tapar los orificios de los vasos sanguíneos causados por cortaduras o hematomas.

Glóbulos blancos

Los glóbulos blancos, también conocidos como leucocitos, ayudan al cuerpo a combatir infecciones. Los tres tipos principales de glóbulos blancos son los linfocitos, los granulocitos y los monocitos.

Linfocitos : Éstas son las células principales que producen el tejido linfoide, una parte importante del sistema inmunológico del cuerpo. El tejido linfático se encuentra en muchos lugares del cuerpo, incluyendo en los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las amígdalas y las glándulas adenoides, y la médula ósea. También se encuentra disperso en todo el sistema digestivo y el sistema respiratorio.

Los linfocitos se desarrollan a partir de células llamadas linfoblastos hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones. Hay dos tipos principales de linfocitos:

  • Los linfocitos B (células B) ayudan a proteger el cuerpo contra gérmenes, tal como las bacterias y los virus. Cuando una célula B entra en contacto con uno de estos gérmenes, madura hasta convertirse en una célula plasmática,que libera proteínas denominadas anticuerpos. Los anticuerpos se adhieren al germen, y lo marcan para que otras partes del sistema inmune lo destruyan.
  • Los linfocitos T (células T) tambiénayudan a proteger el cuerpo contra los gérmenes. Existen varios tipos de células T, cada una de ellas con una función especial. Algunas células T pueden destruir directamente a gérmenes, mientras otras desempeñan una función al reforzar o desacelerar las actividades de otras células del sistema inmunológico.

La leucemia linfocítica (linfoblástica) aguda, el tipo más común de leucemia infantil, se origina en los linfocitos en sus etapas más jóvenes. Se puede originar en células B o T tempranas en diferentes etapas de madurez. Aunque tanto las células B como las células T se pueden convertir en leucemia, las leucemias de las células B son mucho más comunes que las leucemias de las células T.

Granulocitos : Estos glóbulos blancos tienen gránulos, o sea manchas que pueden visualizarse en un microscopio. Estos gránulos contienen enzimas y otras sustancias que pueden destruir gérmenes como las bacterias. Los tres tipos de granulocitos, neutrófilos, basófilos y eosinófilos, se distinguen por el tamaño y el color de los gránulos. Los granulocitos se desarrollan a partir de células productoras de sangre llamadas mieloblastos hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones.

Monocitos : Estos glóbulos blancos, que están relacionados con los granulocitos, también ayudan a proteger al cuerpo contra las bacterias. Se generan en la médula ósea como monoblastos productores de sangre y se desarrollan hasta convertirse en monocitos maduros. Después de circular en el torrente sanguíneo por aproximadamente un día, los monocitos ingresan en los tejidos corporales para convertirse en macrófagos, que pueden destruir algunos gérmenes rodeándolos y digiriéndolos.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer . http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-what-is-what-is-childhood-leukemia

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Leucemia

Leucemia

Leucemia en niños

La leucemia es un cáncer de las células primitivas productoras de sangre. Con mayor frecuencia, la leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos, pero algunas leucemias comienzan en otros tipos de células sanguíneas.

La leucemia comienza en la médula ósea (la parte suave del interior de ciertos huesos en donde se forman las nuevas células de la sangre). En la mayoría de los casos la leucemia invade la sangre muy rápidamente. De ahí puede extenderse a otras partes del cuerpo, como a los ganglios linfáticos, el bazo, el hígado, el sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal), los testículos u otros órgano s.

Algunos otros tipos de cáncer infantil, tales como el neuroblastoma o el tumor de Wilms, comienzan en otros órgano s y se pueden propagar a la médula ósea, pero estos cánceres no son leucemia.

Cualquiera de las células de la médula ósea puede convertirse en una célula leucémica. Una vez que ocurre este cambio, las células de leucemia no pasan por el proceso normal de maduración, Las células leucémicas se pueden reproducir rápidamente, y puede que no mueran cuando deberían hacerlo, sino que sobreviven y se acumulan en la médula ósea. Con el paso del tiempo, estas células entran en el torrente sanguíneo y se propagan a otros órgano s, en donde pueden evitar el funcionamiento normal de otras células corporales.

Tipos de leucemia en niños

Con frecuencia la leucemia se describe como aguda (que crece rápidamente) o crónica (que crece lentamente). Casi todas las leucemias en niños son agudas.

Leucemia s agudas

Hay dos tipos principales de leucemia aguda:

  • Leucemia linfocítica aguda (linfoblástica): Alrededor de tres de cuatro casos de leucemia en niños son de este tipo. Este tipo de leucemia se inicia en las células linfoides de la médula ósea.
  • Leucemia mielógena aguda: Este tipo de leucemia, también llamada leucemia mieloide aguda, leucemia mielocítica aguda o leucemia no linfocítica aguda representa la mayoría de los casos remanentes. Esta se inicia a partir de las células mieloides que forman los glóbulos blancos (que no son linfocitos), los glóbulos rojos o las plaquetas.
  • Leucemia s de linaje híbrido o mixto: En estas leucemias poco comunes, las células tienen características de la Leucemia linfocítica aguda y de la leucemia mielógena aguda.

Leucemia s crónicas

Las leucemias crónicas son mucho más comunes en los adultos que en los niños. Suelen crecer más lentamente que las leucemias agudas, aunque también son más difíciles de curar. Las leucemias crónicas también se pueden dividir en dos tipos.

  • Leucemia mielógena crónica: Esta leucemia ocurre rara vez en niños. El tratamiento es similar al tratamiento que se emplea para los adultos.
  • Leucemia linfocítica crónica: Esta leucemia se presenta muy pocas veces en los niños.

Leucemia mielomonocítica juvenil

La leucemia mielomonocítica juvenil es un tipo poco común de leucemia que no es crónica ni aguda. Se inicia a partir de las células mieloides, pero no crece tan rápidamente como la Leucemia mielógena aguda ni tan lentamente como laLeucemia mielógena crónica. Ocurre con más frecuencia en los niños de poca edad (menores de 4 años). Los síntomas pueden incluir piel pálida, fiebre, tos, moretones o sangrado que ocurre fácilmente, dificultad para respirar (debido a la presencia de demasiados glóbulos blancos en los pulmones), y agrandamiento del bazo y de los ganglios linfáticos.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer . http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-what-is-what-is-childhood-leukemia

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Factores de riesgo

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte su posibilidad de tener una enfermedad como el cáncer.

Los factores de riesgo asociados con el estilo de vida, tal como la alimentación, el peso corporal, la actividad física y el uso de tabaco desempeñan un papel importante en muchos cánceres de adultos. Sin embargo, usualmente pasan muchos años para que estos factores influyan en el riesgo de cáncer, y no se cree que desempeñen un papel significativo en los cánceres en niños, incluyendo leucemias.

Factores de riesgo genéticos

Los factores de riesgo genéticos son aquellos que forman parte de nuestro ADN (la sustancia que porta nuestros genes). Con mayor frecuencia, los heredamos de nuestros padres. Aunque algunos factores genéticos aumentan el riesgo de desarrollar leucemia infantil, la mayoría de los casos de leucemia no están relacionados con ninguna causa genética conocida.

Síndrome s hereditarios

Hay varios trastornos hereditarios que aumentan el riesgo de que un niño desarrolle leucemia:

  • Síndrome de Li-Fraumeni: Un cambio en el gen supresor de tumores TP53 causa esta afección poco frecuente. Las personas que tienen este cambio corren un riesgo aumentado de desarrollar varias clases de cáncer, incluyendo leucemia, sarcomas de tejido óseo o blando, cáncer de seno, cáncer de glándulas suprarrenales y tumores en el cerebro.
  • Síndrome de Down (trisomía 21): Los niños con síndrome de Down tienen una copia adicional (tercera) del cromosoma 21. En maneras que aún no se entienden completamente, este cromosoma 21 adicional causa demora en el desarrollo mental y una apariencia facial característica. Los niños con síndrome de Down tienen muchas más probabilidades de desarrollar leucemia linfocítica aguda o leucemia mieloide aguda que el resto de los niños, con un riesgo general de aproximadamente 2% a 3%. El síndrome de Down también se ha relacionado con la leucemia transitoria, una afección similar a la leucemia que aparece durante el primer mes de vida y que frecuentemente se resuelve por sí misma sin necesidad de quimioterapia.
  • Síndrome de Klinefelter: Ésta es una afección genética en la que los hombres tienen un cromosoma “X” adicional. Esto causa infertilidad, evita el desarrollo normal de algunas características masculinas (como vello corporal, voz profunda, etc.) y está relacionada con un riesgo ligeramente aumentado de desarrollar leucemia.

Varios otros trastornos genéticos (como neurofibromatosis y anemia de Fanconi) también conllevan un riesgo aumentado de leucemia, así como de algunos tipos de cáncer.

Problemas hereditarios del sistema inmune

Ciertas enfermedades hereditarias, tal como ataxia telangiectasia, síndrome de Wiskott-Aldrich y síndrome de Bloom, ocasionan que los niños nazcan con problemas en el sistema inmune. Además de tener un riesgo aumentado de adquirir infecciones graves debido a la disminución de las defensas inmunitarias, estos niños también podrían tener un riesgo aumentado de desarrollar leucemia.

Hermanos o hermanas con leucemia

Los hermanos y hermanas de niños con leucemia tienen una probabilidad ligeramente mayor (de dos a cuatro veces más que la normal) de desarrollar leucemia, aunque el riesgo general es aún bajo. El riesgo es mucho mayor entre gemelos idénticos. Si un gemelo idéntico desarrolla leucemia infantil, el otro gemelo tiene aproximadamente una probabilidad en cinco de desarrollar leucemia también. El riesgo es aún mayor si la leucemia se desarrolla en el primer año de vida.

El hecho de que uno de los progenitores desarrolle leucemia como adulto, no parece aumentar el riesgo de que un hijo desarrolle leucemia

Factores de riesgo relacionados con los estilos de vida

Los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida en algunos cánceres de adulto incluyen tener sobrepeso, fumar, beber cantidades excesivas de alcohol y recibir demasiada exposición al sol. Aunque los factores relacionados con el estilo de vida son importantes en muchos tipos de cáncer en la vida adulta, resulta poco probable que estos factores desempeñen un papel en la mayoría de los tipos de cáncer infantil.

Algunos estudios han sugerido que si una madre bebe demasiado alcohol durante el embarazo, esto podría aumentar el riesgo de leucemia en su hijo, pero no todos los estudios han encontrado esa relación.

Factores de riesgo ambientales

Los factores de riesgo ambientales son influencias de nuestros alrededores, como radiación y ciertas sustancias químicas, que aumentan el riesgo de adquirir enfermedades como la leucemia.

Exposición a la radiación

La exposición a altos niveles de radiación es un factor de riesgo para adquirir leucemia infantil. Los sobrevivientes japoneses de la bomba atómica tenían un riesgo significativamente mayor de desarrollar Leucemia Mielógena Aguda, generalmente en un lapso de seis a ocho años después de la exposición. Si un feto es expuesto a radiación durante los primeros meses de su desarrollo, también puede haber un riesgo aumentado de leucemia infantil, aunque no es claro el grado de este riesgo.

Los posibles riesgos de la exposición fetal o infantil a niveles menores de radiación, como la producida por los rayos X o por la tomografía computarizada no están bien definidos. Algunos estudios han encontrado un ligero aumento en el riesgo, mientras que otros no han encontrado un aumento en el riesgo. Cualquier aumento del riesgo probablemente es pequeño, pero por cuestión de seguridad, la mayoría de los médicos no recomiendan estas pruebas para las mujeres embarazadas y los niños a menos que sea absolutamente necesario.

Exposición a quimioterapia y a ciertas sustancias químicas

Los niños y los adultos que reciben tratamiento con ciertos medicamentos de quimioterapia tienen un mayor riesgo de desarrollar otro tipo de cáncer, usualmente Leucemia Mielógena Aguda, posteriormente en su vida. Los medicamentos como los agentes alquilantes (una clase que incluye ciclofosfamida y clorambucil) y epipodofilotoxinas (como etopósido y tenipósido) se han relacionado con un mayor riesgo de desarrollar leucemia. Estas leucemias generalmente se desarrollan en un plazo de 5 a 10 años a partir del tratamiento y tienden a ser difíciles de tratar.

La exposición a químicos como benceno (un solvente usado en la industria de limpieza y en la producción de algunos medicamentos, plásticos y tintes) puede causar Leucemia Mielógena Aguda en adultos y, rara vez, en niños. La exposición a sustancias químicas está más relacionada con un aumento en el riesgo de Leucemia Mielógena Aguda que de Leucemia Linfocítica Aguda.

Varios estudios han encontrado un posible vínculo entre la leucemia infantil y la exposición a pesticidas en los hogares, ya sea durante el embarazo o durante los primeros años de la infancia. Además otros estudios han encontrado un posible riesgo aumentado entre madres con exposición a pesticidas en el lugar de trabajo antes del parto. Sin embargo, la mayoría de estos estudios han confrontado graves limitaciones en la manera que fueron conducidos. Se necesita más investigación para tratar de confirmar estos hallazgos y para proveer información más específica sobre los posibles riesgos.

Supresión del sistema inmunológico

Los pacientes que reciben un tratamiento intensivo para suprimir su función inmune (principalmente los pacientes que reciben trasplantes de órgano s) tienen un riesgo aumentado de desarrollar ciertos cánceres, como linfoma y Leucemia Linfocítica Aguda.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-causes-risk-factors

Fecha de actualización: 17/Enero /2014.

Signos y síntomas

Signos y síntomas

Señales y síntomas de leucemia en niños

Muchos de las señales y síntomas de la leucemia infantil son causados por una carencia de células sanguíneas normales, lo que sucede cuando las células leucémicas desplazan a las células productoras de células sanguíneas normales en la médula ósea. Como resultado, un niño puede que no tenga suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos ni plaquetas normales. Estas carencias se manifiestan en las pruebas de sangre, pero también pueden causar síntomas. Las células leucémicas también pueden invadir otras áreas del cuerpo, lo cual también puede causar síntomas.

Además, muchos de estos síntomas tienen otras causas, y la mayoría de las veces no son causados por leucemia. Aun así, es importante que informe al médico de su hijo sobre estos síntomas de manera que se encuentre y se trate la causa, si es necesario.

Cansancio, piel pálida: La anemia (una disminución de glóbulos rojos) puede causar que un niño se sienta cansando, débil, mareado o con dificultad para respirar. Además, puede hacer que la piel luzca pálida.

Infecciones y fiebre: Un niño con leucemia puede desarrollar fiebre. Frecuentemente es causada por una infección que puede no mejorar ni con antibióticos. Esto se debe a la carencia de glóbulos blancos normales, los cuales normalmente ayudarían a combatir las infecciones. Aunque los niños con leucemia pueden tener un número muy alto de glóbulos blancos, las células leucémicas no protegen contra las infecciones como lo hacen los glóbulos blancos normales. Algunas veces las mismas células leucémicas también causan la fiebre al liberar ciertas sustancias químicas en el cuerpo.

Sangrado y aparición de hematomas con facilidad: Un niño con leucemia puede presentar hematomas y sangrado frecuente de las encías o de la nariz o sangrado profuso de pequeñas cortaduras. Es posible que le aparezcan en la piel puntos rojos del tamaño de un alfiler causados por sangrado de pequeños vasos sanguíneos. Esto se debe a la carencia de plaquetas, que normalmente detienen el sangrado tapando los orificios de los vasos sanguíneos dañados.

Dolor de huesos o de articulaciones: Algunos niños con leucemia sienten dolores en los huesos o en las articulaciones debido a la acumulación de las células leucémicas cerca de la superficie del hueso o en el interior de la articulación.

Inflamación del abdomen: Las células leucémicas se pueden acumular en el hígado y el bazo y causar que estos órgano s aumenten de tamaño. Esto puede notarse como llenura o inflamación del abdomen. Gen eralmente las costillas inferiores cubren estos órgano s, pero cuando están agrandados a menudo el médico los puede palpar.

Pérdida de apetito y pérdida de peso: Si el bazo y/o el hígado se agrandan demasiado, pueden presionar otros órgano s, como el estómago. Esto puede limitar la cantidad de comida que se puede ingerir, produciendo pérdida de apetito y pérdida de peso con el tiempo.

Ganglios linfáticos inflamados: Algunas leucemias se pueden propagar a los ganglios linfáticos. El niño, uno de los padres, o un profesional médico puede notar los ganglios inflamados como masas debajo de la piel en ciertas áreas del cuerpo (tal como a los lados del cuello, en las áreas de las axilas, sobre la clavícula o en la ingle). También puede ocurrir inflamación de los ganglios linfáticos que se encuentran en el interior del pecho o del abdomen, pero ésta sólo puede detectarse mediante estudios por imágenes.

Con frecuencia los ganglios linfáticos se agrandan cuando están combatiendo una infección, especialmente en los infantes y los niños. Los ganglios linfáticos que crecen como una reacción a las infecciones se denominan ganglios reactivos o ganglios hiperplásicos. Un ganglio linfático agrandado en un niño con más frecuencia es un signo de infección que de leucemia, pero un médico lo debe revisar y hacerle un seguimiento minucioso.

Tos o dificultad para respirar: Con frecuencia la leucemia linfocítica aguda de células T afecta el timo, el cual es un pequeño órgano que se encuentra en el pecho detrás del esternón y frente a la tráquea. El agrandamiento del timo o de los ganglios linfáticos en el interior del pecho puede presionar la tráquea, lo que puede causar tos o dificultad para respirar.

Inflamación en la cara y los brazos: La vena cava superior, una vena grande que transporta sangre desde la cabeza y los brazos de regreso al corazón, pasa cerca del timo. El crecimiento del timo debido a un número excesivo de células leucémicas puede presionar esta vena causando que la sangre se “atore” en las venas. A esto se le llama síndrome de la Vena Cava Superior, y puede causar inflamación en el rostro, cuello, brazos y la parte superior del tórax (algunas veces con una coloración roja azulada de la piel). También puede causar dolores de cabeza, mareos y, si afecta el cerebro, un cambio en el conocimiento. Este síndrome puede ser potencialmente mortal y requiere tratamiento inmediato.

Dolores de cabeza, convulsiones y vómito: La leucemia se puede propagar fuera de la médula ósea. Puede propagarse al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal), testículos, ovarios, riñones, pulmones, corazón, intestinos u otros órgano s. Un pequeño número de niños ya tienen leucemia que se ha propagado al sistema nervioso central cuando reciben el diagnóstico. Entre los síntomas de una leucemia que se ha propagado al sistema nervioso central se incluyen dolores de cabeza, problemas para concentrarse, debilidad, convulsiones, vómitos, problemas de equilibrio y visión borrosa.

Erupciones dérmicas, problemas en las encías: En los niños con leucemia mielógena aguda, las células leucémicas se pueden propagar a las encías, causando inflamación, dolor y sangrado. La propagación a la piel puede causar unas manchas pequeñas de color oscuro similares a una erupción dérmica común. Una acumulación de las células de la Leucemia Mielógena Aguda debajo de la piel o en otras partes del cuerpo se llama cloroma o sarcoma granulocítico.

Cansancio extremo y debilidad: Una consecuencia poco común, pero muy grave de la Leucemia Mielógena Aguda es el cansancio, debilidad y habla mal articulada. Esto puede ocurrir cuando un gran número de células leucémicas “espesa” demasiado la sangre y desacelera la circulación en los pequeños vasos sanguíneos del cerebro.

Fuente: Sociedad Americana del cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-early-diagnosis

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Detección y diagnóstico

Detección y diagnóstico

Es muy importante diagnosticar la leucemia infantil tan pronto como sea posible y determinar su tipo, para que el tratamiento se pueda adaptar al niño a fin de que se tengan las mejores probabilidades de éxito. Los exámenes y pruebas que se describen a continuación se usan para diagnosticar la enfermedad, para ayudar a determinar el tipo de leucemia y para medir su grado de avance.

Antecedentes médicos y examen físico

Si su hijo presenta señales y síntomas que sugieren que tiene leucemia, el médico realizará un historial clínico exhaustivo, incluyendo cuánto tiempo se han experimentado los síntomas y si hay o no hay antecedentes de exposición a factores de riesgo. También pueden ser importantes los antecedentes familiares de cáncer, especialmente de leucemia.

Durante el examen físico, el médico se concentrará en cualquier ganglio linfático agrandado, áreas de sangrado, hematomas o posibles signos de infección. Probablemente se examinarán detenidamente los ojos, la boca y la piel, y se puede realizar un examen del sistema nervioso. Se palpará el abdomen para tratar de detectar signos de inflamación del bazo o del hígado.

Tipos de pruebas usadas para detectar leucemia en niños

Si su médico cree que su hijo pudiera tener leucemia, necesitará analizar muestras de células de la sangre y de la médula ósea para asegurarse del diagnóstico. También se pueden tomar otras pruebas de tejidos y células para ayudar a guiar el tratamiento.

Análisis de sangre

Las muestras de sangre para los exámenes de detección de leucemia se toman de la misma manera que para otras pruebas, generalmente de una vena del brazo. En infantes y niños de corta edad, se pueden tomar de otras venas (como de los pies o del cuero cabelludo) o de una punción en el dedo.

Las pruebas que se hacen con estas muestras generalmente son cuentas sanguíneas y frotis de sangre. Se hace un hemograma completo o cuenta sanguínea total para determinar el número de cada tipo de célula sanguínea presente en sangre. Un frotis sanguíneo consiste en el esparcimiento de una pequeña muestra de sangre en un portaobjetos de vidrio y la observación de ésta con un microscopio. Los números anormales de los diferentes tipos de células sanguíneas y los cambios en la manera en que estas células lucen pueden hacer que el médico sospeche la presencia de una leucemia.

La mayoría de los niños con leucemia aguda (linfocítica o mieloide) tendrán demasiados glóbulos blancos y no suficientes glóbulos rojos ni suficientes plaquetas. Muchos de los glóbulos blancos de la sangre serán blastos, un tipo de células primitivas que normalmente se encuentra sólo en la médula ósea. Aunque estos hallazgos pueden hacer que un médico sospeche que un niño tiene leucemia, la presencia de la enfermedad, generalmente no se puede diagnosticar con certeza sin observar una muestra de células de la médula ósea.

Aspiración y biopsia de la médula ósea

Las muestras de médula ósea se obtienen por aspiración y biopsia de la médula ósea, dos pruebas que generalmente se hacen al mismo tiempo. Por lo general, las muestras se toman de la parte posterior de los huesos de la pelvis (cadera), aunque en algunos casos se pueden tomar de la parte delantera de los huesos de la pelvis, el esternón (muy rara vez en niños) o de otros huesos.

En la aspiración de la médula ósea, la piel que recubre la cadera y la superficie del hueso se limpia y se adormece con un anestésico local. En la mayoría de los casos, el niño también recibe otras medicinas para reducir el dolor o hasta para dormirlo durante el procedimiento. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida.

Gen eralmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula con una aguja ligeramente más grande que se hace girar al empujarse en el hueso. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a prevenir cualquier sangrado.

Estas pruebas se usan para diagnosticar la leucemia, y puede que se repitan más tarde para saber si la leucemia está respondiendo al tratamiento.

Punción lumbar

Esta prueba se usa para detectar células leucémicas en el líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que baña el cerebro y la médula espinal.

Para esta prueba, el médico primero adormece un área en la parte baja de la espalda sobre la columna vertebral. Por lo general, el médico también le administra medicinas al niño para que duerma durante el procedimiento. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos de la columna vertebral para extraer algo de líquido.

Esta prueba se hace rutinariamente en niños con leucemia, pero es importante que la lleve a cabo un experto. Los médicos han descubierto que si la punción lumbar no se realiza por un experto y algo de sangre pasa al líquido cefalorraquídeo, en algunos casos las células leucémicas pueden entrar y crecer en este líquido.

En niños que han sido diagnosticados con leucemia, una punción lumbar también se puede usar para administrar medicamentos de quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo a fin de evitar o tratar la propagación de la leucemia a la médula espinal y al cerebro.

Biopsia de los ganglios linfáticos

Este tipo de biopsia es importante para diagnosticar linfomas, pero raramente se necesita en niños con leucemia.

Para realizar esta biopsia, un cirujano corta la piel para extirpar un ganglio linfático completo (biopsia por escisión). Si el ganglio está localizado cerca de la superficie de la piel, ésta es una operación simple. Sin embargo, pudiera ser más compleja si el ganglio está dentro del tórax o del abdomen. Con más frecuencia, el niño necesitará anestesia general (el niño está dormido).

Pruebas de laboratorio usadas para diagnosticar y clasificar la leucemia

Exámenes microscópicos rutinarios

Como se mencionó anteriormente, las cuentas y los frotis sanguíneos usualmente son las primeras pruebas que se hacen cuando la leucemia es un posible diagnóstico. Un patólogo (un médico que se especializa en pruebas de laboratorio) observa cualquier otra muestra tomada (de médula ósea, tejido de los ganglios linfáticos o líquido cefalorraquídeo) con un microscopio, y el hematólogo/oncólogo (un médico que se especializa en tratar las enfermedades y el cáncer de la sangre) del paciente pueden revisarlas.

Los médicos observarán el tamaño, la forma y los patrones de tinción de las células sanguíneas de las muestras para clasificarlas en tipos específicos.

Un factor elemental es si las células se ven maduras (como las células sanguíneas normales) o inmaduras (carentes de las características de estas células normales). Las células más inmaduras se llaman blastos. La presencia de demasiados blastos en la muestra, especialmente en la sangre, es un signo típico de leucemia.

La médula ósea normal contiene cierto número de células productoras de sangre y de células adiposas. Se dice que una médula que tiene demasiadas células productoras de sangre es hipercelular. Si se encuentran muy pocas células formadoras de sangre, se considera que la médula es hipocelular.

Citoquímica

En las pruebas de citoquímica, se colocan células de la muestra en una laminilla de un microscopio y se exponen a tinciones (colorantes) químicas que reaccionan solamente con algunos tipos de células leucémicas. Estos colorantes ocasionan cambios de color que se pueden ver a través del microscopio. Esto puede ayudar al médico a determinar los tipos de células presentes. Por ejemplo, una tinción causa que los gránulos de la mayoría de las células de la Leucemia Mieloide Aguda aparezcan como manchas negras en el microscopio, pero no causa que las células de la Leucemia Linfocítica Aguda cambien de color.

Citometría de flujo e inmunohistoquímica

La citometría de flujo se usa para analizar las células de las muestras de médula ósea, ganglios linfáticos y sangre, y determinar con más precisión el tipo exacto de leucemia. Este es un recurso muy importante porque puede ayudar a definir las características únicas de la leucemia. También se ha estado usando para medir la respuesta del tratamiento y la existencia de enfermedad residual mínima en algunos tipos de leucemia.

La prueba analiza ciertas sustancias en la superficie de las células, lo cual ayuda a identificar el tipo a que pertenecen. Las células de la muestra se tratan con anticuerpos especiales (versiones sintéticas de las proteínas del sistema inmune) que sólo se adhieren a estas sustancias. Las células son luego pasadas por delante de un rayo láser. Si ahora las células tienen adheridos anticuerpos, el rayo láser causa que reflejen luz, que entonces se mide y analiza por medio de una computadora.

La Citometría de flujo también se puede usar para calcular la cantidad de ADN en las células leucémicas. Es importante saber esto, especialmente en la Leucemia Linfocítica Aguda, ya que las células con un alto índice de ADN (más de 16% sobre el valor normal) con frecuencia son más sensibles a la quimioterapia, y estas leucemias tienen un mejor pronóstico.

Para las pruebas de inmunohistoquímica, las células de la médula ósea o de otras muestras se tratan con anticuerpos sintéticos especiales. Pero en vez de utilizar un láser y una computadora para el análisis, la muestra se trata de manera que ciertos tipos de células cambien de color. El cambio de color es visible con un microscopio. Al igual que la citometría de flujo, este procedimiento es útil para distinguir los diferentes tipos de leucemia entre sí y de otras enfermedades.

Estas pruebas se usan para determinar el inmunofenotipo de las células; esto es, la clasificación de las células leucémicas de acuerdo con las sustancias (antígenos) presentes en su superficie. Los diferentes tipos de células tienen diferentes antígenos en su superficie. Estos antígenos también cambian conforme cada célula madura. Cada célula leucémica del paciente debe tener el mismo antígeno porque todas ellas se derivan de la misma célula. Las pruebas de laboratorio de los antígenos son una manera muy sensible de diagnosticar y clasificar las leucemias.

Citogenética

Para esta prueba se observan los cromosomas (secciones de ADN) de las células leucémicas con un microscopio para detectar cualquier cambio. Las células humanas normales contienen 23 pares de cromosomas, cada una de las cuales tiene cierto tamaño y se tiñe de cierta manera. En algunos tipos de leucemias es posible observar los cambios en los cromosomas.

Por ejemplo, algunas veces dos cromosomas puede que intercambien algo de su ADN, de manera que parte de un cromosoma se adhiere a parte de un cromosoma diferente. Este cambio, llamado translocación, se puede observar usualmente con un microscopio. El reconocimiento de estos cambios puede ayudar a identificar ciertos tipos de leucemias agudas y puede ayudar a determinar el pronóstico.

Algunos tipos de leucemia tienen células con un número anormal de cromosomas (en lugar de las 46 normales); les pueden faltar algunos cromosomas o tener copias adicionales de otros. Esto también puede afectar el pronóstico de un paciente. Por ejemplo, es más probable que la quimioterapia funcione en casos de Leucemia Linfocítica Aguda donde las células tienen más de 50 cromosomas y es menos probable que sea eficaz si las células tienen menos de 46 cromosomas. (El recuento del número de cromosomas por citogenética proporciona información similar a la obtenida midiendo el índice de ADN por citometría de flujo).

Las pruebas citogenéticas normalmente tardan de dos a tres semanas porque las células leucémicas deben crecer en cajas de Pet ri durante un par de semanas antes de que sus cromosomas se puedan observar con un microscopio.

No todos los cambios cromosómicos se pueden ver en un microscopio. A menudo, otras pruebas de laboratorio pueden ayudar a detectar estos cambios.

Hibridización in situ con fluorescencia (FISH)

Este procedimiento es similar a la prueba citogenética. Utiliza tintes fluorescentes especiales que sólo se adhieren a ciertas partes de cromosomas particulares. La prueba FISH puede encontrar la mayoría de los cambios cromosómicos (como translocaciones) que son visibles en un microscopio en las pruebas citogenéticas convencionales, así como algunos cambios que son demasiado pequeños para verlos con la prueba citogenética usual.

La prueba FISH se puede usar para detectar cambios específicos en los cromosomas. Se puede usar en muestras de sangre o médula ósea. Esta prueba es muy precisa y puede usualmente proveer resultados dentro de varios días.

Reacción en cadena de la polimerasa

Ésta es una prueba de ADN de alta sensibilidad que también puede encontrar algunos cambios cromosómicos tan pequeños que no se pueden ver con el microscopio, aunque la muestra tenga muy pocas células leucémicas. Al igual que la citometría de flujo, esta prueba puede ser un recurso útil para observar pequeños números de células leucémicas (enfermedad residual mínima) durante y después del tratamiento.

Además, esta prueba se puede usar después del tratamiento para ver si quedan incluso pequeños números de células leucémicas, lo que puede no ser visible mediante otras pruebas.

Otros análisis de sangre

Los niños con leucemia se someterán a pruebas para medir ciertas sustancias químicas en la sangre a fin de evaluar el funcionamiento de sus sistemas corporales.

Estas pruebas no se utilizan para diagnosticar leucemia, pero en los niños que ya se sabe que la tienen, pueden ayudar a detectar daño en el hígado, los riñones y otros órgano s causados por la propagación de las células leucémicas o por los efectos secundarios de ciertos medicamentos de quimioterapia. Con frecuencia se hacen pruebas para medir los niveles de ciertos minerales importantes en sangre, así como para asegurarse de que el proceso de coagulación de la sangre sea normal.

También se pueden hacer análisis para detectar infecciones en la sangre. Es importante diagnosticar y tratar rápidamente las infecciones en los niños con leucemia, ya que su sistema inmune debilitado puede permitir que estas infecciones se propaguen rápidamente.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o partículas radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. La leucemia por lo general no forma tumores. Por lo tanto, los estudios por imágenes no son tan útiles como lo son para otros tipos de cáncer. No obstante, si se sospecha la presencia de leucemia, o ya se ha diagnosticado, el médico de su hijo puede pedir que se hagan algunos de los siguientes estudios por imágenes para tener una mejor idea del grado de la enfermedad o para identificar otros problemas, como infecciones.

Rad iografía s del tórax

Los rayos X torácicos pueden ayudar a detectar un timo o ganglios linfáticos del pecho agrandados. Si los resultados de esta prueba son anormales, se puede hacer una tomografía computarizada para obtener una imagen más detallada.

Los rayos X torácicos también pueden ayudar a detectar neumonía si parece que su hijo tiene una infección pulmonar.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada es un tipo de rayos X que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. Contrario a una radiografía regular, la tomografía computarizada puede mostrar el detalle en tejidos blandos tal como órgano s internos.

Esta prueba puede ayudar a indicar si cualquiera de los ganglios linfáticos u órgano s en el cuerpo están agrandados. Gen eralmente no se necesita para diagnosticar leucemia, pero puede hacerse si el médico sospecha que la leucemia se está desarrollando en los ganglios linfáticos del pecho o en órgano s como el bazo o el hígado. Algunas veces también se usa para ver el cerebro y la médula espinal, aunque para esto también se puede usar una imagen por resonancia magnética.

En lugar de tomar una sola imagen como lo hacen los rayos X regulares, un explorador de tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira alrededor del cuerpo de su hijo. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes detalladas de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Antes del estudio, puede que le pidan a su hijo que tome una solución de contraste y/o reciba una inyección intravenosa de un tinte de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo. Él o ella pudiera necesitar una línea intravenosa para inyectarle el material de contraste.

La inyección IV del tinte de contraste puede causar una sensación de sonrojo o calor en el rostro o en otras áreas del cuerpo. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si su hijo tiene alguna alergia o si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.

Las tomografías computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Su hijo necesitará acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el examen. Durante la prueba, la mesa se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner (una máquina en forma de aro que rodea la mesa por completo). Puede que algunos niños necesiten un sedante antes de la prueba. Actualmente, la tomografía computarizada espiral (también conocida como tomografía computarizada helicoidal) se usa en muchos centros médicos. Este tipo usa una máquina más rápida con una menor dosis de radiación, pero provee fotografías más detalladas.

Estudio PET/CT: En los últimos años, se han desarrollado nuevos dispositivos que combinan la CT con una tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET). La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. Debido a que las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben grandes cantidades de azúcar radiactivo. Una cámara especial puede entonces crear una imagen de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La PET con tomografía computarizada permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía computarizada, las imágenes por resonancia magnética proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo.

A menudo se inyecta un material de contraste, llamado gadolinio, en una vena antes del estudio para mostrar mejor los detalles. El material de contraste usualmente no causa reacciones alérgicas.

Los exámenes de imágenes por resonancia magnética son muy útiles para ver el cerebro y la médula espinal.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Es posible que su hijo necesite acostarse en el interior de un tubo estrecho, que es confinante y puede ser angustioso, por lo cual algunas veces es necesario sedar al niño.

Ecografía

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órgano s internos o masas. Para esta prueba, se coloca sobre la piel un pequeño instrumento que parece un micrófono y que se llama transductor (que primero se lubrica con gel), el cual emite ondas de sonido y recoge el eco que rebota desde los órgano s. Una computadora convierte el eco en una imagen que aparece en la pantalla.

La ecografía se puede usar para observar los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo o para observar órgano s inflamados dentro de su abdomen, como los riñones, el hígado y el bazo. (No se puede usar para observar órgano s u ganglios linfáticos en el tórax debido a que las costillas bloquean las ondas sonoras).

Esta prueba es fácil de realizar y en ella no se utiliza radiación. Simplemente su hijo se acuesta sobre una camilla, y el técnico pasa el transductor sobre el área del cuerpo que se está examinando.

Gammagrafía con galio y gammagrafía ósea

Estos estudios no se utilizan con frecuencia para las leucemias infantiles, pero pueden ser útiles si su hijo tiene dolor de huesos que puede deberse ya sea a una infección o a cáncer que involucre los huesos. Si su hijo ya ha sido diagnosticado con leucemia o si ya se realizó una PET (descrita anteriormente), por lo general no hay necesidad de realizar estos estudios.

Para estas pruebas, el médico o enfermera inyecta una pequeña cantidad de un químico ligeramente radioactivo en el torrente sanguíneo, que se acumula en las áreas del cuerpo con cáncer o con infecciones. Entonces un tipo de cámara especial puede ver esas áreas. Las imágenes de estos estudios se ven como “puntos radioactivos” en el cuerpo, pero no proveen muchos detalles. Si un área se ilumina en el estudio, se pueden hacer otros estudios por imágenes, tal como rayos X, tomografía computarizada o las imágenes por resonancia magnética para obtener una imagen más detallada. Si existe la posibilidad de que haya leucemia, es posible que sea necesario confirmarlo mediante una biopsia del área.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-early-diagnosis

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Clasificación por etapas

Clasificación por etapas

A la mayoría de los tipos de cánceres se les asignan etapas (estadios) con números para describir su extensión en el cuerpo, según el tamaño del tumor y cuánto se ha propagado el cáncer.

Sin embargo, la leucemia no se clasifica por etapas como la mayoría de los otros tipos de cáncer. La leucemia comienza en la médula ósea y rápidamente se propaga a la sangre. Por lo tanto, las células leucémicas ya están dispersas por todo el cuerpo. Aun así, es importante saber si las células leucémicas ya comenzaron a acumularse en otros órgano s como el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos, los testículos o el sistema nervioso central.

Por ejemplo, si las células leucémicas se han propagado al sistema nervioso central en grandes números, se pueden detectar en las muestras de líquido cefalorraquídeo. El tratamiento debe ser más intenso para destruir las células leucémicas en el sistema nervioso central. Por esta razón, una punción lumbar es parte de las pruebas diagnósticas tempranas.

El factor más importante para las leucemias es la determinación del tipo (linfocítica aguda, mieloide aguda, etc.) y el subtipo de la leucemia. Esto se hace analizando muestras de sangre, médula ósea y algunas veces ganglios linfáticos o líquido cefalorraquídeo. La clasificación de la leucemia desempeña un papel importante en la determinación de las opciones de tratamiento y en el pronóstico (perspectiva) de un niño.

Leucemia linfocítica aguda (linfoblástica)

La leucemia linfocítica aguda es un cáncer de rápido crecimiento de las células productoras de linfocitos, que se llaman linfoblastos.

Clasificación basada en la apariencia (morfología) de las células

En el pasado, los médicos usaban la clasificación francesa-americana-británica (FAB) para dividir la leucemia linfocítica aguda en tres grupos importantes (L1, L2 o L3) con base en cómo se ven las células en el microscopio. Puede que algunos médicos aún se refieran a estas categorías. Sin embargo, las pruebas de laboratorio más nuevas ahora permiten a los médicos clasificar la ALL con base en más que sólo cómo lucen las células en el microscopio.

Clasificación basada en el inmunofenotipo

Los médicos han descubierto que las pruebas citogenéticas, la citometría de flujo y otras pruebas de laboratorio proporcionan información más detallada sobre el subtipo de la leucemia linfocítica aguda y el pronóstico del paciente. Estas pruebas ayudan a dividirla en grupos con base en el inmunofenotipo de la leucemia:

  • El tipo de linfocito (células B o células T) de donde las células leucémicas provienen.
  • Cuán maduras son estas células leucémicas.

En la tabla siguiente se muestran los cuatro subtipos principales de leucemia linfocítica aguda:

SUBTIPO

FRECUENCIA

Células Pre-B tempranas

60%-65%

Células Pre-B

20%-25%

Células B maduras

2%-3%

Células T

15%-18%

La leucemia linfocítica aguda de células B: Aproximadamente un 85% de los niños tienen este tipo.

  • El subtipo más común de la leucemia linfocítica aguda de células B es la de células “precursoras B tempranas” (célula Pre-B temprana).
  • La leucemia linfocítica aguda de células "Pre-B" representa de 20 a 25% de los pacientes con leucemia linfocítica aguda de células B.
  • La leucemia de células B maduras representa aproximadamente de 2 a 3% de todas las leucemias linfocíticas agudas infantiles. También se denomina leucemia de Burkitt. Como esta enfermedad es esencialmente la misma que el linfoma de Burkitt y se trata diferente a la mayoría de las leucemias.

Leucemia linfocítica aguda de células T: Aproximadamente de 15 a 18% de los niños tienen una leucemia linfocítica aguda de células T. Este tipo de leucemia afecta a los niños más que a las niñas, y generalmente afecta a niños de más edad que la leucemia linfocítica aguda de células B. Con frecuencia causa el agrandamiento del timo (un pequeño órgano ubicado frente a la tráquea), lo que algunas veces puede causar problemas respiratorios. También se puede propagar al líquido cefalorraquídeo (el fluido que rodea el cerebro y la médula espinal) en las etapas tempranas de la enfermedad.

Además de los subtipos de la leucemia linfocítica aguda, otros factores son importantes para la determinación del pronóstico (perspectiva).

Leucemia mielógena aguda

La leucemia mielógena aguda es usualmente un cáncer de rápido crecimiento de uno de los siguientes tipos de células tempranas (inmaduras) de la médula ósea:

  • Mieloblastos: Estas células normalmente forman los glóbulos blancos llamados granulocitos (neutrófilos, eosinófilos y basófilos).
  • Monoblastos: Estas células normalmente se convierten en los glóbulos blancos llamados monocitos y macrófagos.
  • Eritroblastos: Estas células se convierten en glóbulos rojos cuando maduran.
  • Megacarioblastos: Estas células normalmente se convierten en megacariocitos, las células que producen plaquetas.

Se han estado usando dos sistemas para clasificar la leucemia mielógena aguda en subtipos: La clasificación francesa-americana-británica (FAB) y la clasificación más reciente de la Organización Mundial de la Salud.

Clasificación Francesa-Americana-Británica (FAB) de la leucemia mieloide aguda (AML)

El sistema antiguo FAB divide a la AML en subtipos, según el tipo de célula involucrada y de su madurez. En este sistema, los subtipos de la AML se clasifican principalmente por su morfología (cómo lucen en el microscopio) usando tinciones citoquímicas y de rutina. Hay ocho subtipos de AML: de M0 a M7 (la “M” se refiere a mieloide).

  • M0: Este subtipo de leucemia mielógena aguda consiste en células muy inmaduras, tan inmaduras que no se pueden clasificar de acuerdo con los tipos de células indicados anteriormente. Este subtipo sólo se puede distinguir de la leucemia linfocítica aguda por citometría de flujo porque las células carecen de características distintivas que se puedan observar con un microscopio. Este tipo de leucemia se presenta muy pocas veces en los niños.
  • M1: Este subtipo consiste en mieloblastos inmaduros. Se puede reconocer por la apariencia de las células en un microscopio después de usar tinciones citoquímicas.
  • M2: Este subtipo consiste en formas ligeramente más maduras de mieloblastos. Es el subtipo más común de leucemia mielógena aguda entre los niños, y representa un poco más de uno de cada cuatro casos.
  • M3: El subtipo M3 también se conoce como leucemia promielocítica aguda (acute promyelocytic leucemia, APL). Consiste en promielocitos, que son una forma más madura de mieloblastos. El tratamiento de la APL es diferente que el de los otros subtipos de leucemia mielógena aguda, ya que involucra algunos medicamentos más nuevos.
  • M4: Este subtipo se conoce como leucemia mielomonocítica aguda. Las células son una forma temprana de monoblastos. El subtipo M4 es más común entre los niños menores de 2 años de edad.
  • M5: Este subtipo se conoce como leucemia monocítica aguda. Consiste en monoblastos. Al igual que el subtipo M4, es más común entre los niños menores de 2 años de edad.
  • M6: Este subtipo de leucemia mielógena aguda se conoce como leucemia eritroblástica aguda (o eritroleucemia aguda). Se origina en los eritroblastos, las células que normalmente maduran para convertirse en glóbulos rojos. Es una leucemia que se presenta en muy pocas ocasiones entre los niños.
  • M7: Este subtipo se conoce como leucemia megacarioblástica aguda. Las células son megacarioblastos, las cuales maduran normalmente hasta convertirse en megacariocitos (las células que producen plaquetas).

Clasificación de la leucemia mielógena aguda de la Organización Mundial de la Salud (WHO)

El sistema de clasificación FAB es útil y se sigue usando comúnmente para agrupar la leucemia mielógena aguda en subtipos. Sin embargo, no toma en cuenta muchos otros factores de pronóstico que los médicos han descubierto en los últimos años, tal como cambios cromosómicos en las células leucémicas. El sistema más reciente de la Organización Mundial de la Salud (WHO) incluye algunos de estos factores para tratar de ayudar a clasificar mejor los casos de leucemia mielógena aguda basándose en el pronóstico de una persona. No todos los médicos usan este nuevo sistema.

El sistema de WHO divide la leucemia mielógena aguda en varios grupos amplios:

Leucemia mielógena aguda con ciertas anomalías genéticas

  • Leucemia mielógena aguda con una translocación entre los cromosomas 8 y 21.
  • Leucemia mielógena aguda con una translocación o inversión en el cromosoma 16.
  • Leucemia mielógena aguda con cambios en el cromosoma 11.
  • APL (M3), que usualmente tiene translocación entre los cromosomas 15 y 17.

Leucemia mielógena aguda con displasia multilinaje (está involucrado más de un tipo de célula mieloide anormal)

Leucemia mielógena aguda relacionado con quimioterapia o radiación previa

Leucemia mielógena aguda no especificada de otra manera (incluye casos de AML que no corresponde a uno de los grupos anteriores; similar a la clasificación FAB)

  • Leucemia mielógena aguda indiferenciada (M0).
  • Leucemia mielógena aguda con maduración mínima (M1).
  • Leucemia mielógena aguda con maduración (M2).
  • Leucemia mielomonocítica aguda (M4).
  • Leucemia monocítica aguda (M5).
  • Leucemia eritroide aguda (M6).
  • Leucemia megacarioblástica aguda (M7).
  • Leucemia basófila aguda.
  • Panmielosis con fribrosis aguda.
  • Sarcoma mieloide (también conocido como cloroma o sarcoma granulocítico).

Leucemia s de linaje hibrido o mixto

Estas leucemias tienen células con características de la leucemia linfocítica aguda y de la Leucemia mielógena aguda cuando son sometidas a pruebas de laboratorio. En niños, estas leucemias son generalmente tratadas como la leucemia linfocítica aguda y responden a este tratamiento como la leucemia linfocítica aguda.

Leucemia mielógena crónica

La leucemia mielógena crónica es usualmente un cáncer de crecimiento más lento de las células mieloides tempranas (inmaduras) de la médula ósea. La Leucemia mielógena crónica no es común en niños, aunque se puede presentar en ellos.

El curso de la Leucemia mielógena crónica se divide en tres fases, basándose principalmente en el número de glóbulos blancos inmaduros (mieloblastos [“blastos”]), que se observan en la sangre o en la médula ósea. Diferentes grupos de expertos han sugerido límites ligeramente diferentes para definir las fases, pero a continuación se describe un sistema común (definido por la Organización Mundial de la Salud).

Si la leucemia no se cura con tratamiento, puede progresar a fases más avanzadas con el paso del tiempo.

Fase crónica

Esta fase es la más temprana, en la cual los pacientes usualmente tienen menos del 10% de blastos en las muestras de sangre o médula ósea. Estos niños generalmente presentan síntomas bastante leves (si es que los presentan), y la leucemia usualmente responde bien a los tratamientos convencionales. La mayoría de los pacientes están en la fase crónica cuando son diagnosticados.

Fase acelerada

Se considera que los pacientes están en una fase acelerada si las muestras de sangre o de médula ósea tienen más del 10% pero menos del 20% de blastos, o si los niveles de ciertas células sanguíneas están muy elevados o muy bajos.

Los niños cuya leucemia mielógena crónica está en una fase acelerada pueden presentar síntomas, como fiebre, falta de apetito y pérdida de peso. La leucemia mielógena crónica en la fase acelerada no responde tan bien a los tratamientos como la leucemia mielógena crónica en la fase crónica.

Fase blástica (también denominada fase aguda o crisis blástica)

Las muestras de médula ósea y/o de sangre de un paciente cuya leucemia se encuentra en esta fase tienen más de un 20% de blastos. Con frecuencia las células blásticas se propagan de la médula ósea a otros tejidos y órgano s. Estos niños frecuentemente tienen fiebre, poco apetito y pérdida de peso. En este punto la leucemia mielógena crónica actúa como una leucemia agresiva aguda (leucemia mielógena aguda o, con menos frecuencia, leucemia linfocítica aguda).

No todos los médicos están de acuerdo o siguen estos límites de las diferentes fases. Si tiene preguntas sobre la fase de la leucemia mielógena cronica de su hijo, asegúrese de pedirle a su médico que se la explique.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-early-how-classified

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Tratamiento

Tratamiento

Decisiones sobre el tratamiento

Los niños y los adolescentes con leucemia, así como sus familiares tienen necesidades especiales. Estas necesidades se pueden atender mejor en los centros de cáncer para niños y adolescentes en coordinación con el médico de cabecera de su hijo. Estos centros tienen la ventaja de ofrecer tratamiento por parte de profesionales de la salud que son especialistas y que conocen las diferencias entre los cánceres en los adultos y aquellos que ocurren en los niños y adolescentes, así como las necesidades únicas de las personas más jóvenes con cáncer.

Para las leucemias infantiles, este equipo de profesionales de la salud es usualmente dirigido por un oncólogo pediátrico, un médico que usa quimioterapia y otras medicinas para tratar los cánceres en los niños. Puede que muchos otros especialistas también participen en la atención de su hijo, incluyendo enfermeras practicantes, enfermeras, sicólogos, trabajadores sociales, especialistas en rehabilitación y otros profesionales de la salud.

Una vez se haya diagnosticado la leucemia y se hayan hecho las pruebas para determinar su tipo, el equipo de profesionales que atienden el cáncer de su hijo discutirá con usted las opciones de tratamiento. El factor más importante en la selección de un tratamiento es el tipo de leucemia, aunque otros factores también pueden desempeñar un papel relevante.

La quimioterapia es el tratamiento principal para la leucemia en niños. Se puede usar otros tratamientos, tal como cirugía y radioterapia en circunstancias especiales.

Por lo general, el tratamiento de los tipos de leucemia aguda en niños (linfocítica y mieloide) es muy intensivo. Además, resulta importante que se lleve a cabo en un centro especializado en el tratamiento de cánceres en niños. El médico de su hijo debe asegurarse de que el tratamiento sea congruente con el grupo de riesgo de su hijo (según ciertos factores de pronóstico). También es importante preguntar al equipo de atención del cáncer sobre cualquier efecto secundario que su hijo pudiese desarrollar como resultado del tratamiento. Ellos le pueden hablar de los efectos secundarios comunes, cuánto tiempo podrían durar y qué tan graves podrían ser. Muchos padres encuentran de utilidad traer una libreta o una grabadora para registrar la conversación del médico sobre la leucemia de su hijo.

Tratamiento inmediato para leucemia en niños

Algunos niños se encuentran críticamente enfermos cuando reciben el diagnóstico de leucemia. Por ejemplo:

  • Una carencia de glóbulos blancos normales puede conducir a infecciones muy graves.
  • Los niveles bajos de plaquetas o factores de coagulación en la sangre pueden causar sangrado grave.
  • La falta de suficientes glóbulos rojos puede reducir la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos corporales y ejercer una tremenda tensión sobre el corazón.

Con más frecuencia, estos problemas se tienen que atender antes de iniciar el tratamiento de la leucemia. Se pueden administrar antibióticos, factores de crecimiento hematopoyético y transfusiones de plaquetas y de glóbulos rojos para tratar o ayudar a evitar algunas de estas afecciones.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-treating-general-info

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Tratamiento: Cirugía

Tratamiento: Cirugía

Cirugía para la leucemia en niños

La cirugía tiene una función muy limitada en el tratamiento de la leucemia en niños. Como las células leucémicas se propagan por toda la médula ósea y a otros órgano s a través de la sangre, no es posible curar este tipo de cáncer con cirugía. Además de una posible biopsia de los ganglios linfáticos, la cirugía raramente tiene ningún papel, ni siquiera en el diagnóstico, ya que un aspirado y una biopsia de médula ósea usualmente diagnostican la leucemia.

Con frecuencia, antes de que comience la quimioterapia se necesita una cirugía para introducir un pequeño tubo de plástico, llamado catéter venoso central o dispositivo de acceso venoso en un vaso sanguíneo grande. El extremo del tubo se encuentra inmediatamente debajo de la piel o sale ligeramente del área del pecho o de la sección superior del brazo. El acceso venoso se deja en el área durante el tratamiento para administrar medicamentos intravenosos como los medicamentos de la quimioterapia y tomar muestras de sangre. Esto reduce el número de pinchazos de aguja necesarios durante el tratamiento. Es muy importante que los padres aprendan cómo cuidar el catéter y evitar que se infecte.

En casos donde un niño con leucemia tiene una recaída de la enfermedad en un testículo, la cirugía pudiera hacerse algunas veces para remover el testículo (junto con quimioterapia para tratar el resto del cuerpo).

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-treating-surgery

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Tratamiento: Radioterapia

Tratamiento: Radioterapia

Rad ioterapia para la leucemia en niños

La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Algunas veces se utiliza la radiación para tratar de prevenir o tratar la propagación de la leucemia al cerebro o a los testículos.

Además, la radiación se usa (aunque raramente) para tratar un tumor que está comprimiendo la tráquea. Pero con frecuencia en lugar de ella se usa quimioterapia ya que puede actuar más rápidamente.

Con frecuencia la radiación en todo el cuerpo es parte importante del tratamiento antes de un trasplante de médula ósea o de células madre de sangre periférica.

El tipo de radiación que se usa con más frecuencia en la leucemia infantil es la radioterapia externa, en la que una máquina administra un rayo de radiación a una parte específica del cuerpo. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente tomará medidas del cuerpo para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. La radioterapia es muy parecida a recibir una radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no es doloroso, aunque puede que sea necesario sedar a algunos niños de menor edad para asegurarse de que no se muevan durante el tratamiento. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocar su hijo en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más.

Posibles efectos secundarios de la radiación

Los posibles efectos secundarios a corto plazo de la radioterapia dependen del lugar donde se aplique la radiación. Es posible que pierda pelo y que se ocasionen cambios similares a los de una quemadura por el sol en el área tratada. Algunas veces, la radiación al abdomen puede causar náusea, vómito o diarrea. Cuando la radiación incluye grandes partes del cuerpo, los efectos pueden incluir cansancio y un mayor riesgo de infección.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-treating-radiation

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Tratamiento: Quimioterapia

Tratamiento: Quimioterapia

Quimioterapia para la leucemia en niños

La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos contra el cáncer que se administra en una vena, en un músculo, en el líquido cefalorraquídeo o que se toma por la boca en forma de pastillas. Excepto cuando se administran en el líquido cefalorraquídeo, estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y alcanzan todas las áreas del cuerpo, haciendo que este tratamiento sea útil para los tipos de cáncer tales como la leucemia.

El tratamiento de la leucemia usa combinaciones de varios medicamentos contra el cáncer. Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. En general, el tratamiento de la leucemia mieloide aguda usa dosis mayores de quimioterapia durante un periodo de tiempo más corto, y el tratamiento de la leucemia linfocítica aguda utiliza dosis menores de quimioterapia durante un periodo de tiempo más prolongado (usualmente de 2 a 3 años).

Algunos de los medicamentos comúnmente usados para tratar la leucemia infantil incluyen:

  • Vincristina (Oncovin).
  • Daunorubicina, también conocida como daunomicina (Cerubidina).
  • Doxorrubicina (Adriamicina).
  • Citarabina, también conocida como arabinósido de citosina o ara-C (Citosar).
  • L-asparaginasa (Elspar), PEG-L-asparaginasa (pegaspargasa, Oncaspar).
  • Etopósido (VePesid, otros).
  • Tenipósido (Vumon).
  • 6-mercaptopurina (Purinetol).
  • 6-tioguanina.
  • Metotrexato
  • Mitoxantrona
  • Ciclo fosfamida (Citosan).
  • Prednisona (numerosos nombres de marca).
  • Dexametasona (Decadron, otros).

Probablemente los niños recibirán varios de estos medicamentos en diferentes momentos durante el curso del tratamiento, pero no recibirán todos.

Posibles efectos secundarios de la quimioterapia

Los medicamentos de quimioterapia atacan a las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea (donde se producen nuevas células sanguíneas), el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. Estas células también son susceptibles a ser afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Caída del cabello
  • Llagas en la boca
  • Falta de apetito
  • Diarrea
  • Náuseas y vómitos
  • Aumento del riesgo de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos)
  • Formación de hematomas y sangrado fáciles (debido al bajo recuento de plaquetas)
  • Cansancio (causado por los bajos niveles de glóbulos rojos).

Al principio las alteraciones en los valores de células sanguíneas frecuentemente son causados por la leucemia misma.Aunque podrían empeorar durante la primera parte del tratamiento debido a la quimioterapia, probablemente mejorarán conforme las células normales se recuperan y las células leucémicas son destruidas.

Gen eralmente los efectos secundarios mencionados son de corto plazo y desaparecen una vez que termina el tratamiento. Frecuentemente existen maneras de reducir estos efectos secundarios. Por ejemplo, junto con la quimioterapia se pueden administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Se pueden administrar otros medicamentos conocidos como factores de crecimiento para ayudar a mantener más altas las cuentas de células sanguíneas.

El síndrome de lisis tumoral es otro efecto secundario posible de la quimioterapia. Se puede observar en pacientes que tienen un gran número de células leucémicas en el cuerpo antes del tratamiento. Cuando la quimioterapia destruye estas células, éstas se abren y liberan sus contenidos al torrente sanguíneo. Esto puede afectar a los riñones, los cuales no pueden eliminar todas estas sustancias al mismo tiempo. Las cantidades excesivas de ciertos minerales también pueden afectar el corazón y el sistema nervioso. Esto puede evitarse asegurándose de que el niño tome muchos líquidos durante el tratamiento y administrando ciertos medicamentos como bicarbonato, alopurinol y rasburicasa, que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias.

Algunos medicamentos de quimioterapia también causan efectos secundarios específicos que no se incluyeron en la lista anterior. Asegúrese de preguntar al médico o enfermera de su hijo sobre cualquier efecto secundario específico al que usted debe estar atento y sobre lo que puede hacer para ayudar a reducir estos efectos secundarios.

La quimioterapia administrada directamente al líquido cefalorraquídeo que rodea el cerebro y la médula espinal puede causar sus propios efectos secundarios, aunque éstos no son comunes. La quimio puede causar dificultad para pensar o incluso convulsiones en algunos niños.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-treating-chemotherapy

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Tratamiento: Terapia dirigida

Tratamiento: Terapia dirigida

Terapia dirigida para la leucemia en niños

En los últimos años, se han elaborado nuevos medicamentos dirigidos a partes específicas de las células cancerosas. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Gen eralmente originan diferentes efectos secundarios y suelen ser menos severos. Algunos de estos medicamentos pueden ser útiles en ciertos casos de leucemia infantil.

Por ejemplo, los medicamentos como imatinib (Gleevec) y dasatinib (Sprycel) atacan específicamente las células que tienen el cromosoma Filadelfia (un cromosoma 22 corto que resulta de una translocación con el cromosoma 9).

Casi todos los niños con leucemia mieloide crónica tienen este cromosoma anormal en sus células leucémicas. Estos medicamentos son muy eficaces para mantener la leucemia bajo control por periodos de tiempo prolongados en la mayoría de estos niños, aunque aún no está claro si los medicamentos pueden ayudar a curar la leucemia mieloide crónica.

Una pequeña porción de niños con leucemia linfocítica aguda también tiene células leucémicas con el cromosoma Filadelfia. Ahora se están haciendo estudios para determinar si estos medicamentos se pueden combinar con la quimioterapia para obtener mejores resultados. Los resultados preliminares de esos estudios han sido prometedores.

Estos medicamentos se toman diariamente en forma de pastillas. Los efectos secundarios posibles incluyen diarrea, náuseas, dolores musculares, cansancio y erupciones en la piel, los cuales son habitualmente leves. Un efecto secundario común es la inflamación alrededor de los ojos, en las manos o en los pies. Algunos estudios sugieren que la acumulación de líquidos puede deberse al efecto de los medicamentos en el corazón. Otros efectos secundarios posibles incluyen una cuenta más baja de glóbulos rojos y de plaquetas al inicio del tratamiento. Estos medicamentos también pueden desacelerar el crecimiento del niño, especialmente si se usa antes de la pubertad.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-treating-targeted-therapy

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Tratamiento: Trasplante de células madre

Tratamiento: Trasplante de células madre

Altas dosis de quimioterapia y trasplante de células madre para la leucemia en niños

Algunas veces se puede hacer un trasplante de células madre en los niños cuyas probabilidades de ser curados son muy desfavorables con una quimioterapia convencional o hasta con una intensiva. El trasplante de células madre permite que los médicos usen dosis más altas de quimioterapia que las que normalmente se tolerarían.

La quimioterapia en altas dosis destruye la médula ósea, lugar donde se forman nuevas células sanguíneas. Esto podría causar infecciones potencialmente fatales, sangrado, y otros problemas debido a las cuentas bajas de células sanguíneas. Un trasplante de células madre permite que los médicos usen dosis más altas de quimioterapia, y algunas veces radioterapia. Cuando termina el tratamiento, el niño recibe un trasplante de células madre productoras de sangre para restablecer la médula ósea.

Las células madre productoras de sangre que se usan para un trasplante se obtienen ya sea de la sangre (un trasplante de células madre de sangre periférica o un trasplante de sangre del cordón umbilical) o de la médula ósea (para un trasplante de médula ósea). En el pasado eran más comunes los trasplantes de médula ósea, pero han sido sustituidos por el trasplante de células madre de sangre periférica y por trasplantes de sangre del cordón umbilical.

Tipos de trasplantes

Hay dos tipos principales de trasplantes de células madre: El alotrasplante (alogénico) y el autotrasplante (autólogo). Su diferencia consiste en la fuente de las células madre productoras de sangre.

Alotrasplante de células madre (trasplante alogénico): En el caso de la leucemia infantil, generalmente las células productoras de sangre son donadas por otra persona. A esto se le llama alotrasplante, lo cual significa que las células provienen de otra persona. Los alotrasplantes de células madre son el tipo de trasplante usado en niños con leucemia.

El tipo de tejido del donante (también conocido como el tipo HLA) debe ser casi idéntico al tipo de tejido del paciente para ayudar a evitar el riesgo de que surjan problemas importantes con el trasplante. El tipo de tejido se basa en ciertas sustancias sobre la superficie de las células del cuerpo. Estas sustancias pueden causar que el sistema inmune reaccione contra las células. Por lo tanto, cuanto más compatibles sean los tejidos del donante y del receptor, mejor es la probabilidad de que las células trasplantadas sean aceptadas y comiencen a producir nuevas células sanguíneas.

Usualmente el donante es el hermano o la hermana, si tiene el mismo tipo de tejido que el paciente. En pocas ocasiones se encuentra un donante no relacionado que tiene un tipo HLA compatible, un extraño que se ofrece como voluntario para donar células madre productoras de sangre. Algunas veces se usan células madre del cordón umbilical. Estas células madre provienen de la sangre del cordón umbilical y de la placenta después del nacimiento de un bebé y después de que se corta el cordón umbilical. (Esta sangre es rica en células madre). Independientemente de la fuente, las células madre entonces se congelan y se almacenan hasta que se vayan a necesitar para el trasplante.

Autotrasplante de células madre (trasplante autólogo): En un autotrasplante, las propias células madre del paciente se extraen de su médula ósea (células madre de la médula ósea) o de su torrente sanguíneo (células madre de sangre periférica). Las células se congelan y se almacenan mientras el niño recibe tratamiento (quimioterapia y/o radiación en altas dosis). Se puede usar un procedimiento llamado purga para tratar de remover cualquier célula leucémica de las muestras. Entonces las células madre se vuelven a infundir en la sangre del niño después del tratamiento.

Este tipo de trasplante no se usa en niños con leucemia, ya que el riesgo de que la leucemia regrese (recaída) después del tratamiento es mucho mayor en comparación con el alotrasplante. Esto se debe a varias razones. Una de las preocupaciones es que haya células leucémicas en la sangre y la médula ósea del niño, por lo que existiría el riesgo de devolver estas células al niño después del tratamiento. El purgado puede reducir este riesgo, pero puede que no lo elimine por completo. Un alotrasplante también pudiera ser más eficaz que el autotrasplante debido al efecto de “injerto contra leucemia”. Cuando las células inmunitarias del donante se administran en el organismo por infusión como parte del trasplante, puede que ellas reconozcan cualquier célula leucémica remanente como extrañas y procedan a atacarlas. Este efecto no ocurre con el autotrasplante de células madre.

Posibles efectos secundarios de los trasplantes de células madre

Los posibles efectos secundarios de un trasplante de células madre generalmente se dividen en efectos tempranos (a corto plazo) y efectos a largo plazo.

Efectos secundarios a corto plazo

Las complicaciones y efectos secundarios tempranos son básicamente los mismos que se presentan con cualquier otro tipo de quimioterapia en altas dosis y pueden ser graves. Son causados por daños a la médula ósea y a otros tejidos que se dividen rápidamente en el cuerpo, y pueden incluir:

  • Bajos niveles de células sanguíneas (con cansancio y un mayor riesgo de infección y sangrado)
  • Náuseas y vómitos
  • Falta de apetito
  • Llagas en la boca
  • Diarrea
  • Caída del cabello

Uno de los efectos secundarios a corto plazo más comunes y graves es el aumento del riesgo de infecciones graves. Frecuentemente se administran antibióticos para tratar de evitar que esto suceda. Otros efectos secundarios, como cuentas bajas de glóbulos rojos y plaquetas, pueden requerir la transfusión de productos sanguíneos u otros tratamientos.

Efectos secundarios a largo plazo

Algunas complicaciones y efectos secundarios pueden persistir por largo tiempo, o pueden no ocurrir sino hasta meses o años después del trasplante. Éstas pueden incluir:

  • Enfermedad injerto contra huésped (Graft-versus-host disease, GVHD), que puede ocurrir en los alotrasplantes (de un donante).
  • Daños a los pulmones por la radiación.
  • Problemas con la tiroides o con otras glándulas productoras de hormonas.
  • Problemas de fertilidad.
  • Daño a los huesos o problemas con el crecimiento óseo.
  • Desarrollo de otro cáncer (incluyendo leucemia) años después.

La enfermedad de injerto contra huésped es una de las complicaciones más grave de los alotrasplantes de células madre (de donantes). Esto sucede cuando las células del sistema inmune del donante atacan los tejidos de la piel, hígado y tracto digestivo del paciente.

Las áreas que se afectan con más frecuencia incluyen la piel, el hígado y el tracto digestivo, pero otras áreas también se pueden afectar. Frecuentemente la GVHD se describe como aguda o crónica, dependiendo de qué tan pronto comience después del trasplante. En casos graves, la GVHD puede poner en riesgo la vida. Como parte del trasplante para tratar de prevenir la GVHD, a menudo se administran medicamentos que debilitan el sistema inmunológico, aunque éstos pueden causar sus propios efectos secundarios.

Los síntomas más comunes del GVHD son erupciones dérmicas graves y diarrea grave. Si se afecta el hígado, el daño puede causar ictericia (la piel y los ojos adquieren un color amarillento) o incluso insuficiencia hepática. La GVHD también puede causar daño a los pulmones, lo que causa problemas para respirar. Además, el paciente se puede sentir débil, cansarse fácilmente y presentar náusea, boca seca y dolores musculares.

Desde un punto de vista positivo, la enfermedad de injerto contra huésped puede ocasionar una actividad “injerto contra leucemia”. Todas las células leucémicas que quedan después de quimioterapia y radioterapia pueden ser destruidas por las células inmunológicas del donante.

Asegúrese de hablar con el médico de su hijo antes del trasplante para informarse sobre los posibles efectos a largo plazo que su hijo pueda experimentar.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/leucemiaenninos/guiadetallada/leucemia-en-ninos-treating-bone-marrow

Fecha de actualización: 17/Enero/2014

Califica este contenido
¿Te pareció útil este contenido?

Testimonio

María del Carmen Vargas
Gracias
Tengo 2 años que me detectaron cáncer de seno con un tumor de 11 cm. todo mi tratamiento lo pase prácticamente sola... Leer más

Noticias

Piden estar atentos a síntomas iniciales de cáncer en la piel
· Experta describe dos tipos que pueden aparecer en personas de entre 40 y 70 años; ponen en riesgo la vida Leer más

¿Sabías que?

El cáncer se puede prevenir si llevas una dieta saludable.