Tipos de Cáncer > Cáncer de Hueso > Cáncer de hueso y aspectos emocionales

En pacientes con cáncer, la ansiedad se manifiesta en niveles variables y puede aumentar conforme evoluciona la enfermedad o el tratamiento se torna más intenso. Diversos estudios han observado que 44% de los enfermos de cáncer manifiestan que sienten ansiedad, que alcanza niveles significativos en 23% de ellos.

Existen altas tasas de depresión y ansiedad en los pacientes que padecen cáncer, y que pueden deberse al estigma, temores, percepciones y síntomas asociados a esta enfermedad. Para la mayoría de personas, el temor principal es sufrir una muerte dolorosa. A esto se suma el miedo de perder su autosuficiencia y volverse dependientes, tener alteraciones en su apariencia, experimentar cambios en las funciones de su cuerpo y perder la compañía de las personas allegadas.

Algunas investigaciones señalan que los pacientes con lesiones o amputaciones de extremidades pueden desarrollar complicaciones emocionales y psiquiátricas ante su pérdida, y cada respuesta particular debe correlacionarse con su habilidad para adaptarse a la nueva situación, lo cual depende de su personalidad, motivación, capacidad para aceptar y tolerar la adversidad, factores socioeconómicos y culturales, la naturaleza de su problema y, sobre todo, de las relaciones médico-paciente.

Es común que antes de la cirugía el enfermo piense que su dolor y sufrimiento terminarán, y que éste será el inicio de una nueva fase. Sin embargo, la mayoría experimentan ansiedad y preocupación por su funcionalidad, rendimiento, imagen corporal, intimidad sexual, el dolor y la percepción que tienen las demás personas sobre su situación.

Después de la intervención quirúrgica (fase posoperatoria inmediata), el impacto brutal de la amputación da lugar a ansiedad, depresión, dependencia, hostilidad y frustración, manifestaciones que ocasionan importantes complicaciones que dificultan la recuperación y la rehabilitación. El desconsuelo posoperatorio constituye una reacción esperada ante la pérdida de un miembro, que conlleva un proceso de duelo y, en algunas ocasiones, de depresión. A la pena se añade la tendencia a la preocupación, a la introspección y al distanciamiento del mundo real, lo que, a su vez, da origen a sentimientos de culpabilidad, miedo y angustia. Las reacciones psicológicas son resultado de preocupaciones relacionadas con la seguridad, el miedo a las complicaciones y al dolor, que en algunas ocasiones provocan pérdida del autocuidado y de la orientación.

El síndrome de miembro fantasma es un fenómeno común en 90% a 100% de los amputados. Esta sensación tiende a desaparecer con el tiempo, sin embargo, algunos pacientes sienten que el miembro aún está presente, se mueve e incluso, algunas veces, experimenta dolor; se ha registrado que esta sensación persiste hasta un año después de la amputación. En lo que respecta al miembro fantasma doloroso, se ha demostrado que la experiencia dolorosa tiene relación directa con el grado de depresión y ansiedad; se ha encontrado que la padecen 54% a 85% de los amputados.

Fuente: Gaceta Mexicana de Oncología

Fecha de actualización: 9 de diciembre de 2016


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Testimonio

Andrés Medina Ortíz
Tengo 9 años con enfermedades...
Todas las enfermedades me han enseñado algo... pero el cáncer me hizo más humano y más humilde. Leer más

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