Tipos de Cáncer > Cáncer de Próstata

Estructura del órgano

Estructura del órgano

La próstata es una glándula que se encuentra presente sólo en los hombres. Se encuentra delante del recto y debajo de la vejiga. El tamaño de la próstata varía con la edad. En los hombres más jóvenes, la próstata es del tamaño aproximado de una nuez. Sin embargo, puede ser mucho más grande en hombres de más edad.

La función de la próstata consiste en producir cierta cantidad del líquido que protege y nutre a los espermatozoides presentes en el semen. Esto causa que el semen sea más líquido. Justo detrás de la próstata se encuentran las glándulas llamadas vesículas seminales, las cuales producen el mayor volumen de líquido para el semen. La uretra, que es el conducto que transporta la orina y el semen fuera del cuerpo a través del pene, pasa por el centro de la próstata.

La próstata comienza a desarrollarse antes del nacimiento, y su crecimiento se acelera durante la pubertad ya que es promovido por hormonas masculinas (llamadas andrógenos) que hay en el cuerpo. El andrógeno principal, la testosterona, se produce en los testículos. La enzima 5-alfa reductasa transforma la testosterona en dihidrotestosterona (DHT) que es la hormona principal que le envía una señal a la próstata para que crezca.

Mientras las hormonas masculinas estén presentes, por lo general el tamaño de la próstata permanece casi igual o crece lentamente en los adultos.

Fuente: Sociedad Americana del cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-what-is-what-is-prostate-cancer

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013.

Cuide de sus emociones

Cuide de sus emociones

Enfrentarse a un diagnóstico de cáncer es una experiencia compleja y muy estresante. Se pasa de ser una persona más o menos sana, con las ocupaciones y problemas cotidianos, a ser una persona con una seria enfermedad. La mayoría de las personas diagnosticadas de un cáncer sufren un shock emocional al recibir la noticia. Algunas se ponen muy nerviosas, agitadas, irascibles, otras se sienten tremendamente tristes o se encierran en sí mismos... Hay tantas reacciones como personas.

Si estas reacciones iniciales se prolongan en el tiempo, son demasiado intensas o producen un importante sufrimiento es aconsejable acudir a un profesional. En aquellos casos en los que anteriormente se ha padecido algún tipo de trastorno psicológico o psiquiátrico, (ansiedad, depresión), es necesario estar alerta. Estos son momentos de especial complejidad y pueden significar una recaída.

Los sentimientos de tristeza, rabia, irritación o temor son tan normales como los de felicidad, sosiego, placidez. Sentirlos no significa ser alguien débil. No se sienta culpable por ello. Tenga en cuenta que la enfermedad y los tratamientos están provocando situaciones nuevas y difíciles para usted. Sea tolerante consigo mismo y demuéstrese aprobación y respeto, incluso en los momentos en los que sienta mayor debilidad. Es la mejor manera de que estos sentimientos pierdan fuerza y comience así a tener un cierto control sobre ellos, lo ideal es que cuente con un apoyo psicológico, actualmente existen muchas herramientas psicológicas para los pacientes con cáncer, busque una que se adapte a sus necesidades, también puede usar el apoyo emocional vía telefónica, llame de lunes a viernes de 9 a 17 horas al 01 800 22 62 371 en donde una psicooncóloga le atenderá.

Fuente: Asociación Española Contra el Cáncer

Fecha de actualización: 9 de diciembre de 2016

Cáncer de Próstata

Cáncer de Próstata

En la próstata se encuentran varios tipos de células, pero casi todos los casos de cáncer de próstata se desarrollan a partir de las células glandulares. Las células glandulares producen el líquido de la próstata que se agrega al semen. El término médico para un cáncer que comienza en las células glandulares es adenocarcinoma.

Otros tipos de cáncer también pueden comenzar en la glándula prostática, incluyendo sarcomas, carcinomas de células pequeñas, y carcinomas de células de transición.

Pero estos tipos de cáncer de próstata no son frecuentes. Por lo tanto, si usted tiene cáncer de próstata es casi seguro que sea un adenocarcinoma.

Algunos cánceres de próstata pueden crecer y propagarse rápidamente, pero la mayoría crece lentamente. De hecho, los estudios realizados en algunas autopsias muestran que muchos hombres de edad avanzada (e incluso algunos hombres más jóvenes) que murieron de otras enfermedades también tenían cáncer de próstata que nunca les afectó durante sus vidas. En muchos casos, ellos no sabían, y ni siquiera sus médico, que tenían cáncer de próstata.

Fuente: Sociedad Americana del cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-what-is-what-is-prostate-cancer

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Factores de riesgo

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier agente que incrementa el riesgo de padecer una enfermedad determinada, es decir, la persona expuesta a este factor posee más probabilidades de padecer dicha enfermedad.

El hecho de presentar alguno de estos factores de riesgo no implica que una persona vaya a desarrollar necesariamente un cáncer de próstata a lo largo de su vida.

Edad

El cáncer de próstata ocurre en muy pocas ocasiones en hombres menores de 40 años, pero la probabilidad de tener cáncer de próstata aumenta rápidamente después de los 50 años. Casi dos de tres casos de cáncer de próstata se detectan en hombres mayores de 65 años.

Antecedentes familiares

Parece ser que el cáncer de próstata afecta más a algunas familias, lo cual sugiere que en algunos casos puede haber un factor hereditario o genético. Si el padre o el hermano de un hombre padecen cáncer de próstata, se duplica el riesgo de que este hombre padezca la enfermedad (el riesgo es mayor para los hombres que tienen un hermano con la enfermedad que para aquellos con un padre afectado por este cáncer). Asimismo, el riesgo es mucho mayor en el caso de los hombres que tienen varios familiares afectados, particularmente si tales familiares eran jóvenes en el momento en que se les encontró el cáncer..

Alimentación

No está claro cuál es el papel exacto que desempeña la alimentación en el desarrollo del cáncer de próstata, aunque se han estudiado varios factores.

Los hombres que comen muchas carnes rojas o productos lácteos altos en grasa parecen tener una probabilidad ligeramente mayor de cáncer de próstata. Estos hombres también tienden a comer menos alimentos de origen vegetal como frutas, ensaladas y verduras. Los médicos no están seguros cuál de estos factores es responsable del aumento en el riesgo.

Algunos estudios han sugerido que los hombres que consumen una gran cantidad de calcio (proveniente de alimentos o complementos) pueden tener un mayor riesgo de padecer un cáncer de próstata. Es posible que los productos lácteos (los cuales a menudo tienen mucho calcio) también puedan aumentar el riesgo. La mayoría de los estudios no han encontrado tal asociación con los niveles de calcio encontrados en una dieta regular. Es importante indicar que se sabe que el calcio proporciona otros beneficios importantes a la salud.

Raza/grupo étnico

El cáncer de próstata ocurre con más frecuencia en los hombres de raza negra que en los hombres de otras razas. Además, los hombres de raza negra tienen una mayor probabilidad de ser diagnosticados en una etapa avanzada, y tienen más del doble de probabilidad de morir de cáncer de próstata en comparación con los hombres blancos. El cáncer de próstata ocurre con menos frecuencia en los hombres asiático-americanos y en los hispanos/latinos que en los hombres blancos. No están claras las razones de estas diferencias raciales y étnicas.

El cáncer de próstata es más común en Norteamérica y en la región noroeste de Europa, Australia, y en las islas del Caribe. Es menos común en Asia, África, Centroamérica y Sudamérica.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-causes-risk-factors

Fecha de actualización: 28/Mayo/2015

Signos y síntomas

Signos y síntomas

El cáncer de la próstata en etapas iniciales generalmente no causa síntomas y se encuentra con más frecuencia mediante una prueba del Antígeno Prostático Específico (PSA) o un Examen Digital del Recto (DRE).

Estos y otros signos y síntomas pueden ser producto del cáncer de próstata en etapas avanzadas o de otras enfermedades:

  • Flujo de orina débil o interrumpido ("para y sale").

  • Ganas repentinas de orinar.

  • Aumento de la frecuencia de ir a orinar (en especial, por la noche).

  • Dificultad para iniciar el flujo de orina.

  • Dificultad para vaciar la vejiga por completo.

  • Dolor o ardor al orinar.

  • Presencia de sangre en la orina o el semen.

  • Dolor en la espalda, las caderas o la pelvis que no desaparece.

  • Falta de aire, sensación de mucho cansancio, latidos rápidos del corazón, mareo o piel pálida a causa de anemia.

Hay otras causas que pueden producir los mismos síntomas. En la medida en que los hombres envejecen, la próstata se puede volver más grande y obstruir la uretra o la vejiga. Esto puede causar problemas urinarios o sexuales.

Es importante que hable con su médico si tiene cualquiera de estos síntomas, para que la causa pueda ser determinada y tratada.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-early-diagnosis

Instituto Nacional del Cáncer www.cancer.gov/espanol/tipos/prostata/paciente/tratamiento-prostata-pdq

Fecha de actualización: 28/Mayo/2015

Detección y diagnóstico

Detección y diagnóstico

Antecedentes médicos y examen físico

Si su médico sospecha que usted tiene cáncer de próstata, le preguntará si presenta síntomas, tales como problemas urinarios o sexuales, y el tiempo que los lleva presentando. Además, el médico le hará preguntas sobre dolor en los huesos, lo que pudiera ser una señal de que el cáncer se propagó a los huesos.

Su médico también le hará un examen físico que incluirá un Examen Digital del Recto (DRE), en el cual él introducirá un dedo cubierto con un guante lubricado en el recto a fin de palpar cualquier abultamiento o área firme en la próstata que pudiese ser cáncer.

Si usted tiene cáncer, algunas veces el DRE puede ayudar a indicar si el cáncer se encuentra en un solo lado de la próstata, o en ambos lados, o si hay probabilidades de que se haya propagado de la glándula prostática a los tejidos cercanos.

Su médico también puede examinar otras áreas del cuerpo para determinar si el cáncer se propagó a esas áreas.

Prueba de PSA en sangre

La Prueba del Antígeno Prostático Específico (PSA) en sangre se usa principalmente para tratar de encontrar el cáncer de próstata en los hombres que no presentan síntomas. No obstante, también es una de las primeras pruebas realizadas en los hombres que presentan síntomas que pudiesen ser causados por cáncer de próstata.

La prueba de PSA también puede ser útil si ya se realizó un diagnóstico de cáncer de próstata.

  • En los hombres que acaban de ser diagnosticados con cáncer de próstata, la prueba del PSA se puede usar junto con los resultados del examen físico y el grado tumoral para ayudar a decidir si se requieren otras pruebas (tal como tomografía computarizada o gammagrafías óseas).
  • La prueba de PSA puede ayudar a indicar si su cáncer está limitado a la próstata. Si su nivel de PSA es muy alto, su cáncer probablemente se ha propagado fuera de la próstata. Esto podría afectar sus opciones de tratamiento, ya que es probable que algunas formas de tratamiento (como la cirugía y la radiación) no sean útiles si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos, los huesos u otros órgano s.

Las pruebas de PSA también son una parte importante en la observación del cáncer de próstata durante y después del tratamiento.

Biopsia de la próstata

Si ciertos síntomas o los resultados de las pruebas de detección temprana (la prueba de sangre PSA y/o el examen digital del recto) sugieren que usted pudiese tener cáncer de próstata, su médico hará una biopsia de la próstata para determinar si la enfermedad está presente.

Una biopsia es un procedimiento en el cual se extrae una muestra de tejido del cuerpo y luego se observa con un microscopio. Una biopsia por punción con aguja gruesa es el principal método usado para diagnosticar el cáncer de próstata. La biopsia por lo general es llevada a cabo por un urólogo (un cirujano que trata los cánceres del tracto genitourinario, que incluye la glándula prostática).

En la ecografía transrectal para “observar” la glándula prostática, el médico inserta rápidamente una aguja delgada y hueca a través de la pared del recto hasta la próstata. Al extraer la aguja, se remueve un pequeño cilindro de tejido prostático. Este procedimiento se repite de ocho a 18 veces, aunque la mayoría de los urólogos tomará alrededor de 12 muestras.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes que se usan con más frecuencia para cáncer de próstata incluyen:

Ecografía transrectal

La ecografía transrectal utiliza ondas sonoras para crear una imagen de la próstata en una pantalla de vídeo. Para esta prueba, se coloca una pequeña sonda que emite ondas sonoras en el recto. Las ondas sonoras entran en la próstata y crean ecos que son captados por la sonda. Una computadora convierte el patrón de ecos en una imagen de la próstata en blanco y negro.

A menudo, el procedimiento sólo dura unos 10 minutos y se puede realizar en el consultorio del médico o en una clínica ambulatoria. La sonda de ecografía es del tamaño aproximado del ancho de un dedo y se lubrica antes de ser colocada en su recto. Usted sentirá algo de presión durante la introducción de la sonda, pero usualmente este procedimiento no causa dolor. Se puede adormecer el área antes de realizar el procedimiento.

Este estudio se puede usar para examinar la próstata, pero se usa con más frecuencia durante una biopsia de la próstata para guiar las agujas al área correcta de la próstata.

Puede usarse para medir el tamaño de la próstata, lo que puede ayudar a determinar la densidad de PSA y puede afectar las opciones de tratamiento de un hombre. Además,

Gammagrafía ósea

Si el cáncer de próstata se propaga a lugares distantes, comúnmente pasa primero a los huesos (aun cuando el cáncer de próstata se propaga a los huesos, el cáncer continúa llamándose cáncer de próstata, no cáncer de los huesos). Una gammagrafía ósea puede ayudar a mostrar si el cáncer ha alcanzado a los huesos.

Para la primera prueba, se inyecta una pequeña cantidad de material de baja radiactividad en la vena (vía intravenosa, o IV). La sustancia se asienta en las áreas dañadas de los huesos de todo el cuerpo en el transcurso de un par de horas. Después hay que permanecer recostado en una camilla por alrededor de 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radioactividad y crea una imagen del esqueleto.

Las áreas dañadas del hueso aparecerán como "puntos radioactivos" en el esqueleto, esto significa que estas áreas atraen la radioactividad. Los puntos radioactivos pueden sugerir la presencia de un cáncer en los huesos, pero la artritis u otras enfermedades de los huesos también pueden dar lugar a puntos radioactivos. Para hacer un diagnóstico preciso, podría ser necesario realizar otras pruebas por imágenes como radiografías regulares, Tomografías Computarizadas (CT) o Imágenes por Resonancia Magnética (MRI), o incluso una biopsia de hueso.

La inyección es la única parte incómoda de la gammagrafía. El material radioactivo sale del cuerpo a través de la orina durante el transcurso de los próximos días. Debido a que la cantidad de radioactividad es tan baja, conlleva muy poco riesgo para usted u otras personas. No obstante, no está de más preguntarle a su médico si debe tomar precauciones especiales después de haberse hecho el estudio.

Tomografía computarizada

La Tomografía Computarizada (Computed Tomography, CT o CAT Scan) es una clase especial de estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías de la parte de su cuerpo que se está estudiando mientras rota a su alrededor. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes seccionales de la parte del cuerpo que se está estudiando. A diferencia de una radiografía convencional, una Tomografía Computarizada (CT) crea imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo.

Es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de contraste. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en el cuerpo.

El contraste intravenoso puede causar sensación de rubor en su cuerpo (una sensación de calor con algo de enrojecimiento en la piel). Algunas personas son alérgicas y presentan erupciones. Rara vez, se presentan reacciones más graves como dificultad para respirar o baja presión sanguínea. Se le puede administrar medicamentos para prevenir y tratar las reacciones alérgicas. Así que asegúrese de informarle a su médico si usted presenta cualquier alergia o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado en las radiografías.

También necesitará tomar suficiente líquido para llenar la vejiga. Esto permitirá que el intestino permanezca fuera del área de la próstata.

Las Tomografías Computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Necesita acostarse y permanecer inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner (el escáner es una máquina en forma de anillo que rodea la camilla). Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo mientras se toman las imágenes.

Algunas veces, esta prueba puede ayudar a determinar si el cáncer de próstata se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes. Si el cáncer de próstata regresó después del tratamiento, la Tomografía Computarizada puede con frecuencia indicar si está creciendo en el interior de otros órgano s o en las estructuras de la pelvis.

Por otro lado, las Tomografías Computarizadas rara vez proporcionan información útil en los cánceres de próstata recientemente diagnosticados que probablemente están confinados a la próstata de acuerdo con otros hallazgos (Examen Digital del Recto , el nivel de PSA y la puntuación Gleason). Las tomografías computarizadas no son tan útiles como las Imágenes por Resonancia Magnética (MRI) para observar la glándula prostática.

Imágenes por resonancia magnética

Las Imágenes por Resonancia Magnética (Magnetic Resonance Imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Al igual que la CT, se inyectará un material de contraste, pero esto se hace con menos frecuencia. Debido a que los dispositivos de lectura (escáner) usan imanes, es posible que las personas que tengan marcapasos, ciertas válvulas de corazón, u otros implantes médicos no puedan someterse a una MRI.

Las Imágenes por Resonancia Magnética pueden ser útiles para observar los cánceres de próstata. Éstas pueden producir una imagen muy clara de la próstata e indicar si el cáncer se ha propagado fuera de la próstata hasta las vesículas seminales o a otras estructuras adyacentes. Esta información puede ser muy importante para que los médicos planifiquen su tratamiento. Sin embargo, al igual que las tomografías, es posible que las MRI no provean información útil en los cánceres de próstata recientemente diagnosticados que, según lo determinado por otros factores, probablemente estén confinados en la próstata.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Durante este estudio, usted tendrá que acostarse sin moverse en el interior de un tubo estrecho, lo cual puede hacer que se sienta encerrado y puede molestar a las personas a las que no les gusta estar en espacios cerrados. Además la máquina produce un ruido o zumbido.

Para mejorar la precisión de la MRI, muchos médicos colocan en el interior del recto una sonda llamada espiral endorrectal. Es necesario que la sonda se mantenga ahí de 30 a 45 minutos y puede ser muy incómoda.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-early-diagnosis

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Clasificación por etapas

Clasificación por etapas

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de próstata?

La etapa (estadio o extensión) de un cáncer es uno de los factores más importantes para seleccionar las opciones de tratamiento y para predecir el pronóstico del paciente. La etapa se basa en los resultados de la biopsia de la próstata (incluyendo la puntuación Gleason), el nivel de PSA, y cualquier otro examen o prueba que se realizó para determinar cuán lejos se propagó el cáncer.

El sistema TNM de estadificación (clasificación por etapas) del AJCC.

Un sistema de estadificación es una manera estándar de describir cuán lejos se ha propagado un cáncer utilizado por los especialistas en el tratamiento del cáncer. El sistema de estadificación más usado para el cáncer de próstata es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC).

El sistema TNM para el cáncer de próstata se basa en cinco piezas clave de información:

  • La extensión del tumor primario (categoría T).
  • Si el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos (nódulos) cercanos (categoría N).
  • La ausencia o presencia de metástasis a distancia (categoría M).
  • El nivel de PSA al momento de realizar el diagnóstico.
  • La puntación Gleason, según la biopsia de la próstata (o cirugía).

Existen en realidad dos tipos de clasificación por etapa para el cáncer de próstata:

  1. La etapa clínica consiste en el mejor estimado del médico en cuanto a la extensión de su enfermedad según los resultados del examen físico (incluyendo el Examen Digital del Recto ), los análisis de laboratorio, la biopsia de la próstata, y cualquier estudio por imágenes que haya tenido.
  2. Si se sometió a una cirugía, sus médicos también pueden determinar la etapa patológica, la cual se basa en la cirugía y la evaluación del tejido extirpado. Esto significa que si usted se sometió a una cirugía, es posible que la etapa de su cáncer pueda cambiar después de la operación (por ejemplo, si se encontró cáncer en un lugar donde no se sospechaba que estaba la enfermedad). La clasificación patológica por etapas probablemente sea más precisa que la clasificación clínica por etapas, ya que permite a su médico obtener una impresión directa de la extensión de la enfermedad. Ésta es una posible ventaja de la cirugía (prostatectomía radical) en vez de la radioterapia o la espera en observación (terapia expectante).

Ambos tipos de clasificación usan las mismas categorías (pero la categoría T1 no es usada en la etapa patológica).

Categorías T (clínicas)

Hay cuatro categorías para describir la extensión local del tumor de la próstata, desde T1 hasta T4. La mayoría de éstas también tienen subcategorías:

T1: Su médico no puede palpar el tumor ni verlo con estudios por imágenes, como por ejemplo con una ecografía transrectal.

  • T1a: El cáncer se encuentra por casualidad (accidentalmente) durante la Resección Transuretral de la Próstata (TURP) que se hizo para el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna. El cáncer está en no más del 5% del tejido extirpado.
  • T1b: El cáncer se detecta durante la TURP, pero está presente en más de un 5% del tejido extirpado.
  • T1c: El cáncer se encuentra mediante una biopsia por aguja, realizada debido a un nivel aumentado de PSA.

T2: Su médico puede palpar el cáncer cuando realiza un Examen Digital del Recto (DRE) o lo observa mediante un estudio por imágenes, como ecografía transrectal, pero parece que aún está limitado a la glándula prostática.

  • T2a: El cáncer se encuentra en la mitad o menos de un solo lado (izquierdo o derecho) de la próstata.
  • T2b: El cáncer se encuentra en más de la mitad de un solo lado (izquierdo o derecho) de la próstata.
  • T2c: El cáncer está en ambos lados de la próstata.

T3: El cáncer comenzó a crecer y a propagarse hacia el exterior de la próstata y pudo haberse propagado a las vesículas seminales.

  • T3a: El cáncer se extendió fuera de la próstata, pero no afectó a las vesículas seminales.
  • T3b: El cáncer se propagó hacia las vesículas seminales.

T4: El cáncer ha crecido hacia los tejidos adyacentes a la próstata (además de las vesículas seminales), como por ejemplo al esfínter uretral (músculo que ayuda a controlar la micción), al recto, la vejiga, y/o a la pared de la pelvis.

Categorías N

Las categorías N describen si el cáncer se ha propagado a los ganglios (nódulos) linfáticos cercanos (regionales).

  • NX: Los ganglios linfáticos adyacentes no fueron evaluados.
  • N0: El cáncer no se ha propagado a ningún ganglio linfático adyacente.
  • N1: El cáncer se propagó a uno o más ganglios linfáticos cercanos en la pelvis.

Categorías M

Las categorías M describen si el cáncer se ha propagado a partes distantes del cuerpo. Los huesos y los ganglios linfáticos distantes son los lugares más comunes a donde el cáncer de próstata se propaga, aunque también se puede propagar a otros órgano s, como a los pulmones y al hígado.

  • M0: El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.
  • M1: El cáncer se ha propagado más allá de los ganglios linfáticos cercanos.
  • M1a: El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos distantes (en el exterior de la pelvis).
  • M1b: El cáncer se propagó a los huesos.
  • M1c: El cáncer se propagó a otros órgano s tales como los pulmones, el hígado o el cerebro (con propagación a los huesos o sin ella).

Agrupación por etapas

Una vez que se han determinado las categorías T, N y M, esta información se combina, junto con la puntuación Gleason y la prueba de PSA, en un proceso denominado agrupación por etapas. Si la puntuación Gleason o los resultados del PSA no están disponibles, la etapa se puede basar en las categorías T, N, M. La etapa general se expresa en números romanos desde I (la etapa menos avanzada) hasta IV (la etapa más avanzada). Esto se hace para ayudar a determinar las opciones de tratamiento y la expectativa de supervivencia o curación (pronóstico).

Etapa I: Se aplica a uno de los siguientes:

  • T1, N0, M0, puntuación Gleason de 6 o menos, PSA menos de 10: El médico no puede palpar el tumor ni verlo con un estudio por imagen, tal como la ecografía transrectal (se detectó el tumor ya sea durante una Resección Transuretral o se lo diagnosticó mediante una biopsia con aguja realizada debido a un alto nivel de PSA) [T1]. El cáncer aún está limitado a la próstata y no se propagó hacia los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a ninguna otra parte del cuerpo [M0]. La puntuación Gleason es 6 o menos y el nivel de PSA es menos de 10.
  • T2a, N0, M0, puntuación Gleason de 6 o menos, PSA menos de 10: El tumor se puede palpar durante un examen digital del recto o ver mediante un estudio por imágenes, como una ecografía transrectal. Además, el tumor se encuentra en una mitad o menos de un solo lado (derecho o izquierdo) de su próstata [T2a]. El cáncer aún está limitado a la próstata y no se propagó hacia los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a ninguna otra parte del cuerpo [M0]. La puntuación Gleason es 6 o menos y el nivel de PSA es menos de 10.

Etapa IIA: Se aplica a uno de los siguientes:

  • T1, N0, M0, puntuación Gleason de 7, PSA menos de 20: El médico no puede palpar el tumor ni verlo con los estudios por imágenes, tal como ecografía transrectal (se detectó ya sea durante una resección transuretral o se diagnosticó mediante una biopsia con aguja realizada debido a un alto nivel de PSA) [T1]. El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a otra parte del cuerpo [M0]. El tumor tiene una puntuación Gleason de 7. El nivel de PSA es menos de 20.
  • T1, N0, M0, puntuación Gleason de 6 o menos, PSA de por lo menos 10, pero menos de 20: El médico no puede palpar el tumor ni verlo con los estudios por imágenes, tal como ecografía transrectal (se detectó el tumor ya sea durante una resección transuretral o se lo diagnosticó mediante una biopsia con aguja realizada debido a un alto nivel de PSA) [T1]. El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a otra parte del cuerpo [M0]. El tumor tiene una puntuación Gleason de 6 o menos. El nivel de PSA es por lo menos de 10, pero menos de 20.
  • T2a o T2b, N0, M0, puntuación Gleason de 7 o menos, PSA menos de 20: El tumor se puede palpar durante un examen digital del recto o se puede ver mediante un estudio por imágenes, como una ecografía transrectal. Además, el tumor se encuentra sólo en un lado de la próstata [T2a o T2b]. El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a otra parte del cuerpo [M0]. El tumor tiene una puntuación Gleason de 7 o menos. El nivel de PSA es menos de 20.

Etapa IIB: Se aplica a uno de los siguientes:

  • T2c, N0, M0, cualquier puntuación Gleason, cualquier PSA: El tumor se puede palpar durante un examen digital del recto o se puede ver mediante un estudio por imágenes, como una ecografía transrectal. Además, el tumor se encuentra en ambos lados de la próstata [T2c]. El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a otra parte del cuerpo [M0]. El tumor puede tener cualquier puntuación Gleason y el PSA puede ser de cualquier valor.
  • T1 o T2, N0, M0, cualquier puntuación Gleason, PSA de 20 o más: El cáncer aún no ha comenzado a propagarse fuera de la próstata. Se pudo (o no) palpar en el examen digital del recto o ver mediante un estudio por imágenes, como una ecografía transrectal [T1 o T2]. El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a otra parte del cuerpo [M0]. El tumor puede tener cualquier puntuación Gleason. El nivel de PSA es por lo menos de 20.
  • T1 o T2, N0, M0, puntuación Gleason de 8 o más, cualquier PSA: El cáncer aún no ha comenzado a propagarse fuera de la próstata. Se pudo (o no) palpar en el examen digital del recto o ver mediante un estudio por imágenes, como una ecografía transrectal [T1 o T2]. El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a otra parte del cuerpo [M0]. La puntuación Gleason es de 8 o más. El PSA puede ser de cualquier valor.

Etapa III:

  • T3, N0, M0, cualquier puntuación Gleason, cualquier PSA: El cáncer ha comenzado a propagarse fuera de la próstata y es posible que se haya propagado a las vesículas seminales [T3] pero no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos [N0] ni a ninguna otra parte del cuerpo [M0]. El tumor puede tener cualquier puntuación Gleason y el PSA puede ser de cualquier valor.

Etapa IV: Se aplica a uno de los siguientes:

  • T4, N0, M0, cualquier puntuación Gleason, cualquier PSA: El cáncer se extendió hacia los tejidos adyacentes a la próstata (excepto a las vesículas seminales), como por ejemplo al esfínter uretral (el músculo que ayuda a controlar la micción), al recto, vejiga y/o a la pared de la pelvis [T4]. El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos adyacentes [N0] ni a otra parte del cuerpo [M0]. El tumor puede tener cualquier puntuación Gleason y el PSA puede ser de cualquier valor.
  • Cualquier T, N1, M0, cualquier puntuación Gleason, cualquier PSA: El tumor puede o no estar creciendo hacia los tejidos cercanos a la próstata [cualquier T]. El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos cercanos [N1], pero no se propagó a ninguna otra parte del cuerpo [M0]. El tumor puede tener cualquier puntuación Gleason y el PSA puede ser de cualquier valor.
  • Cualquier T, cualquier N, M1, cualquier puntuación Gleason, cualquier PSA: El cáncer puede o no estar creciendo hacia los tejidos cercanos a la próstata [cualquier T] y se pudo o no haber propagado a los ganglios linfáticos adyacentes (cualquier N). Se propagó a otras localizaciones más distantes del cuerpo [M1]. El tumor puede tener cualquier puntuación Gleason y el PSA puede ser de cualquier valor.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-early-staging

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Tratamiento

Tratamiento

¿Cómo se trata el cáncer de próstata?

La información sobre tratamientos que aquí se incluyen no constituye una política oficial y no tiene como objetivo ofrecer asesoramiento médico que remplace la experiencia y el juicio de su equipo de atención médica contra el cáncer. Su objetivo es ayudar a que usted y a su familia estén informados para tomar decisiones, conjuntamente con su médico.

Es posible que su médico tenga motivos para sugerir un plan de tratamiento distinto de estas opciones generales de tratamiento. No dude en consultar acerca de sus opciones.

Algunos comentarios generales sobre el tratamiento del cáncer de próstata

Una vez que se haya diagnosticado su cáncer de próstata y que se haya determinado su grado y etapa, tendrá mucho que pensar antes de que usted y su médico seleccionen un plan de tratamiento. Es posible que Usted sienta que debe tomar una decisión rápidamente, pero es importante que se tome el tiempo para analizar la información que acaba de conocer.

Dependiendo de la situación, las opciones de tratamiento para los hombres con cáncer de próstata pueden incluir:

  • Terapia expectante (espera en observación) o vigilancia activa.
  • Cirugía .
  • Rad ioterapia .
  • Criocirugía (crioterapia).
  • Terapia hormonal.
  • Quimioterapia .
  • Tratamiento con vacunas.

Estos tratamientos son generalmente usados uno a la vez, aunque en algunos casos pueden ser combinados.

El tratamiento que se seleccione contra el cáncer de próstata toma en cuenta:

  • Su edad y expectativa de vida.
  • Cualquier otra afección médica grave que pueda tener.
  • La etapa y el grado de su cáncer.
  • Las probabilidades de curación del cáncer con cada tipo de tratamiento.

Se recomienda que compare las ventajas de cada tratamiento con los posibles resultados, efectos secundarios y riesgos.

Terapia expectante (espera en observación) y vigilancia activa para cáncer de próstata

Debido a que el cáncer de próstata frecuentemente crece muy lentamente, es posible que algunos hombres (especialmente aquellos hombres de edad avanzada o con otros problemas graves de salud) nunca necesiten tratamiento contra el cáncer de próstata. En vez de tratamiento, sus médicos pueden recomendar métodos conocidos como espera en observación o vigilancia activa.

Algunos médicos intercambian estos términos que significan lo mismo. Para otros médicos, los términos vigilancia activa y espera en observación tienen un significado ligeramente distinto:

La vigilancia activa a menudo se usa para vigilar con atención el cáncer mediante pruebas de PSA, Exámenes Digitales del Recto y ultrasonidos a intervalos regulares para saber si el cáncer está creciendo. Las biopsias de la próstata también se pueden hacer para determinar si el cáncer se está tornando más agresivo. Si surge un cambio en los resultados de sus pruebas, entonces su médico hablará con usted sobre las opciones de tratamiento.

Por otro lado, la espera en observación se usa algunas veces para describir un tipo de seguimiento menos intensivo que pudiera requerir menos pruebas y confiar más en los cambios de los síntomas de un hombre para decidir si el tratamiento es necesario.

No todos los médicos concuerdan con estas definiciones o las usan exactamente de esta manera. De hecho, algunos médicos prefieren no emplear el término espera en observación, ya que creen que implica que nada se está haciendo cuando en realidad el hombre está bajo observación minuciosa. Independientemente del término que emplee su médico, resulta importante entender exactamente lo que él quiere decir cuando lo usa.

Un método como éste puede ser recomendado si el cáncer no está ocasionando ningún síntoma, se espera que su crecimiento sea lento, es pequeño y está confinado en la próstata. No es probable que este tipo de método sea una buena opción si usted es joven, saludable y/o tiene un cáncer de rápido crecimiento (por ejemplo, un cáncer con una alta puntuación Gleason).

La vigilancia activa es una opción razonable para algunos hombres con cánceres de crecimiento lento, ya que se desconoce si tratar el cáncer con cirugía o radiación les ayudará en realidad a vivir más tiempo. Estos tratamientos tienen sin duda riesgos y efectos secundarios que pueden superar los posibles beneficios para algunos hombres. Algunos hombres no se sienten cómodos con este método, y están dispuestos a aceptar posibles efectos secundarios de tratamientos activos para tratar de extirpar o destruir el cáncer.

Con la vigilancia activa, su cáncer se supervisa cuidadosamente. Por lo general, este método incluye una visita al médico con una prueba de sangre PSA y un Examen Digital del Recto alrededor de cada 3 a 6 meses. Además, es posible que se hagan anualmente biopsias de la próstata guiadas con ecografía transrectal.

Se puede comenzar el tratamiento si el cáncer parece estar creciendo o empeorando, basándose en un nivel de PSA aumentado o un cambio en el examen rectal, hallazgos en la ecografía, o los resultados de la biopsia. En las biopsias, un aumento en la puntuación Gleason o una extensión del tumor (según el número de muestras de biopsias que contienen tumor) son signos para comenzar su tratamiento (usualmente cirugía o radioterapia).

La vigilancia activa permite que el paciente sea observado por un tiempo, tratando sólo a aquellos hombres que tienen una forma grave de cáncer. Esto permite a los hombres con un cáncer menos grave evitar los efectos secundarios de un tratamiento que tal vez no les ayude a vivir más tiempo. Una posible desventaja de este método consiste en que hay una probabilidad de que éste le permita al cáncer propagarse. Esto podría limitar sus opciones de tratamiento, y posiblemente afectar la probabilidad de curar el cáncer.

No todos los expertos concuerdan en cuanto a la frecuencia con la que se deben realizar las pruebas durante la vigilancia activa. Además, se debate cuándo es el mejor momento para comenzar el tratamiento si surgen cambios. Aun así, varios estudios preliminares han mostrado que los hombres que son buenos candidatos para la vigilancia activa y luego proceden con tratamiento suelen tener tan buenos resultados como aquellos que deciden comenzar el tratamiento inmediatamente. Se espera que en un futuro cercano podamos tener una mejor idea de los beneficios y las desventajas de la vigilancia activa versus el tratamiento inmediato a medida que los resultados de más estudios estén disponibles.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-treating-general-info

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Tratamiento: Cirugía

Tratamiento: Cirugía

La cirugía es una opción común para tratar de curar el cáncer de próstata si se cree que no se ha propagado hacia el exterior de la glándula (cánceres en etapa T1 o T2).

El tipo principal de cirugía para cáncer de próstata se conoce como prostatectomía radical. En esta operación, el cirujano extirpa toda la glándula prostática además de una porción del tejido que le rodea, incluyendo las vesículas seminales. Una prostatectomía radical se puede hacer de maneras diferentes.

  • Métodos abiertos de prostatectomía

En el método más tradicional de realizar una prostatectomía, el cirujano opera a través de una sola incisión larga para extraer la próstata y los tejidos adyacentes. A esto se le conoce como método abierto.

  • Prostatectomía radical retropúbica

Para esta operación, el cirujano hace una incisión en la piel de la parte baja del abdomen, desde el ombligo hasta el hueso púbico. Durante la cirugía, junto con la sedación se le puede administrar anestesia general (usted estará dormido) o anestesia espinal o epidural (se le adormecerá la parte inferior del cuerpo).

Si existe una probabilidad razonable de que el cáncer se haya propagado a los ganglios linfáticos (según su nivel de PSA, el Examen Digital del Recto , y los resultados de la biopsia), el cirujano puede extirpar los ganglios linfáticos que están alrededor de la próstata en este momento. Por lo general, los ganglios se envían a un laboratorio de patología para ver si tienen células cancerosas (toma varios días recibir los resultados), aunque en algunos casos los ganglios se pueden examinar inmediatamente. Si al examinar los ganglios durante la cirugía cualquiera de ellos tiene células cancerosas, lo cual significa que el cáncer se ha propagado, puede que el cirujano suspenda la cirugía. Esto se debe a que es poco probable que el cáncer sea curado mediante cirugía, y que el extirpar la próstata podría aún ocasionar graves efectos secundarios.

Cuando se extirpa la próstata, el cirujano prestará mucha atención a los dos pequeños grupos de nervios tendidos en los dos lados de la próstata. Estos nervios controlan las erecciones. Si podía tener erecciones antes de la cirugía, el cirujano tratará de no dañar estos nervios (método de preservación de los nervios). Si el cáncer está creciendo hacia o muy cerca de los nervios, el cirujano tendrá que extirparlos. Si ambos se extirpan, usted no podrá tener erecciones espontáneas. Esto significa que usted necesitará ayuda (tal como medicamentos o bombas) para tener erecciones. Si se extirpan los nervios de un lado, todavía tendrá la probabilidad de conservar su habilidad para lograr erecciones, pero esa probabilidad será menor que si no se hubiera extirpado ninguno. Si no se extirpa ninguno de los paquetes nerviosos, entonces usted podría funcionar con normalidad. Por lo general, después de la cirugía toma varios meses a un año lograr una erección, ya que los nervios han sido tocados durante la operación y no funcionarán apropiadamente por un tiempo.

Después de la cirugía, mientras usted se encuentra todavía bajo los efectos de la anestesia, se le colocará un catéter en el pene para ayudarle a drenar la vejiga. Este catéter usualmente debe permanecer en el sitio de una a dos semanas durante el período de recuperación. Podrá orinar por su propia cuenta una vez se le quite el catéter.

Después de la cirugía, probablemente usted permanecerá en el hospital por varios días. Además, sus actividades estarán probablemente limitadas por alrededor de 3 a 5 semanas.

  • Prostatectomía radical perineal

En esta operación, el cirujano hace la incisión en la piel entre el ano y el escroto (el perineo). Este método se usa con menos frecuencia debido a que no es posible preservar fácilmente los nervios y no se pueden extirpar los ganglios linfáticos. Sin embargo, a menudo es una operación más breve y puede ser una opción si usted no desea el procedimiento para preservar los nervios y no se requiere extirpar los ganglios linfáticos. Además, resulta a menudo más fácil recuperarse de esta operación. También se puede usar si usted padece otras afecciones médicas que dificulten la cirugía retropúbica. Si se realiza correctamente, puede ser tan curativa como el método retropúbico. La operación perineal usualmente requiere menos tiempo que la operación retropúbica, y puede causar menos dolor.

Después de la cirugía, mientras usted se encuentra todavía bajo los efectos de la anestesia, se le colocará un catéter en el pene para ayudarle a drenar la vejiga. Este catéter usualmente debe permanecer en el sitio de una a dos semanas durante el período de recuperación. Podrá orinar por su propia cuenta una vez se le quite el catéter.

  • Métodos laparoscópicos para prostatectomía

En los métodos laparoscópicos, se realizan varias incisiones más pequeñas con instrumentos quirúrgicos especiales para extraer la próstata. Este procedimiento se puede realizar mientras el cirujano sostiene directamente los instrumentos o usando un panel de control para mover con precisión los brazos robóticos que sostienen los instrumentos.

  • Prostatectomía Rad ical Laparoscópica (LRP)

En una Prostatectomía Rad ical Laparoscópica (laparoscopic radical prostatectomy, LRP), el cirujano hace varias incisiones pequeñas, a través de las cuales se insertan instrumentos especiales y largos para extirpar la próstata. Uno de los instrumentos tiene una pequeña cámara de video en el extremo, lo que permite que el cirujano pueda observar dentro del abdomen.

La prostatectomía laparoscópica tiene sus ventajas sobre la prostatectomía radical usual abierta, incluyendo menos pérdida de sangre y dolor, estadías más breves en el hospital (usualmente no más de un día) y períodos de recuperación más cortos (aunque será necesario usar el catéter por aproximadamente la misma cantidad de tiempo).

La LRP ha sido usada en los Estados Unidos desde 1999. Cuando se realiza por médicos con experiencia en el procedimiento, la prostatectomía radical laparoscópica parece ser tan eficaz como la prostatectomía radical abierta, aunque todavía no contamos con los resultados a largo plazo de los procedimientos hechos en los Estados Unidos.

Con este método, puede que se retrase un poco la recuperación del control de la vejiga. Un método de preservación de los nervios es posible con la prostatectomía radical laparoscópica, lo que aumenta la probabilidad de erecciones normales después de la operación.

  • Prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot

Un método más nuevo consiste en hacer la cirugía laparoscópica a distancia mediante el uso de una interface robótica (el sistema DaVinci), lo que se conoce como Prostatectomía Laparoscópica Asistida por Robot (RALRP). El cirujano se sienta en un panel cercano a la mesa de operaciones y controla los brazos robóticos para realizar la operación a través de varias incisiones pequeñas que se hacen en el abdomen del paciente.

Al igual que la prostatectomía radical laparoscópica directa, la Prostatectomía Laparoscópica Asistida por Robot tiene ventajas sobre el método abierto en términos de dolor, pérdida de sangre y tiempo de recuperación. Sin embargo, hasta el momento parece haber poca diferencia para los pacientes entre la prostatectomía radical laparoscópica directa y la robótica.

Para el cirujano, el sistema robótico puede proveer más maniobrabilidad y más precisión cuando se mueven los instrumentos que con la prostatectomía radical laparoscópica convencional. Aun así, la experiencia, el compromiso y la destreza del cirujano son los factores más importantes en el éxito de cualquier de los dos tipos de prostatectomía radical laparoscópica.

La prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot se ha estado usando en los Estados Unidos desde el 2003. Debido a que sigue siendo una manera relativamente nueva de hacer la cirugía, los informes de los resultados a largo plazo todavía no están disponibles. Aun así, este método se ha vuelto más popular en los años recientes, y actualmente es el método que se emplea con más frecuencia para realizar una prostatectomía.

Si usted está considerando tratarse con cualquiera de los dos tipos de prostatectomía radical laparoscópica, es importante que entienda lo que se conoce y lo que todavía se desconoce sobre este método. De nuevo, la experiencia y la destreza de su cirujano son probablemente los factores más importantes. Si decide que cualquiera de los dos tipos de prostatectomía radical laparoscópica es el tratamiento apropiado para usted, asegúrese de encontrar un cirujano que tenga una vasta experiencia con este procedimiento.

  • Resección Transuretral de la Próstata

La Resección Transuretral de la Próstata (transurethral resection of the prostate, TURP) se usa más frecuentemente para tratar a los hombres con agrandamiento no canceroso de la próstata, conocido como Hiperplasia Prostática Benigna (BPH). Una TURP no se emplea para tratar de curar el cáncer de próstata, aunque algunas veces se usa en hombres con cáncer de próstata avanzado para ayudar a aliviar síntomas, tal como problemas urinarios.

Durante esta operación, el cirujano extirpa la parte interna de la próstata que rodea la uretra (la uretra es el conducto por el cual la orina sale de la vejiga). En esta cirugía no es necesario hacer una incisión en la piel. Se coloca un instrumento llamado resectoscopio en el interior de la uretra ingresando por el extremo del pene hasta el nivel de la próstata. Una vez que está en su sitio, se pasa electricidad a través de un alambre para calentarlo o se usa un rayo láser para cortar o vaporizar el tejido. Se administra ya sea anestesia espinal (que adormece la parte inferior de su cuerpo) o anestesia general (en la que usted está dormido).

La operación usualmente dura una hora. Después de la cirugía se inserta un catéter en la vejiga a través del pene. Permanece en ese lugar aproximadamente un día para ayudar a drenar la orina mientras la próstata cicatriza. Por lo general, usted debe permanecer en el hospital uno o dos días y puede regresar a sus actividades normales en una o dos semanas.

Es probable que se observe cierto sangrado en la orina después de la cirugía. Otros posibles efectos secundarios de la TURP incluyen infecciones y cualquier riesgo asociado con el tipo de anestesia que se administre.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-treating-surgery

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Tratamiento: Radioterapia

Tratamiento: Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos de alta energía o partículas para destruir las células cancerosas. La radiación se puede emplear:

  • Como tratamiento inicial para tratar el cáncer de bajo grado que aún está confinado en la glándula prostática.
  • Como parte del tratamiento inicial (junto con terapia hormonal) para cánceres que han crecido fuera de la próstata y hacia tejidos cercanos.
  • Si el cáncer no se extirpó por completo o regresa (recurre) en el área de la próstata después de la cirugía.
  • Si el cáncer es avanzado, para reducir el tamaño del tumor y proporcionar alivio a posibles síntomas presentes y futuros.

Se pueden utilizar dos tipos principales de radioterapia: Rad iación externa y Braquiterapia (radiación interna). Ambos parecen ser buenos métodos para tratar el cáncer de próstata, aunque se tiene más información sobre los resultados a largo plazo del tratamiento con la radiación externa.

  • Rad ioterapia de rayos externos

En la radioterapia de rayos externos (external beam radiation therapy, EBRT), la radiación es dirigida a la glándula prostática desde una máquina que se encuentra fuera de su cuerpo. Este tipo de radiación se puede usar para tratar de curar los cánceres en etapas más tempranas, o para ayudar a aliviar síntomas, como el dolor en los huesos si el cáncer se ha propagado a áreas específicas de los huesos.

Para reducir el riesgo de efectos secundarios, los médicos calculan detenidamente la dosis exacta de radiación necesaria y apuntan los rayos con la mayor precisión posible para dar en el blanco que ha sido cuidadosamente delineado. Antes de iniciar el tratamiento, se hacen estudios por imágenes tales como imágenes por resonancia magnética, tomografías computarizadas y radiografías regulares de la pelvis, para determinar la ubicación exacta de la glándula prostática. Entonces el equipo de radiación puede hacer unas marcas con tinta en la piel del paciente, que posteriormente se utilizará como guía para concentrar la radiación en el área correcta.

Gen eralmente el tratamiento se administra 5 días a la semana, durante 7 a 9 semanas. Cada tratamiento con radiación es muy similar a someterse a una radiografía. La radiación es más potente que la usada en una radiografía, pero el procedimiento no causa dolor. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) toma más.

La radiación externa convencional se usa con mucha menos frecuencia que en el pasado. Las técnicas más nuevas permiten a los médicos administrar dosis más altas de radiación a la glándula prostática a la vez que se reduce la exposición de radiación a los tejidos sanos adyacentes. Estas técnicas tienen menos efectos secundarios que la EBRT convencional. Además, puede que provean una mejor probabilidad de curar el cáncer, aunque esto aún no ha sido probado en estudios. Muchos médicos actualmente recomiendan usar estas nuevas técnicas cuando están disponibles.

  • Rad ioterapia de Representación Tridimensional Conforme (3D-CRT, siglas en inglés)

Este tipo de radioterapia utiliza computadoras especiales para determinar con precisión la ubicación de su próstata. Entonces los rayos de la radiación son configurados y dirigidos a la próstata desde varias direcciones, lo que hace menos probable que haya daños a los tejidos normales. A usted probablemente lo colocarán en un molde de plástico, parecido a un yeso para el cuerpo, que lo mantendrá en la misma posición cada día para que la radiación se pueda dirigir con mayor precisión. Este método parece ser por lo menos tan eficaz como la radioterapia convencional y con menos efectos secundarios.

  • Rad ioterapia de intensidad modulada

La radioterapia de intensidad modulada (intensity modulated radiation therapy, IMRT) es una forma avanzada de terapia tridimensional. Esta técnica emplea una máquina controlada por una computadora que de hecho se mueve alrededor del paciente a medida que emite la radiación. Además de configurar los rayos y dirigirlos a la próstata desde varios ángulos, la intensidad (fuerza) de los rayos puede ser ajustada para minimizar la dosis que llega a los tejidos normales más sensibles. Esto permite que los médicos suministren una dosis incluso más elevada en las áreas con cáncer.

Algunas máquinas de radiación más nuevas tienen un escáner de imágenes integrado. Este adelanto, conocido como Radioterapia Guiada por Imagen (IGRT), le permite al médico tomar fotografías de la próstata y hacer ajustes menores en la dirección de los rayos justo antes de administrar la radiación. Esto podría ayudar a administrar la radiación incluso con más precisión, lo que puede conducir a menos efectos secundarios, aunque se necesita más investigación para probar esto.

Una variación de la IMRT se denomina terapia de arco volumétrico modulado. En esta terapia se usa una máquina que emite rápidamente radiación a medida que gira una vez alrededor del cuerpo. Esto permite que cada tratamiento se administre por solo unos minutos. Aunque esto puede ser más conveniente para el paciente, aún no ha demostrado que sea más eficaz que la IMRT regular.

  • Braquiterapia (terapia de radiación interna)

La braquiterapia (también conocida como implantación de partículas o radioterapia intersticial) utiliza pequeñas partículas radioactivas cada una de ellas del tamaño aproximado de un grano de arroz que se colocan directamente en la próstata.

Por lo general, la braquiterapia se usa en los hombres con cáncer de próstata en etapas iniciales cuyo crecimiento es relativamente lento (como los tumores de bajo grado). Su uso también puede estar limitado por otros factores. Para los hombres que han tenido una Resección Transuretral de la Próstata o aquellos que ya tienen problemas urinarios, el riesgo de efectos urinarios secundarios puede ser mayor. Es posible que la braquiterapia no sea tan eficaz en los hombres con glándulas prostáticas grandes ya que puede no ser posible colocar las partículas en todas las localizaciones correctas. Actualmente, los médicos están estudiando las maneras de evitar esto, como administrar con anticipación un ciclo corto de terapia hormonal a los hombres para reducir el tamaño de la próstata.

Los estudios por imágenes, tales como la ecografía transrectal, la tomografía computarizada o las imágenes por resonancia magnética se usan para ayudar en la colocación de las partículas radioactivas. Unos programas de computación especiales calculan la dosis exacta de radiación necesaria. Sin estos programas, el cáncer recibiría muy poca radiación o el tejido normal circundante podría recibir demasiada radiación.

Existen dos tipos de braquiterapia de la próstata. Ambos se hacen en una sala de operaciones y requieren algún tipo de anestesia.

  • Braquiterapia permanente (en bajas dosis, o LDR, en inglés)

En este método, las partículas (semillas) de material radioactivo (como yodo-125 o el paladio-103) se colocan en el interior de agujas delgadas, las cuales se introducen a través de la piel en el área entre el escroto y el ano y en la próstata. Se remueven las agujas y las partículas se dejan allí, y éstas liberan dosis bajas de radiación en el transcurso de semanas o meses. La radiación que proviene de las partículas alcanza una distancia muy corta, por lo que las partículas pueden emitir una gran cantidad de radiación en un área muy pequeña. Esto disminuye la cantidad de daño hecho a los tejidos sanos que están cerca de la próstata.

Gen eralmente se colocan entre 40 y 100 partículas. Debido a su pequeño tamaño, las partículas causan pocas molestias y simplemente se dejan en ese lugar después de que se agote su material radioactivo. Este tipo de radioterapia requiere de anestesia espinal (la parte inferior de su cuerpo es adormecida) o anestesia general (en la que usted está dormido), y puede requerir una estadía de una noche en el hospital.

Es posible que se le administre también radiación externa junto con la braquiterapia, especialmente si existe el riesgo de que su cáncer se propague fuera de la próstata (por ejemplo, si tiene una puntuación Gleason más alta).

  • Braquiterapia temporal (en altas dosis, o HDR)

Esta técnica es más reciente. Se colocan unas agujas huecas a través de la piel entre el escroto y el ano en dirección a la próstata. En estas agujas se colocan tubos de nailon suave (catéteres). Luego estas agujas se retiran, pero los catéteres permanecen en el lugar. Entonces se colocan en los catéteres el Iridio-192 o el Cesio-137 radioactivo, generalmente por cinco a quince minutos. Usualmente, se administran tres tratamientos breves y la sustancia radioactiva se retira cada vez. Los tratamientos a menudo se administran por dos días. Los catéteres son retirados después del último tratamiento. Durante aproximadamente una semana después del tratamiento, usted sentirá algo de dolor o inflamación en el área entre el escroto y el recto, y la orina puede tener un color marrón rojizo.

Por lo general, se combinan estos tratamientos con radiación externa, que se administra a una dosis más baja de la que se usaría por sí sola. La dosis total de radiación se calcula para que sea lo suficientemente alta como para destruir todas las células cancerosas. La ventaja de este método es que la mayor parte de la radiación se concentra en la glándula prostática en sí, y no afecta la uretra ni los tejidos que circundan la próstata, como por ejemplo los nervios, la vejiga y el recto.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-treating-radiation-therapy

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Tratamiento: Criocirugía

Tratamiento: Criocirugía

La criocirugía (también llamada crioterapia o crioablación) se usa algunas veces para tratar el cáncer de próstata en etapa inicial mediante el congelamiento. Al igual que con la braquiterapia, puede que este tratamiento no sea una buena opción para los hombres que tienen glándulas prostáticas grandes.

En este método, varias sondas huecas (agujas) se introducen a través de la piel que se encuentra entre el ano y el escroto. El médico las guía hasta la próstata con la asistencia de una Ecografía Transrectal (TRUS). Este tipo de procedimiento requiere de anestesia espinal o epidural (la parte inferior de su cuerpo es adormecida) o anestesia general (en la que usted está dormido).

Entonces, se pasan gases muy fríos a través de las agujas, lo que crea bolas de hielo que destruyen la glándula prostática. Para asegurarse de que se destruya la próstata sin causar demasiado daño a los tejidos adyacentes, el cirujano observa cuidadosamente las imágenes de ecografía (ultrasonido) durante el procedimiento. Durante el procedimiento, se circula agua salada tibia en la uretra a través del catéter para evitar que la uretra se congele. El catéter se deja colocado aproximadamente 3 semanas después para permitir que la vejiga se vacíe mientras el paciente se recupera.

Después del procedimiento, puede haber moretones y dolor en el área donde se insertaron las sondas. Es posible que necesite permanecer en el hospital por un día, aunque muchos pacientes dejan el hospital el mismo día.

La criocirugía es menos invasiva que la prostatectomía radical, de manera que usualmente hay menos pérdida de sangre, una hospitalización más breve, menor tiempo de recuperación y menos dolor que con la cirugía. Sin embargo, en comparación con la cirugía o la radioterapia, los médicos tienen mucha menos información sobre la eficacia a largo plazo de la criocirugía. Las técnicas actuales que utilizan la ecografía como guía y la supervisión precisa de la temperatura sólo han estado disponibles unos pocos años.

Por este motivo, la mayoría de los médicos a menudo no usan la criocirugía como primer tratamiento contra el cáncer de próstata. Algunas veces se recomienda si el cáncer regresó, después de otros tratamientos.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-treating-cryosurgery

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Tratamiento: Terapia Hormonal

Tratamiento: Terapia Hormonal

Terapia Hormona l (privación de andrógenos) contra el Cáncer de Próstata

A la terapia hormonal también se le llama Terapia de Privación de Andrógenos (ADT) o Terapia Supresora de Andrógenos. El objetivo de este tratamiento es reducir los niveles de las hormonas masculinas, llamadas andrógenos, en el cuerpo, o prevenir que estas hormonas alcancen las células cancerosas de la próstata.

Los andrógenos principales son la testosterona y la dihidrotestosterona. Los andrógenos, los cuales se producen principalmente en los testículos, estimulan el crecimiento de las células cancerosas de la próstata. La reducción de los niveles de andrógenos o el impedir que alcancen las células del cáncer de próstata a menudo provoca que se reduzca el tamaño de los cánceres o que crezcan más lentamente por un tiempo. Sin embargo, la terapia hormonal sola no cura el cáncer de próstata.

La terapia hormonal se emplea:

  • Si no puede someterse a una cirugía o radioterapia o si estos tratamientos ya no le pueden curar porque el cáncer ya se ha propagado más allá de la glándula prostática.
  • Si su cáncer continúa o regresa después del tratamiento con cirugía o radioterapia.
  • Junto con la radioterapia como tratamiento inicial si usted se encuentra en un riesgo más elevado de que el cáncer regrese después del tratamiento (según una alta puntuación de Gleason, un alto nivel de PSA, y/o crecimiento del cáncer fuera de la próstata).
  • Antes de la radiación para tratar de reducir el tamaño del cáncer y hacer que el tratamiento sea más eficaz.

Tipos de terapia hormonal:

Se pueden emplear varios tipos de terapia hormonal para tratar el cáncer de próstata.

  • Orquiectomía (extirpación de uno o ambos testículos): A pesar de que es un tipo de cirugía, su principal efecto es como una forma de terapia hormonal. En esta operación, el cirujano extirpa los testículos, que es donde se produce la mayor parte de los andrógenos (testosterona y DHT). Al eliminar esta fuente, la mayoría de los cánceres de próstata dejan de crecer o se reduce su tamaño por un tiempo.

La operación se realiza como un simple procedimiento ambulatorio. Este método es probablemente el más económico y simple para reducir los niveles de andrógenos en el cuerpo. Sin embargo, contrario a algunos otros métodos de reducción de niveles de andrógenos, éste es permanente, y muchos hombres tienen problemas para aceptar la extirpación de sus testículos.

  • Análogos de la Hormona Liberadora de Hormona Luteinizante (LHRH)

Estos medicamentos reducen la cantidad de testosterona producida por los testículos. Al tratamiento con estos medicamentos algunas veces se le llama castración química, ya que reducen los niveles de andrógenos tan bien como la orquiectomía.

Aunque estos análogos (también conocidos como Agonistas de la Hormona Liberadora de Hormona Luteinizante o agonistas LHRH) cuestan más que la orquiectomía y requieren visitas frecuentes al médico, la mayoría de los hombres prefiere este método. Estos medicamentos permiten que los testículos permanezcan en su lugar. Sin embargo, los testículos se reducirán en tamaño con el pasar del tiempo, e incluso puede que se vuelvan tan pequeños que no puedan ser palpados.

Los análogos de la LHRH se inyectan o colocan como implantes pequeños debajo de la piel. Dependiendo del medicamento usado, pueden administrarse desde una vez al mes hasta una vez por año. Los Análogos de Hormona Liberadora de Hormona Luteinizante disponibles en los Estados Unidos incluyen leuprolida (Lupron®, Eligard®), la goserelina (Zoladex®), la triptorelina (Trelstar®) y la histrelina (Vantas®).

Cuando se administran por primera vez los análogos LHRH, aumentan brevemente los niveles de testosterona antes de disminuir a niveles muy bajos. Este efecto se denomina exacerbación y resulta de la forma compleja en que actúan los análogos de la LHRH. Los hombres con cáncer propagado a los huesos pueden experimentar dolor en los huesos. Si el cáncer ha hecho metástasis en la columna vertebral, incluso un aumento del crecimiento por un corto período de tiempo podría comprimir la médula espinal y causar dolor o parálisis. Se puede evitar la exacerbación mediante la administración de medicamentos llamados antiandrógenos por varias semanas cuando se comienza el tratamiento con los análogos de la hormona liberadora de hormona luteinizante.

  • Antagonistas de la Hormona Liberadora de Hormona Luteinizante (LHRH)

Los antagonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante (antagonistas LHRH) funcionan como los agonistas LHRH, pero reducen más rápidamente los niveles de testosterona y no causa exacerbación del tumor como lo hacen los agonistas LHRH.

El degarelix (Firmagon®) es un antagonista LHRH usado para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. Se administra mensualmente en forma de inyección debajo de la piel, y reduce rápidamente los niveles de testosterona. Los efectos secundarios más comunes son problemas en el lugar donde se aplicó la inyección (dolor, enrojecimiento, e inflamación) y niveles aumentados de enzimas hepáticas en los análisis de laboratorio.

  • Antiandrógenos

Los antiandrógenos bloquean la capacidad del cuerpo para utilizar cualquier andrógeno. Aun después de la orquiectomía, o durante el tratamiento con los análogos de la LHRH, las glándulas suprarrenales continúan produciendo pequeñas cantidades de andrógenos.

Los medicamentos de este tipo, como la flutamida (Eulexin®), bicalutamida (Casodex®) y nilutamida (Nilandron®), vienen en forma de píldoras que se toman diariamente.

Los antiandrógenos no se usan a menudo por sí solos. Un antiandrógeno puede agregarse al tratamiento si la orquiectomía o un análogo de hormona liberadora de la hormona luteinizante ya no es eficaz por sí solo. Algunas veces se administra un antiandrógeno por varias semanas cuando un análogo de LHRH ha sido indicado para prevenir una exacerbación del tumor.

Un tratamiento de antiandrógenos puede ser combinado con orquiectomía o análogos de hormona liberadora de la hormona luteinizante como terapia hormonal de primera línea. A esto se le llama bloqueo combinado de los andrógenos. Todavía se está debatiendo si este bloqueo es más eficaz bajo este escenario que la orquiectomía o los análogos de la hormona liberadora de la hormona luteinizante por sí solos. Si existe algún beneficio, pareciera ser pequeño.

Algunos médicos están probando el uso de los antiandrógenos en lugar de la orquiectomía o los Análogos de la Hormona Liberadora de la Hormona Luteinizante. Varios estudios recientes han comparado la eficacia de los antiandrógenos solos con la de los agonistas de la hormona liberadora de la hormona luteinizante. En la mayoría de ellos no se encontró una diferencia en las tasas de supervivencia, pero unos pocos concluyeron que los antiandrógenos son ligeramente menos eficaces.

En algunos hombres, si la terapia hormonal (incluyendo los antiandrógenos,) deja de ser eficaz es posible que el cáncer deje de crecer por un corto tiempo al simplemente suspender el antiandrógeno. Los médicos llaman a esto efecto de abstinencia de antiandrógeno, aunque ellos no saben con seguridad la razón por la cual ocurre.

  • Otros medicamentos supresores de andrógenos

Hace un tiempo los estrógenos (hormonas femeninas) fueron la principal alternativa a la orquiectomía para los hombres con cáncer de próstata avanzado. Debido a sus posibles efectos secundarios (que incluyen coágulos de sangre y aumento del tamaño de los senos), los estrógenos han sido sustituidos principalmente por los análogos de la hormona liberadora de la hormona luteinizante y los antiandrógenos. Aun así, se puede intentar dar estrógenos si la abstinencia de andrógenos ya no es eficaz.

El ketoconazol (Nizoral®), que primero se usó para tratar las infecciones fúngicas, bloquea la producción de andrógenos. Se usa con más frecuencia para tratar a los hombres que acaban de ser diagnosticados con cáncer de próstata avanzado y que tienen una gran cantidad de cáncer en el cuerpo, ya que ofrece una manera rápida de bajar los niveles de testosterona. También se puede tratar si otras formas de terapia hormonal dejaron de surtir efecto.

El ketoconazol también puede bloquear la producción de cortisol, una hormona esteroide importante en el cuerpo. Las personas tratadas con ketoconazol a menudo necesitan tomar un corticoesteroide (como hidrocortisona) para prevenir los efectos secundarios causados por los bajos niveles de cortisol.

  • Métodos de terapia hormonal más recientes

En los últimos años, los investigadores han desarrollado nuevos métodos de administrar terapia hormonal que pudieran probar ser más eficaces que los usados actualmente.

Abiraterona (Zytiga®): Los medicamentos, como los agonistas de la LHRH puede hacer que los testículos dejen de producir andrógenos, aunque otras células en el cuerpo, incluyendo las mismas células cancerosas de la próstata, pueden continuar con la producción de pequeñas cantidades, lo que puede estimular el crecimiento del cáncer. La abiraterona bloquea una enzima llamada CYP17, lo cual ayuda a que estas células dejen de producir ciertas hormonas, incluyendo andrógenos.

La abiraterona se puede usar en hombres con cáncer de próstata avanzado resistente a castración (cáncer que sigue creciendo a pesar de tener bajos niveles de testosterona ya sea por agonistas LHRH u orquiectomía). La abiraterona ha demostrado que reduce el tamaño o desacelera el crecimiento de algunos de estos tumores y ayuda a algunos de estos hombres a vivir por más tiempo.

Este medicamento se administra oralmente cada día. Debido a que este medicamento no detiene la producción de testosterona por parte de los testículos, los hombres que no se hayan sometido a una orquiectomía necesitan continuar con la terapia de un agonista de la LRHR. Puesto que la abiraterona reduce el nivel de otras hormonas en el cuerpo, también es necesario administrar prednisona (un medicamento similar a la cortisona) durante el tratamiento.

Enzalutamide (Xtandi®): Este medicamento es un tipo de antiandrógeno más reciente. Para que los andrógenos, como la testosterona afecten las células cancerosas de la próstata, éstos se unen a una proteína en las células llamadas receptores de andrógeno. El receptor envía una señal para que las células crezcan y se dividan. El enzalutamide (también conocido como MDV3100) bloquea esta señal desde el receptor de andrógeno a la célula.

En hombres con cáncer de próstata resistente a castración que han sido tratados con el medicamento de quimioterapia docetaxel (Taxotere), el enzalutamide ha demostrado que reduce los niveles de PSA, disminuye el tamaño de los tumores o reduce el crecimiento de los tumores, y ayuda a los hombres a vivir por más tiempo. Este medicamento también se está estudiando para saber si puede ayudar a los hombres al principio del tratamiento.

El enzalutamide está disponible en forma de pastilla. La dosis más común consiste en 4 pastillas cada día. En los estudios realizados sobre este medicamento, los hombres permanecieron en tratamiento con un agonista de la LHRH, de modo que no está claro si este medicamento sería útil en hombres con niveles normales de testosterona.

Otros medicamentos nuevos: Otras medicinas nuevas, como orteronel, han demostrado ser promisorias en estudios preliminares. Estos medicamentos se han estado probando para el cáncer de próstata, pero en la actualidad sólo están disponibles en estudios clínicos.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-treating-hormone-therapy

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Tratamiento: Quimioterapia

Tratamiento: Quimioterapia

La quimioterapia (quimio) utiliza medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o que se administran por vía oral. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y van por todo el cuerpo, lo cual permite que este tratamiento sea potencialmente útil para aquellos cánceres que se han propagado a órgano s distantes (que han hecho metástasis).

Algunas veces se usa quimioterapia cuando el cáncer de próstata se ha propagado fuera de la glándula prostática y la terapia hormonal ya no es eficaz. La quimioterapia no es un tratamiento convencional para el cáncer de próstata en etapa temprana, pero algunos estudios están determinando si este tratamiento podría ser útil si se administra por un corto periodo de tiempo después de la cirugía.

Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, en los que cada período de tratamiento es seguido por un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. Por lo general, cada ciclo dura varias semanas.

Para el cáncer de próstata, por lo general, los medicamentos de quimioterapia se usan uno a la vez. Algunos de los medicamentos de quimioterapia que se utilizan para tratar el cáncer de próstata incluye:

  • Docetaxel (Taxotere®).
  • Cabazitaxel (Jevtana®).
  • Mitoxantrona (Novantrone®).
  • Estramustina (Emcyt®).
  • Doxorrubicina (Adriamicina®).
  • Etopósido (VP-16).
  • Vinblastina (Velban®).
  • Paclitaxel (Taxol®).
  • Carboplatin (Paraplatin®).
  • Vinorelbina (Navelbine®).

En la mayoría de los casos, el primer medicamento de quimioterapia que se administra es el docetaxel, combinado con el medicamento esteroide prednisona. Si este medicamento no surte efecto (o deja de funcionar), a menudo el próximo medicamento de quimioterapia a tratar es un medicamento más reciente, llamado cabazitaxel (aunque también pueden haber otras opciones de tratamiento).

Ambos medicamentos han demostrado que ayudan a los hombres a vivir siete meses más, en promedio, en comparación con los medicamentos de quimioterapia antiguos. Puede que disminuyan el crecimiento del cáncer y también reduzcan los síntomas, lo que resulta en una mejor calidad de vida. Aun así, la quimioterapia para el cáncer de próstata es poco probable que cure el cáncer.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-treating-chemotherapy

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

Tratamiento con vacunas

Tratamiento con vacunas

La vacuna se produce específicamente para cada hombre (no se produce en grandes cantidades). Para producir esta vacuna, se extraen los glóbulos blancos (células del sistema inmunológico) de la sangre del paciente por varias horas mientras el hombre es conectado a una máquina especial. Entonces, las células se envían a un laboratorio, donde son expuestas a una proteína de las células cancerosas de la próstata llamada fosfatasa ácida prostática. Luego se envían las células al consultorio médico u hospital, donde se devuelven al paciente mediante una infusión en una vena. Este proceso se repite dos o más veces con 2 semanas de diferencia, de manera que el paciente reciba 3 dosis de células. Una vez en el cuerpo, las células ayudan a otras células del sistema inmunológico a atacar el cáncer de próstata.

  • Sipuleucel-T (Provenge®) es una vacuna contra el cáncer. Contrario a las vacunas tradicionales, las cuales refuerzan el sistema inmunológico del cuerpo para prevenir enfermedades infecciosas, esta vacuna refuerza el sistema inmunológico para que ataque las células cancerosas de la próstata en el cuerpo.
  • La vacuna se usa para tratar el cáncer de próstata avanzado que ya no responde a la terapia hormonal inicial, pero que causa pocos o ningún síntoma.
  • Cuando se usó la vacuna en hombres con cáncer de próstata avanzado que ya no respondía a la terapia hormonal, ésta los ayudó a vivir en promedio varios meses más. Al igual que la terapia hormonal y la quimioterapia, este tipo de tratamiento no ha demostrado curar a estos cánceres.
  • Actualmente se realizan estudios para determinar si esta vacuna puede ayudar a los hombres que tienen cáncer de próstata menos avanzado.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-treating-vaccine-treatment

Fecha de actualización: 26/Marzo/2013

El cáncer se puede prevenir

El cáncer se puede prevenir

¿Se puede prevenir el cáncer de próstata?

La causa exacta del cáncer de próstata se desconoce, por lo que no es posible prevenir la mayoría de los casos de la enfermedad. Muchos factores de riesgo, tales como la edad, raza, y el historial familiar no pueden ser controlados. No obstante, de acuerdo con lo que sabemos, existen algunas medidas que puede tomar y que podrían reducir su riesgo de padecer cáncer de próstata.

Peso corporal, actividad física y alimentación

Los efectos del peso corporal, la actividad física y la alimentación sobre el riesgo de cáncer de próstata no están claros, aunque puede que haya cosas que usted pueda hacer que podrían reducir su riesgo.

Algunos estudios han encontrado que los hombres que tienen sobrepeso pueden presentar un riesgo ligeramente menor de padecer cáncer de próstata en general, pero un riesgo mayor de padecer cánceres de próstata que probablemente sean fatales.

Los estudios han encontrado que los hombres que practican regularmente actividad física tienen un riesgo ligeramente menor de cáncer de próstata. Puede que la actividad vigorosa tenga un efecto mayor, especialmente en el riesgo de cáncer de próstata avanzado.

Varios estudios han sugerido que una alimentación con un alto contenido de ciertos vegetales (incluyendo tomates, vegetales crucíferos, soya, frijoles y otras legumbres) o pescado puede estar asociado con un menor riesgo de cáncer de próstata, especialmente cánceres más avanzados. Los vegetales crucíferos incluyen repollo, brócoli, coliflor.

Por ahora, el mejor consejo relacionado con la alimentación y la actividad física para reducir posiblemente el riesgo de cáncer de próstata consiste en:

  • Coma al menos 2½ tazas de una gran variedad de verduras y frutas cada día.
  • Manténgase físicamente activo.
  • Mantenga un peso saludable.

Además, puede que sea sensato limitar los suplementos de calcio y evitar el consumo excesivo de calcio en la alimentación.

Vitaminas, minerales y otros suplementos

Algunos estudios anteriores sugerían que tomar ciertos suplementos ricos en vitaminas y minerales podía reducir el riesgo de cáncer de próstata. La vitamina E y el mineral selenio causaron un interés especial.

Para estudiar los posibles efectos del selenio y la vitamina E en el riesgo de cáncer de próstata, los médicos llevaron a cabo un estudio llamado Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT). Los hombres que participaron en este estudio de gran escala tomaron uno o ambos de estos suplementos o un placebo inactivo cada día por aproximadamente 5 años. En este estudio, no se encontró que la vitamina E ni el selenio redujeran el riesgo de cáncer de próstata. De hecho, se descubrió que los hombres que tomaban suplementos de vitamina E tenían un riesgo ligeramente mayor de cáncer de próstata.

El consumo de suplementos puede presentar tanto riesgos como beneficios. Antes de comenzar a tomar vitaminas u otros suplementos, consulte con su médico.

Varios estudios actualmente buscan los posibles efectos de la proteína de soya (llamada isoflavonas) en el riesgo de cáncer de próstata. Los resultados de estos estudios todavía no están disponibles.

Medicinas

Algunos medicamentos pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de próstata.

Inhibidores de la 5-alfa reductasa

La 5-alfa reductasa es la enzima en el organismo que transforma la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), la hormona principal que causa el crecimiento de la próstata. Los medicamentos llamados inhibidores de la 5-alfa reductasa bloquean la enzima y previenen la formación de DHT.

En la actualidad, se usan dos inhibidores de la 5-alfa reductasa para tratar la hiperplasia prostática benigna (BPH), un crecimiento no canceroso de la próstata. Estos medicamentos son:

  • Finasterida (Proscar®).
  • Dutasterida (Avodart®).

Se han realizado estudios abarcadores de estos dos medicamentos para determinar si también pueden ser útiles en reducir el riesgo de cáncer de próstata. En estos estudios, los hombres que tomaron alguno de los dos medicamentos tuvieron menos probabilidad de padecer cáncer de próstata después de varios años que los hombres que tomaron un placebo inactivo.

Sin embargo, entre los hombres que tomaron estos medicamentos, se reportaron más casos de cánceres de próstata que parecían poder crecer y propagarse rápidamente. Los investigadores siguen observando a los hombres en estos estudios para ver si esto afecta su tiempo de vida.

Estos medicamentos pueden causar efectos secundarios relacionados con la sexualidad, tal como disminución en el deseo sexual e impotencia. No obstante, pueden ayudar con los problemas urinarios, tal como la dificultad para orinar y las fugas de orina (incontinencia).

Actualmente no todos los médicos están de acuerdo en que sea bueno tomar Finasterida o Dutasterida, específicamente para reducir el riesgo de cáncer de próstata. Los hombres que quieren aprender más sobre este asunto deben consultar con sus médicos.

Otros medicamentos

Se están realizando actualmente estudios clínicos con otras medicinas y suplementos dietéticos que pudieran ayudar a reducir el riesgo de cáncer de próstata. En estudios lo suficientemente abarcadores, ningún otro suplemento o medicamento ha demostrado ser útil como para que los expertos lo recomienden a los hombres.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-causes-prevention

Fecha de actualización: 31/Julio/2013

Infografía Cáncer de Próstata

Infografía Cáncer de Próstata

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de próstata?

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de próstata?

Para muchos hombres con cáncer de próstata, el tratamiento puede que remueva o destruya el cáncer. Completar el tratamiento puede causarle tanto tensión como entusiasmo. Usted tal vez sienta alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el crecimiento del cáncer o el regreso de la enfermedad. Cuando un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama recurrencia. Ésta es una preocupación muy común en las personas que han tenido cáncer.

Puede que pase un tiempo antes de que sus temores disminuyan. No obstante, puede que sea útil saber que muchos sobrevivientes de cáncer han aprendido a aceptar esta incertidumbre y hoy día viven vidas plenas.

Para otros hombres, puede que el cáncer regrese o que nunca desaparezca por completo. Estos hombres podrían recibir tratamiento hormonal u otras terapias para ayudar a mantener el cáncer bajo control por el mayor tiempo posible. Aprender a vivir con un cáncer como una enfermedad crónica puede ser difícil y muy estresante, ya que causa incertidumbre.

Cuidados posteriores

Aun cuando completó el tratamiento, sus médicos querrán estar muy atentos a usted. Es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. Durante estas visitas, los médicos le formularán preguntas sobre cualquier problema que tenga y le harán exámenes y análisis de laboratorios o estudios por imágenes para determinar si hay signos de cáncer o para tratar efectos secundarios.

Sus médicos también deben darle un plan de seguimiento. Este plan usualmente incluye visitas regulares al médico y pruebas sanguíneas de PSA (Antígeno Prostático Especifico), con exámenes digitales del recto si su próstata no ha sido extirpada. Es probable que estas pruebas comiencen algunos meses tras haber finalizado el tratamiento. La mayoría de los médicos recomiendan pruebas de PSA aproximadamente cada 6 meses por los primeros 5 años después del tratamiento, y por lo menos cada año después de esto. También se pueden hacer gammagrafías óseas u otros estudios por imágenes, dependiendo de su condición médica.

Casi todos los tratamientos contra el cáncer pueden causar efectos secundarios. Algunos de ellos pueden durar de unas pocas semanas a meses, pero otros pueden durar el resto de su vida. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica sobre cualquier cambio o problema que usted note, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

El cáncer de próstata puede reaparecer incluso muchos años después del tratamiento, por lo que es importante seguir periódicamente las visitas al médico e informar cualquier síntoma nuevo (como dolor en los huesos o problemas urinarios).

Si el cáncer de próstata regresa, sus opciones de tratamiento dependerán del lugar donde se crea que está el cáncer y de qué tipos de tratamiento ya usted recibió.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después de su tratamiento, es posible que usted tenga que consultar con un médico nuevo, quien desconozca totalmente sus antecedentes médicos. Es importante que usted le proporcione a este nuevo médico los detalles de su diagnóstico y tratamiento. La recopilación de esta información poco después del tratamiento puede ser más fácil que tratar de obtenerlos en algún momento en el futuro. Asegúrese de que tenga disponible la siguiente información (y siempre guarde copias para usted):

  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si se sometió a una cirugía, una copia del informe del procedimiento.
  • Si ha tenido radioterapia, una copia del resumen de su tratamiento.
  • Copias de los estudios por imágenes (Tomografía Computarizada o Imágenes por Resonancia Magnética, etc.) que usualmente se pueden grabar digitalmente (en un DVD, etc.).

Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que el médico prepara cuando le envía a su casa.

Si ha recibido terapia hormonal, quimioterapia u otros medicamentos, una lista de sus medicinas, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.

Los nombres y la información de contacto de los médicos que trataron su cáncer.

También es muy importante mantener un seguro médico. Las pruebas y las consultas médicas son costosas y, aunque nadie quiere pensar en el regreso de su cáncer, esto podría ocurrir.

Fuente: Sociedad Americana contra el Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-after-follow-up

Fecha de actualización: 28/Abril/2015

¿Puedo padecer otro cáncer después de haber tenido cáncer de próstata?

¿Puedo padecer otro cáncer después de haber tenido cáncer de próstata?

Los sobrevivientes de cáncer pueden verse afectados por una serie de problemas de salud, pero a menudo su mayor preocupación consiste en enfrentarse nuevamente al cáncer. Si un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama “recurrencia”. Sin embargo, algunos sobrevivientes de cáncer pueden desarrollar un nuevo cáncer, no relacionado al primero. A este se le denomina “cáncer secundario”. Independientemente del tipo de cáncer que haya tenido, aún es posible padecer otro (nuevo) cáncer, incluso después de sobrevivir al primero.

Desafortunadamente, recibir tratamiento contra el cáncer no significa que no pueda padecer otro cáncer. Las personas que han tenido cáncer aún pueden padecer los mismos tipos de cáncer que otras personas padecen. De hecho, ciertos tipos de cáncer y sus tratamientos pueden estar vinculados a un mayor riesgo de ciertos cánceres secundarios.

Los sobrevivientes del cáncer de próstata pueden padecer cualquier tipo de cáncer secundario, aunque tienen un mayor riesgo de:

  • Cáncer de intestino delgado
  • Cáncer de tejido blando
  • Cáncer de vejiga
  • Cáncer de tiroides
  • Cáncer de timo
  • Melanoma de la piel

Los hombres que fueron diagnosticados con cáncer de próstata antes de los 50 años de edad también tienen un mayor riesgo de cáncer de páncreas.

Los hombres que son tratados con radioterapia tienen un mayor riesgo de:

  • Cáncer de vejiga
  • Cáncer de recto
  • Leucemia mieloide aguda (AML)

La radioterapia de haz externo como tratamiento para el cáncer de próstata está más fuertemente vinculada a cáncer de vejiga y recto que los implantes de semillas (braquiterapia). Los hombres que recibieron implantes de semillas sin radioterapia de haz externo pueden tener un riesgo levemente mayor de estos cánceres, pero es menor que lo que se observa con radioterapia de haz externo. En general, el riesgo observado con la radioterapia no es alto, pero puede continuar durante más de 10 años después del tratamiento.

El riesgo está probablemente relacionado con la dosis de radiación, como lo es con otros tipos de cáncer. Los hombres con implantes de semillas normalmente reciben menos radiación a los órgano s cercanos que los que reciben radioterapia de haz externo, ya sea por sí sola o junto con las semillas.

Los nuevos métodos para administrar radioterapia de haz externo, como la radioterapia de intensidad modulada y la radioterapia conformada, pueden tener diferentes efectos sobre los riesgos de un cáncer secundario. Debido a que estos métodos son más recientes, los efectos a largo plazo no han sido estudiados tan bien.

En el pasado, se utilizaron dosis elevadas de la hormona femenina estrógeno para tratar el cáncer de próstata avanzado. Esto se relacionó con el cáncer de seno en algunos hombres. El estrógeno ya no es un tratamiento estándar para el cáncer de próstata.

Cuidado de seguimiento después del tratamiento

Después de completar el tratamiento para el cáncer de próstata, usted debe consultar con sus médicos con regularidad. Puede que también le realicen pruebas de sangre para buscar signos de que su cáncer ha regresado o se ha propagado. Los expertos no recomiendan ninguna otra prueba para buscar cánceres secundarios en personas que no presentan síntomas.

Informe a su médico acerca de cualquier nuevo problema o síntoma, ya que podría deberse a que el cáncer está regresando o a una nueva enfermedad o un cáncer secundario. Por ejemplo, sangre en la orina puede ser un síntoma de cáncer de vejiga, mientras que el sangrado rectal y/o el dolor pueden ser síntomas de cáncer de recto.

Todos los sobrevivientes de cáncer de próstata deben evitar el humo del tabaco. Fumar puede incrementar aún más el riesgo de cáncer de vejiga después de la radiación a la próstata, además de aumentar el riesgo de muchos otros cánceres.

Para ayudar a mantener una buena salud, los sobrevivientes también deben:

  • Lograr y mantener un peso saludable
  • Adoptar un estilo de vida físicamente activo
  • Comer sanamente con un énfasis en los alimentos de origen vegetal
  • Limite el consumo de alcohol a no más de dos bebidas por día

Estos pasos también pueden reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer.

Fuente: Sociedad Americana contra el Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeprostata/guiadetallada/cancer-de-prostata-after-second-cancers

Fecha de actualización: 28/Abril/2015

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Testimonio

Andrés Medina Ortíz
Tengo 9 años con enfermedades...
Todas las enfermedades me han enseñado algo... pero el cáncer me hizo más humano y más humilde. Leer más

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