Tipos de Cáncer > Cáncer Colorrectal

¿Cómo se afecta su salud emocional al tener cáncer colorrectal?

¿Cómo se afecta su salud emocional al tener cáncer colorrectal?

Una vez que se termina el tratamiento, puede que se sorprenda por la cantidad de emociones que empiece a sentir. Esto les sucede a muchas personas. También podría estar penando sobre el efecto de su cáncer en aspectos como sus familiares y amigos, así como el efecto sobre su vida profesional. Puede que el dinero sea una preocupación a medida que las facturas médicas empiezan a acumularse. O puede que empiece a pensar en los cambios que el cáncer ha ocasionado en su relación con su pareja o cónyuge. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que se recupera y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede resultar difícil para algunas personas.

En general los tratamientos del cáncer colorrectal pueden ser invasivos, por ejemplo las personas que tienen una colostomía refieren sentirse inseguras, deprimidas y sin ganas de salir o relacionarse con otras personas, aunque esta situación puede ser temporal, es importante que trate de acercarse a sus seres queridos.

Este momento es ideal para buscar apoyo emocional y social, contar con alguien a quién acudir le ayudará a sentirse mucho mejor. El apoyo puede presentarse en diversas formas: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, u orientadores privados, también puede solicitar apoyo emocional vía telefónica llamando al 01800 2262 371 de lunes a viernes de 9 a 17 horas.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer

Fecha de actualización: 9 de diciembre de 2016

Estructura del órgano

Estructura del órgano

El colon y el recto son partes del sistema digestivo, que también se denomina sistema gastrointestinal. La primera porción del sistema digestivo (el estómago y el intestino delgado) procesa los alimentos para obtener energía mientras que la porción final (el colon y el recto) absorbe líquido para formar residuos sólidos (excremento o heces fecales) que luego salen del cuerpo. Para entender el cáncer colorrectal, es útil conocer un poco sobre la estructura normal del sistema digestivo y de cómo funciona.

Después de masticar y tragar los alimentos, éstos se desplazan a través del esófago hasta el estómago. Ahí, se descomponen parcialmente y pasan al intestino delgado. Se le llama intestino delgado porque es más estrecho que el intestino grueso (colon y recto), pero en realidad el intestino delgado es el segmento más largo del sistema digestivo (alrededor de 6 metros). El intestino delgado continúa digiriendo los alimentos y absorbe la mayoría de los nutrientes.

Este intestino se une al intestino grueso en el abdomen inferior derecho. La mayor parte del intestino grueso está compuesto por el colon, un conducto muscular de aproximadamente 1 metro y medio de longitud que absorbe agua y sal de los alimentos, también sirve como área de almacenamiento para la materia de desecho.

El colon consta de cuatro secciones:

◾ La primera sección se llama colon ascendente. Comienza con una pequeña bolsa (el ciego) donde el intestino delgado se une al colon y se extiende hacia arriba en el lado derecho del abdomen. El ciego también se ubica donde el apéndice se une al colon.

◾ La segunda sección se llama colon transverso ya que se extiende a través del cuerpo del lado derecho hacia el lado izquierdo en el abdomen superior.

◾ La tercera sección, el colon descendente, continúa hacia abajo en el lado izquierdo.

◾ La cuarta y última sección se conoce como colon sigmoide debido a su forma en “S”

El material de desecho que queda después de pasar por el colon se conoce como heces fecales o excremento, el cual pasa al recto, la parte final del sistema digestivo cuya longitud es de aproximadamente 15 centímetros, y es ahí donde se almacena hasta que pasa fuera del cuerpo a través del ano.

La pared del colon y del recto está compuesta por varias capas. Estas capas, de la interior a la exterior, incluyen:

◾ El revestimiento interno (mucosa).

◾ Una capa muscular delgada (muscularis mucosae).

◾ El tejido fibroso que se encuentra debajo de esta capa muscular (submucosa).

◾ Una capa gruesa de músculo (muscularis propria) que se contrae para forzar el movimiento del contenido de los intestinos.

◾ La capa delgada más externa de tejido conectivo (la subserosa y la serosa) que cubre la mayor parte del colon, pero no el recto.

El cáncer colorrectal se origina en la capa más interna (mucosa) y puede crecer a través de algunas o de todas las demás capas. Es importante saber algo sobre estas capas, ya que la etapa o estadio (extensión de la propagación) del cáncer colorrectal depende en gran medida de cuán profundo crece en estas capas.

Fuente: Sociedad Americana del Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-what-is-what-is-colorectal-cancer

Fecha de actualización: 25/Junio/2015

Cáncer Colorrectal

Cáncer Colorrectal

Es el que se origina en el colon o el recto. A estos cánceres se les puede llamar por separado de colon o de recto (rectal) dependiendo del lugar donde se originan. Ambos comparten muchas características, por lo que se revisarán juntos en este documento, excepto en la sección sobre el tratamiento, donde se analizarán por separado.

Crecimientos anormales en el colon o en el recto

La mayoría de los cánceres colorrectales se desarrollan lentamente durante varios años. Antes de que se origine, usualmente se forma un crecimiento de tejido o un tumor que es un pólipo no canceroso en el revestimiento interno. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso); un pólipo es benigno, no canceroso, sin embargo, algunos (no todos) pueden transformarse en malignos, y esto depende de la clase a la que pertenecen:

  • Los pólipos adenomatosos (adenomas) son pólipos que pueden volverse malignos. Debido a esto, a los adenomas se les llama una afección precancerosa.
  • Los pólipos inflamatorios y los pólipos hiperplásicos, por lo general, no son precancerosos. Pero algunos médicos creen que algunos pólipos hiperplásicos pueden convertirse en precancerosos o pueden ser un signo de un riesgo mayor de adenomas y enfermedad oncológica, particularmente cuando éstos crecen en el colon ascendente.

La displasia es otra clase de afección precancerosa. Es un área en el revestimiento del colon o del recto donde las células lucen anormales (pero no como células cancerosas verdaderas) cuando son observadas con un microscopio, éstas pueden volverse malignas con el paso del tiempo. Por lo general, se presenta en las personas que han tenido enfermedades, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, por muchos años. Ambas enfermedades causan inflamación crónica del colon.

Principio y propagación del cáncer colorrectal

Si se producen células cancerígenas dentro de un pólipo, con el tiempo, puede comenzar a crecer en el espesor de la pared del colon o del recto. Cuando estas células se encuentran en la pared, pueden crecer hacia los vasos sanguíneos o los vasos linfáticos. Los vasos linfáticos son canales delgados y diminutos que transportan material de desecho y líquido, este material llega primero hasta los ganglios linfáticos adyacentes, que son estructuras que contienen células inmunológicas que ayudan a combatir las infecciones. Una vez que las células cancerosas se propagan a los vasos sanguíneos o linfáticos, éstas pueden trasladarse hasta los ganglios adyacentes o las partes distantes del cuerpo, como el hígado, a lo que se le denomina metástasis.

Tipos de cáncer en el colon y el recto

Adenocarcinoma s: más del 95% de los cánceres colorrectales son adenocarcinomas. Estos cánceres comienzan en las células que forman glándulas que producen mucosidad para lubricar el interior del colon y del recto. Casi siempre que los médicos hablan de cáncer colorrectal se refieren a este tipo.

Otros tipos de tumores menos comunes también pueden comenzar en el colon y en el recto. Éstos incluyen:

Tumor es carcinoides: se originan a partir de células especializadas productoras de hormonas del intestino.

Tumor es del estroma gastrointestinal: estos tumores se originan de células especializadas en la pared del colon llamadas células intersticiales de Cajal. Algunos son benignos (no cancerosos), mientras que otros son malignos (cancerosos). Pueden encontrase en cualquier parte del tracto digestivo, aunque éstos son poco comunes en el colon.

Linfoma s: éstos son cánceres de las células del sistema inmunitario que típicamente se forman en los ganglios linfáticos, pero que también pueden comenzar en el colon y el recto o en otros órgano s.

Sarcoma s: pueden comenzar en los vasos sanguíneos, así como en el tejido muscular y conectivo de la pared del colon y recto.

Esta sección se concentra solamente en los adenocarcinomas del colon y del recto.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-what-is-what-is-colorectal-cancer

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013.

Factores de riesgo

Factores de riesgo

Factores relacionados con los estilos de vida

Varios factores relacionados con el estilo de vida han sido asociados al cáncer colorrectal. De hecho, la relación que hay entre la alimentación, el peso y el ejercicio es una de las más fuertes para cualquier tipo de cáncer.

Ciertos tipos de alimentos

Una alimentación con un alto consumo de carne roja (tal como res, cerdo, cordero o hígado) y carnes procesadas (algunas carnes frías) pueden aumentar el riesgo, así como cocinar las carnes a temperaturas muy altas (freír o cocinar a la parrilla) crea químicos que pueden aumentar el riesgo de cáncer, aunque no está claro cuánto de esto puede contribuir a un aumento en el riesgo de cáncer colorrectal.

Una alimentación con un alto consumo de vegetales, verduras, frutas y granos integrales ha sido asociada a un menor riesgo, aunque los suplementos de fibra no parecen ayudar a reducir este riesgo. No está claro si otros componentes alimenticios (por ejemplo, ciertos tipos de grasas) afectan el riesgo de cáncer colorrectal.

Inactividad física

Si usted no está activo físicamente, tiene una mayor probabilidad de padecer cáncer colorrectal. Un aumento en la actividad física puede ayudar a reducir su riesgo.

Obesidad

Si tiene exceso de peso, su riesgo de padecer y morir de cáncer colorrectal es mayor. Por otro lado, la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de colon tanto en los hombres como en las mujeres, aunque esta asociación parece ser mayor en los hombres.

Tabaquismo

Las personas que fuman desde hace mucho tiempo tienen una probabilidad mayor de padecer y morir de cáncer colorrectal que las personas que no fuman. Se sabe que fumar causa cáncer de pulmón, pero también está asociado a otros cánceres.

Consumo excesivo de alcohol

El cáncer colorrectal ha sido vinculado al consumo excesivo de alcohol. Al menos algo de esto puede que se deba al hecho de que las personas que consumen alcohol en exceso tienden a presentar bajos niveles de ácido fólico en el cuerpo. Aun así, el alcohol se debe limitar a no más de dos tragos por día para los hombres y un trago al día para las mujeres.

Otros factores de riesgo

Edad

Los jóvenes tambien pueden padecer cáncer colorrectal, aunque las probabilidades aumentan significativamente después de los 50 años de edad. Alrededor de 9 de 10 personas diagnosticas con cáncer colorrectal tienen al menos 50 años de edad.

Antecedente personal de cáncer colorrectal o pólipos colorrectales

Si presenta un antecedente de pólipos adenomatosos (adenomas), usted tiene un mayor riesgo de cáncer colorrectal. Esto es especialmente cierto si los pólipos son grandes o si existen muchos de ellos.

Si ha padecido cáncer colorrectal, aunque se le haya extirpado completamente, tiene más probabilidades de padecer nuevos cánceres en otras áreas del colon y del recto. Las probabilidades de que esto suceda son mucho mayores si usted padeció su primer cáncer colorrectal siendo joven.

Antecedente personal de enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal, incluyendo la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, es una afección en la cual el colon se encuentra inflamado durante un período prolongado de tiempo. Las personas que han padecido esta enfermedad por muchos años a menudo desarrollan displasia. El término displasia se utiliza para describir las células en el revestimiento del colon o del recto que lucen anormales (pero no como células cancerosas verdaderas) cuando se observan con un microscopio. Estás células pueden transformarse en cáncer con el paso del tiempo.

Si usted padece la enfermedad inflamatoria intestinal, su riesgo de cáncer colorrectal aumenta, y puede que necesite comenzar las pruebas de detección a una edad más temprana y con más frecuencia.

La enfermedad inflamatoria intestinal es diferente al síndrome del intestino irritable, el cual no aumenta su riesgo de cáncer colorrectal.

Antecedente familiar de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos

La mayoría de los cánceres colorrectales ocurre en personas sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal. A pesar de esto, tanto como una de cada cinco personas que padece cáncer colorrectal tiene otros familiares que han sido afectados por esta enfermedad.

Las personas con un antecedente de cáncer colorrectal en uno o más familiares de primer grado (padres, hermanos o hijos) tienen un riesgo aumentado. El riesgo es alrededor del doble para aquellas personas con un solo familiar de primer grado afectado. El riesgo es aún mayor si el familiar fue diagnosticado con cáncer cuando tenía menos de 45 años, o si más de un familiar de primer grado es afectado.

Las razones para el riesgo aumentado no están claras en todos los casos. Los cánceres que “vienen de familia” pueden deberse a genes heredados, a que se comparten factores ambientales o a cierta combinación de estos factores.

Tener familiares que hayan tenido pólipos adenomatosos también está asociado a un mayor riesgo de cáncer de colon. (Los pólipos adenomatosos son la clase de pólipos que se pueden convertir en cáncer).

Si usted tiene antecedentes familiares de pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal, debe hablar con su médico sobre la posible necesidad de comenzar las pruebas de detección antes de los 50 años de edad. Si usted ha tenido pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal, es importante que informe a sus familiares cercanos para que puedan notificar de esto a sus médicos y comiencen las pruebas de detección a la edad adecuada.

Síndrome s hereditarios

Alrededor del 5% al 10% de las personas que padecen cáncer colorrectal presentan defectos genéticos hereditarios (mutaciones) que pueden causar síndromes de cáncer familiares y que pueden llevar a padecer la enfermedad. Estos síndromes a menudo provocan que se origine el cáncer a una edad más temprana de lo común. También están vinculados a otros cánceres además del cáncer colorrectal. Algunos de estos síndromes también están vinculados a los pólipos. La identificación de las familias con estos síndromes hereditarios es importante, ya que permite a los médicos recomendar medidas específicas como pruebas de detección y otras medidas preventivas cuando la persona es más joven.

Los síndromes hereditarios más comunes asociados a los cánceres colorrectales son la poliposis familiar adenomatosa) y el cáncer colorrectal hereditario sin poliposis, aunque otros síndromes mucho menos comunes también aumentan el riesgo de cáncer colorrectal.

Poliposis adenomatosa familiar: La poliposis adenomatosa familiar es causada por cambios (mutaciones) en el gen APC que una persona hereda de sus padres. Aproximadamente 1% de todos los cánceres colorrectales se debe a la poliposis adenomatosa familiar.

El tipo más común de poliposis adenomatosa familiar provoca que las personas desarrollen cientos o miles de pólipos en el colon y el recto, por lo general en la adolescencia o en la edad adulta temprana. El cáncer, por lo general, surge en uno o más de estos pólipos tan pronto como a la edad de 20 años. Los pólipos que pueden convertirse en cáncer también se pueden desarrollar en el estómago y el intestino delgado. En la poliposis adenomatosa familiar atenuada, que es un subtipo de este trastorno, los pacientes tienen un menor número de pólipos (menos de 100) y el cáncer colorrectal tiende a ocurrir a una edad más avanzada.

El síndrome de Gardner es un tipo de poliposis adenomatosa familiar que también se manifiesta con tumores benignos (no cancerosos) de la piel, el tejido blando y los huesos.

Cáncer de colon hereditario sin poliposis: El cáncer de colon hereditario sin poliposis, también conocido como síndrome de Lynch, representa alrededor del 2% al 4% de todos los cánceres colorrectales. En la mayoría de los casos, este trastorno es causado por un defecto hereditario en el gen MLH1 o el gen MSH2, pero otros genes también pueden causarlo. Los genes involucrados ayudan normalmente a reparar el ADN dañado.

Los cánceres en este síndrome también se desarrollan cuando las personas son relativamente jóvenes, aunque no tan jóvenes como en la poliposis adenomatosa familiar. Las personas con Cáncer de colon hereditario sin poliposis también pudieran presentar pólipos, pero sólo presentan pocos, no cientos de ellos, como en el caso de la poliposis adenomatosa familiar. El riesgo de cáncer colorrectal en el transcurso de la vida de una persona con esta afección puede ser tan alto como 80%.

Las mujeres con esta afección también tienen un riesgo muy alto de cáncer de endometrio (el revestimiento del útero ). Otros cánceres asociados al Cáncer de colon hereditario sin poliposis, incluyen el cáncer de ovario, estómago, intestino delgado, páncreas, riñón, encéfalo, uréteres (conductos que llevan la orina desde los riñones hasta la vejiga) y las vías biliares.

Síndrome de Turcot: ésta es una afección hereditaria que se presenta en raras ocasiones, en la que las personas están en riesgo aumentado de pólipos adenomatosos y cáncer colorrectal, así como tumores cerebrales. En realidad, existen dos tipos de síndrome de Turcot:

◾ Uno puede ser causado por cambios genéticos similares a aquellos vistos en poliposis adenomatosa familiar, en cuyos casos los tumores cerebrales son meduloblastomas.

◾ El otro también puede ser causado por cambios genéticos similares a aquellos vistos en Cáncer de colon hereditario sin poliposis, en cuyos casos los tumores cerebrales son glioblastomas.

Síndrome Peutz-Jeghers: las personas con esta afección hereditaria poco común tienden a presentar pecas alrededor de la boca (y algunas veces en las manos y los pies) y un tipo especial de pólipo en sus tractos digestivos (hamartoma). Tienen un riesgo significativamente mayor de cáncer colorrectal, así como de otros cánceres, los cuales usualmente se presentan a una edad más temprana que lo normal. Este síndrome es causado por mutaciones en el gen STK1.

Diabetes tipo 2

Las personas con diabetes tipo 2 (usualmente no dependiente de insulina) tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer colorrectal. Tanto la diabetes tipo 2 como el cáncer colorrectal comparten algunos de los mismos factores de riesgo (como el exceso de peso). Sin embargo, aun cuando se toman estos factores en consideración, las personas con diabetes tipo 2 todavía presentan un riesgo aumentado. Estas personas también suelen tener un pronóstico menos favorable después del diagnóstico.

Tratamiento previo de ciertos cánceres

Algunos estudios han encontrado que los hombres que sobreviven a cáncer testicular parecen tener una tasa mayor de cáncer colorrectal y algunos otros cánceres. Esto se puede deber a los tratamientos que han recibido.

Algunos estudios han sugerido que los hombres que recibieron radioterapia para tratar el cáncer de próstata podrían tener un mayor riesgo de cáncer rectal, ya que el recto recibe algo de radiación durante el tratamiento. La mayoría de estos estudios están basados en hombres tratados en los años ’80 y ’90, y el efecto de los métodos de radiación más modernos en el riesgo de cáncer rectal no está claro. Existen muchos posibles efectos secundarios del tratamiento de cáncer de próstata que los hombres deben considerar al momento de tomar decisiones sobre el tratamiento. Algunos médicos recomiendan que el riesgo de cáncer rectal deba ser considerado como uno de esos posibles efectos secundarios.

Fuente: Sociedad Americana contra el Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-causes-risk-factors

Fecha de actualización: 25/Junio/2015

Signos y síntomas

Signos y síntomas

El cáncer colorrectal a menudo se encuentra después que se presentan los síntomas, aunque la mayoría de las personas en etapa inicial no tienen síntomas de la enfermedad. Los síntomas generalmente se presentan sólo en un estado más avanzado. Por esta razón, es muy importante hacerse las pruebas de detección antes de que surja cualquier síntoma.

Si tiene cualquiera de los siguientes síntomas debe consultar con su médico:

  • Algún cambio en los hábitos de evacuación como diarrea, estreñimiento o reducción del diámetro de las heces fecales (excremento) por varios días.
  • Una sensación de que necesita defecar y que no desaparece después de hacerlo.
  • Sangrado rectal, heces oscuras o sangre en las heces fecales (sin embargo, a menudo, el excremento luce normal).
  • Cólicos o dolor abdominal.
  • Debilidad y cansancio.
  • Pérdida inexplicable de peso.

Con más frecuencia, la mayoría de estos síntomas son causados por otras afecciones, tales como infecciones, hemorroides y enfermedad inflamatoria intestinal. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario

Fuente: Asociación Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-early-diagnosed

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013.

Detección y diagnóstico

Detección y diagnóstico

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier señal o síntoma que sugiere que pudiese tener esta enfermedad, su médico tomará sus antecedentes médicos completos para analizar los factores de riesgo y los síntomas, incluyendo los antecedentes familiares.

Como parte del examen físico, examinará cuidadosamente su abdomen para tratar de detectar masas u órgano s que estén agrandados, y también examinará el resto de su cuerpo, es probable que se le tenga que realizar un examen digital del recto. Durante éste, el médico se coloca un guante en la mano, inserta un dedo lubricado en el recto del paciente y palpa para determinar si hay alguna área anormal.

Análisis de sangre

Puede que su médico ordene ciertas pruebas de sangre para ayudar a determinar si usted tiene este padecimiento o para ayudar a vigilar su enfermedad si ya ha sido diagnosticado.

Recuento sanguíneo completo : su médico puede ordenar un recuento sanguíneo completo para saber si usted tiene anemia (muy pocos glóbulos rojos). Algunas personas con este tipo de enfermedad oncológica se tornan anémicas debido al sangrado prolongado del tumor.

Enzimas hepáticas: también es posible que se haga una prueba de sangre para verificar su función hepática debido a que el cáncer colorrectal puede propagarse hacia el hígado.

Marcadores tumorales: algunas veces, las células cancerígenas producen sustancias, como el antígeno carcinoembrionario (CEA) y el CA 19-9, que se liberan al torrente sanguíneo. Los análisis de sangre para estos marcadores tumorales se usan con más frecuencia junto con otras pruebas para darle seguimiento a los pacientes que ya han sido diagnosticados con esta enfermedad o que ya han recibido tratamiento. Estas pruebas pueden mostrar lo bien que está funcionando el tratamiento o proveer una advertencia temprana de una enfermedad oncológica que ha regresado.

Estos marcadores tumorales no se usan para detectar o diagnosticar este padecimiento, ya que las pruebas no pueden indicar con certeza si alguien lo tiene o no. Algunas veces, los niveles del marcador tumoral pueden ser normales en una persona enferma y pueden ser anormales debido a otras razones. Por ejemplo, en la sangre de algunas personas que tienen colitis ulcerosa, tumores no cancerosos en los intestinos o algunos tipos de trastornos hepáticos o enfermedad pulmonar crónica puede haber niveles más altos de estos marcadores. Fumar también puede aumentar los niveles del antígeno.

Pruebas para encontrar pólipos o cáncer colorrectal

Si los síntomas o los resultados del examen físico o los análisis de sangre sugieren que pudiera haber enfermedad colorrectal, su médico puede recomendar más pruebas. Con más frecuencia, se hace una colonoscopia, aunque algunas veces se puede hacer primero una sigmoidoscopia o un estudio por imágenes, como un enema de bario (tránsito gastrointestinal inferior).

Biopsia : por lo general, si durante cualquier prueba diagnóstica se sospecha la presencia de células cancerígenas, se toma una biopsia durante la colonoscopia. En este procedimiento, el médico extrae un pedacito de tejido con un instrumento especial que se pasa a través del endoscopio. Aunque después de esta extracción. puede presentarse algo de sangrado, que generalmente cesa poco tiempo después. Con menos frecuencia, es posible que se necesite extirpar quirúrgicamente parte del colon para hacer el diagnóstico.

Pruebas de laboratorio de las muestras: las muestras de la biopsia (del colonoscopio o la cirugía) se envían al laboratorio donde un patólogo, un médico entrenado para diagnosticar enfermedades en muestras de tejido, examina la muestra con un microscopio. Otras pruebas pueden sugerir que hay células cancerígenas, pero la única manera de confirmar esto es mediante la observación de una muestra con un microscopio.

También se le pueden hacer otras pruebas de laboratorio a las muestras de biopsia para ayudar a clasificar la enfermedad. Los médicos pueden identificar cambios genéticos específicos en las células cancerosas que pueden afectar el tratamiento. Por ejemplo, ahora los médicos usualmente hacen pruebas a las células para detectar cambios en el gen KRAS, éste está mutado en alrededor de cuatro de cada 10 cánceres colorrectales. Algunos médicos también pueden hacer pruebas para detectar cambios en el gen BRAF.

Algunas veces, se hacen pruebas al tejido del tumor para determinar si muestra cambios llamados inestabilidad de microsatélite. Este cambio está en la mayoría de los cánceres colorrectales hereditarios sin poliposis y también puede afectar a algunos cánceres en pacientes que no lo tienen.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radioactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Se pueden hacer por diversas razones, como un auxiliar para determinar si un área sospechosa puede ser cancerosa, saber cuán lejos se han propagado las células cancerígenas y si el tratamiento ha sido eficaz.

Tomografía computarizada

Éste es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de capturar una imagen, como en la radiografía común, ésta captura muchas imágenes al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes seccionales de la parte del cuerpo que se estudia. A diferencia de una radiografía convencional, una tomografía computarizada crea imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Este estudio puede ayudar a determinar si el padecimiento se ha propagado hacia el hígado u otros órgano s.

Antes de la tomografía, pueden pedirle que tome una solución de contraste y/o que reciba una inyección intravenosa (IV) de un material de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales del cuerpo. Es posible que usted necesite una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial, asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido alergias o una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Las tomografías requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Necesita acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera de una máquina en forma de anillo (escáner). Es posible que sienta un poco de confinamiento (sensación de estar atrapado) por el anillo dentro del cual permanece mientras se capturan las imágenes.

La tomografía con portografía examina específicamente la vena porta (la vena grande que llega al hígado desde el intestino). En esta prueba, el material de contraste se inyecta en las venas que llegan al hígado, para ayudar a encontrar propagación de la enfermedad.

Biopsia por aguja guiada por tomografía: en los casos en que un área sospechosa se encuentra profunda dentro del cuerpo, se puede usar una tomografía computarizada para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia esa área. Para este procedimiento, el paciente permanece en la camilla de la tomografía, mientras un médico mueve una aguja a través de la piel y hacia la masa. La exploración por este procedimiento continúa hasta que el médico pueda ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una aguja muy fina (un fragmento diminuto de tejido) o por punción con una aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido) y se observa con un microscopio. Esto se hace a menudo si la tomografía muestra tumores en el hígado.

Ultrasonido

La ecografía o ultrasonido usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órgano s internos o masas. Un pequeño instrumento parecido a un micrófono llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Este estudio no causa dolor y no le expone a radiación.

El ultrasonido abdominal puede ser usado para detectar tumores en el hígado, vesícula biliar, páncreas o en otro lugar de su abdomen, aunque no puede detectar tumores en el colon. Para este estudio, usted simplemente se acuesta en una camilla y un técnico mueve el transductor por la piel que se encuentra sobre la parte del cuerpo a examinar. Gen eralmente, se lubrica primero la piel con gel.

Algunas veces, se usan dos tipos especiales de ultrasonido para evaluar los cánceres de colon y recto.

Ultrasonido (ecografía) endorrectal: este estudio utiliza un transductor especial que se puede introducir directamente en el recto. Se usa para ver qué tanto ha penetrado la enfermedad a través de la pared rectal y si se ha propagado a órgano s o tejidos cercanos, tal como los ganglios linfáticos.

Ultrasonido (ecografía) intraoperativa: este estudio se hace durante la cirugía después de que el cirujano haya abierto la cavidad abdominal. El transductor se puede colocar sobre la superficie del hígado, lo cual hace que esta prueba sea muy útil en detectar la propagación de la enfermedad al hígado.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía, las imágenes por resonancia magnética proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, este estudio utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas radiales es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para mostrar mejor los detalles, es posible que un material de contraste, llamado gadolinio, se inyecte en una vena antes de realizar el estudio.

La resonancia magnética es un poco más incomodas que la tomografía. En primer lugar, demoran más tiempo, generalmente, hasta una hora. Segundo, se debe permanecer recostado dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las personas que sufren de claustrofobia (temor a lugares encerrados). Algunas veces, las máquinas más nuevas y más abiertas de resonancia, pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor, si es necesario. Sin embargo, puede que en algunos casos las imágenes no sean tan nítidas. Estas máquinas producen un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos centros se ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.

Algunas veces, las resonancias son útiles para encontrar áreas anormales en el hígado que pudieran deberse a la propagación de la enfermedad. Además, ayudan a determinar si los cánceres rectales se han propagado a las estructuras adyacentes. Para mejorar la precisión de este estudio, algunos médicos usan la resonancia endorrectal. Para realizar este estudio, el médico coloca una sonda llamada espiral endorrectal en el interior del recto. Durante el estudio, esta sonda permanece colocada por 30 a 45 minutos y puede causar molestias.

Rad iografía de tórax

Esta prueba se puede hacer después del diagnóstico para saber si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radioactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. La cantidad de radioactividad usada es muy baja. Las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, por lo que absorben grandes cantidades del azúcar radioactivo. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de tomografía por emisión de positrones. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la tomografía simple o resonancia, pero provee información útil sobre todo su cuerpo.

La PET puede ayudar a proporcionarle al médico una mejor idea de si un área anormal vista en otro estudio por imágenes es un tumor o no. Si usted ya ha sido diagnosticado, su médico puede emplear este estudio para saber si la enfermedad se ha propagado a los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo. Una tomografía por emisión de positrones (PET) también puede ser útil si su médico cree que es posible que se haya propagado, pero no sabe a dónde.

Unas máquinas especiales pueden hacer una PET y una tomografía al mismo tiempo (PET/TC scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la tomografía.

Angiografía

Este es un procedimiento radiológico para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta un medio de contraste o tinte en una arteria antes de que se tomen las radiografías. El tinte delinea los vasos sanguíneos en las imágenes radiográficas.

Este estudio puede ser útil para mostrar las arterias que le suplen sangre a los tumores en el hígado. Esta información puede ayudar a los cirujanos a decidir si un cáncer se puede extirpar y, de ser así, puede ayudar a planificar la operación.

La angiografía puede ser un procedimiento incómodo porque el médico que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter (un tubo hueco y flexible) en la arteria que conduce al hígado para inyectar el tinte. Usualmente éste se coloca en una arteria en la parte interna del muslo y se guía hasta la arteria del hígado, para lo que usted necesitará permanecer inmóvil. Se suele administrar un anestésico local para adormecer el área antes de insertarlo, luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

Además, la angiografía se puede hacer con un explorador de tomografía (angiografía por TC) o un explorador de resonancia (angiografía por resonancia magnetica). Estas técnicas proveen información sobre los vasos sanguíneos en el hígado sin la necesidad de un catéter, aunque usted aún necesitará una línea intravenosa para que el tinte de contraste pueda ser inyectado en el torrente sanguíneo durante el estudio por imágenes.

Fuente: Asociación Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-early-diagnosed

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013.

Clasificación por etapas

Clasificación por etapas

La etapa (estadio) describe la extensión del cáncer en el cuerpo. Se basa en cuán lejos la enfermedad ha crecido hacia la pared del intestino, si ha alcanzado o no las estructuras cercanas, o si se ha propagado o no a los ganglios linfáticos o a órgano s distantes. La etapa es uno de los factores más importantes para determinar el pronóstico y las opciones de tratamiento.

Se basa en los resultados del examen físico, las biopsias, los estudios por imágenes y en los resultados de la cirugía.

Existen en realidad dos tipos de clasificación por etapa para el cáncer colorrectal.

  • La etapa clínica consiste en el mejor estimado del médico en cuando a la extensión de su enfermedad según los resultados del examen físico, la biopsia y cualquier estudio por imágenes que haya tenido.
  • Si se sometió a una cirugía, el médico patólogo también puede determinar la etapa patológica, la cual se basa en los mismos factores que la etapa clínica, más lo que se encuentre como resultado de la operación.

En algunos casos, las etapas clínicas y patológicas pueden ser diferentes. Por ejemplo, durante la la intervención quirúrgica el médico puede encontrar células malignas en un área que no apareció en los estudios por imágenes, lo que pudiera considerarse una etapa patológica más avanzada.

La mayoría de los pacientes con este diagnótico se someten a cirugía. Por lo tanto, la etapa patológica se usa con más frecuencia cuando se describe la extensión de la enfermedad. La clasificación patológica por etapas probablemente sea más precisa que la clasificación clínica por etapas, ya que permite a su médico obtener una impresión directa de la extensión de las células cancerígenas.

Sistema de clasificación por etapas del AJCC

Un sistema de clasificación por etapas es una manera convencional que el equipo de profesionales tiene para describir la extensión de la enfermedad. El sistema de clasificación por etapas del cáncer colorrectal es el que provee el American Joint Committee on Cancer (AJCC). También se conoce algunas veces como el sistema TNM. Los sistemas de clasificación más antiguos, como el sistema Dukes y el sistema Astler-Coller, se mencionan brevemente más adelante para comparación. El sistema TNM describe tres piezas clave de información:

  • La letra T describe cuán lejos el tumor primario ha crecido hacia la pared del intestino y si ha crecido hacia las áreas adyacentes.
  • La N describe la extensión de la propagación a los ganglios linfáticos o nódulos adyacentes (regionales).
  • La M indica si se propagó (ha hecho metástasis) a otros órgano s del cuerpo (las células cancerígenas se pueden propagar a casi cualquier parte del cuerpo, pero los lugares más comunes de propagación son el hígado y los pulmones).

Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores. Los números del 0 al 4 indican la gravedad en orden ascendente. La letra X significa "no puede ser evaluado porque la información no está disponible".

Categorías T de cáncer colorrectal

Éstas describen la extensión de la propagación a través de las capas que forman la pared del colon y del recto. Estas capas, de la interior a la exterior, incluyen:

  • El revestimiento interno (mucosa).
  • Una capa muscular delgada (muscularis mucosae).
  • El tejido fibroso que se encuentra debajo de esta capa muscular (submucosa).
  • Una capa gruesa de músculo (muscularis propria) que se contrae para forzar el contenido de los intestinos
  • La capa delgada más externa de tejido conectivo (la subserosa y la serosa) que cubre la mayor parte del colon, pero no el recto.

Tx: no es posible proveer una descripción de la extensión del tumor debido a que se cuenta con información incompleta.

Tis: la enfermedad se encuentra en su etapa más temprana (in situ). Sólo afecta la mucosa. No ha crecido más allá de la muscularis mucosae (capa muscular interna).

T1: la enfermedad ha crecido a través de la muscularis mucosae y se extiende hasta la submucosa.

T2: ha crecido a través de la submucosa y se extiende hasta la muscularis propria (capa muscular gruesa más externa).

T3: el padecimiento ha crecido a través de la muscularis propria y hacia las capas más externas del colon o el recto, pero no a través de ellas. No ha alcanzado ningún tejido ni órgano adyacente.

T4a: ha crecido a través de la serosa (también conocida como peritoneo visceral), el revestimiento más externo de los intestinos.

T4b: la enfermedad ha crecido a través de la pared del colon o del recto y está unido o invade a los tejidos u órgano s adyacentes.

Categorías N de cáncer colorrectal

Indican si se ha propagado o no hasta los ganglios cercanos y, si lo ha hecho, cuántos de éstos están afectados. Para obtener una idea precisa sobre cuánto se han afectado, la mayoría de los médicos recomiendan que se remuevan al menos 12 de éstos durante la cirugía y se examinen con un microscopio.

Nx: no es posible proveer una descripción de cómo se han afectado los ganglios debido a que se cuenta con información incompleta.

N0: no hay cáncer en los ganglios adyacentes.

N1: se encuentran células cancerosas en o cerca de uno a tres ganglios linfáticos adyacentes.

N1a: se encuentran células cancerosas en un ganglio adyacente.

N1b: se encuentran células cancerosas en dos a tres ganglios adyacentes.

N1c: se encuentran pequeños depósitos de células cancerosas en áreas de grasa cercanas a los ganglios, pero no en éstos.

N2: se encuentran células cancerosas en cuatro o más ganglios adyacentes.

N2a: se encuentran células cancerosas en cuatro a seis ganglios adyacentes.

N2b: se encuentran células cancerosas en siete o más de éstos.

Categorías M de cáncer colorrectal

Las categorías M indican si las células se han propagado a órgano s distantes, como por ejemplo el hígado, los pulmones o los ganglios distantes.

M0: no hay propagación distante.

M1a: se propagó a un órgano distante o a un grupo de ganglios linfáticos distantes.

M1b: se propagó a más de un órgano distante o a un grupo de ganglios distantes, o se ha propagado a partes distantes del peritoneo (el revestimiento de la cavidad abdominal).

Agrupación de las etapas

Una vez que se han determinado las categorías T, N y M de una persona, usualmente después de la cirugía, esta información se combina en un proceso llamado agrupamiento por etapas. La etapa se expresa en números romanos desde la etapa I (la menos avanzada) hasta la etapa IV (la más avanzada). Algunas etapas se subdividen con letras.

Etapa 0

Tis, N0, M0: se encuentra en su etapa más temprana. No ha crecido más allá de la capa interna (mucosa) del colon o del recto. Esta etapa también se conoce como carcinoma in situ o carcinoma intramucoso.

Etapa I

T1-T2, N0, M0: ha crecido a través de la muscularis mucosae hasta la submucosa (T1) o también es posible que haya crecido hasta la muscularis propria (T2). No se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes ni a áreas distantes.

Etapa IIA

T3, N0, M0: ha crecido hacia las capas más externas del colon o del recto, pero no ha atravesado estas capas (T3). No ha alcanzado órgano s adyacentes. Todavía no se ha propagado a los ganglios cercanos ni a otras partes distantes del cuerpo.

Etapa IIB

T4a, N0, M0: ha crecido a través de la pared del colon o del recto, pero no ha crecido hacia otros tejidos u órgano s adyacentes (T4a). Todavía no se ha propagado a los ganglios cercanos ni a otras partes distantes del cuerpo.

Etapa IIC

T4b, N0, M0: ha crecido a través de la pared del colon o del recto y está unido o crece hacia otros tejidos u órgano s adyacentes (T4b). Todavía no se ha propagado a los ganglios cercanos ni a otras partes distantes del cuerpo.

Etapa IIIA

Se aplica en uno de los siguientes casos.

T1-T2, N1, M0: ha crecido a través de la mucosa hasta la submucosa (T1) y también es posible que haya crecido hasta la muscularis propria (T2). Se propagó a entre uno y tres ganglios cercanos ((N1a/N1b) o hacia áreas de grasa cercadas, pero no a éstos en sí (N1c). No se ha propagado a partes distantes.

T1, N2a, M0: ha crecido a través de la mucosa hasta la submucosa (T1). Se propagó a entre cuatro y seis ganglios cercanos (N2a). No se ha propagado a partes distantes.

Etapa IIIB

Se aplica en uno de los siguientes casos.

T3-T4a, N1, M0: ha crecido hacia las capas más externas del colon o del recto (T3), o a través del peritoneo visceral (T4a), pero no ha alcanzado los órgano s adyacentes. Se propagó a entre uno y tres ganglios linfáticos cercanos (N1a/N1b) o hacia áreas de grasa cercadas, pero no a los ganglios en sí (N1c). No se ha propagado a partes distantes.

T2-T3, N2a, M0: la enfermedad ha avanzado hacia la muscularis propria (T2) o hacia las capas más externas del colon o el recto (T3). Se propagó a entre cuatro y seis ganglios cercanos (N2a). No se ha propagado a partes distantes.

T1-T2, N2b, M0: la enfermedad ha crecido a través de la mucosa hasta la submucosa (T1) o también es posible que haya crecido hasta la muscularis propria (T2). Se propagó a siete o más ganglios cercanos (N2b). No se ha propagado a partes distantes.

Etapa IIIC

Se aplica en uno de los siguientes casos.

T4a, N2a, M0: el padecimiento ha crecido a través de la pared del colon o del recto (incluyendo el peritoneo visceral), pero no ha alcanzado los órgano s adyacentes (T4a). Se propagó a entre cuatro y seis ganglios cercanos (N2a). No se ha propagado a partes distantes.

T3-T4a, N2b, M0: ha crecido hacia las capas más externas del colon o del recto (T3), o a través del peritoneo visceral (T4a), pero no ha alcanzado los órgano s adyacentes. Se propagó a siete o más ganglios cercanos (N2b). No se ha propagado a partes distantes.

T4b, N1-N2, M0: ha crecido a través de la pared del colon o del recto y está unido o crece hacia otros tejidos u órgano s adyacentes (T4b). Se propagó por lo menos a un ganglio linfático cercano o hacia áreas de grasa cercanas a ellos (N1 o N2). No se ha propagado a partes distantes.

Etapa IVA

Cualquier T, cualquier N, M1a: la enfermedad puede o no haber crecido a través de la pared del colon o del recto, y puede o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. Se propagó a un órgano distante (tal como los pulmones o el hígado) o a un grupo de ganglios (M1a).

Etapa IVB

Cualquier T, cualquier N, M1b: puede o no haber crecido a través de la pared del colon o del recto, y puede o no haberse propagado a los ganglios adyacentes. Se propagó a más de un órgano distante (tal como el hígado o los pulmones) o a un grupo de ganglios, o a partes distantes del peritoneo (el revestimiento de la cavidad abdominal) (M1b).

Comparación de las etapas AJCC, Dukes y Astler-Coller

Si su etapa se reporta con letras en lugar de números, su médico probablemente se refiera a uno de los otros sistemas de clasificación por etapas usado algunas veces para este tipo de padecimiento. La siguiente tabla se puede usar para encontrar la etapa AJCC/TNM correspondiente. Como puede ver, los sistemas de clasificación Dukes y Astler-Coller frecuentemente combinan diferentes grupos de clasificación AJCC y no son tan precisos.

AJCC/TNM

Dukes

Astler-Coller

0

-

-

I

A

A, B1

IIA

B

B2

IIB

B

B2

IIC

B

B3

IIIA

C

C1

IIIB

C

C1, C2

IIIC

C

C2, C3

IV

-

D

Si tiene alguna pregunta con respecto a la etapa, por favor, pídale a su médico que le explique la extensión de su enfermedad.

Grado del cáncer colorrectal

Otro factor que puede afectar al pronóstico de supervivencia es el grado de la enfermedad. El grado es la descripción de cuán parecida es el área afectada por la enfermedad al tejido colorrectal normal cuando se le observa con un microscopio.

La escala utilizada para clasificarlos por grados va desde G1 (donde la piel afectada se parece mucho a la piel colorrectal normal) hasta G4 (donde el tejido luce muy anormal). Los grados G2 y G3 están en algún lugar intermedio. A menudo, el grado se simplifica como de “bajo grado” (G1 o G2) o de “alto grado” (G3 o G4).

Los cánceres de bajo grado tienden a crecer y propagarse más lentamente que los de alto grado. En la mayoría de los casos, el pronóstico es mejor para los cánceres de bajo grado que para los de alto grado de la misma etapa.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-early-staged

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013.

Tratamiento

Tratamiento

La primera parte de esta sección describe los tipos de tratamientos usados para los cánceres de colon y de recto. Esto es seguido de una descripción de los planes de tratamiento más comunes usados según la etapa en la que se diagnostican.

Los tipos principales de tratamiento que se puedan usar son:

  • Cirugía .
  • Rad ioterapia .
  • Quimioterapia .
  • Terapia dirigida .

Dependiendo de la etapa, se pueden combinar dos o más de estos tipos de tratamiento, simultáneamente, o uno después del otro.

Después de encontrar y clasificar la enfermedad, el equipo médico hablará con usted sobre las opciones de tratamiento. Es importante que dedique tiempo para pensar en las posibilidades. Al seleccionar un plan de tratamiento, uno de los factores más importantes es la etapa de la enfermedad, otros factores que hay que considerar incluyen su estado de salud en general, los posibles efectos secundarios del tratamiento, y las probabilidades de curación de la enfermedad, de prolongación de la vida o de alivio de los síntomas.

Mientras considera sus opciones de tratamiento frecuentemente es buena idea conseguir una segunda opinión, si es posible. Esto puede proporcionarle más información y ayudarle a sentir más confianza con el plan de tratamiento seleccionado. También es importante que sepa que las probabilidades de obtener el mejor resultado son mayores cuando está en manos de un equipo de profesionales de la salud que tiene experiencia en el tratamiento oncológico.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancercolorrectal-treating-general-info

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013.

Tratamiento: Cirugía

Tratamiento: Cirugía

La cirugía es a menudo el principal tratamiento en etapas iniciales de la enfermedad.

Colectomía abierta: algunas veces es llamada hemicolectomía, colectomía parcial o resección segmentaria, en este procedimiento se extirpa parte del colon, así como los ganglios linfáticos adyacentes. Si se realiza a través de una sola incisión en el abdomen se le llama colectomía abierta.

El día antes de la intervención quirúrgica, probablemente se le darán instrucciones para vaciar completamente sus intestinos. Esto se hace mediante el uso de laxantes y enemas. Justo antes del procedimiento, le administrarán anestesia general, lo que le pondrá a dormir profundamente.

Durante este proceso, el cirujano le hará una incisión en el abdomen. Removerá la parte del colon que está dañada y un pequeño segmento de colon normal localizado a ambos lados de la enfermedad. Por lo general, se extirpa de un cuarto a un tercio del colon, aunque se puede remover más o menos dependiendo de la localización y el tamaño exacto del área afectada. Luego se reconectan las secciones restantes del colon. En este momento, también se extirpan los ganglios linfáticos adyacentes, la mayoría de los expertos creen que es importante la extirpación de tantos ganglios cercanos como sea posible (al menos 12).

Cuando usted despierte después del procedimiento, sentirá algo de dolor y probablemente necesitará medicamentos para controlarlo durante 2 ó 3 días. Durante los primeros días, se le administrarán líquidos por vía intravenosa, puede que durante este tiempo usted no pueda comer o que únicamente le permitan consumir algo de líquidos, ya que el colon necesita tiempo para recuperarse. No obstante, una resección de este órgano en raras ocasiones causa problemas importantes en las funciones digestivas, y usted podrá comer nuevamente después de unos días.

Es importante que esté tan saludable como sea posible para este tipo de procedimiento mayor, aunque en algunos casos una operación puede necesitarse inmediatamente, lo ideal es prepararse. Si el tumor es grande y ha bloqueado su colon, pudiera ser posible que el médico use un colonoscopio para colocar un tubo o “stent” (tubo hueco de metal o plástico) dentro de éste con el fin de mantenerlo abierto y aliviar el bloqueo por un corto periodo de tiempo, y ayudar a preparar a la persona para la intervención quirúrgica en los próximos días.

Si no es posible colocar un tubo o si el tumor ha causado un orificio en el colon, probablemente se necesite inmediatamente una operación. Por lo general, éste es el mismo tipo de operación que se realiza para remover el cáncer, pero en lugar de reconectar los segmentos del colon, el extremo de éste se adhiere a una abertura (estoma) en la piel del abdomen para eliminar los residuos fecales del cuerpo, a esto se le conoce como colostomía, y usualmente es temporal. En lugar de esto, a veces se conecta el extremo del intestino delgado (el íleon) a un estoma en la piel, lo que se llama una ileostomía. Una bolsa de recolección removible se conecta al estoma para almacenar los desechos. Una vez que usted se sienta mejor, se realizará otra operación (conocida como colostomía inversa o ileostomía inversa) para adherir nuevamente los extremos del colon o para adherir el íleon al colon. En raras ocasiones, si no se puede extirpar un tumor o colocar un tubo (stent), es posible que necesite una colostomía o una ileostomía permanente.

Colectomía asistida por laparoscopia: este método más nuevo que se emplea para remover parte del colon y los ganglios linfáticos adyacentes puede ser una opción para algunos cánceres en etapas iniciales. En lugar de hacer una incisión grande en el abdomen, el cirujano hace varias incisiones más pequeñas. Luego se insertan instrumentos largos y especiales a través de estas incisiones para extirpar parte del colon y los ganglios. Uno de los instrumentos, llamado laparoscopio, tiene una pequeña cámara de video en el extremo, lo que permite que el cirujano pueda observar dentro del abdomen. Una vez que la parte del colon enferma ha sido liberada, se agranda una de las incisiones para que esta parte pueda ser removida.

Este tipo de operación requiere el mismo tipo de preparación antes de ser realizada y el mismo tipo de anestesia que una colectomía abierta.

Debido a que las incisiones son más pequeñas que las que se hacen en una colectomía abierta, la recuperación de los pacientes dura ligeramente menos y presentan menos dolor en comparación con la del colon convencional.

La cirugía laparoscópica es probablemente tan curativa como el método abierto para los cánceres de colon. Sin embargo, esta técnica requiere especialización. Si está considerando este método, asegúrese de buscar un cirujano adiestrado que haya practicado muchas de estas operaciones.

Polipectomía y escisión local: es posible extirpar algunos cánceres de colon en sus etapas iniciales (etapa 0 y algunos tumores en la etapa inicial I), o pólipos, mediante un procedimiento a través de un colonoscopio. Cuando esto se realiza, el cirujano no tiene que hacer un corte en el abdomen. En una polipectomía la parte afectada se remueve como parte del pólipo, la cual se corta en su tallo (el área que se parece al tallo de un hongo). La escisión local extirpa los tumores superficiales y una pequeña cantidad del tejido vecino.

Cirugía del recto

Normalmente es el tratamiento principal para esta enfermedad de recto, aunque la radiación y la quimioterapia a menudo con administradas antes o después del procedimiento quirúrgico. Se pueden emplear varios métodos para remover o destruir los cánceres de recto.

Polipectomía y escisión local: estos procedimientos, descritos en la sección sobre la cirugía del colon, se pueden emplear para remover cánceres superficiales o pólipos. Se hacen con instrumentos que se introducen a través del ano, sin necesidad de hacer una incisión quirúrgica en la piel del abdomen.

Resección transanal local (resección del grosor total de la pared del recto): al igual que en la polipectomía y en la escisión local, la resección transanal local (también conocida como escisión transanal) se hace con instrumentos que se introducen a través del ano, sin necesidad de hacer una incisión quirúrgica en la piel del abdomen. Este procedimiento se puede usar para remover algunos cánceres de recto en etapa I T1 N0 M0 que son relativamente pequeños y que no están muy distantes del ano. Por lo general, este procedimiento se hace con anestesia local (medicamento que reduce la sensibilidad), pero usted no está dormido durante la operación.

Microcirugía endoscópica transanal: esta operación algunas veces se puede usar en los cánceres en etapa I T1 N0 M0 que se encuentran más arriba en el recto de lo que podría alcanzarse usando la resección transanal convencional. Se coloca un telescopio con lentes de ampliación especialmente diseñado a través del ano y hacia el recto que permite al cirujano realizar una resección transanal con gran precisión y exactitud. Esta operación sólo se hace en ciertos centros, ya que requiere de un equipo especial y cirujanos que tengan experiencia y capacitación especial.

Resección anterior baja: algunos cánceres rectales en etapa I y la mayoría en etapa II o III en el tercio superior del recto (cerca de donde se conecta con el colon) pueden ser extirpados mediante esta técnica. En esta operación, se remueve la parte del recto que contiene el tumor sin afectar el ano. Luego el colon se adhiere a la parte remanente del recto para que después de la intervención usted pueda evacuar de la manera usual.

Una resección anterior baja es parecida a la mayoría de las operaciones abdominales. Es muy probable que le pidan administrarse laxantes y enemas antes del procedimiento para limpiar completamente los intestinos. Además, se le administrará anestesia general justo antes, lo que le pondrá a dormir profundamente. El cirujano hace una incisión en el abdomen, luego extirpa el área afectada y un margen de piel normal de cualquier lado de ésta, junto con ganglios linfáticos cercanos, así como tejido graso y fibroso alrededor del recto. Entonces, el colon se une otra vez al recto remanente, por lo que una colostomía no es necesaria. Si se administró radiación y quimioterapia antes de este procedimiento, usualmente se hace una ileostomía temporal (en la que se trae la parte final del intestino delgado, el íleon, a través de un orificio en la pared abdominal). Por lo general, esto se puede revertir (se reconectan los intestinos) en aproximadamente 8 semanas.

La estadía usual en el hospital en el caso de la resección anterior baja es de 4 a 7 días dependiendo de su estado de salud general. El periodo de recuperación en la casa puede ser de 3 a 6 semanas.

Proctectomía con anastomosis coloanal: algunos cánceres de recto en etapa I y la mayoría de los cánceres en etapa II y III que se encuentran en el tercio medio e inferior del recto requerirán la extirpación de todo el recto (proctectomía). El colon es entonces conectado al ano (anastomosis coloanal). Se requiere la remoción del recto para realizar una escisión mesorectal total, la cual se necesita para extirpar todos los ganglios linfáticos cercanos al recto. Éste es un procedimiento más difícil de llevar a cabo, aunque las técnicas modernas han hecho que sea posible realizarlo.

Algunas veces, cuando se realiza la anastomosis coloanal, se confecciona una pequeña bolsa doblando hacia atrás un segmento pequeño del colon (saco colónico en forma de J) o agrandando un segmento colónico (coloplastia). Entonces este pequeño reservorio del colon funciona como un espacio de almacenamiento de materia fecal como el recto lo hacía antes de la intervención quirúrgica. Cuando se necesitan técnicas especiales para prevenir una colostomía permanente, es posible que se requiera una ileostomía temporal por alrededor de ocho semanas mientras se cura el intestino. Luego, una segunda operación se lleva a cabo para reconectar los intestinos y cerrar la abertura de la ileostomía.

Esta operación requiere anestesia general (usted estará dormido). La estadía usual en el hospital por una anastomosis coloanal, al igual que la resección anterior baja, es de cuatro a siete días dependiendo de su estado de salud general. El periodo de recuperación en la casa puede ser de 3 a 6 semanas.

Resección abdominoperineal (AP): esta operación es más compleja que la resección anterior baja. Se puede emplear para tratar algunos cánceres en etapa I y muchos de los cánceres rectales en etapa II o III en el tercio inferior del recto (la parte más cercana al ano), especialmente si el cáncer ha crecido hacia el músculo del esfínter (el músculo que mantiene el ano cerrado y previene el escape de las heces fecales).

En este procedimiento, el cirujano hace una incisión en el abdomen y otra en el área perineal que rodea el ano. Esta incisión permite que el cirujano extirpe el ano y los tejidos alrededor de éste, incluyendo el músculo del esfínter. Debido a que se extirpa el ano, usted necesitará una colostomía permanente para permitir la salida de las heces fecales del cuerpo.

Esta operación requiere anestesia general (usted estará dormido). Al igual que la resección anterior baja o la anastomosis coloanal, la estadía usual en el hospital en el caso de la resección abdominoperineal es de 4 a 7 días dependiendo de su estado de salud general. El periodo de recuperación en la casa puede ser de 3 a 6 semanas.

Exenteración pélvica : si la enfermedad está creciendo hacia los órgano s adyacentes, puede ser recomendable una exenteración pélvica. Ésta es una intervención compleja, el cirujano no sólo extirpará el recto, sino también los órgano s vecinos como la vejiga, la próstata (en hombres) o el útero (en mujeres), cuando las células cancerígenas se hayan propagado a estos órgano s. Usted necesitará una colostomía después de esta intervención. Si se extirpa la vejiga, será necesario realizarle una urostomía (abertura para la salida de la orina por la parte frontal del abdomen la que se deposita en una bolsa portátil).

Efectos secundarios de la cirugía colorrectal

Los efectos secundarios potenciales dependen de varios factores, incluyendo la extensión de la operación y la salud general de la persona antes del procedimiento. La mayoría de la gente experimentará algo de dolor tras ésta, pero usualmente se puede controlar con medicina. Por lo general, los problemas de alimentación se resuelven dentro de varios días después.

Además se pueden presentar otros problemas, como sangrado, coágulos sanguíneos en las piernas y daños a los órgano s cercanos durante la operación. En raras ocasiones, las conexiones nuevas que se hacen entre los extremos de los intestinos pueden no mantenerse completamente unidas y tener fugas, lo que pueda causar infecciones. También es posible que la incisión abdominal se abra causando una herida abierta. Después de la cirugía, usted pudiera presentar tejido cicatricial en el abdomen que puede causar que órgano s o tejidos se adhieran entre sí, denominados adherencias. En algunos casos, las adherencias pueden bloquear el intestino, lo que requeriría una operación adicional.

Colostomía o ileostomía: algunas personas pueden necesitar una colostomía temporal o permanente (o ileostomía) después de la operación, lo que puede tomar un tiempo para acostumbrarse y requiere ciertos ajustes en el estilo de vida. Si se le hizo una colostomía o una ileostomía, usted necesitará ayuda para aprender cómo manejarla. Las enfermeras especialmente capacitadas en ostomías o los terapeutas enterosomales pueden hacer esto. Por lo general, estos profesionales de la salud le visitarán en el hospital antes de la operación para discutir la ostomía y marcar el lugar de la abertura. Después de la operación, puede que le visiten en su casa o en un lugar de tipo ambulatorio para proveerle más capacitación.

La función sexual y la fertilidad después de la cirugía colorrectal: si usted es hombre, una resección abdominoperineal puede impedir sus erecciones o la capacidad de llegar al orgasmo. En otros casos, puede que el placer sea menos intenso. El envejecimiento normal puede ocasionar algunos de estos cambios, pero éstos pueden empeorar debido a la intervención quirúrgica.

Una resección abdominoperineal puede causar daño a los nervios que controlan la eyaculación, provocando orgasmos “secos” (sin semen). Algunas veces la operación causa eyaculación retrógrada, lo cual significa que el semen fluye hacia atrás, hacia la vejiga durante un orgasmo. Esta diferencia es importante si usted quiere tener hijos. La eyaculación retrógrada es menos grave, ya que los especialistas en infertilidad a menudo pueden recuperar las células espermáticas de la orina, las cuales se pueden usar luego para fertilizar un óvulo. Si no se pueden recuperar las células del semen o de la orina, es posible que los especialistas puedan extraerlas directamente de los testículos mediante una intervención quirúrgica menor, y luego usarlas para la fertilización in vitro.

Si usted es mujer, esta operación (excepto exenteración pélvica) usualmente no causa ninguna pérdida de las funciones sexuales. Las adherencias abdominales (tejido cicatricial) algunas veces pueden causar dolor o molestia durante el acto sexual. Si el útero es extirpado, el embarazo ya no sería posible.

Una colostomía puede tener un impacto en su imagen corporal y en el nivel de armonía sexual tanto en hombres como en mujeres. Aunque puede que se requieran ciertos cambios, no debe impedir que disfrute de su vida sexual.

Cirugía y otros tratamientos locales para las metástasis de cáncer colorrectal

Algunas veces, la operación para extraer la enfermedad que se ha propagado (metástasis) a otros órgano s puede ayudarle a vivir por más tiempo o, dependiendo de la extensión de ésta, puede incluso curarle. Si solamente un pequeño número de metástasis está presente en el hígado o los pulmones (y en ningún otro lugar), algunas veces se puede extirpar mediante una intervención quirúrgica, lo que dependerá del tamaño, el número y la localización.

En algunos casos, si no es posible extirpar los tumores mediante la operación, se pueden usar tratamientos no quirúrgicos para destruir (extirpar) los tumores en el hígado. Sin embargo, hay menos probabilidades de que estos métodos sean curativos. Para ello, se pueden emplear otras técnicas.

Ablación por radiofrecuencia: esta técnica utiliza ondas radiales de alta energía para destruir los tumores. Una sonda delgada parecida a una aguja se coloca en éste a través de la piel utilizando como guía una tomografía o una ecografía. Entonces se pasa una corriente eléctrica a través del extremo de la sonda, lo que libera ondas radiales de alta frecuencia que calienta la zona afectada y destruye las células cancerosas.

Ablación con etanol (alcohol): en este procedimiento, también conocido como inyección percutánea de etanol, se inyecta alcohol concentrado directamente en el tumor para destruir las células cancerosas. Esto usualmente se hace a través de la piel usando una aguja que es guiada por ecografía o tomografías computarizadas.

Criocirugía (crioterapia): la criocirugía destruye un tumor mediante congelación con una sonda de metal, la sonda es guiada por la piel hasta alcanzarlo usando una ecografía. Luego se pasan gases muy fríos a través de la sonda para congelarlo, lo que destruye las células cancerosas. En comparación con otras técnicas de ablación, este método puede tratar tumores más grandes, pero a veces requiere de anestesia general (usted estará dormido).

Puesto que estos tres tratamientos usualmente no requieren una intervención quirúrgica para extraer cualquier tejido del hígado del paciente, a menudo son excelentes alternativas para los pacientes cuya enfermedad no se puede curar con una intervención quirúrgica o que no pueden someterse a ésta debido a otras razones.

Embolización de la arteria hepática: algunas veces, ésta es otra opción para los tumores que no se pueden extirpar. Esta técnica se usa para reducir el suministro de sangre en la arteria hepática, la cual alimenta a la mayoría de las células cancerosas en el hígado. Esto se hace mediante la inyección de materiales que tapan la arteria. La mayoría de las células del hígado sanas no serán afectadas debido a que obtienen el suministro sanguíneo de la vena portal.

Para este procedimiento, el médico coloca un catéter en una arteria de la parte interna del muslo y lo conecta hasta el hígado. Por lo general, en este momento se inyecta un tinte en el torrente sanguíneo para permitir al médico vigilar el paso del catéter mediante angiografía, un tipo especial de radiografía. Una vez que se coloca, se inyectan pequeñas partículas en la arteria para taparla.

La embolización también reduce en algo el suministro de sangre al tejido normal del hígado. Esto puede ser peligroso para los pacientes con enfermedades como la hepatitis y la cirrosis, en quienes la función del hígado ya se ha reducido.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-treating-surgery

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013.

Tratamiento: Quimioterapia

Tratamiento: Quimioterapia

La quimioterapia (quimio) es el tratamiento con medicamentos contra el cáncer.

¿Cómo se administra?

Este tratamiento se puede administra de diferentes maneras:

Quimioterapia sistémica: utiliza medicamentos que se suministran por una vena o por vía oral. Éstos ingresan al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, haciendo que este tratamiento sea útil contra los tumores que se han propagado (metástasis) más allá del órgano en el cual se originaron.

Quimioterapia regional: en ésta los medicamentos se inyectan directamente en una arteria que llega hasta la parte del cuerpo que contiene el tumor. Este método concentra la dosis alcanzando así las células cancerosas. Además, reduce los efectos secundarios al limitar la cantidad que alcanza el resto de cuerpo. La infusión arterial hepática, en donde se administra directamente en la arteria hepática, es un ejemplo de este tratamiento que algunas veces se usa para tratar una enfermedad que se haya propagado al hígado.

¿Cuándo se usa?

Se puede usar en fechas distintas durante el tratamiento de los cánceres de colon o de recto.

Quimioterapia adyuvante: se usa después de la cirugía, puede ayudar a evitar que la enfermedad regrese y ha demostrado que funciona en etapa II y III para vivir por más tiempo. Se administra después de remover toda el área afectada visible para reducir la probabilidad de que regrese. Este tratamiento funciona al destruir el pequeño número de células cancerosas que hayan podido quedar al momento de la intervención quirúrgica, ya que eran tan pequeñas que no se podían ver. También tiene el objetivo de destruir las células cancerosas que pudieran haber escapado del tumor primario y alojarse en otras partes del cuerpo (pero que son tan pequeñas que no se pueden observar en los estudios por imágenes).

Quimioterapia neoadyuvante: para algunos cánceres, se administra (junto con la radiación) antes de la cirugía para tratar de reducir el tamaño de la enfermedad y así hacerla más fácil. A esto se le conoce como tratamiento neoadyuvante, y a menudo se usa en el tratamiento de esta enfermedad.

Quimioterapia para los cánceres avanzados: también se puede usar para ayudar a encoger tumores y para aliviar los síntomas de los cánceres que se han propagado a otros órgano s, tal como el hígado. Aunque resulta poco probable que cure, a menudo ayuda a las personas a vivir más tiempo.

Medicamentos para tratar el cáncer colorrectal

Se pueden usar varios medicamentos para tratarlo. A menudo, se combinan dos o más para lograr que sean más eficaces.

Los medicamentos que se usan en este tratamiento son muy potentes, y generalmente afectan algunas células sanas en el cuerpo. Son administrados en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. Estos ciclos por lo general duran alrededor de 2 a 4 semanas, y las personas reciben usualmente varios de éstos.

Los medicamentos que se usan con más frecuencia son:

5-fluorouracilo (5-FU), el cual a menudo se administra con el medicamento parecido a vitaminas, leucovorín, (también llamado ácido folínico), lo que mejora su eficacia.

Capecitabina (Xeloda®), el cual se administra en forma de pastilla. Una vez que está en el cuerpo, este medicamento cambia a 5-FU cuando alcanza el lugar del tumor.

Irinotecán (Camptosar®).

Oxaliplatino (Eloxatin®).

Medicamentos y combinaciones de medicamentos que a menudo se usan

Las combinaciones de medicamentos que se usan comúnmente para el tratamiento adyuvante incluyen:

  • FOLFOX: 5-FU, leucovorín y oxaliplatino (ésta es la combinación que se usa con más frecuencia).
  • 5-FU y leucovorín (ésta se puede usar si el paciente tiene demasiados efectos secundarios con FOLFOX).

Para tratamiento de cáncer que se ha propagado, existen muchas opciones, incluyendo:

  • FOLFOX: 5-FU, leucovorín y oxaliplatino.
  • FOLFIRI: 5-FU, leucovorín e irinotecán.
  • FOLFOXIRI (leucovorín, 5-FU, oxaliplatino e irinotecán).
  • CapeOx: capecitabina y oxaliplatino.
  • 5-FU y leucovorín.
  • Capecitabina.
  • Irinotecán.

Algunas veces, estas sustancias se administran junto con un medicamento de terapia dirigida.

Para la enfermedad colorrectal, se puede administrar quimioterapia con 5-FU o capecitabina combinada con radiación antes de la cirugía (tratamiento neoadyuvante).

Efectos secundarios de este tratamiento

Los medicamentos funcionan al atacar a las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. Estas células también son susceptibles a ser afectadas, lo que puede ocasionar ciertas molestias.

Dependiendo del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran, los efectos más comunes de los medicamentos pueden incluir:

  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Falta de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Bajos recuentos sanguíneos.
  • Puede afectar a las células productoras de sangre de la médula ósea, lo que causa un recuento bajo de células sanguíneas. Esto puede ocasionar:
  • Probabilidad de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • A desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de los bajos niveles de plaquetas).

Además de estos efectos, ciertas medicinas causan síntomas específicos, por ejemplo:

El síndrome de pies y manos puede ocurrir durante el tratamiento con capecitabina o 5-FU (cuando se administra como una infusión). Comienza con un enrojecimiento en las palmas de las manos y las plantas de los pies, lo que puede progresar luego, causando dolor y sensibilidad. Si la afección empeora, pueden presentarse ampollas o descamación de la piel, lo que algunas veces ocasiona llagas abiertas y dolorosas. Resulta importante notificar inmediatamente a su médico sobre cualquier síntoma inicial, tal como enrojecimiento o sensibilidad, para que se tomen las medidas necesarias y así evitar que la afección empeore.

La neuropatía (daño a los nervios que causan dolor) es un efecto secundario común del oxaliplatino. Los síntomas incluyen hormigueo, adormecimiento e incluso dolor en las manos y los pies. También puede ocasionar que los pacientes tengan una sensibilidad intensa al calor y al frío en la garganta y el esófago (el tubo que conecta la garganta con el estómago). Esto puede causar problemas (tal como dolor) al tragar líquidos. Si usted va a recibir oxaliplatino, hable primero con su médico sobre los efectos secundarios e infórmele inmediatamente si padece entumecimiento y hormigueo o algún otro síntoma.

La diarrea es un efecto secundario común con muchos de estos medicamentos, aunque empeora con el irinotecán. Para prevenir la deshidratación, resulta necesario tratarla inmediatamente (la primera vez que se presenten heces sueltas). A menudo, esto significa tomar medicamentos, como loperamida (Imodium®) muchas veces. Si usted recibe tratamiento con un medicamento que probablemente le cause este efecto, su médico le dará instrucciones sobre qué medicamentos y con qué frecuencia debe tomarlos para controlar este síntoma.

La mayoría de los efectos son temporales y tienden a desaparecer una vez que finaliza el tratamiento. Algunos, como el adormecimiento de las manos y los pies, pueden persistir por mucho tiempo. Por fortuna existen métodos para aminorarlos, por ejemplo, se pueden administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. No dude en hacer cualquier pregunta a sus médicos sobre los efectos de los medicamentos que recibe.

Usted debe informar al equipo de atención médica sobre cualquier síntoma o cambio que presente mientras recibe este tratamiento para que puedan ser tratados con prontitud. Es posible que en algunos casos, las dosis que se le administran necesiten ser reducidas o que el tratamiento necesite ser retrasado o suspendido para prevenir que los efectos empeoren.

Las personas de mayor edad son capaces de tolerar bastante bien este tratamiento. No hay razón para dejar de ofrecerles esta alternativa debido a la edad (siempre y cuando estén en buen estado de salud general).

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-treating-chemotherapy

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013

Tratamiento: Radioterapia

Tratamiento: Radioterapia

Este tratamiento utiliza rayos de alta energía (por ejemplo, rayos X) o partículas para destruir las células cancerosas. Puede ser parte de las herramientas utilizadas para combatir el cáncer de colon o rectal. La quimioterapia puede mejorar la eficacia de la radioterapia, el uso de estos dos tratamientos juntos se conoce como quimiorradiación o quimiorradioterapia.

Se usa principalmente cuando la enfermedad se ha adherido a un órgano interno o al revestimiento del abdomen. Cuando esto ocurre, el cirujano no puede saber con seguridad si se ha podido extirpar todo el tumor, por lo que la radioterapia se usa para tratar de destruir las células cancerosas que puedan quedar después de la cirugía. También se puede usar para tratar una anfermedad que se ha propagado, con más frecuencia si la propagación es a los huesos o al cerebro.

En el caso de la enfermedad colorrectal, por lo general, se usa la radiación ya sea antes o después de la intervención quirúrgica para ayudar a prevenir que el padecimiento regrese al sitio donde comenzó. Con frecuencia, se administra junto con la quimioterapia. Actualmente, muchos médicos recomiendan administrarla antes de una intervención quirúrgica, ya que puede hacer más fácil la remoción del cáncer, especialmente si el tamaño o la posición del tumor pueden dificultarla. Administrar radiación antes de un procedimiento quirúrgico puede reducir el riesgo de que la enfermedad regrese en la pelvis, además ocasiona menos complicaciones, tal como la formación de cicatrices que puedan causar problemas con la evacuación. Además, se puede administrar para ayudar a controlar los cánceres rectales en las personas que no están lo suficientemente saludables como para someterse a una cirugía o para aliviar (como paliativo) los síntomas en las personas con una etapa avanzada que esté causando bloqueo intestinal, sangrado o dolor.

Tipos de radioterapia

Se pueden usar diferentes técnicas para tratar los cánceres de colon y de recto, éstas se presentan a continuación:

Rad ioterapia de rayos externos: se usa con más frecuencia para las personas con enfermedad de colon y recto. En este procedimiento se enfoca la radiación en el área afectada desde una máquina que está fuera del cuerpo, llamada acelerador lineal.

Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente toma medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas. La radioterapia externa es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no es doloroso. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más. Con más frecuencia, se administran 5 días a la semana por varias semanas, aunque la duración de los tratamientos puede ser menor si se administran antes de una intervención quirúrgica.

Rad ioterapia endocavitaria: este tipo de tratamiento se usa para algunos cánceres rectales. Se coloca un pequeño dispositivo a través del ano y hacia el recto para administrar radiación de alta intensidad por varios minutos. Este tratamiento se repite aproximadamente tres veces más en intervalos de alrededor de 2 semanas para una dosis completa. La ventaja de este método consiste en que la radiación llega al recto sin pasar a través de la piel y otros tejidos del abdomen, lo que significa que es menos probable que cause efectos secundarios. Esto les permite a algunos pacientes, particularmente a las personas de edad avanzada, evitar la cirugía mayor y una colostomía. Sólo se usa en caso de tumores pequeños. Algunas veces, también se puede administrar la radiación externa.

Braquiterapia (terapia de radiación interna): utiliza pequeñas pastillas de material radioactivo que se colocan junto o directamente sobre el área afectada. La radiación sólo viaja una distancia corta, lo que limita los efectos a los tejidos sanos circundantes. Algunas veces la radiación interna se usa para tratar a las personas con cáncer de recto, particularmente personas que no están lo suficientemente saludables como para tolerar la cirugía curativa. Por lo general, éste es un procedimiento que se hace una sola vez y no requiere visitas diarias por varias semanas.

Rad ioembolización con microesferas de itrio-90: algunos pacientes que tienen metástasis de hígado extensas, pero poca o ninguna propagación a otras partes distantes del cuerpo pueden beneficiarse de la infusión de microesferas de itrio-90 por la arteria hepática. Para este tratamiento, el radiólogo coloca un tubo largo y delgado en una arteria del área de la ingle y lo dirige hacia la arteria hepática, la cual suministra sangre al hígado. El médico entonces inyecta diminutas partículas de vidrio que son cubiertas con un átomo radioactivo (itrio-90). Estas microesferas bloquean algunos de los pequeños vasos sanguíneos que alimentan a los tumores y su radioactividad ayuda a eliminar las células cancerosas. Los estudios recientes han encontrado que este tratamiento puede reducir el crecimiento de las células malignas del hígado, aliviar algunos síntomas que éstas causan y ayudar a algunos pacientes a vivir por más tiempo. Para algunos pacientes, ésta es una opción a considerar, aunque no se recomienda para otros, como personas que han recibido anteriormente radiación en el hígado o que padecen ciertas clases de enfermedades hepáticas.

Efectos secundarios de la radioterapia

Si usted va a recibir este tratamiento, es importante que hable con anticipación con su médico sobre los posibles efectos para que sepa qué debe esperar. La radioterapia puede causar:

  • Irritación de la piel en el lugar donde se dirigieron los rayos de radiación.
  • Náusea.
  • Irritación rectal, lo que puede causar diarrea, evacuaciones dolorosas, o sangre en las heces fecales.
  • Incontinencia intestinal (fuga de heces fecales).
  • Irritación de la vejiga, lo que puede causar problemas como sensación de tener que orinar frecuentemente, ardor o dolor al orinar o sangre en la orina.
  • Cansancio (fatiga).
  • Problemas sexuales (impotencia en los hombres e irritación vaginal en las mujeres).

La mayoría de estos efectos deben aliviarse después de completar los tratamientos, aunque es posible que los problemas como la irritación del recto y de la vejiga no desaparezcan completamente. Si comienza a notar estos u otros síntomas, converse con su médico inmediatamente para que se puedan tomar medidas que reduzcan o alivien estos problemas.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-treating-radiation-therapy

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013.

Tratamiento: Terapia dirigida

Tratamiento: Terapia dirigida

A medida que los investigadores aprenden más sobre los cambios en los genes y en las proteínas de las células cancerígenas, han podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de manera específica. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia o por sí solos cuando ésta ya no es eficaz. Gen eralmente originan diferentes efectos secundarios y suelen ser menos severos.

Bevacizumab (Avastin®): es una versión artificial de un tipo de proteína del sistema inmunitario llamada anticuerpo monoclonal, éste ataca el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), una proteína que ayuda a los tumores a desarrollar nuevos vasos sanguíneos para obtener nutrientes (un proceso conocido como angiogenesis). El bevacizumab se usa con más frecuencia junto con los medicamentos de quimioterapia para tratar una enfermedad colorrectal avanzada.

El bevacizumab se administra como infusión intravenosa usualmente una vez cada 2 ó 3 semanas. Ha mostrado que ayuda a mejorar la supervivencia para los cánceres avanzados cuando se agrega a la quimioterapia, también puede causar efectos secundarios. Aunque se presentan pocas veces, los principales efectos incluyen coágulos sanguíneos, sangrado profuso, orificios en el colon (perforaciones), problemas cardiacos y lenta curación de heridas. Un orificio en el colon puede causar una grave infección que puede requerir cirugía para corregirla. Otros efectos más comunes incluyen presión arterial alta, cansancio, sangrado, bajos recuentos de glóbulos blancos, dolores de cabeza, llagas en la boca, pérdida de apetito, y diarrea.

Cetuximab (Erbitux®): éste es un anticuerpo monoclonal que ataca específicamente al receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), una molécula que a menudo aparece en altas cantidades sobre la superficie de las células cancerosas y las ayuda a crecer.

El cetuximab se usa en la enfermedad colorrectal metastásica, ya sea como parte del tratamiento de primera elección o después de haber tratado otros tratamientos. Con más frecuencia, se puede usar con irinotecán o por sí solo en los pacientes que no pueden tomar irinotecán o cuyo padecimiento ya no responde a éste.

Aproximadamente cuatro de cada 10 cánceres colorrectales tienen mutaciones (defectos) en el gen KRAS, lo que hace que este medicamento no sea eficaz. Los médicos ahora hacen comúnmente una prueba al tumor para determinar si este cambio genético está presente, y sólo usar este medicamento en las personas que no tienen la mutación. Los médicos también pueden hacer una prueba para determinar la presencia de una mutación en el gen BRAF, lo que también indicaría que el cetuximab no sería eficaz.

El cetuximab se administra por infusión intravenosa usualmente una vez a la semana o cada dos semanas. Aunque poco común, el efecto secundario más grave es una reacción alérgica durante su primera infusión, lo que puede causar problemas con la respiración y bajar la presión arterial. Para ayudar a prevenir esto se pueden administrar medicamentos antes del tratamiento. Muchas personas presentan problemas en la piel, como un sarpullido parecido al acné en el rostro y el pecho durante el tratamiento, lo que algunas veces puede causar infecciones. Otros efectos incluyen dolor de cabeza, cansancio, fiebre y diarrea.

Panitumumab (Vectibix®): el panitumumab es otro anticuerpo monoclonal que ataca las células malignas. Al igual que el cetuximab, este medicamento ataca la proteína EGFR, y se usa para tratar la enfermedad colorrectal metastásica usualmente después de haber usado otros tratamientos.

Al igual que el cetuximab, este medicamento no es eficaz en cuatro de cada 10 personas con cánceres colorrectales que presentan mutaciones en el gen KRAS. La mayoría de los médicos ahora le hacen una prueba al tumor para determinar si la mutación genética KRAS está presente, y sólo usan este medicamento en las personas que no tienen la mutación. Los médicos también pueden hacer una prueba para determinar la presencia de una mutación en el gen BRAF, lo que también indicaría que este medicamento no sería eficaz.

El panitumumab se administra por infusión intravenosa usualmente una vez cada 2 semanas. La mayoría de las personas presentan problemas en la piel, como un sarpullido, durante el tratamiento, lo que algunas veces puede causar infecciones. Otros posibles efectos secundarios graves son la formación de cicatrices en los pulmones y reacciones alérgicas al medicamento. También es posible que el paciente presente sensibilidad a la luz solar, cansancio, diarrea, así como cambios en las uñas de los dedos de los pies y de las manos.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer

http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-treating-targeted-therapy

Fecha de actualización: 16/Mayo/2013.

Tratamiento del cáncer de colon según la etapa

Tratamiento del cáncer de colon según la etapa

La cirugía es usualmente el primer tratamiento o el tratamiento primario para los cánceres de colon que no se han propagado a partes distantes. También se puede usar la quimioterapia adyuvante (adicional). En la mayoría de los casos, la terapia adyuvante se administra por aproximadamente 6 meses.

Etapa 0

Puesto que estos cánceres no han crecido más allá del revestimiento interno del colon, todo lo que se necesita es cirugía para extirpar el cáncer. Esto se puede lograr en la mayoría de los casos con una polipectomía (extirpación del pólipo) o escisión local a través de un colonoscopio. Si el tumor es demasiado grande para poder extirparlo mediante escisión local, es posible que ocasionalmente sea necesario realizar una resección del colon (colectomía).

Etapa I

Estos cánceres han crecido a través de varias capas del colon, pero no se han propagado fuera de la pared del colon en sí (ni hacia los ganglios linfáticos adyacentes). La etapa I incluye cánceres que fueron parte de un pólipo. Si el pólipo se extrae completamente, sin células cancerosas en los bordes (márgenes), puede que no sea necesario administrar otro tratamiento. Si el cáncer en el pólipo era de alto grado o había células cancerosas en los bordes del pólipo, puede que se recomiende realizar otra cirugía. Es posible que también se recomiende otra cirugía si el pólipo no se pudo extirpar completamente o si tuvo que ser extraído en muchos fragmentos, dificultando ver si había células cancerosas en los bordes.

Para los cánceres que no están en un pólipo, el tratamiento convencional consiste en colectomía parcial (cirugía para extirpar la sección del colon que contiene cáncer y los ganglios linfáticos cercanos). Usted no necesita terapia adicional.

Etapa II

Muchos de estos cánceres han crecido a través de la pared del colon y se pueden extender hacia el tejido cercano. Todavía no se han propagado a los ganglios linfáticos.

La cirugía para extirpar la sección del colon que contiene el cáncer junto con los ganglios linfáticos cercanos (colectomía parcial) podría ser el único tratamiento que se necesita. Sin embargo, su médico puede recomendar quimioterapia después de la cirugía (quimio adyuvante) si su cáncer tiene un mayor riesgo de regresar debido a ciertos factores, tal como si:

  • El cáncer luce muy anormal cuando se observa con un microscopio (es de alto grado).
  • El cáncer ha crecido hacia los órgano s cercanos.
  • El cirujano no extirpó al menos 12 ganglios linfáticos.
  • Se encontró cáncer en o cerca del margen (borde) de la muestra quirúrgica, lo que significa que algo de cáncer pudo haber quedado.
  • El cáncer ha bloqueado (obstruido) el colon.
  • El cáncer causó una perforación (orificio) en la pared del colon.

No todos los médicos concuerdan cuándo deben usar quimioterapia para los cánceres de colon en etapa II. Resulta importante hablar sobre las ventajas y las desventajas de la quimioterapia con su médico, incluyendo qué tanto pudiera reducir su riesgo de recurrencia y cuáles serán probablemente los efectos secundarios.

Si su cirujano no está seguro de que el cáncer se extrajo totalmente debido a que estaba creciendo hacia otros tejidos, puede que recomiende radioterapia para tratar de destruir cualquier célula cancerosa remanente. Se puede administrar radioterapia al área de su abdomen donde está creciendo el cáncer.

Etapa III

En esta etapa, el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos, pero todavía no se ha extendido a otras partes del cuerpo.

La cirugía para extirpar la sección del colon que contiene el cáncer junto con los ganglios linfáticos cercanos (colectomía parcial) seguida de quimio adyuvante es el tratamiento convencional para esta etapa.

Su médico también puede recomendar la radioterapia si su cirujano cree que pudieron haber quedado algunas células cancerosas después de la cirugía.

La radioterapia y/o la quimioterapia pueden ser opciones para las personas que no están lo suficientemente saludables como para someterse a cirugía.

Etapa IV

El cáncer se propagó desde el colon hasta órgano s y tejidos distantes. Con más frecuencia, el cáncer de colon se propaga al hígado, aunque también se puede propagar a otros lugares, tal como a los pulmones, el peritoneo (la membrana que recubre la cavidad abdominal) o a los ganglios linfáticos distantes.

En la mayoría de los casos, es poco probable que la cirugía cure estos cánceres. Sin embargo, si sólo hay presentes pocas y pequeñas áreas de propagación (metástasis) en el hígado o los pulmones y se pueden extirpar completamente junto con el cáncer de colon, la cirugía puede ayudarle a vivir más y hasta podría llegar a curarle. Esto significaría realizar una colectomía parcial para eliminar la sección del colon que contiene el cáncer junto con los ganglios linfáticos cercanos, además de la cirugía para eliminar las áreas de propagación del cáncer. Por lo general, también se administra quimioterapia después y/o antes de la operación. En algunos casos, se puede usar la infusión arterial hepática si el cáncer se propagó al hígado.

Si las metástasis no se pueden extirpar quirúrgicamente debido a que son muy grandes o hay demasiadas, se puede administrar quimioterapia antes de cualquier cirugía. Luego, si el tamaño de los tumores se reduce, se puede tratar una cirugía. Entonces, se puede administrar nuevamente quimioterapia después de la cirugía. Otra opción sería destruir los tumores en el hígado con ablación o embolización.

Si el cáncer se ha propagado muy ampliamente como para tratar de curarlo con cirugía, la quimio es el tratamiento principal. En ocasiones, la cirugía es necesaria si el cáncer está bloqueando el colon (o es probable que lo haga). Algunas veces, se puede evitar tal cirugía al insertar un “stent” (un tubo hueco de metal o plástico) en el colon durante la colonoscopia con el fin de mantenerlo abierto. De lo contrario, puede que en algunos casos aún se lleven a cabo operaciones, tales como una colectomía o una colostomía de derivación (cortar el colon sobre el nivel del cáncer y se adhiere el extremo a una abertura en la piel del abdomen para permitir que los desechos salgan del cuerpo).

Si usted tiene cáncer en etapa IV y su médico recomienda cirugía, resulta muy importante entender cuál es el objetivo de la cirugía: ya sea tratar de curar el cáncer o prevenir o aliviar los síntomas de la enfermedad.

La mayoría de los pacientes con cáncer en etapa IV recibirá quimioterapia y/o terapias dirigidas para controlar el cáncer.

La selección de los medicamentos (quimioterapia) puede depender de varios factores, incluyendo cualquier tratamiento previo y su salud general. Si uno de estos tratamientos ya no surte efecto, se puede tratar otro.

Para los cánceres avanzados, la radioterapia también se puede usar para ayudar a prevenir o aliviar síntomas, como el dolor. Aunque puede reducir el tamaño de los tumores por un tiempo, es poco probable que cure la enfermedad. Si su médico recomienda radioterapia, es importante que usted entienda el objetivo del tratamiento.

Cáncer recurrente del colon

El cáncer recurrente significa que su cáncer volvió a aparecer después del tratamiento. La recurrencia puede ser local (cerca del área del tumor inicial) o puede involucrar órgano s distantes.

Si el cáncer regresa localmente, algunas veces la cirugía (a menudo seguida por quimioterapia) puede ayudarle a vivir por más tiempo y puede hasta curarle. Primero, se puede usar quimioterapia si el cáncer no se puede remover mediante cirugía. Si se reduce lo suficiente el tamaño del tumor, la cirugía podría ser una opción. Después de la operación, se administraría de nuevo más quimioterapia.

Si el cáncer regresa en un área distante, es muy probable que aparezca primero en el hígado. La cirugía puede ser una opción en algunos casos. De no serlo, se puede tratar primero la quimioterapia para reducir el tumor o tumores, seguida de cirugía. Si el cáncer se ha propagado muy ampliamente como para ser tratado mediante cirugía, se puede usar quimioterapia y/o terapias dirigidas. Los posibles tratamientos son los mismos que se usan para la enfermedad en etapa IV. Sus opciones dependen de cuáles medicamentos de quimioterapia recibió (si así fuera) antes de que el cáncer regresara y cuánto tiempo hace que los recibió, así como el estado de su salud. En algún punto puede que aún se requiera cirugía para aliviar o prevenir el bloqueo del colon y para prevenir otras complicaciones locales. Además, la radioterapia puede ser una opción para aliviar síntomas en algunos casos.

Estos cánceres a menudo pueden ser difíciles de tratar. Por lo tanto, tal vez usted quiera preguntar a su doctor si puede ser elegible para estudios clínicos de tratamientos más recientes.

Fuente: Sociedad Americana contra el Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-treating-by-stage-colon

Fecha de actualización: 28/Agosto/2015

Se puede prevenir el cáncer colorrectal

Se puede prevenir el cáncer colorrectal

Aunque no conocemos la causa exacta de la mayoría de los cánceres colorrectales, es posible prevenir muchos de ellos.

Pruebas de detección

Las pruebas de detección del cáncer colorrectal que se hacen regularmente son una de las armas más poderosas para prevenirlo. Las pruebas de detección se realizan como parte del proceso para determinar la presencia de cáncer o precáncer en las personas que no presentan ningún síntoma de la enfermedad.

Desde el momento en que las primeras células anormales comienzan a crecer para convertirse en pólipos, usualmente transcurren aproximadamente de 10 a 15 años para que éstas se transformen en cáncer colorrectal. En muchos casos, las pruebas de detección que se hacen regularmente pueden prevenir el cáncer colorrectal por completo. Esto se debe a que la mayoría de los pólipos pueden ser encontrados y extirpados antes de que se conviertan en cáncer. Las pruebas de detección también pueden encontrar el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales, cuando es altamente curable.

Las personas que no han identificado factores de riesgo (que no sea la edad) deben iniciar las pruebas de detección regulares a los 50 años de edad. Sin embargo, las personas que tengan antecedentes familiares u otros factores de riesgo de pólipos o cáncer colorrectal, como la enfermedad inflamatoria intestinal, deben hablar con sus médicos sobre la necesidad de comenzar las pruebas a una edad más temprana, sobre hacerse las pruebas con más frecuencia, y sobre qué pruebas son las más adecuadas.

Pruebas genéticas, pruebas de detección y tratamiento para personas con antecedentes familiares significativos

Si usted tiene un antecedente familiar significativo de cáncer colorrectal o pólipos, debe consultar con su médico sobre este asunto. Aunque el cáncer en los familiares cercanos (primer grado), tal como padres, hermanos, y hermanas es más preocupante, también puede ser importante en familiares más lejanos. Tener dos o más familiares con cáncer colorrectal causa más preocupación que tener un familiar con la enfermedad. Además, si sus familiares fueron diagnosticados con cáncer a una edad más temprana de lo habitual causa más preocupación que si el diagnostico ocurrió a una edad avanzada. Es posible que usted se beneficie de la asesoría genética para revisar su árbol médico familiar a fin de ver qué tan probable es que tenga un síndrome de cáncer familiar. El asesor genético también puede ayudarle a decidir si las pruebas genéticas son adecuadas para usted. Asimismo, las personas que tienen un gen anormal pueden tomar medidas para prevenir el cáncer de colon, por ejemplo, hacerse las pruebas a una edad temprana o incluso someterse a cirugía.

Antes de someterse a pruebas genéticas, es importante conocer con anticipación qué pueden y qué no pueden indicar los resultados sobre su riesgo. Las pruebas genéticas no son infalibles, y en algunas personas es posible que las pruebas no provean respuestas claras. Por esta razón es crucial reunirse con un asesor genético o un profesional de genética de cáncer de tal manera que pueda decirle si usted debe o no someterse a las mismas.

Las pruebas genéticas pueden ayudar a determinar si los miembros de ciertas familias han heredado un alto riesgo de padecer cáncer colorrectal debido a síndromes de cáncer familiares, como poliposis adenomatosa familiar o cáncer colorrectal hereditario sin poliposis. Todos los miembros de una familia que se conoce que tienen una forma de cáncer colorrectal hereditario deben comenzar las pruebas de detección temprana a una edad temprana y hacérselas con frecuencia, sin hacerse las pruebas genéticas. Si las pruebas genéticas se realizan para una mutación conocida dentro de una familia, los miembros de esa familia sin el gen mutado pueden hacerse las pruebas de detección a la misma edad y frecuencia que las personas en riesgo promedio.

Pruebas para el cáncer colorrectal hereditario sin poliposis

El cáncer colorrectal hereditario sin poliposis aumenta el riesgo de cáncer colorrectal, así como cáncer de útero (endometrio), ovario, estómago, intestino delgado, páncreas, riñón, encéfalo, uréteres (conductos que llevan la orina desde los riñones hasta la vejiga) y las vías biliares. Los médicos han descubierto que muchas familias suelen tener ciertas características que se conocen como los criterios de Ámsterdam:

  • Al menos tres familiares padecen cáncer colorrectal.
  • Uno debe ser un familiar de primer grado (padres, hermanos o hijos) de los otros dos parientes.
  • Al menos dos generaciones sucesivas están involucradas.
  • En uno de estos familiares el cáncer se presentó antes de los 50 años de edad.

Si estos aplican a su familia, tal vez usted quiera consultar a un asesor genético, aun cuando no tenga cáncer. Sin embargo, aun cuando su antecedente familiar está dentro del criterio "Ámsterdam", esto no siempre significa que usted tenga cáncer colorrectal hereditario sin poliposis. Sólo alrededor de la mitad de las familias que tienen el criterio "Ámsterdam" tienen este tipo de cáncer. La otra mitad no lo tiene, y aunque su tasa de cáncer colorrectal es casi el doble de alta que lo normal, no es tan alta como el de las personas con este cáncer. Por otro lado, muchas familias con este cáncer no reúnen el criterio "Ámsterdam".

Un segundo grupo de criterios, llamados guías revisadas de Bethesda, se pueden usar para determinar si una persona con cáncer colorrectal debe someterse a pruebas para detectar si el cáncer tiene cambios genéticos que son vistos en los casos de cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (a estos se les llama inestabilidad de microsatélite o MSI). Estos criterios incluyen al menos uno de los siguientes:

  • La persona es menor de 50 años.
  • La persona tiene o ha tenido un segundo cáncer colorrectal u otro cáncer (endometrio, estómago, páncreas, intestino delgado, ovario, riñón, encéfalo, uréteres o vías biliares) que está asociado con cáncer colorrectal hereditario sin poliposis.
  • La persona es menor de 60 años y el cáncer tiene ciertas características del cáncer colorrectal hereditario sin poliposis, observadas en el microscopio o con otras pruebas de laboratorio.
  • La persona tiene un familiar de primer grado menor de 50 años y diagnosticado con cáncer colorrectal u otro cáncer a menudo visto en quienes tienen cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (endometrio, estómago, páncreas, intestino delgado, ovario, riñón, encéfalo, uréteres, vías biliares).
  • La persona tiene dos o más familiares de primer o segundo grado que tuvieron cáncer colorrectal u otro cáncer asociado a cáncer colorrectal hereditario sin poliposis a cualquier edad (los familiares de segundo grado incluyen a tías, tíos, abuelos, sobrinas, sobrinos y nietos).

Si una persona con cáncer colorrectal tiene cualquiera de los criterios "Bethesda", se puede recomendar realizar pruebas para inestabilidad de microsatélite o MSI. Si se detecta, el médico recomendará que el paciente se haga la prueba de una mutación genética asociada con cáncer colorrectal sin poliposis. Resulta importante tener en cuenta que la mayoría de las personas que cumplen con los criterios "Bethesda" no tienen este tipo de cáncer, y usted puede tenerlo y no cumplir con ninguno de los criterios mencionados. Para decidir quién debe someterse a las pruebas para MSI, no todos los doctores utilizan las guías de "Bethesda". De hecho, algunos expertos recomiendan que a todos los cánceres colorrectales se les realicen las pruebas para MSI. La mayoría de los médicos recomienda las pruebas genéticas para cáncer colorrectal hereditario sin poliposis en cualquier persona cuyo cáncer dé positivo a MSI.

Incluso si usted no tiene cáncer, puede que su médico sospeche que este tipo de cáncer abunda en su familia basándose en los casos de cáncer colorrectal y otros cánceres asociados con este síndrome que afectan a sus familiares. En ese caso, su médico puede recomendar asesoría genética para evaluar su riesgo.

El riesgo de padecer cáncer colorrectal en el transcurso de la vida de una persona que tiene una mutación de cáncer colorrectal sin poliposis puede ser tan alto como un 80%. En las familias que se conoce tienen la mutación genética, los médicos recomiendan que los familiares que han dado positivo a las pruebas para la mutación y aquellos que no se han sometido a las pruebas, deben comenzar las pruebas de detección con colonoscopia durante los primeros años después de haber cumplido 20 años de edad con el fin de remover cualquier pólipo y encontrar cualquier cáncer en la etapa más temprana posible A las personas que se sabe tienen una de las mutaciones genéticas también se les puede ofrecer la opción de remover la mayor parte del colon.

Poliposis adenomatosa familiar (FAP)

La poliposis adenomatosa familiar (FAP) causa muchos (a menudo más de un centenar) pólipos en el colon. Esto provoca el desarrollo del cáncer colorrectal. Debido a que provoca pólipos y cáncer antes de la edad habitual en la que se comienzan las pruebas de detección del cáncer colorrectal, a veces la FAP no se diagnostica sino hasta que se examina el colon en una persona que tiene cáncer. Si se encontró poliposis en un paciente, los médicos recomendarán que sus parientes cercanos (hermanos, hermanas, hijos) se sometan a las pruebas. También es posible que se sospeche de este tipo de cáncer si se descubre que un paciente tiene muchos pólipos durante una colonoscopia que se realizó debido a problemas como sangrado rectal o anemia.

La asesoría y las pruebas genéticas están disponibles para aquellas personas que podrían tener poliposis adenomatosa familiar según el historial personal o familiar. El riesgo de estas personas de padecer cáncer colorrectal durante sus vidas es de casi 100% y en la mayoría de los casos se origina antes de cumplir 40 años. Las personas que dieron positivo a la prueba para el cambio genético asociado a poliposis deben comenzar la colonoscopia durante la adolescencia. La mayoría de los médicos recomienda que se sometan a una cirugía de extirpación del colon entre los veinte y veintinueve años de edad para evitar la formación del cáncer.

Alimentación, ejercicio y peso corporal

Usted puede disminuir su riesgo de padecer cáncer colorrectal vigilando aquellos factores de riesgo que pueden controlarse, como por ejemplo su alimentación y actividad física.

La mayoría de los estudios reportan que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de cáncer colorrectal tanto en los hombres como en las mujeres, aunque esta asociación parece ser mayor entre los hombres. Tener más grasa abdominal (es decir, en el área del estómago acrecentando la cintura), también se ha asociado al cáncer colorrectal.

En general, una alimentación con un alto contenido de frutas, verduras y granos integrales (y con un bajo contenido de carnes rojas y procesadas) se ha asociado a una disminución del riesgo del cáncer colorrectal, aunque no ha quedado claro cuáles factores son importantes. Muchos estudios han encontrado una relación entre el consumo de carnes rojas o procesadas, y un mayor riesgo de cáncer colorrectal.

Los estudios muestran una disminución del riesgo de cáncer colorrectal y pólipos al incrementar los niveles de actividad física. La actividad moderada de forma habitual disminuye el riesgo, pero la actividad vigorosa puede tener un beneficio incluso mayor.

En años recientes, algunos estudios han sugerido que puede que la fibra en la alimentación, especialmente de granos integrales, disminuya el riesgo de cáncer colorrectal. Se sigue realizando investigación sobre este asunto.

Varios estudios han reportado un mayor riesgo de cáncer colorrectal debido a un aumento en el consumo de bebidas con alcohol, especialmente entre los hombres.

Por ahora, la mejor recomendación sobre dieta y actividad física para posiblemente reducir el riesgo de cáncer colorrectal consiste en:

  • Aumentar la intensidad y cantidad de la actividad física.
  • Limitar el consumo de carnes rojas y procesadas.
  • Obtener los niveles recomendados de calcio y vitamina D.
  • Comer más frutas y verduras.
  • Evitar la obesidad y el aumento de peso alrededor de la sección media del cuerpo.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol.
  • Vitaminas, calcio y magnesio.

Algunos estudios indican que, si se toma diariamente un complejo multivitamínico que contenga ácido fólico o folato, se puede reducir el riesgo de padecer cáncer colorrectal. Sin embargo, no todos los estudios han encontrado esto. De hecho, algunos estudios han sugerido que el ácido fólico pudiera ayudar a crecer a los tumores. Aún se necesita realizar más investigación al respecto.

No obstante, algunos estudios han sugerido que la vitamina D (la cual se puede obtener mediante la exposición al sol, ciertos alimentos o mediante una pastilla de vitamina) puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal. Debido a la preocupación de que la exposición excesiva al sol puede causar cáncer de piel, actualmente la mayoría de los expertos no recomienda esta forma de reducir el riesgo de cáncer colorrectal.

Otros estudios indican que el aumento de la ingestión de calcio podría reducir el riesgo de cáncer colorrectal. El calcio es importante por varias razones de salud además de los posibles efectos en el riesgo de cáncer. Pero debido al posible aumento del riesgo de cáncer de próstata entre hombres con un consumo alto de calcio, la Sociedad Americana Contra el Cáncer no recomienda aumentar el consumo de calcio específicamente con la intención de reducir el riesgo de cáncer colorrectal.

Es posible que la vitamina D y el calcio funcionen juntos para reducir el riesgo de cáncer colorrectal, ya que la vitamina D ayuda a que el cuerpo absorba el calcio. Aun así, no todos los estudios han encontrado que los complementos de estos nutrientes reduzcan el riesgo.

Varios estudios han analizado una posible asociación entre una alimentación alta en magnesio y un riesgo reducido de cáncer colorrectal. Algunos, pero no todos, de estos estudios han encontrado un vínculo, especialmente entre mujeres. Se necesitan más investigaciones para determinar si este vínculo existe.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos

Muchos estudios han encontrado que las personas que usan regularmente aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, tienen menos riesgo de padecer cáncer colorrectal y de pólipos adenomatosos. La mayoría de estos estudios analizaron a las personas que tomaron estos medicamentos por razones, tal como el tratamiento de la artritis o para prevenir ataques cardiacos. Otros estudios más contundentes han proporcionado evidencia de que la aspirina puede ayudar a prevenir el crecimiento de pólipos en las personas que recibieron tratamiento para el cáncer colorrectal en etapas tempranas o a quienes se les extirparon pólipos.

Sin embargo, la aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroideos pueden causar sangrado que puede ser grave o atentar contra la vida debido a la irritación del estómago, lo que puede superar los beneficios de estos medicamentos en la población general. Por esta razón, los expertos no recomiendan los medicamentos antiinflamatorios no esteroides como estrategia para prevenir el cáncer en las personas que tienen un riesgo promedio de padecer cáncer colorrectal.

Hormona s femeninas

Tomar estrógeno y progesterona después de la menopausia (lo que a veces se le llama terapia hormonal en la menopausia o terapia de restitución hormonal combinada) puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres que han pasado por la menopausia, aunque los cánceres encontrados en las mujeres que reciben estas hormonas después de la menopausia pueden estar en una etapa más avanzada. Además, tomar estrógeno y progesterona después de la menopausia reduce el riesgo de osteoporosis (pérdida de densidad en los huesos), pero también puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca, coágulos sanguíneos y cánceres de seno y pulmón en la mujer.

La decisión de usar terapia hormonal en la menopausia se debe basar en la discusión detallada con su médico sobre los posibles beneficios y los riesgos pertinentes.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/recursosadicionales/fragmentado/deteccion-temprana-del-cancer-colorrectal-screening-tests-used

Fecha de actualización: 27/Febrero/2015

Se pueden encontrar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales

Se pueden encontrar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales

A menudo, las pruebas de detección rutinarias pueden encontrar el cáncer colorrectal en etapas iniciales, cuando es más probable curarlo. En muchas personas, las pruebas de detección también pueden prevenir el cáncer colorrectal por completo. Esto se debe a que algunos pólipos, o crecimientos, pueden ser encontrados y extirpados antes de que tengan la oportunidad de convertirse en cáncer.

Pruebas de detección del cáncer colorrectal

Las pruebas de detección se realizan como parte del proceso para determinar la presencia de cáncer en las personas que no presentan ningún síntoma de la enfermedad. Se pueden usar varias pruebas diferentes para detectar el cáncer colorrectal. Estas pruebas se pueden dividir en:

Pruebas que pueden detectar tanto pólipos como cáncer colorrectal: estas pruebas observan la estructura del colon en sí para determinar si hay áreas anormales. Se puede hacer con un endoscopio insertado en el recto o con estudios especiales por imágenes (radiografías). Los pólipos que se encuentran antes de que se transformen en cancerosos pueden ser extirpados, por lo que estas pruebas pueden prevenir el cáncer colorrectal. Debido a esto, se prefieren estas pruebas si están disponibles y si usted está dispuesto a someterse a ellas.

Pruebas que detectan principalmente cáncer: éstas conllevan pruebas en las heces fecales para saber si hay signos de cáncer. Estas pruebas son menos invasivas y fáciles de realizar, pero la probabilidad de que detecten pólipos es menor.

Estas y otras pruebas también se pueden hacer cuando la persona presenta síntomas de cáncer colorrectal y de otras enfermedades digestivas.

Exámenes que pueden detectar pólipos y cáncer colorrectal

Sigmoidoscopia flexible

Durante este examen, el médico observa parte del colon y el recto con un sigmoidoscopio (es decir, con un tubo iluminado y flexible del grosor aproximado de un dedo y que tiene una pequeña cámara de video en el extremo). Se introduce a través del recto, en la parte inferior del colon. Las imágenes que se obtienen del endoscopio son observadas en un monitor.

Su médico puede usar el sigmoidoscopio para observar el interior del recto y parte del colon con el fin de detectar (y posiblemente extirpar) cualquier anomalía. Debido a que el sigmoidoscopio tiene sólo 60 centímetros (aproximadamente 2 pies) de largo, el médico puede observar todo el recto, pero menos de la mitad del colon con este procedimiento.

Antes del examen: el colon y el recto se tienen que vaciar y limpiar para que su médico pueda observar el revestimiento del colon sigmoide y del recto. Su médico le proporcionará instrucciones específicas para esto. Es posible que le soliciten seguir una alimentación especial (por ejemplo, beber líquidos claros solamente) por un día antes del examen. Además, podrían pedirle que use enemas o que tome un laxante fuerte para limpiar su colon antes del examen. Asegúrese de informar a su médico sobre cualquier medicamento que esté tomando, ya que es posible que necesite cambiar la manera en que lo toma antes del examen.

Durante el examen: por lo general, la sigmoidoscopia dura de 10 a 20 minutos. La mayoría de las personas no necesitan recibir un sedante para este examen, aunque esto puede ser una opción que usted puede dialogar con su médico. El sedante puede hacer que el examen cause menos molestia, pero usted necesitará tiempo para recuperarse. Por lo tanto, necesitará que alguien le acompañe para que le lleve a su casa después de finalizar el examen.

Probablemente le pedirán que se acueste en una camilla sobre el lado izquierdo con las rodillas dobladas hacia el pecho. Es posible que su médico se coloque un guante en su mano para insertar un dedo lubricado dentro del recto y así examinarlo antes de insertar el sigmoidoscopio. El sigmoidoscopio se lubrica para facilitar su introducción en el recto. El endoscopio se puede sentir frío. Es posible que el sigmoidoscopio distienda la pared del colon, lo que puede causar espasmos intestinales o dolor en la región inferior del abdomen. Para que el médico pueda ver mejor las paredes del colon, se pasará aire en el colon sigmoide a través del sigmoidoscopio. Es posible que sienta presión y cólicos ligeros en la región inferior del abdomen durante el procedimiento. Para aliviar la molestia que esto produce y los deseos de evacuar, puede ayudarle respirar profunda y lentamente por la boca. Después del examen, cuando el aire salga del colon, se sentirá mejor.

Si se encuentra un pequeño pólipo durante el examen, el médico puede extirparlo con un pequeño instrumento que se pasa a través del endoscopio. El pólipo se enviará al laboratorio para que un patólogo lo examine. Si se encuentra un pólipo precanceroso (un adenoma) o cáncer colorrectal durante el examen, usted necesitará una colonoscopia posteriormente para detectar pólipos o cáncer en el resto del colon.

Posibles complicaciones y efectos secundarios: este examen puede ser algo incómodo debido al aire que se introduce en el colon, pero no debe ser doloroso. Asegúrese de informar a su médico si siente dolor durante el procedimiento. Puede que vea una pequeña cantidad de sangre en su primera evacuación después del examen. Las posibles complicaciones de este procedimiento son el sangrado profuso y la perforación del colon, pero éstas no son comunes.

Colonoscopia

Para este examen, el médico examina el colon y el recto en toda su extensión con un colonoscopio, un tubo delgado y flexible que tiene una fuente de luz y una pequeña cámara de video en el extremo. Consiste básicamente en una versión más larga de un sigmoidoscopio. Se introduce por el ano hacia el recto y el colon. A través del colonoscopio, se pueden pasar instrumentos especiales para hacer una biopsia (muestra) o extirpar cualquier área que se vea sospechosa, como pólipos, de ser necesario.

Antes del examen: asegúrese que su médico esté enterado de cualquier medicamento que esté tomando, ya que es posible que necesite cambiar la manera en que lo toma antes del examen. El colon y el recto se tienen que vaciar y limpiar para que su médico pueda observar las capas internas durante el examen. Esto se puede hacer de muchas maneras, aunque la más común conlleva tomar de 2 a 4 cuartos de galón de un laxante de tipo salino la noche anterior y la mañana del procedimiento. Esto requerirá que usted pase gran parte de la noche anterior y la mañana del procedimiento en el baño.

Su médico le proporcionará instrucciones específicas. Es importante que usted lea cuidadosamente estas instrucciones unos días antes del procedimiento, ya que necesitará comprar productos especiales y laxantes en una farmacia. Si tiene dudas sobre las instrucciones, consultelas con su médico, o discútalas paso a paso con su enfermera.

Puede que también reciba otras instrucciones. Es posible que su médico le pida que deje de comer y que solo beba líquidos claros (agua, jugo de manzana o jugo de uva blanca y cualquier gelatina que no sea roja o púrpura), por al menos un día antes del examen. Por lo general, se puede tomar té o café con azúcar, pero sin leche o crema. Los caldos claros, los refrescos de jengibre, y la mayoría de los refrescos por lo general son permitidos a menos que contengan colorantes rojo o púrpura, lo que se puede confundir con sangre en el colon.

También es probable que le pidan que no coma ni beba nada después de la medianoche anterior al examen. Hable con su médico o enfermera si usted normalmente toma medicamentos en las mañanas. Ellos le pueden indicar lo que debe hacer ese día en relación con sus medicamentos.

Debido a que se utiliza un sedante durante el examen, usted necesitará coordinar con alguien para que le lleve a su casa después del examen (no solo un taxi).

Durante el examen: por lo general, el examen en sí toma unos 30 minutos, pero puede que sea más si se detecta y extirpa un pólipo. Antes de comenzar la colonoscopia, se le administrará un sedante (en una vena) que le hará sentir relajado y soñoliento durante el procedimiento. Para la mayoría de las personas, este medicamento ocasiona que no estén conscientes de lo que está pasando y no puedan recordar el procedimiento después. Usted se despertará después de que finaliza el examen, pero podría no estar completamente despierto sino hasta más tarde en el día.

Para el procedimiento, se le pedirá que se acueste de lado, con las rodillas flexionadas, y se le cubrirá con una sábana. Durante el examen y después de este, se le tomarán la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria.

Su médico puede insertar un dedo cubierto con un guante en el recto para examinarlo antes de insertar el colonoscopio. El colonoscopio se lubrica para facilitar su introducción en el recto. Una vez en el recto, se pasa el colonoscopio hasta que llega al inicio del colon (el ciego). Si usted está despierto, puede sentir deseos de evacuar al introducirse el colonoscopio, o al hacerse ascender hacia el colon. Para aliviar la molestia que esto produce, puede que ayude respirar profunda y lentamente por la boca. El médico inyecta aire al colon a través del colonoscopio para facilitar la visión del revestimiento del colon y el uso de los instrumentos para realizar el examen.

El médico observará las paredes internas del colon conforme retire lentamente el colonoscopio. Si se encuentra un pólipo pequeño, el médico podría extirparlo. Algunos pólipos pequeños en el futuro pueden convertirse en cancerosos, por esta razón, usualmente se extirpan. Por lo general, esto se hace pasando un bucle o asa de alambre a través del colonoscopio para cortar el pólipo de la pared del colon mediante una corriente eléctrica. Entonces el pólipo se puede enviar al laboratorio para que se analice en un microscopio y ver si tiene áreas que se hayan tornado cancerosas.

Si su médico observa un pólipo o tumor más grande o cualquier otra anomalía, se realizará una biopsia. Para hacer esto, a través del colonoscopio se toma una pequeña porción de tejido. El tejido se examina con un microscopio para determinar si es un cáncer, un crecimiento benigno (no canceroso) o el resultado de una inflamación.

Posibles complicaciones y efectos secundarios: la preparación del intestino antes del examen causa molestias. El examen en sí puede causar molestia, aunque el sedante usualmente alivia esto, y la mayoría de las personas se sienten bien una vez desaparecen los efectos del sedante. Debido a que se bombea aire en el colon durante el examen, algunas personas presentan inflamación abdominal, dolores por gas, o cólicos durante un tiempo después del examen hasta que se expulse el aire.

Algunas personas pueden presentar baja presión sanguínea o cambios en los ritmos cardiacos debido al sedante que se aplica durante el examen, aunque estos efectos usualmente no son graves.

Si se extirpa un pólipo o se realiza una biopsia durante la colonoscopia, podrá notar un poco de sangre en sus excrementos por un día o dos después del examen. El sangrado profuso es poco común, aunque en pocas ocasiones, hay hemorragia grave que requiere tratamiento o que incluso puede ser potencialmente mortal.

La colonoscopia es un procedimiento seguro, pero en pocas ocasiones el colonoscopio puede perforar la pared del colon o del recto. Esto se conoce como una perforación. Los síntomas incluyen calambres abdominales intensos, náuseas y vómitos. Esta puede ser una complicación grave (o incluso potencialmente mortal), ya que puede dar lugar a una infección abdominal grave. Puede que sea necesario reparar el orificio con cirugía. Hable con su médico sobre el riesgo de esta complicación.

Enema de bario de doble contraste

A un enema de bario de doble contraste también se le llama enema de bario con contraste de aire. También se le conoce como tránsito gastrointestinal inferior. Éste es básicamente un tipo de radiografía. El sulfato de bario, una sustancia caliza en forma de líquido, y aire se usan para delinear la parte interna del colon y el recto con el fin de determinar con las radiografías si hay áreas anormales. Si se observan áreas sospechosas en este examen, será necesario realizar una colonoscopia para examinarlas.

Antes del examen: al igual que con la colonoscopia, es muy importante vaciar y limpiar el colon y el recto para que su médico puede observarlos durante el examen. Su médico le dará instrucciones específicas sobre cómo prepararse para el examen. Asegúrese de seguir las instrucciones. Por ejemplo, puede que le pidan que limpie sus intestinos la noche anterior con laxantes, y/o enemas la mañana del examen. Es probable que le pidan que ingiera líquidos claros durante uno o dos días antes del procedimiento. Además, puede que le pidan que evite comer o beber productos lácteos el día antes del examen, y que no coma ni beba nada después de la medianoche anterior al procedimiento.

Durante el examen: el procedimiento toma aproximadamente de 30 a 45 minutos, y no requiere de sedantes. Para este examen, usted se acuesta de lado en una camilla en la sala de radiografías. Luego se inserta un tubo pequeño y flexible en el recto, y se usa el sulfato de bario para llenar parcialmente y abrir el colon. Cuando el colon está aproximadamente medio lleno de bario, se le volteará sobre la mesa de radiografía para que el bario se disperse a través del colon. Luego se bombeará aire en el colon a través del mismo tubo, a fin de que se expanda. Esto puede causar algo de cólicos y molestia, y puede sentir deseos de evacuar.

Entonces se toman las imágenes del revestimiento del colon, lo que le permite al médico identificar pólipos o cánceres. Para que se puedan observar el colon y el recto desde ángulos diferentes en las radiografías, es posible que le pidan que cambie de posiciones. Si se observan pólipos u otras áreas sospechosas en este examen, usted probablemente necesitará una colonoscopia para extirparlos o examinarlos totalmente.

Posibles complicaciones y efectos secundarios: puede que presente inflamación abdominal o cólicos después del examen, y probablemente sentirá la necesidad de evacuar poco tiempo después del examen. El bario puede causar estreñimiento por algunos días, y es posible que su excremento luzca gris o blanco hasta que el cuerpo elimine el bario. Al inflar el colon con aire, existe un riesgo mínimo de causar daño o perforar el colon, pero se cree que este riesgo es mucho menor con este procedimiento que con la colonoscopia. Al igual que otras pruebas de radiografía, este estudio también puede exponerle a una pequeña cantidad de radiación.

Colonografía con CT (colonoscopia virtual)

Este examen es un tipo avanzado de tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés) del colon y el recto. Es un examen radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes de secciones transversales de la parte del cuerpo que se está estudiando.

Para la colonografía por CT, programas especiales de computadora crean dos imágenes radiológicas en dos dimensiones y una vista tridimensional “fly-through” del interior del colon y el recto, lo que permite al médico detectar pólipos o cáncer.

Este examen puede ser usado especialmente para algunas personas que no pueden o no quieren someterse a exámenes más invasivos, como la colonoscopia. Se puede realizar con bastante rapidez y no requiere de un sedante. A pesar de que este examen no es invasivo como la colonoscopia, requiere el mismo tipo de preparación intestinal. Además, se coloca un tubo en el recto (similar al tubo que se usa para el enema de bario) para llenar de aire el colon. Otra posible desventaja consiste en que si se observan pólipos u otras áreas sospechosas en este examen, probablemente aún se necesitará realizar una colonoscopia para extirparlos o examinarlos totalmente.

Antes del examen: para obtener buenas imágenes, es importante que se vacíen el colon y el recto antes del examen de manera que la preparación es similar a la que se usa para una colonoscopia. Es probable que le pidan que ingiera líquidos claros durante uno o 2 días antes del examen. Existen varias maneras de limpiar el colon antes del procedimiento. A menudo, la noche antes del procedimiento, usted toma de 2 a 4 cuartos de galón de un laxante de tipo salino. Esto a menudo conlleva pasar gran parte de la noche antes del procedimiento en el baño. Durante la mañana en la que se realiza el procedimiento, a veces es necesario beber más líquido o aplicar enemas para asegurarse de que los intestinos están vacíos.

Durante el examen: este examen se hace en una sala especial con una tomografía computarizada y toma aproximadamente 10 minutos. Es posible que le pidan que se tome una solución de contraste antes del examen para ayudar a “marcar” cualquier excremento remanente en el colon o el recto, lo que ayuda al médico cuando observa las imágenes. A usted le pedirán que se acueste en una camilla delgada que es parte del explorador CT, y se insertará un tubo pequeño y flexible en el recto. A través del tubo se bombea aire en el colon para expandirlo y así obtener mejores imágenes. Entonces la camilla se desliza hacia el explorador de CT, y a usted le pedirán que aguante la respiración mientras se haga el procedimiento. Puede que se someta a dos estudios: uno mientras usted está acostado sobre su espalda y otro mientras está boca abajo. Cada examen típicamente toma sólo de 10 a 15 segundos.

Posibles complicaciones y efectos secundarios: por lo general, se presentan muy pocos efectos secundarios después de la colonografía por CT. Puede que presente inflamación abdominal o cólicos debido al aire en el colon, pero esto debe desaparecer conforme se elimina el aire del cuerpo. Al inflar el colon con aire, existe un riesgo mínimo de causar daño o perforar el colon, pero se cree que este riesgo es mucho menor con este procedimiento que con la colonoscopia. Al igual que otros tipos de tomografías computarizadas (CT scans), este estudio también puede exponerle a una pequeña cantidad de radiación.

Fuente: Sociedad Americana Contra el Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/recursosadicionales/fragmentado/deteccion-temprana-del-cancer-colorrectal-screening-tests-used

Fecha de actualización: 27/Febrero/2015

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer colorrectal?

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer colorrectal?

Para algunas personas con cáncer colorrectal, el tratamiento puede que remueva o destruya el cáncer. Completar el tratamiento puede causarle tanto tensión como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no preocuparse por el regreso del cáncer, (al regreso del cáncer se le conoce como recurrencia). Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Puede que pase un tiempo antes de que sus temores disminuyan. No obstante, puede que sea útil saber que muchos sobrevivientes de cáncer han aprendido a vivir con esta incertidumbre y hoy día viven vidas plenas.

En algunas personas, puede que el cáncer nunca desaparezca por completo. Puede que estas personas reciban tratamientos regularmente con quimioterapia, radioterapia, u otras terapias para tratar de ayudar a mantener el cáncer bajo control. Aprender a vivir con un cáncer que no desaparece puede ser difícil y muy estresante, ya que causa incertidumbre.

Cuidados posteriores

Aun cuando finaliza el tratamiento, sus médicos todavía querrán estar muy atentos a usted. Es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. Durante estas visitas, los médicos le formularán preguntas sobre cualquier problema que tenga y le harán exámenes, análisis de laboratorio, radiografías y estudios por imágenes para determinar si hay signos de cáncer o para tratar efectos secundarios. Casi todos los tratamientos contra el cáncer tienen efectos secundarios. Algunos de ellos pueden durar de unas pocas semanas a meses, pero otros pueden durar el resto de su vida. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica sobre cualquier cambio o problema que usted note, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener. En cierta medida, la frecuencia de las visitas de seguimiento y las pruebas dependerá de la etapa de su cáncer y de la probabilidad de que regrese.

Antecedentes médicos y examen físico

Su médico probablemente recomendará que se haga un examen físico cada 3 a 6 meses por los primeros 2 años después del tratamiento, luego cada 6 meses por los próximos años. Puede que las personas que fueron tratadas por cánceres en etapas iniciales requieran exámenes con menos frecuencia.

Colonoscopia

En la mayoría de los casos, su médico recomendará una colonoscopia dentro de un año después de la cirugía. Si los resultados son normales, la mayoría de los pacientes no necesita otra hasta que transcurran 3 años. En caso de que los resultados de ese examen sean normales, entonces a menudo se deben hacer exámenes futuros aproximadamente cada 5 años.

Estudios por imágenes

Si su médico recomienda o no los estudios por imágenes dependerá de la etapa de su enfermedad y de otros factores. Las tomografías computarizadas pueden hacerse regularmente, por ejemplo una vez al año, para aquellos pacientes en alto riesgo de recurrencia, especialmente en los primeros 3 años después del tratamiento. Los estudios se pueden hacer con más frecuencia en las personas a quienes se les extirparon tumores en el hígado o los pulmones.

Análisis de sangre para marcadores tumorales

El antígeno carcinoembrionario (CEA) y el CA 19-9 son sustancias, llamadas marcadores tumorales, que se pueden encontrar en la sangre de algunas personas con cáncer colorrectal. Antes de comenzar el tratamiento, los médicos a menudo verifican los niveles de estos marcadores. Si al principio los niveles están elevados y luego disminuyen a niveles normales después de la cirugía, se pueden verificar nuevamente cuando regrese como parte de la atención de seguimiento. En caso de que el nivel del marcador tumoral esté nuevamente elevado, esto puede ser un signo de que el cáncer ha regresado. Si ésta es la situación, se puede hacer una colonoscopia o estudios por imágenes para tratar de localizar la localización de la recurrencia. Los marcadores tumorales suelen ser más útiles en los primeros 2 años después del tratamiento, cuando es más probable que ocurran las recurrencias. Si los niveles de marcadores tumorales no estuvieron elevados cuando se encontró el cáncer, no son útiles como un signo de que el cáncer regresa.

Para pacientes con colostomía o ileostomía

Si tiene una colostomía o una ileostomía, es posible que se sienta preocupado o aislado de las actividades normales. Independientemente de si su estoma es temporal o permanente, un enterostomista (un profesional de la salud capacitado para ayudar a las personas con colostomías e ileostomías) puede enseñarle cómo cuidar del mismo.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar con un nuevo médico quien desconozca totalmente sus antecedentes médicos. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de tener a la mano la siguiente información:

  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si se sometió a una cirugía, una copia del informe del procedimiento.
  • Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que los médicos preparan cuando envían al paciente a su casa.
  • Si ha tenido radioterapia, una copia del resumen de su tratamiento.
  • Si ha recibido quimioterapia, o terapias dirigidas, una lista de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.
  • Copias de los estudios por imágenes, como Tomografía Computarizada, Imágenes por Resonancia Magnética, PET. A menudo se pueden incluir en un DVD.

Es posible que el médico quiera copias de esta información para mantenerlas en su expediente, pero usted siempre debe mantener copias en su poder.

Fuente: Sociedad Americana contra el Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-after-follow-up

Fecha de actualización: 28/Abril/2015

¿Puedo padecer otro cáncer después de haber tenido cáncer colorrectal?

¿Puedo padecer otro cáncer después de haber tenido cáncer colorrectal?

Los sobrevivientes de cáncer pueden verse afectados por una serie de problemas de salud, pero a menudo su mayor preocupación consiste en enfrentarse nuevamente al cáncer. Si un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama “recurrencia”. Sin embargo, algunos sobrevivientes de cáncer pueden desarrollar un nuevo cáncer, no relacionado al primero. A este se le denomina “cáncer secundario”. Independientemente del tipo de cáncer que haya tenido, aún es posible padecer otro (nuevo) cáncer, incluso después de sobrevivir al primero.

Desafortunadamente, recibir tratamiento contra el cáncer no significa que no pueda padecer otro cáncer. Las personas que han tenido cáncer aún pueden padecer los mismos tipos de cáncer que otras personas padecen. De hecho, ciertos tipos de cáncer y sus tratamientos pueden estar vinculados a un mayor riesgo de ciertos cánceres secundarios.

Cáncer es secundarios tras el cáncer de colon

Los sobrevivientes del cáncer de colon pueden padecer cualquier tipo de cáncer secundario, aunque tienen un mayor riesgo de:

Un segundo cáncer colorrectal (lo cual es distinto a que el cáncer original vuelva a surgir, es decir, una recurrencia).

  • Cáncer de recto
  • Cáncer de estómago
  • Intestino delgado (duodenoscopia).
  • Cáncer anal
  • Cáncer de conducto biliar
  • Cáncer de cuello uterino
  • Cáncer de riñón
  • Cáncer de uréter (conducto que conecta el riñón con la vejiga)

Aún no se tiene certeza si el cáncer de pulmón se incrementa. Los estudios no han sido determinantes.

La mayoría de los casos de cáncer que se observan más tras el cáncer de colon son del sistema digestivo, y puede que esto se deba a los factores de riesgo que comparten, como la alimentación, la obesidad y la actividad física. La genética puede que también sea un factor. Por ejemplo, los pacientes de cáncer colorrectal con el síndrome familiar de cáncer hereditario no asociado con poliposis (o síndrome de Lynch) tienen un riesgo incrementado de muchos tipos de cáncer, incluyendo cáncer de colon, recto, intestino delgado, estómago, conductos biliares, útero y uréter.

Cáncer es secundarios tras el cáncer de recto

Los sobrevivientes del cáncer de recto pueden padecer cualquier tipo de cáncer secundario, aunque tienen un mayor riesgo de:

  • Cáncer de colon
  • Intestino delgado (duodenoscopia).
  • Cáncer anal
  • Cáncer de pulmón
  • Cáncer de vagina
  • Cáncer de riñón

Los pacientes tratados con radiación presentan un riesgo incrementado de desarrollar cáncer de vejiga y cáncer de cuello uterino.

Los pacientes diagnosticados con cáncer de recto antes de la edad de 50 años tienen un riesgo incrementado de desarrollar cáncer en el colon, intestino delgado, conducto biliar y cuello uterino. Estos cánceres se observan en los pacientes de cáncer colorrectal con el síndrome familiar de cáncer hereditario no asociado con poliposis (o síndrome de Lynch).

Cuidado de seguimiento después del tratamiento

Tras completar el tratamiento contra el cáncer de colon, se deberá aún acudir al médico de forma periódica para determinar si hay señales de cáncer que puede que haya recurrido o propagado. Se programarán colonoscopias comunes para ver si el cáncer ha regresado en el colon, así como para ver si hay nuevos pólipos y tumores colorrectales cancerosos. Los expertos no recomiendan ninguna prueba adicional para buscar cánceres secundarios en mujeres que no presentan síntomas. Informe a su médico acerca de cualquier nuevo problema o síntoma, ya que podría deberse a que el cáncer está regresando o a una nueva enfermedad o un cáncer secundario.

Para ayudar a mantener una buena salud, los sobrevivientes también deben:

  • Lograr y mantener un peso saludable.
  • Adoptar un estilo de vida físicamente activo
  • Comer sanamente con un énfasis en los alimentos de origen vegetal
  • Limitar el consumo de bebidas con alcohol mujeres limiten su consumo a no más de una bebida por día, mientras que los hombres a no más de dos bebidas por día

Estos pasos también pueden reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer.

Fuente: Sociedad Americana contra el Cáncer http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-after-second-cancers

Fecha de actualización: 28/Abril/2015

Manual de la persona ostomizada

Manual de la persona ostomizada

Manual de la persona ostomizada.

¿Qué es una colostomía?

Una colostomía es un procedimiento quirúrgico que consiste en hacer una abertura u orificio por medio del cual un segmento del intestino grueso se saca por la pared abdominal, en donde se fija para permitir el paso de la materia fecal. A esta nueva abertura en el abdomen se le llama estoma.

En una colostomía las heces fecales dejan de evacuarse por el ano y la evacuación se realiza a través del estoma, el cual, al carecer del músculo esfínter impide que la persona pueda controlar la evacuación de forma voluntaria. De manera que la persona necesita llevar una bolsa recolectora adherida a su vientre.

Las colostomías son temporales, cuando existe la posibilidad de restaurar el tránsito intestinal, o permanentes cuando debido a la patología existente no cabe la posibilidad para la reconstrucción.

Tipos de colostomías

Colostomía Ascendente

Realizada en la parte ascendente del colon.

• Salida: Heces fecales líquidas o pastosas.

Colostomía Transversa

Realizada en la parte transversal del colon.

• Salida: Heces fecales pastosas o semiformadas.

Colostomía Descendente

Realizada en la parte descendente del colon.

• Salida: Heces fecales por lo general formadas.

Colostomía Sigmoidea

Realizada en la parte sigmoides del colon.

• Salida: Heces completamente formadas.

NOTA: La determinación de la localización del estoma en el abdomen constituye una parte muy importante de los preparativos de la cirugía.

Posición del estoma de una colostomía

Antes de la cirugía el cirujano determinará, junto con usted, cuál es el mejor sitio para su estoma. Se colocará de modo que usted pueda verlo y cuidar del mismo con facilidad.

Irrigación

La finalidad de la irrigación de una colostomía es permitir a la persona que reentrene su intestino para evacuar siempre a la misma hora. La irrigación es una opción para las personas que tienen una colostomía descendente o una colostomía sigmoidea, siempre y cuando no hayan recibido radiaciones y no estén en tratamiento de quimioterapia. (La irrigación no es recomendable si tiene una colostomía ascendente, transversa o una ileostomía, tampoco si es un niño, adulto joven, anciano y si la ostomía es temporal.)

La irrigación es parecida a un lavado intestinal (enema) a través del estoma. Es muy importante aprender la técnica de irrigación de una persona capacitada. Si está interesado en la irrigación pregunte a su médico, si usted es o no candidato para dicho procedimiento.

Recuerde que no es una opción para todos.

¿Qué es una illeostomía?

En caso de una colitis ulcerativa o enfermedad de Crohn, el colon puede extirparse quirúrgicamente, junto con el recto y el ano.

Cuando a una persona le hacen una ileostomía, las heces fecales dejan de evacuarse por el ano y se eliminan por la misma. La ileostomía carece de músculo esfínter, por lo que la persona no puede controlar la evacuación de forma voluntaria, y necesita llevar una bolsa recolectora de heces fecales adherida a su vientre.

Por lo general la ileostomía se ubica en el “cuadrante inferior derecho” del abdomen. Ésta es la zona justo debajo de la cintura a la derecha del ombligo. Ubicación de la ileostomía

Heces fecales de una ileostomía

Justo después de la operación quirúrgica, las heces procedentes de una ileostomía son por lo general líquidas y constantes. Sin embargo, a medida que el intestino delgado empieza a adaptarse, las heces se harán más espesas y pastosas, pero nunca será duras ni formadas.

Recuerde que las heces de una ileostomía proceden directamente del intestino delgado, por lo que contienen enzimas digestivas que son muy irritantes para la piel. Por esta razón, la bolsa que lleve puesta debe contar con una barrera cutánea protectora que se adapte al diámetro exacto del estoma.

El estoma en una ileostomía se asemeja al de una colostomía. No obstante, todos los estomas son únicos. Es probable que el suyo sea diferente al de otra persona y seguramente estará inflamado después de la cirugía. Tarda alrededor de 8 semanas en adquirir su tamaño final (desinflamarse).

La piel que rodea el estoma se llama piel periestomal.

En el estoma no existen terminaciones nerviosas, por lo que no duele y debe ser siempre rojo y estar húmedo, se parece al interior de la boca de una persona. También puede sangrar fácilmente especialmente si recibe un golpe o se roza. Este tipo de manchado con sangre de la mucosa del estoma es temporal y normal, coloque una toalla pequeña mojada con agua fría y bien exprimida dentro de una bolsa de plástico sobre su estoma, comprima y dejará de sangrar.

Si hubiese sangrado y éste persistiera, o si la descarga (heces) del estoma contiene sangre, póngase en contacto con su médico.

Olor

El olor preocupa a muchas personas que tienen un estoma. Hoy en día, las bolsas de ostomía están hechas de una película resistente a los olores, por lo que el olor de las heces fecales queda contenido dentro de la bolsa. Si la bolsa está limpia y se coloca de forma adecuada, solamente olerá al vaciarla o cambiarla. Si nota olor en cualquier otro momento, compruebe el cierre hermético de la bolsa para ver si existen fugas, o si la pinza estuviese sucia deberá lavarse también.

La bolsa debe vaciarse cuando sea necesario y conveniente. Para muchas personas, esto significa hasta cuatro veces al día.

El vaciado regular de la bolsa reduce el riesgo de fugas y puede contribuir a evitar que la bolsa se hinche por estar demasiado llena. Lo mejor es evitar que se sature; cuando la materia fecal llegue a un tercio de la bolsa es momento de vaciarla.

A veces, ciertos alimentos o medicamentos pueden alterar el olor de las heces fecales, recuerde que los alimentos que antes le producían olor, ahora seguirán generándolo.

Gas

La cantidad de gas que produce el aparato digestivo de una persona depende de múltiples factores.

Si tenía exceso de gases antes de la operación, es probable que suceda lo mismo después de la misma.

El gas intestinal se puede deber a la ingestión de aire o al consumo de bebidas gaseosas, el fumar, mascar chicle, masticar con la boca abierta, o hablar mucho, aumenta el volumen de aire ingerido.

A veces, el gas puede ser causado por ciertos alimentos que tal vez deba evitar. Para obtener mayor información, consulte a un especialista (Nutriologo).

Dieta

Tener una ostomía no significa que tenga que seguir una dieta especial. De hecho, muchas personas con enfermedades intestinales deben seguir dietas especiales debido a su enfermedad. En muchos casos, la ostomía permite seguir una dieta normal, sobre todo a personas con colostomía.

Inmediatamente después de la operación, su médico puede recetarle una dieta especial. No obstante, pasado el periodo de recuperación, podrá volver a su dieta habitual.

Existen ciertos alimentos que pueden producir olores o gases. Si esto le preocupa, tal vez deba consumirlos con moderación.

Alimentos que pueden aumentar los olores:

Espárragos, huevo, brócoli, pescado, coles de Bruselas, ajo, col, cebollas, coliflor y ciertas especias.

Alimentos y bebidas que pueden aumentar los gases:

Habas, coliflor, cerveza, maíz, brócoli, pepinos, coles de Bruselas, setas, col, guisantes, bebidas gaseosas y espinacas

Si tiene una ileostomía, el cuerpo necesitará más líquidos que antes de la cirugía. Para no deshidratarse, debe beber a diario cantidades abundantes de agua, jugo u otros líquidos, 2 litros aproximadamente diarios. (Si tiene problemas cardiacos o renales, consulte con su médico antes de aumentar la ingestión de líquidos).

Deberá suprimir los alimentos con un alto contenido en fibras. Los alimentos altos en fibra causan, sobre todo al principio, obstrucciones en el íleon que dificultan la salida de la materia fecal a través del estoma. Por lo menos durante las primeras 8 semanas después de la cirugía y después introducir un alimento alto en fibra a la vez y observar si es tolerado adecuadamente (no deberá producir cólico u obstrucción de la salida de la materia fecal).

Alimentos de alto contenido en fibras:

Apio, frutas secas (como uvas pasas), verduras de cocina china, higos, durazno y chabacano, coco, alimentos con piel o cáscara de difícil digestión, ensalada de col (tales como manzanas, col cruda) sin pelar, papas sin pelar, uvas, setas y embutidos como salchichas, chorizo y moronga, maíz, palo­ mitas de maíz y frutos secos

Diarrea

En cualquier persona la diarrea puede ser provocada por una enfermedad como la gripe o por otras razones igual que antes de la cirugía. Si tiene diarrea puede comer ciertos alimentos que ayudan a espesar las heces fecales. Trate de evitar los alimentos y bebidas que puedan aflojarlas.

Alimentos y bebidas que ayudan a espesar las heces fecales:

  • Mermelada de manzana, crema de cacahuate (cremosa, no espesa), plátanos suero de leche/nata, pan, galletas o bizcochos, queso, papas, alimentos salados, arroz, leche (hervida), tostadas, pasta (de cualquier clase) o yogurth.

Alimentos y bebidas que pueden diluir las heces fecales:

  • Cerveza u otra clase de bebidas alcohólicas
  • Brócoli
  • Frutas frescas (excepto plátanos)
  • Uvas o jugo de uva
  • Ciruelas o jugo de ciruela

Alimentos condimentados

Recuerde que todo esto solo es una sugerencia, siempre consulte a un especialista.

No debe hacer cambios en su dieta, solo que tenga alguna indicación especial.

Consejos de estilo de vida:

  • Si tiene diarrea, beba más líquidos.
  • La diarrea que dure mucho tiempo puede causar deshidratación.
  • En caso de irrigar su colostomía, suspenda la irrigación hasta que desaparezca la diarrea. Una vez desaparecida la diarrea, podrá reanudar su programa normal de irrigación.
  • Coma cuatro malvaviscos grandes para controlar un poco la diarrea.
  • Si no desaparece la diarrea, llame a su médico.

Medicamentos

Si tiene una ileostomía, ciertos medicamentos, entre los que se incluyen las tabletas grandes, las píldoras recubiertas, las cápsulas de efecto retardado y las píldoras del control de la natalidad, pueden pasar sin ser disueltos y/o absorbidos completamente.

Comuníque siempre a su médico, dentista y demás profesionales de la salud que tiene una ileostomía. Por lo general pueden recetarle o ayudarle a escoger presentaciones alternativas del medicamento como son aquellos en suspensión.

Si tiene una ileostomía, no tome nunca laxantes, pues éstos pueden producir un desequilibrio grande de líquidos y electrolitos.

Si tiene una ileostomía o una colostomía, ciertos medicamentos pueden cambiar el color, el olor o la consistencia de las heces fecales. Los medicamentos no recetados, por ejemplo los antiácidos, pueden causar estreñimiento o diarrea.

Los antibióticos pueden diluir las heces fecales más de lo normal e incluso pueden causar diarrea. Si tiene dudas sobre cualquier medicamento que esté tomando, pregunte a su médico.

Baños o duchas

Con una ostomía, usted se puede bañar o duchar como lo hacía antes.

Cuando se bañe se recomienda proteger el equipo de ostomía para prolongar la adherencia del mismo, esto significa que no debe retirar y/o separar la bolsa de la barrera (sistema de 2 piezas) durante el baño ya que el agua diluirá su barrera cutánea y ésta dejará de protegerlo. También se recomienda secar muy bien su equipo por la parte de adelante y de atrás después de bañarse. No olvide que el día que retira todo su equipo puede bañarse y dejar que el agua y el jabón caigan sobre su ostomía y deberá enjuagarse perfectamente bien.

Cuidados de la piel

Es muy importante que la piel periestomal (alrededor el estoma), esté sana y sin lesión. Debe tener el mismo aspecto que la piel de otros lugares del abdomen.

Para impedir problemas en la piel (irritación, hongos, etc.), usted debe tener una barrera cutánea adecuada y una bolsa que se ajusten al diámetro de su estoma y al contorno de su abdomen.

Cada vez que quite la barrera cutánea y la bolsa, fíjese con detalle en la piel periestomal. Si observa enrojecimiento o ronchas, es un hecho que la piel está irritada y puede ser doloroso. Si el problema persiste durante más de dos cambios de bolsa, póngase en contacto con su médico o terapista.

Fuente: Manual de la persona ostomizada hollister

Fecha de actualización: 31/Agosto/2015

Infografía Cáncer Colorrectal

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Andrés Medina Ortíz
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