Cáncer de Mama. Detección y diagnóstico
Detección oportuna
Las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse una mastografía de detección al año, y deben continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud.
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La evidencia que existe sobre los beneficios de las mastografía es aún más contundente que en el pasado. En particular, la evidencia reciente confirma que las mastografías ofrecen un beneficio sustancial a las mujeres entre 40 y 49 años de edad. Las mujeres pueden sentirse seguras de los beneficios asociados con las mastografías habituales para encontrar el cáncer en su etapa inicial. Sin embargo, este estudio también tienen sus limitaciones. Una mastografía pasará por alto algunos cánceres, y algunas veces reflejará hallazgos que no serán cáncer, lo que conducirá a procedimientos de seguimiento, incluyendo las biopsias.
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Las mujeres deben ser informadas sobre los beneficios, limitaciones y daños potenciales asociados con los exámenes de detección periódicos. Las mastografías pueden pasar por alto algunos cánceres. A pesar de las limitaciones de la mastografía, siguen siendo un recurso muy efectivo y valioso para disminuir el sufrimiento y las muertes causadas por el cáncer de mama.
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Para las mujeres de edad avanzada, la decisión de someterse a una mastografia debe basarse en el estado de salud y otras enfermedades graves, tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal de etapa terminal, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y demencia de moderada a grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para suspender las mastografías que se hacen periódicamente. Mientras la mujer se encuentre en buen estado de salud y pueda ser una candidata para recibir tratamiento, debe continuar haciéndose una mastografia.
Las mujeres de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos por parte de un profesional de la salud, como parte del examen periódico de salud, al menos cada tres años. A partir de los 40 años, las mujeres deben someterse a un examen de mama por parte de un profesional de la salud todos los años.
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El examen clínico de las mamas es un complemento de las mastografías y una oportunidad para la mujer y su médico o enfermera de discutir varios asuntos, tales como cualquier cambio que haya detectado en sus mamas, información sobre las pruebas de detección temprana, y los factores de riesgo que tenga la mujer que pudieran hacer que ella tenga más probabilidad de padecer cáncer de mama.
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Llevar a cabo el examen clínico de las mamas poco antes de la mastografía puede tener algunos beneficios. El examen debe incluir instrucciones para que se familiarice más con sus propias mamas. Además, se le debe proveer información sobre los beneficios y limitaciones del examen clínico y el autoexamen de las mamas. El riesgo de cáncer de mama es muy bajo en una mujer de 20 a 29 años, pero el riesgo aumenta con la edad. A la mujer se le debe informar que cualquier síntoma nuevo relacionado con las mamas debe ser notificado a su profesional de la salud con la mayor brevedad posible.
El autoexamen de las mamas es una opción para las mujeres después de cumplir 20 años de edad. Se debe orientar a las mujeres sobre los beneficios y las limitaciones del autoexamen. Las mujeres deben reportar a sus médicos o enfermeras cualquier cambio en sus mamas lo antes posible.
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La investigación ha demostrado que el autoexamen de las mamas tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer de mama cuando se compara con el descubrimiento casual de una masa o bulto, o simplemente con el ser consciente de lo que es normal en cada mujer. Algunas mujeres se sienten muy cómodas haciendo el autoexamen de las mamas regularmente (por lo general, una vez al mes después del periodo menstrual), lo que requiere de un método sistemático paso a paso para examinar la apariencia y palpar sus mamas. Otras mujeres se sienten mejor simplemente observando y palpando sus mamas en un método menos sistemático, por ejemplo, al ducharse o vestirse o haciéndose ocasionalmente un examen completo. Algunas veces, las mujeres se preocupan tanto por hacer correctamente el autoexamen que la técnica les causa estrés. Hacerse el autoexamen de las mamas habitualmente permite a las mujeres saber cómo se sienten y lucen normalmente sus senos, así como notar cualquier cambio en ellos. Ya sea que usted opte por hacerse el autoexamen o decida no hacerlo, lo importante es notificar inmediatamente a su médico o enfermera de cualquier cambio en sus mamas.
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En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen mamario, el profesional de la salud debe revisar, durante el examen físico, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de sus mamas. Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen o no hacerlo de forma periódica. Sin embargo, si se hace este examen regularmente, mediante la observación y la palpación, usted puede conocer el aspecto normal de sus mamas y detectar con más facilidad cualquier signo o síntoma si se produce algún cambio, tal como el origen de una masa o protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de las mamas, o una secreción que no sea de leche materna. Si nota cualquier cambio, usted debe ver a su doctor lo antes posible para que le haga una evaluación. Recuerde que en la mayoría de las veces estos cambios que se producen en las mamas no constituyen un cáncer.
Las mujeres que tienen un alto riesgo (riesgo durante la vida mayor de 20%) deben someterse a una imagen de resonancia magnética junto con una mastografía cada año. Las mujeres con un riesgo incrementado de forma moderada (riesgo durante la vida del 15 al 20%) deben hablar con sus doctores sobre los beneficios y las limitaciones de agregar un estudio de detección con resonancia magnetica a su mastografía anual. La prueba de detección con resonancia magnetica anual no se recomienda en mujeres cuyo riesgo de cáncer de mama durante la vida sea menor al 15%.
Las mujeres en alto riesgo incluyen aquéllas que:
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Se sabe que presentan una mutación del gen BRCA1 o BRCA2.
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Tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con una mutación del gen BRCA1 o BRCA2, pero no se han sometido ellas mismas a una prueba genética.
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Tienen un riesgo de cáncer de mama durante su vida del 20 al 25 por ciento o mayor, de acuerdo con las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar.
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Han sido sometidas a radioterapia en el tórax (pecho) cuando tenían entre 10 y 30 años de edad.
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Tienen el síndrome de Li-Fraumeni, de Cowden o de Bannayan-Riley-Ruvalcaba, o tienen parientes de primer grado con uno de estos síndromes.
Las mujeres en riesgo incrementado de forma moderada incluyen aquéllas que:
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Tienen un riesgo de cáncer de mama durante su vida del 15 al 20%, de acuerdo con las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar.
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Tienen un antecedente personal de cáncer de mama, carcinoma ductal in situ, carcinoma lobulillar in situ, hiperplasia ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobulillar atípica.
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Tienen senos extremadamente densos o irregularmente densos al examinarse en las mastografías.
Si se utiliza una imagen por resonancia magnética, debe hacerse en conjunto con, y no en sustitución de, una mastografía de detección. Esto se debe a que si bien una resonancia es una prueba más sensible (que es más propensa a detectar el cáncer que una mastografía), aun así podría no detectar algunos cánceres que la mastografía sí detectaría.
Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección con mastografía y resonancia debe comenzar a la edad de 30 años y continuar mientras conserven un buen estado de salud. Pero debido a que la evidencia es limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar la detección, esta debe ser una decisión compartida entre la paciente y su médico, tomando en consideración las circunstancias y preferencias personales.
Hay varias herramientas disponibles para la evaluación del riesgo, como el modelo Gail, el modelo Claus y el modelo Tyrer-Cuzick, que ayudan a los profesionales médicos a calcular el riesgo de cáncer de seno en una mujer. Estas herramientas dan un valor aproximado en lugar de una cifra exacta, calculando el riesgo de cáncer de seno basándose en diferentes combinaciones de factores de riesgo y de conjuntos de datos.
Como resultado, puede que se obtengan cálculos de riesgo distintos en una misma mujer. Por ejemplo, el modelo Gail basa su estimado del riesgo en ciertos factores de riesgo personales, como la edad actual, la edad al momento del primer periodo menstrual e historial de biopsias del seno, junto con cualquier otro historial de cáncer de seno en familiares de primer grado.
El modelo Claus estima el riesgo según el antecedente familiar de cáncer de seno tanto en familiares de primer grado como de segundo grado. Estos dos modelos podrían fácilmente proporcionar diferentes estimados usando la misma información. Los resultados de cualquiera de las herramientas para la evaluación del riesgo deben ser discutidos por la mujer y su doctor cuando se utilicen para decidir si se debe comenzar la detección con resonancia o no.
Se recomienda que la mujer que se somete a la detección con resonancia magnética lo haga en un centro de atención que pueda realizar biopsias del seno guiadas con este estudio al mismo tiempo, en caso de ser necesario. De no ser así, la mujer podría requerir un segundo examen con resonancia en otro centro de atención al momento de realizar la biopsia.
No hay evidencia en este momento sobre si la resonancia magnética es una herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo promedio. La MRI ofrece un estudio más sensible que la mamografía, pero también genera un nivel mayor de resultados falsos positivos (son más propensas a detectar algo como cáncer que resulte no serlo). Esto resultaría en biopsias innecesarias y otras pruebas en muchas de estas mujeres, lo que puede causar mucha preocupación y ansiedad.
La Sociedad Americana contra el Cáncer considera que el uso de mastografías, imágenes de resonancia magnética (en mujeres de alto riesgo), exámenes clínicos de las mamas, así como encontrar y reportar pronto cualquier cambio en las mamas, de acuerdo con las recomendaciones que se describen anteriormente, ofrece a las mujeres la mejor oportunidad de reducir el riesgo de morir de cáncer de mama. Este enfoque combinado es claramente superior a cualquier otro examen o prueba individual.
Sin duda alguna, el examen físico de las mamas sin una mastografía no permitiría detectar muchos tumores cancerosos que son demasiado pequeños para que la mujer o su médico los pueda palpar, pero que pueden observarse en las mastografias. Aunque la mastografía es un método de detección sensible, un pequeño porcentaje de los tumores cancerosos de mama no se ven en las mastografías, pero pueden ser palpados por la mujer o por su doctor. Para las mujeres en alto riesgo de cáncer de de mama, como aquellas con mutaciones del gen BRCA o con un antecedente familiar significativo, se recomiendan tanto la resonancia como la mastografía.
Diagnóstico
Antecedentes médicos y examen físico
Si usted cree que presenta cualquier signo o síntoma que podría significar cáncer de mama, asegúrese de hablar con su médico tan pronto como sea posible. Su médico le hará preguntas sobre sus síntomas, sobre cualquier otro problema médico y sobre los posibles factores de riesgo de desarrollar afecciones benignas de la mama o cáncer de mama.
Se le examinarán minuciosamente las mamas para localizar la presencia de cualquier protuberancia o área sospechosa y para palpar su textura, tamaño y relación con la piel y los músculos del tórax. Se identificarán todos los cambios en los pezones o en la piel de las mamas. Es posible que se palpen los ganglios linfáticos axilares o los que se encuentran sobre la clavícula, ya que el agrandamiento o la firmeza de estos ganglios linfáticos puede indicar la propagación del cáncer de mama. Su médico también realizará un examen físico completo para saber cuál es su estado general de salud y si existe evidencia de que el cáncer se ha propagado.
Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la presencia de cáncer de mama, probablemente se realizarán más pruebas. Éstas pudieran incluir estudios por imágenes, análisis de muestras de secreción del pezón, o realizar biopsias de las áreas sospechosas.
Estudios por imágenes utilizados para evaluar enfermedades de la mama
Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a determinar si un área sospechosa pudiera ser cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento es eficaz.
Mastografía de diagnóstico
Una mastografía es una radiografía de las mamas (seno). La mastografía de detección se usa para encontrar enfermedades de las mamas en mujeres que no tienen síntomas, es decir, que aparentemente no tienen problemas en las mamas. Por lo general, en las mastografías de detección se toman dos radiografías (radiografías tomadas de ángulos diferentes) de cada mama.
Se usa una mastografía de diagnóstico para diagnosticar alguna enfermedad de la mama en mujeres que presentan síntomas en sus mamas (como una protuberancia o secreción del pezón) o resultados anormales en una mastografía de detección. Una mastografía de diagnóstico incluye más imágenes del área que causa preocupación. En algunos casos se usan imágenes especiales conocidas como vistas cónicas o de detección con magnificación para facilitar la evaluación de un área pequeña de tejido anormal de la mama.
Una mastografía de diagnóstico puede mostrar:
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Que la anomalía no es motivo de ninguna preocupación. En estos casos, la mujer puede usualmente volver a hacerse mastografías rutinarias cada año.
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Que una lesión (área de tejido anormal) tiene una alta probabilidad de ser benigna (no cancerosa). En estos casos, es común pedirle a la paciente que regrese más pronto de lo usual para su próxima mastografía, generalmente en 4 a 6 meses.
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Que la lesión es motivo de más sospecha y que es necesario realizar una biopsia para determinar si es cancerosa.
Aun cuando las mastografías no muestren un tumor, si usted o su doctor pueden palpar una protuberancia, se necesitará, por lo general, una biopsia para asegurarse de que no se trate de cáncer. Una excepción a esto sería si un examen de ecografía (ultrasonido) encuentra que la protuberancia es un simple quiste (un saco lleno de líquido) que es poco probable que sea canceroso.
Imágenes por resonancia magnética de la mama
Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para realizar una resonancia de la mama con el fin de detectar cáncer, se inyecta un líquido de contraste, llamado gadolinio, en una vena antes o durante el estudio para mostrar mejor los detalles.
Las imágenes por resonancia magnética toman mucho tiempo (a menudo hasta una hora). Además, usted tendrá que permanecer recostada dentro de un tubo estrecho, boca abajo en una plataforma especialmente diseñada para este procedimiento. La plataforma tiene aberturas para cada mama que permiten tomar las imágenes sin necesidad de compresión. La plataforma contiene sensores necesarios para captar la imagen de resonancia. Es importante permanecer muy quieta durante todo el examen.
El mantenerse acostada en el tubo puede resultar confinante y puede alterar a algunas personas que padezcan claustrofobia (temor a los espacios cerrados). La máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido altos que pueden resultar incómodos. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este ruido. Las resonancias también son muy costosas, aunque los planes médicos por lo general pagan por estos estudios en algunas situaciones, como cuando se ha diagnosticado el cáncer.
Las máquinas de resonancia son bastante comunes, pero éstas tienen que ser adaptadas especialmente para examinar la mama. Es importante que la resonancia de la mama se haga en una de estas máquinas especialmente adaptadas, y que la instalación de esta máquina también pueda hacer una biopsia guiada por resonancia, de ser necesario.
La resonancia puede usarse con la mastografía (mastografías) con fines de detección en las mujeres con un alto riesgo de cáncer de mama, o puede usarse para examinar mejor las áreas sospechosas que se encuentran mediante una mastografía. Además, la resonancia se usa en las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de mama para determinar mejor el tamaño real del cáncer y para buscar cualquier otro cáncer en la mama. Aún no está claro cuán útil es esto en la planificación de la cirugía en alguien que se sabe tiene este tipo de cáncer. En alguien que se sabe tiene cáncer de mama, algunas veces resulta útil examinar la mama opuesta con el fin de asegurarse de que no tiene ningún tumor.
Si se encuentra un área anormal en la mama, a menudo se puede hacer una biopsia usando una resonancia como guía.
Ultrasonido Mamario
La ecografía, también conocida como sonografía o ultrasonido, utiliza ondas sonoras para delinear una parte del cuerpo. En esta prueba, se coloca un pequeño instrumento en la piel que parece micrófono y que se llama transductor (primero se lubrica con gel). Un transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Esta prueba no causa dolor ni expone a la paciente a radiación.
La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse con la mastografía, ya que está disponible ampliamente y es menos costosa que las otras opciones, como la resonancia magnética. No se recomienda el uso de ultrasonido en lugar de la mastografía (mastografías) para la detección del cáncer de mama. Por lo general, el ultrasonido mamario se usa en un área específica de la mama que causa preocupación y que se encontró gracias a la mastografía. El ultrasonido ayuda a distinguir entre los quistes (sacos llenos de líquido) y las masas sólidas, y algunas veces puede ayudar a indicar la diferencia entre los tumores benignos y los cancerosos.
El ultrasonido puede ser más útil en las mujeres con mamas muy densas. Actualmente los estudios clínicos están evaluando los beneficios y los riesgos de añadir el ultrasonido de mama a las mastografías de detección en las mujeres que tienen mamas densas y un riesgo mayor de cáncer de mama.
Ductograma
Esta prueba, también llamada galactograma, algunas veces es útil para determinar la causa de la secreción del pezón. En esta prueba, se introduce un tubo plástico muy delgado en la abertura de un conducto del pezón por donde sale la secreción. Se inyecta una pequeña cantidad de medio de contraste, que delinea la forma del conducto en una imagen de radiografía y muestra si hay una masa en el interior del conducto.
Estudios por imágenes más recientes
Las pruebas más recientes, como la gammagrafía (centellografía) mamaria y la tomosíntesis, no se usan comúnmente. Además, estas pruebas siguen bajo estudio para determinar la eficacia de las mismas.
Biopsia
Una biopsia se realiza cuando se encuentra en la mastografía, pruebas por imágenes o examen físico, un cambio (o anomalía) en una mama que pudiera ser cáncer. La biopsia es la única manera de indicar la presencia real de un cáncer.
Durante una biopsia, se extrae un área sospechosa para que sea examinada con un microscopio por un patólogo, quien es un médico especializado con muchos años de capacitación. El patólogo envía a su médico un informe que provee un diagnóstico para cada muestra tomada. La información en este informe será usada para ayudar a manejar su atención.
Hay varios tipos de biopsias, como por ejemplo la biopsia por aspiración con aguja fina, la biopsia por punción con aguja gruesa (biopsia "core" o "tru-cut") y la biopsia quirúrgica. Cada tipo de biopsia tiene ventajas y desventajas. La elección de cuál se vaya a utilizar depende de su situación específica. Algunos de los factores que su doctor considerará incluyen qué tan sospechosa parece la lesión, el tamaño, en qué parte del seno se ubica, cuántas lesiones hay, otros problemas médicos que podría tener y sus preferencias personales. Es recomendable que hable con su médico sobre las ventajas y desventadas de los diferentes tipos de biopsia.
Biopsia por aspiración con aguja fina
En la biopsia por aspiración con aguja fina, el médico utiliza una aguja hueca y muy fina colocada en una jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de un área sospechosa que luego se observa con un microscopio. Para esta biopsia, se utiliza una aguja más delgada que las agujas usadas en las pruebas sanguíneas.
Si se puede palpar el área donde se hará la biopsia, la aguja puede ser guiada hacia el área donde está la alteración del seno mientras el médico está palpándola.
Si la masa no se puede palpar con facilidad, el médico puede utilizar el ultrasonido para observar la aguja en una pantalla a medida que la dirige hacia la masa.
Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el área). Debido a que se usa una aguja tan fina para hacer la biopsia, la administración de la anestesia pudiera causar más molestias que la biopsia en sí.
Una vez que la aguja está en su lugar, se extrae líquido. Si el líquido es transparente, probablemente la masa es un quiste benigno. Un líquido sanguinolento o turbio puede significar un quiste benigno o, muy raras veces, un cáncer. Si la protuberancia es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Un patólogo observará el tejido o líquido que se extrajo con la biopsia con un microscopio para ver si es canceroso.
Una biopsia por aspiración es el tipo más fácil de biopsia, pero tiene algunas desventajas. Algunas veces puede pasar por alto un cáncer si la aguja no se coloca entre las células cancerosas. Además, aun cuando se encuentran células cancerosas, usualmente no es posible determinar si el cáncer es invasivo. En algunos casos, puede que no haya suficientes células para realizar algunas de las otras pruebas de laboratorio que se hacen rutinariamente en muestras de cáncer de mama. Si la biopsia por aspiración no provee un diagnóstico claro, o su médico sigue sospechando que pudiera ser cáncer, se debe realizar una segunda biopsia o un tipo diferente de biopsia.
Biopsia por punción con aguja gruesa
En una biopsia por punción con aguja gruesa se utiliza una aguja más grande para tomar muestras de los cambios de la mama que el médico palpa o que son señalados por ultrasonido o mastografía. Cuando se usan mastografías que se toman de ángulos diferentes para localizar el lugar de la biopsia, a esto se le conoce como biopsia estereotáctica con aguja gruesa. En algunos centros, la biopsia puede ser guiada por resonancia magnética.
La aguja que se usa en este tipo de biopsias es más grande que la que se usa en la biopsia por aspiración. Se extrae una pequeña muestra cilíndrica de tejido (“core” o núcleo) de una anomalía en la mama (aproximadamente de 1/16 a 1/8 de pulgada de diámetro y ½ pulgada de largo). A menudo se extraen varios núcleos. Esta biopsia se realiza con anestesia local (persona despierta, pero el área está adormecida) en un lugar de tipo ambulatorio.
En comparación con la biopsia por aspiración, es más probable que la biopsia por punción con aguja gruesa provea un diagnóstico más claro debido a que remueve fragmentos de tejidos más grandes, aunque aun así puede pasar por alto algunos cánceres.
Biopsia asistida por vacío
La biopsia asistida por vacío se puede hacer con sistemas tales como el Mammotome® o el ATEC® (Automated Tissue Excision and Collection). Para estos procedimientos, la piel es adormecida y se hace una pequeña incisión de aproximadamente un ¼ de pulgada. Se inserta una sonda hueca a través de la incisión en el área del tejido anormal de la mama. Se puede guiar la sonda hacia el lugar en cuestión mediante radiografías o ecografías (o incluso imágenes por resonancia magnética para el procedimiento ATEC). Entonces se succiona un cilindro de tejido a través de un hueco en el lado de la sonda, y un bisturí que rota dentro de la sonda corta la muestra de tejido del resto de la mama. Se pueden tomar varias muestras de la misma incisión. Las biopsias asistidas por vacío se realizan de manera ambulatoria. No requiere de suturas o puntadas, y la cicatrización es mínima. Por lo general, este método remueve más tejido que con la biopsia por punción con aguja gruesa.
Biopsia quirúrgica (abierta)
Por lo general, el cáncer de mama se puede diagnosticar mediante una biopsia con aguja. En pocas ocasiones, es necesario realizar una cirugía con el fin de extirpar toda o parte de una masa para examinarla con un microscópico. Este procedimiento se conoce como biopsia quirúrgica o biopsia abierta. Con más frecuencia, el cirujano extirpa la masa o el área anormal totalmente, así como el margen alrededor del tejido de la mama que parece normal. Este procedimiento se llama biopsia escisional. Si la masa es demasiado grande como para ser extirpada fácilmente, se puede extirpar sólo una parte de la masa. Este procedimiento se llama biopsia incisional.
En pocos casos, se puede hacer una biopsia quirúrgica en el consultorio del doctor, pero más frecuentemente se hace en el departamento de consulta externa del hospital, con anestesia local (persona despierta durante el procedimiento pero la mama está adormecido), a menudo con sedación intravenosa (medicina que le producirá somnolencia). Este tipo de biopsia también se puede hacer usando anestesia general (persona dormida).
Si el cambio en la mama no se puede palpar, se puede hacer una mastografía para colocar un alambre en el área correcta que sirva de guía al cirujano. Esta técnica se llama localización por alambre o localización estereotáctica con alambre. Después de que el área se adormece con un anestésico local, se coloca una aguja hueca delgada en la mama y se usa la visualización por rayos X para guiar la aguja hacia el área sospechosa. Una vez que el extremo de la aguja está en el lugar correcto, se inserta un alambre delgado a través del centro de la aguja. Un gancho pequeño en el extremo del alambre lo mantiene en su lugar. Después, se remueve la aguja hueca. El cirujano puede usar entonces el alambre (arpón) como una guía para llegar al área anormal que se ha de extirpar. La muestra quirúrgica se envía a un laboratorio para ser examinada con un microscopio
Una biopsia quirúrgica es más compleja que la biopsia por aspiración o la biopsia por punción con aguja gruesa. Típicamente requiere que se tomen varios puntos de sutura y puede dejar una cicatriz. Entre más grande sea la cantidad de tejido extirpado, mayores son las probabilidades de que usted note un cambio en la forma de la mama después del procedimiento.
Por lo general, una biopsia por punción con aguja gruesa es suficiente para hacer un diagnóstico, aunque a veces puede que sea necesario realizar una biopsia abierta dependiendo de la localización de la lesión, o si la biopsia por punción no ofrece resultados claros.
Todas las biopsias pueden causar sangrado y conducir a inflamación. Esto puede hacer que la protuberancia de la mama luzca más grande después de la biopsia. Por lo general, esto no es motivo de preocupación y el problema de sangrado y de hematomas se resuelve poco tiempo después en la mayoría de los casos.
Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeseno/guiadetallada/cancer-de-seno-tratamiento-informacion-general
Fecha de actualización: 27/Marzo/2013
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