Testimonio

María del Carmen Vargas
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Tengo 2 años que me detectaron cáncer de seno con un tumor de 11 cm. todo mi tratamiento lo pase prácticamente sola... Leer más

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7 de cada 10 mexicanos son diagnosticados cuando el cáncer está en etapas avanzadas: INCan
· El director del INCan pidió mejorar la capacitación de los médicos de primer contacto para lograr combatir el cáncer en nuestro país. Leer más

¿Sabías que?

El cáncer se puede prevenir si reduces el consumo de alcohol.

Más información > Información para Cuidadores > Consejos para la familia

Sin lugar a dudas, la enfermedad no afecta únicamente al paciente, si no a todo su entorno. La familia es un pilar fundamental en el tratamiento del cáncer; en esta sección le presentamos sugerencias de cómo apoyar a su ser querido.

Lo que el paciente necesita de usted

Lo que el paciente necesita de usted

Tal vez se dé cuenta que su ser querido está molesto, callado y retraído, o simplemente triste. Trate de apoyarle y escucharle. Si no está listo para hablar, no trate de forzarlo, tal vez necesite algo de tiempo para organizar sus pensamientos antes de poder hablar con usted. Si siente que no habla con usted porque no quiere que se sienta mal, asegúrese de hacerle saber que usted está dispuesto a dialogar, incluso sobre temas difíciles.
No obstante, es posible que usted y su ser querido quieran acordar algunos límites sobre lo que se espera de usted como cuidador y de él o ella como paciente. Por ejemplo:
  • Determine las tareas que el paciente puede hacer solo. Permita que su ser querido haga tanto como él o ella pueda.
  • El paciente debe sentirse bien compartiendo sus pensamientos y sentimientos con usted, aunque usted también puede animarle a hablar sobre otras cosas que no sean su enfermedad.
  • No trate de ocultar las malas noticias o información desagradable en un esfuerzo para proteger los sentimientos de su ser querido. Esto puede causar desconfianza y resentimiento. Permita que el paciente tome tantas decisiones como pueda.

Las reacciones emocionales más comunes de los pacientes son la ansiedad y la depresión, sin embargo pueden presentarse una gran cantidad de sentimientos; estas son reacciones normales ante la nueva y difícil situación; es posible que no desaparezcan por completo, pero la familia y amigos pueden contribuir a disminuirlas. Su familiar enfermo necesitará que:

lo comprenda y escuche, para lograrlo debe estar disponible y atento; cuando escuche es importante no olvidar que en la comunicación de sus gestos y posturas puede expresar un sinnúmero de sentimientos y actitudes. Por ello, mírelo a la cara y/o a los ojos mientras esté hablando; acompáñelo con expresiones faciales que reflejen que está usted entendiendo y permanezca a poca distancia del enfermo durante su conversación.

Mientras escucha también es importante que realice pequeños resúmenes de las cosas que su familiar o amigo le expresa,haciendo hincapié en los aspectos más importantes, esto le dará al paciente la garantía de que usted le está prestando atención. No se distraiga mientras le está hablando y no lo interrumpa en ningún momento, a menos que surja una duda sobre ese tema o tenga algún comentario importante que hacer. Si su paciente se encuentra en una situación de llanto, lo más recomendable es quedarse a su lado si él no le ha pedido lo contrario, escuche todo lo que le quiera decir, evite interrumpir el llanto y apóyele con el contacto físico.

Desde luego su familiar también espera ser comprendido, evite emitir juicios que le pudieran hacer sentir culpable; es importante que si no quiere hablar sobre sus sentimientos o enfermedad, aunque usted piense que eso puede ayudarle a sentirse mejor, respete su decisión.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer ,

http://www.cancer.org/espanol/servicios/cuidadoresdelasalud/para-las-personas-encargadas-de-pacientes-con-cancer

Fecha de actualización: 23/Mayo/2014

¿Qué decir en estos casos?

¿Qué decir en estos casos?

Sin duda alguna ante estas situaciones nadie sabe cómo debe responder o cuáles son las palabras que harán sentir mejor a un paciente que acaba de recibir tal noticia. Aunque es difícil encontrar las palabras de aliento más efectivas, en esta sección le presentamos algunas sugerencias concretas sobre maneras de responder que les han funcionado a muchos familiares.

¿Qué podría decirle a la persona enferma?

Es posible que usted no conozca muy bien a la persona o puede que se trate de una relación cercana; lo más importante en una situación de este tipo es mantener una comunicación abierta, en la que ambas se sientan con la libertad de expresar lo que piensan y sienten, o incluso de simplemente acompañarse en silencio.

A continuación le presentamos algunas frases apropiadas para expresar su solidaridad con algún familiar o amigo diagnosticado:

  • "No estoy seguro de qué decir, pero quiero que sepas que sí me preocupo por ti".
  • "Lamento saber que estás pasando por esto".
  • "¿Cómo sigues?".
  • "Si quieres hablar, aquí estoy".
  • "Por favor, avísame cómo te puedo ayudar".
  • "Estaré pensando en ti".
  • "Si necesitas algo, sólo dime, quiero que sepas que estoy para ti".

Aunque es bueno tratar de alentar, es importante no mostrar un optimismo falso o decirle que conserve siempre una actitud positiva; esto podría ser visto como una forma de minimizar las preocupaciones y los miedos reales o los sentimientos de tristeza, o incluso puede ser tomado como una agresión. También puede ser tentador decir que sabe cómo se siente, pero, aunque usted puede saber que éste es un momento difícil, nadie puede saber exactamente cómo se siente cada individuo.

Emplear un buen sentido del humor puede ser para algunas personas una buena forma de sobrellevar la enfermedad; deje que el paciente tome la iniciativa, es saludable si encuentra algo gracioso sobre los efectos secundarios, como la pérdida del cabello o el aumento en su apetito y usted seguramente puede reírse con él. Ésta puede ser una buena manera de aliviar el estrés y de desconectarse un poco de una situación tan seria; sin embargo, se debe tener mucha precaución antes de hacer algún comentario que pudiera traducirse como una agresión.

Cuando el aspecto del paciente mejore hágaselo saber, evite comentarios cuando la apariencia no sea tan buena, tales como "te ves pálido" o "has bajado de peso", seguramente la persona está consciente de ello, y puede que se sienta apenada por la observación.

Por lo general es mejor no contar historias acerca de parientes o amigos suyos que han tenido una experiencia similar, recuerde que todos los casos son diferentes, y puede ser que estas historias no le ayuden. En su lugar, está bien hacerle saber que usted está familiarizado con esta enfermedad debido a que ya ha tenido la experiencia con alguien más. Así, la persona enferma podría continuar la conversación a partir de ahí si así lo desea.

 

¿Qué puede hacer sobre la confidencialidad?

Respetar la privacidad es muy importante; si alguna persona le comparte esta información no se lo debe decir a NADIE más; deje que sea la misma persona con la enfermedad quien informe sobre ésta. Si alguien más le pregunta sobre ello, le puede decir: "realmente no me corresponde a mí hablar de esto, pero seguramente agradecerá su preocupación. Le diré que preguntó por ella".

Es muy común en nuestra sociedad que se hagan rumores, chismes o comentarios de que alguien tiene cáncer. Usted puede preguntarle a la persona que le dijo esto si es algo que todos saben; si no lo es, probablemente no le deba decir nada al paciente. Pero si todos lo saben, le podría decir de manera afectuosa: "supe lo que te está pasando y quiero que sepas que cuentas conmigo".

Es probable que se sienta enojado o lastimado si alguien con quien tiene una estrecha relación no le contó inmediatamente sobre su diagnóstico. Pero sin importar cuán cercana sea su relación, no olvide que cada quien tiene una forma distinta de enfrentarse a los problemas, quizás le tome tiempo ajustarse emocionalmente y estar listo para compartir su situación. No lo perciba como algo personal, mejor concéntrese en cómo puede ayudar ahora que ya lo sabe.

 

¿Cómo supero la sensación incómoda que tengo al estar junto a un paciente oncológico?

Sentirse apenado si alguien está enfermo o sentir culpabilidad por tener buena salud es una reacción normal. Sin embargo, usted puede hacer que estos sentimientos sean útiles al convertirlos en ofrecimientos de apoyo. Ésta es una enfermedad que da miedo y puede generar una gran cantidad de reacciones para quienes no han tratado con ella. No se sienta avergonzado de sus propios temores o incomodidades, son completamente normales ante una situación de esta magnitud; exprésele con sinceridad lo que siente a la persona enferma.

Recuerde cuidar de usted mismo; si tiene más o menos la misma edad, o si tienen una relación muy cercana, tal vez esta experiencia le provoque inquietud. A menudo, esta enfermedad hace tener conciencia sobre la propia mortalidad. Tal vez note sentimientos similares a los del paciente como incredulidad, tristeza, incertidumbre, enojo, insomnio y temor sobre su propia salud. Si esto es lo que pasa, lo más conveniente es buscar ayuda profesional en algún grupo de apoyo o también puede usar los servicios vía telefónica de INFOCÁNCER llame al 01 800 226 23 71.

 

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer,

http://www.cancer.org/espanol/servicios/cuidadoresdelasalud/para-las-personas-encargadas-de-pacientes-con-cancer

Fecha de actualización: 22Mayo/2014

Satisfacer sus necesidades no es egoísta

Satisfacer sus necesidades no es egoísta

Cuidar a un ser querido que tiene alguna enfermedad puede ser muy estresante; además de las tareas cotidianas como cocinar, limpiar, cuidar a los hijos, estudiar y trabajar, los cuidadores también se convierten en parte del equipo de tratamiento. Ya sea acompañando al paciente a sus citas en el hospital, dando medicinas o ayudando a tomar decisiones, esta serie de actividades probablemente no le dejen tiempo para satisfacer sus propias necesidades.

Tal vez no haya pensado mucho en ello, pero mientras ayuda a su ser querido, también debe cuidar de su persona. Esto significa visitar al médico cuando lo necesite, dormir lo suficiente, hacer ejercicio, alimentarse bien y seguir su rutina normal cuando sea posible. Es importante que no se sienta culpable ni egoísta cuando dedique tiempo para su persona, piense que al hacer esto, tendrá más energía para cuidar a su ser querido.

A continuación se presentan algunas sugerencias que pueden ayudar a satisfacer sus propias necesidades:

  • Planee hacer algunas cosas que disfrute. Hay tres tipos de actividades que usted necesita hacer: las que involucren a otras personas (como ir a almorzar con un amigo), las que le dan la sensación de hacer algo (como hacer ejercicio o completar un proyecto) y las que le hacen sentir bien o relajado (como ver una película o dar un paseo).
  • Haga un esfuerzo para mantenerse al día sobre lo que ocurre afuera. Vea las noticias, dedique tiempo para leer el periódico en la mañana, durante el día, por ejemplo en la comida, dedique tiempo para no hablar sobre la enfermedad.
  • Considere unirse a un grupo de apoyo para cuidadores o visitar a un psicooncólogo. También puede comunicarse al teléfono de INFOCÁNCER 01 800 22 62 371, donde un experto en emociones le atenderá.
  • Si necesita tiempo fuera de su trabajo, hable con su jefe y explíquele la situación, investigue sobre sus derechos como trabajador para hacer uso de éstos sin arriesgar su empleo.
  • No trate de hacer todo usted solo. Pida la ayuda de otros, involúcrelos en su vida y en las cosas que se tienen que hacer por su ser querido.

 

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer,

http://www.cancer.org/espanol/servicios/cuidadoresdelasalud/para-las-personas-encargadas-de-pacientes-con-cancer

Fecha de actualización: 22/Enero/2014

¿Cómo ofrecer apoyo?

¿Cómo ofrecer apoyo?

A algunos pacientes puede resultarles difícil pedir ayuda. Decirle a alguien "eres muy valiente", o "eres muy fuerte" puede poner demasiada presión sobre él o ella para tener que mostrarse fuerte o valiente cuando no tiene la energía para serlo. Las familias pueden ejercer presión de una manera no intencionada a los pacientes cuando esperan o necesitan que sean fuertes todo el tiempo; en ese caso, tal vez pueda jugar un papel importante un amigo, un terapeuta o un consejero en quien el paciente confíe y a quien pueda expresarles sus verdaderas emociones. Este tipo de relación puede ser un gran regalo para alguien con un diagnóstico oncológico.

Esta enfermedad puede obligarle a enfrentar sus propios temores acerca de las enfermedades, debilidades o muerte; esto puede provocar que evite a la persona afectada. Sin embargo, sentirse aislado puede ser un problema más para el paciente, lo más recomendable es que haga un esfuerzo adicional por acercársele.

Si su pariente o amigo necesita equipo médico o dinero para ayudar a cubrir los costos relacionados con el tratamiento, usted puede donar algo u organizar una rifa para juntar dinero, algunas personas realizan fiestas, venden productos o simplemente piden contribuciones para comprar algo que se necesite.

Su amigo o familiar podría buscarle para pedirle consejo sobre asuntos financieros, del trabajo u otras preocupaciones. Hable con honestidad, si puede ayude, pero si ofrecer este tipo de asesoría le resulta inconveniente, dígalo. Hay muchos lugares donde la persona puede buscar apoyo, y usted le puede sugerir que busque la ayuda de un profesional que esté mejor calificado para ofrecerla.

Además, tenga en cuenta que aquellas personas cercanas al paciente también necesitan sostén. Un miembro de la familia que es responsable de la atención de un enfermo puede sentirse aislado y estresado, o incluso presentar el síndrome de desgaste del cuidador primario (ver la siguiente sección: El síndrome de desgaste del cuidador primario para saber más al respecto); trate de acercarse a esa persona y preguntar cómo se siente. Puede que él o ella le den ideas sobre cómo usted puede cooperar.

¿De qué manera concreta puedo ayudar?

La clave es la comunicación, continúe interactuando como solía hacerlo con su amigo o familiar en lo posible y hablen sobre cómo está sobrellevando la situación y lo que necesita. No piense que siempre tienen que conversar sobre la enfermedad, platiquen sobre temas de interés para ambos, también inclúyalo en actividades y eventos sociales. Si no tiene ánimos para algo, permítale que decline la invitación, y continúe considerándole para otras ocasiones salvo que le indique lo contrario.

Pregúntele directamente qué necesita y deje que él o ella le diga con lo que puede ayudar. Ofrezca apoyo específico en lugar de decir solamente: "Llámame si te puedo ayudar". A continuación se ofrecen algunas sugerencias:

  • Envíe o prepare una comida. Haga los arreglos para un programa de entrega de comidas.
  • Ofrezca ayudar con el cuidado de los niños. Organice un programa para llevarlos y traerlos de la escuela.
  • Lleve y traiga al paciente a sus citas para tratamiento.
  • Ayude a hacer guardias en el hospital, tareas o quehaceres.
  • Ofrezca tomar sus llamadas si su familiar o amigo no puede hacerlo.
  • Coordine visitas en grupo, o el envío de tarjetas, flores o regalos.
  • Honre a su amigo haciendo contribuciones a caridades, organizando donaciones de sangre o haciendo esfuerzos especiales en su nombre.
  • Haga investigaciones sobre las preguntas que surjan.
  • Si la persona está de acuerdo, planee una fiesta cuando se haya terminado el tratamiento o en sus cumpleaños. Siempre consulte con el paciente antes de llevar a cabo planes de fiesta, incluyendo mostrar una lista de las personas a ser invitadas.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer ,

http://www.cancer.org/espanol/servicios/cuidadoresdelasalud/para-las-personas-encargadas-de-pacientes-con-cancer

Fecha de actualización: 18/Diciembre/2013

Cuando otros quieren ayudar

Cuando otros quieren ayudar

A pesar de las exigencias y el estrés que ocasionan el cuidar de alguien que tiene esta patología, también puede traer mucha satisfacción. No obstante, en cierto momento será demasiada responsabilidad para una sola persona, por eso es muy importante que siempre pida ayuda; esto puede reducir algo de presión y dar tiempo para que usted cuide de sí mismo. Los familiares y los amigos a menudo quieren contribuir, pero puede que desconozcan lo que usted necesita. A continuación le presentamos algunas sugerencias para cuando pida ayuda:

  • Identifique las áreas en las que necesita ayuda. Haga una lista de éstas.
  • Pregunte a sus familiares y amigos cuándo pueden ayudarle y las tareas que piensan que pueden hacer.
  • También puede llamar a alguien y pedirle determinada cosa, y expresar muy claramente lo que necesita.
  • Cuando cada una de estas personas le responda, escriba una nota en la lista para asegurarse de que alguien ha hecho lo que usted necesitaba.

El paciente:

Tal vez se dé cuenta que su ser querido está molesto, callado y retraído, o simplemente triste; trate de apoyarlo y de escucharlo. Si no está listo para hablar, no debe forzarlo. Tal vez necesite algo de tiempo para organizar sus pensamientos antes de poder hablar con usted. Si siente que no habla con usted porque no quiere que se sienta mal, asegúrese de hacerle saber que usted está dispuesto a dialogar, aunque sea sobre temas difíciles.

Es conveniente que usted y su ser querido quieran acordar algunos límites sobre lo que se espera de usted como cuidador y de él o ella como paciente. Por ejemplo:

  • Determine las tareas que el paciente puede hacer solo. Permita que su ser querido haga tanto como él o ella pueda, esto le dará una sensación de control sobre su propia vida.
  • El paciente debe sentirse bien compartiendo sus pensamientos y sentimientos con usted, aunque usted también puede animarle a hablar sobre otras cosas que no sean su enfermedad.
  • No trate de ocultar las malas noticias o información desagradable en un esfuerzo para proteger los sentimientos de su ser querido. Esto puede causar desconfianza y resentimiento. Permita que el paciente tome tantas decisiones como pueda.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer ,

http://www.cancer.org/espanol/servicios/cuidadoresdelasalud/para-las-personas-encargadas-de-pacientes-con-cancer

Fecha de actualización: 18/Diciembre/2013

El síndrome de desgaste del cuidador primario

El síndrome de desgaste del cuidador primario

Las repercusiones de la enfermedad no sólo afectan al enfermo, si no a todos los que lo rodean y sobre todo al “cuidador primario” o “principal”.

El cuidador primario es aquella persona que atiende en primera instancia las necesidades físicas y emocionales de un enfermo; papel que por lo general es asumido por el/la esposo/a, hijo/a, un familiar o alguien cercano al paciente. Su trabajo adquiere una gran relevancia para el grupo que atiende y rodea al enfermo conforme progresa la enfermedad, no sólo por la atención directa al paciente, sino también por su papel en la reorganización, mantenimiento y cohesión de la familia. Asume la responsabilidad total del paciente ayudándole a realizar todas las actividades que éste por sí mismo no puede llevar a cabo; y que, por lo general, no recibe ayuda económica ni capacitación previa para la atención del enfermo.

El cuidado diario y a largo plazo de un familiar enfermo, aunque sea de manera voluntaria y con cariño, conlleva a riesgos para la salud de quienes lo realizan, principalmente si toda la responsabilidad recae sobre una sola persona; la importante función que desempeña el cuidador principal en estos pacientes puede ocasionarle una amplia variedad de problemas de orden físico, psíquico y socio-familiar, los cuales originan un auténtico síndrome que es necesario conocer y diagnosticar tempranamente para prevenir su agravamiento.

Es muy importante atender las necesidades del cuidador para que éste pueda soportar el gran esfuerzo que tiene que realizar durante un tiempo prolongado en el cuidado diario y constante del enfermo, ya que existe el riesgo de que este personaje se convierta en un enfermo secundario.

Es frecuente que tanto los profesionales de la salud como la familia dirijan su atención y recursos al manejo de las enfermedades del paciente, sin tener en cuenta el contexto familiar donde se generan un sinnúmero de cambios, algunos nocivos para la salud de quienes desempeñan las funciones de cuidadores.

Algunos de los síntomas principales son: desgaste, pérdida de energía, agotamiento o una combinación de ellos, despersonalización, un cambio negativo en las actitudes hacia otras personas, insensibilidad hacia los otros, sentimiento de falta de realización personal, depresión, baja autoestima, irritabilidad, aislamiento profesional, bajo rendimiento, escasa tolerancia a tensiones, pérdida de la motivación hacia el trabajo, trastornos en el patrón del sueño, altos niveles de ansiedad, reacción exagerada a las críticas, dificultad en las relaciones interpersonales, sentimientos de desesperanza la mayor parte del tiempo, resentimiento hacia la persona que cuida, culpa, pensamientos de suicidio o de abandono, frecuentes dolores de cabeza o de espalda y aislamiento. La alta incidencia de estos factores de sobrecarga en los cuidadores puede llevar a las familias a minimizar los cuidados básicos del enfermo y a la claudicación.

Si usted es un cuidador primario tome en cuenta esta información y evalúe su desgaste físico y emocional, esté al pendiente de todas sus necesidades y pida apoyo siempre que lo necesite, puede acercarse a grupos de apoyo o al servicio de psicooncología de su hospital; también los servicios en línea o vía telefónica pueden ser una alternativa, si necesita ayuda emocional llame al programa de APOYO EMOCIONAL de INFOCÁNCER al 01 800 22 62 371.

Fuentes: Revista Cancerología, del Instituto Nacional de Cancerología de México,

http://www.incan.org.mx/revistaincan/elementos/documentosPortada/1257541295.pdf

Fecha de actualización: 18/Diciembre/2013

El rol de la familia

El rol de la familia

Al revisar la literatura, se presenta en su mayoría lo que respecta a la relación entre el médico y el paciente; sin embargo, es muy importante, tomar en cuenta a la familia, pues juega un rol clave en esta dinámica. Santoyo (2006), refiere que el papel de la familia es de suma importancia, debido a que es ésta quien mejor conoce al enfermo y cuenta con información muy valiosa para su mejor atención. Su rol consiste en:

  • Comunicar al equipo de salud la mayor cantidad de información posible sobre su enfermo.
  • Preguntar sobre la condición de su enfermo, así como realizar los trámites necesarios para la atención del paciente.
  • Pedir de forma cortés la explicación de términos médicos que no entiendan, o simplemente pedir que le repitan la información que no quedó clara.
  • Ser pacientes, confiar en el médico. Dar la oportunidad al médico de establecer un diagnóstico y tratamiento.
  • Identificar a su médico tratante y, en la medida de lo posible pedir que sea él quien les proporcione la información.
  • Buscar información confiable, ya que no hacerlo puede generar incertidumbre.
  • Mantener una comunicación constante con el médico tratante y equipo de salud en general, por ejemplo, si existe mala evolución, no se ve mejoría del paciente, o si notan cambios importantes.
  • Responsabilizarse sobre su enfermo, siempre deberá existir un familiar responsable, quien será el único encargado de otorgar y recibir información de la condición del paciente y éste a su vez informará a la familia.
  • Recordar que el trabajo del médico es ayudarle, para esto necesitará apoyo de la familia.
  • Llevar a cabo lo más apegado posible, las indicaciones del médico.
  • Mantener en casa los cuidados necesarios y adecuados para contribuir con el tratamiento médico y bienestar del enfermo.

Fuente: Gaceta Mexicana de Oncología ,

http://www.smeo.org.mx/gaceta/2013/GAMOV12_1_2013.pdf

Fecha de actualización: 18/Diciembre/2013

¿Qué hacer y qué no hacer?

¿Qué hacer y qué no hacer?

Una lista básica de qué hacer y qué no hacer:

Qué sí hacer:

  • Prestar atención a todas las señales que le dé la persona enferma. Algunas son muy reservadas, mientras que otras hablan más abiertamente de su enfermedad. Respete la necesidad de cada quien.
  • Permitir que sepa que usted se preocupa y que está dispuesto a apoyarlo.
  • Respetar su decisión sobre el tratamiento, aunque usted no esté de acuerdo.
  • Incluir a la persona en los proyectos normales o en actividades sociales. Deje que el enfermo elija si el compromiso es demasiado.
  • Escuchar sin sentir que siempre tiene que contestar. A veces, lo que la persona más necesita es alguien que escuche con empatía.
  • Esperar y aceptar que el paciente tenga días buenos y malos, emocional y físicamente.
  • Mantener su relación tan normal y balanceada como sea posible. Estas situaciones requieren de mayor paciencia y empatía, y su compañero también debe seguir respetando sus sentimientos como usted respeta los suyos.
  • Buscar apoyo psicológico si cree que esta situación lo está rebasando, debe tener en cuenta que la salud emocional de usted influye en la del paciente; acérquese al servicio de psicología de su hospital, a los grupos de apoyo o al servicio de APOYO EMOCIONAL INFOCÁNCER, llamando al 01 800 22 62 371.
  • Ofrecer ayuda en forma específica y concreta.

Lo que no debe hacer:

  • Ofrecer opiniones o consejos no solicitados.
  • Sentir que tiene que aguantar cambios de humor o muestras violentas de enojo. No debe aceptar un comportamiento perjudicial o abusivo simplemente porque alguien está enfermo.
  • Tomar las cosas demasiado personales. Es normal que alguien enfermo esté más callado de lo normal, que necesite tiempo para estar solo, y que a veces manifieste enojo.
  • Tener miedo de hablar de la enfermedad.
  • Sentir que siempre tienen que hablar de la enfermedad, los estudios, los tratamientos y sus efectos secundarios. Tal vez su amigo o familiar disfrute conversaciones que no tengan que ver con esto.
  • Tener miedo de abrazar o tocar a su amigo o familiar, si dicho contacto era parte habitual antes de la enfermedad.
  • Ser condescendiente. Trate de no usar un tono de "¿qué tan enfermo está hoy?", cuando le pregunte "¿cómo está?".
  • Decir al paciente: "puedo imaginar cómo te sientes", porque en realidad esto no es posible.
  • Nunca utilice frases “alentadoras” que pudieran minimizar el esfuerzo del enfermo, tales como: “échale ganas”, “sé fuerte, no es para tanto”, “haz superado cosas peores”, entre otras.
  • No decepcionarse si su familiar o amigo se despierta a veces sin ganas o más triste que de costumbre, recuerde que es parte del proceso de adaptación; en vez de eso, busque apoyo emocional o realizar actividades que despierten el ánimo del paciente.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer ,

http://www.cancer.org/espanol/servicios/cuidadoresdelasalud/para-las-personas-encargadas-de-pacientes-con-cancer

Fecha de actualización: 18/Diciembre/2013

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