Emociones y Cáncer > Sexualidad > Disfunciones del paciente con cáncer

La forma en la que cada persona se enfrenta al cáncer afecta su entusiasmo, su auto imagen y sus relaciones con los demás, lo que sin duda alguna altera su sexualidad. No obstante la importancia de este aspecto, en un estudio realizado en el Instituto Nacional de Cancerología de México, se encontró que el 89% de los pacientes encuestados no abordan este tema con su médico (actividad sexual o de posibles disfunciones), aun cuando 65% de ellos manifestó que modificó su vida sexual considerablemente.

Para enfocar los problemas de este tipo, se recurre comúnmente al ciclo de la respuesta sexual humana, que consta de 6 fases: estímulo sexual efectivo, excitación, meseta, orgasmo, resolución y periodo refractario. Cada una de estas fases está caracterizada por la experiencia subjetiva (factores psicológicos), eventos objetivos que pueden ser medidos (factores sociales) y por sistemas fisiológicos (factores biológicos) que necesitan estar intactos para que estos eventos ocurran. Los tratamientos oncológicos pueden dañar una o más de las fases de la respuesta sexual al afectar emociones, pensamientos, componentes centrales o periféricos del sistema nervioso, el sistema vascular pélvico (circulación) y el eje hipotálamo-pituitario-gonadal (responsable de la respuesta sexual).

Disminución del deseo sexual

El poco deseo sexual es quizás la más compleja de todas las disfunciones sexuales. Las causas físicas en pacientes oncológicos incluyen: afectación del sistema nervioso central debido a dolor generalizado y fatiga, demencia difusa o medicación tranquilizante. Algunos medicamentos antieméticos y opioides elevan los niveles de prolactina lo que provoca una disminución del deseo. Algunas veces también se relaciona con los estímulos sexuales, ya que debido a los tratamientos o complicaciones es necesario encontrar nuevas formas de estimular sexualmente a la pareja o de auto estimularse. Puede estar asociada a factores psicológicos y sociales; las creencias, los estereotipos, la efectación de la autoestima y de la autoimagen, los problemas de pareja y los miedos, afectan en gran medida.

La hormona que mayor influencia tiene en la respuesta sexual humana es la testosterona, llamada hormona de la líbido y también, erróneamente, hormona masculina. De igual forma que el estrógeno, está presente tanto en hombres como en mujeres, aunque en proporciones diferentes. En las mujeres es producida por las glándulas suprarrenales y los ovarios, siendo esta última la fuente más frecuente. Los pacientes con tratamiento hormonal por cáncer de próstata metastásico y enfermos jóvenes de testículos o linfomas pueden experimentar una disminución del interés sexual. Cuando se extirpa una glándula suprarrenal o los ovarios, las mujeres reportan una reducción dramática en la líbido, la sensación y la frecuencia del orgasmo. Algunos de estos pacientes se pueden beneficiar con terapia hormonal sustitutiva.

Disfunción eréctil

Entre los problemas de la fase de excitación sexual en los hombres se distingue la disfunción eréctil, que constituye la causa más común de la búsqueda de atención o asesoría. Algunos tratamientos, desafortunadamente, pueden dañar el reflejo de erección a través de una serie de mecanismos. Las causas hormonales de poco deseo sexual, señaladas anteriormente, constituyen dificultades para que estos pacientes logren la erección. Algunos por debajo de los 50 años de edad, pueden lograr erecciones normales aún con niveles insuficientes de testosterona.

Otra causa de disfunción eréctil es la neuropatía autonómica, por ejemplo luego de quimioterapia e inmunoterapia. Por supuesto, el cáncer que involucra la médula espinal tiene el potencial de dañar los centros nerviosos que controlan esta respuesta.

La mayoría de los problemas de erección en pacientes oncológicos tienen una base psicológica. Los conflictos maritales, los estereotipos, el sentirse estigmatizado, los cambios de la autoimagen, la efectación de la autoestima y la ansiedad por la relación sexual, son antecedentes comunes de disfunción eréctil psicógena. Algunos trastornos afectivos aparecen con frecuencia con el diagnóstico y sus tratamientos, y constituyen una causa frecuente de pérdida o disminución del deseo.

Disminución de la excitación

Los problemas de excitación en la mujer tienen mayor relación con otros trastornos; la falta de ésta y de placer está a veces ligada a problemas físicos tales como menor expansión vaginal y capacidad reducida de lubricación de la vagina. Las dos mayores causas fisiológicas de estas disfunciones en las mujeres con esta enfermedad son la irradiación pélvica y menopausia prematura. Algunos tratamientos como la radioterapia y la quimioterapia llevan a la menopausia prematura; sin embargo, la edad constituye un factor pronóstico importante, las más jóvenes generalmente resisten dosis más altas de éstos sin que afecten la función ovárica.

Los síntomas de fallo ovárico prematuro y abrupto son más severos que los de la menopausia natural y esto, obviamente afecta el bienestar de la mujer, al provocar una disminución de la líbido. El síntoma más sobresaliente es la reducida lubricación y expansión vaginal, con un coito seco y doloroso, con frecuencia la mujer presenta lastimaduras en la región vaginal y vulvar después de la actividad sexual.

Trastornos asociados al dolor

Además de los trastornos de las diferentes fases de la respuesta sexual en hombres y mujeres, hay que valorar los trastornos asociados al dolor por la enfermedad. Desde luego el dolor en un sitio extra genital puede interferir y constituir un distractor de los sentimientos placenteros durante la actividad sexual. La medicación analgésica con opioides puede reducir además el deseo sexual por varias vías. El dolor genital específico que se exacerba por la actividad sexual ocurre raramente en hombres, pero es el problema sexual más común en las mujeres.

En todos los casos de interferencia de la función sexual, los problemas orgánicos están ligados a problemas psicológicos. Una cuidadosa evaluación y la consideración de la reducción del dolor, la ansiedad y el disconfort, para hacer decrecer esta interferencia, son premisas básicas del manejo de este problema. Todo médico debe evaluar de forma breve la esfera sexual durante la entrevista inicial y en el seguimiento. Esto se hace muy raramente y la excusa que más se da es la gran presión de tiempo, aunque en realidad se enmascaran otros asuntos, como el hecho de que estos aspectos resultan embarazosos o el no tener una solución que ofrecer.

El primer paso es identificar qué es lo que está sucediendo con su sexualidad para después hablar sobre el tema con su doctor o algún otro integrante de su equipo de atención. Así como usted requiere saber cómo su tratamiento afectará su alimentación, cuánto dolor podría llegar a sentir y su capacidad para regresar al trabajo, también tiene el derecho a saber cómo su tratamiento podría afectar la función sexual. Existen diferentes alternativas para tratar los problemas sexuales, acérquese al equipo de APOYO EMOCIONAL de INFOCÁNCER llamando al 01 800 22 62 371 o ingresando a nuestro CHAT.

Fuentes: Sociedad Americana Contra El Cáncer ,

http://www.cancer.org/acs/groups/cid/documents/webcontent/002911-pdf.pdf

Gaceta Mexicana de Oncología ,

http://www.elsevier.es/sites/default/files/elsevier/pdf/305/305v09n05a13187141pdf001.pdf

Archivos Hispanoamericanos de Sexología,

http://compartesexualidad.com/archivos/pel98

Fecha de actualización: 25/Octubre/2015


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Testimonio

María del Carmen Vargas
Gracias
Tengo 2 años que me detectaron cáncer de seno con un tumor de 11 cm. todo mi tratamiento lo pase prácticamente sola... Leer más

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