Quimioterapia
Se utiliza para tratar las células cancerosas que se han propagado o se ha presentado el fenómeno de metástasis, es decir, a otras partes del cuerpo. Dependiendo del tipo y de su etapa de desarrollo, este método se puede utilizar para detener la enfermedad, evitar que se extienda, hacer más lento su crecimiento, eliminar las células cancerosas que se hayan extendido a otras partes del cuerpo o aliviar los síntomas ocasionados por el padecimiento.
La quimioterapia consiste en tratar el cáncer con medicamentos de acción intensa, que por lo general se inyectan en la vena o se administran por vía oral. Los medicamentos viajan por todo el cuerpo en el torrente sanguíneo y a menudo se utiliza una combinación de medicamentos, porque se ha comprobado que eso es más eficaz.
Este método de cura se administra en ciclos, cada uno de ellos seguido por un periodo de recuperación. La quimioterapia con frecuencia dura alrededor de 6 meses, variando entre 3 y 9. Después de que el cáncer se extirpa mediante la cirugía, la quimioterapia puede reducir considerablemente el riesgo de que el cáncer reaparezca.
Dependiendo de cuándo se administre la quimioterapia podemos hablar de:
Quimioterapia de inducción o neo adyuvante
La quimioterapia se administra en primer lugar, antes de cualquier tratamiento local como la radioterapia o la cirugía. Los objetivos de iniciar el tratamiento oncológico con quimioterapia son principalmente:
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Disminución del tamaño del tumor, lo que permite realizar tratamientos locales menos agresivos.
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Prevención de la diseminación de las células tumorales a otros órganos del cuerpo, destruyendo focos de tamaño reducido que no se hayan podido detectar. Se reduce así el riesgo de recaída (reaparición del tumor).
Qimioterapia concomitante
Se administra de forma simultánea a otro tratamiento, generalmente de radioterapia. Con esto se pretende realizar un tratamiento sintético (de todo el cuerpo), y local (de la zona tumoral) al mismo tiempo. Permite mejorar la eficacia del tratamiento.
Quimioterapia adyuvante
Se realiza de forma complementaria a otro tratamiento (generalmente local). Al administrar la quimioterapia tras otras terapias se pretende prevenir la recaída de la enfermedad.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamentos, de la cantidad administrada y de la duración del tratamiento. Los más comunes son náusea y vómito, pérdida temporal del cabello, aumento de probabilidades de infección y cansancio.
Algunos pueden ser más difíciles de tolerar, mientras que otros pueden ser leves. La mayoría de estos efectos se pueden controlar con medicamentos, métodos de apoyo o cambiando el programa del tratamiento. Otros por el contrario podrían requerir atención médica de inmediato, por lo que tu médico debe enterarse lo más pronto posible.
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